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lunes, 21 de agosto de 2017

LOS EMPODERADOS

En la actualidad hay, en distintos países del mundo, de forma abierta o disfrazada, un gobierno de los negocios que no por ello es productivo, sino que responde más bien a la financiarización de la economía y la toma del poder por parte de una oligarquía que vive de especular. Lo que el economista británico John Maynard Keynes llamara "la eutanasia del rentista" se antoja difícil. "La aristocracia financiera -decía Marx-, lo mismo en sus métodos de adquisición que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa".
       Estos gobiernos han encontrado respaldo en capas medias igualmente alejadas de la producción, pero que reproducen el mundo de la especulación en todos sus sentidos, y el jolgorio de "la sociedad de consumo". Basta ver, por ejemplo, el modo de presentar las noticias en muchos medios de comunicación masiva: se especula pero no se informa detalladamente ni se analiza. En la especulación se anticipan "las jugadas de los actores" y los "posibles escenarios" con el mismo espíritu con el que se juega a la Bolsa. Este es el mundo de los intelectuales -"funcionarios de la superestructura"- comentaristas en programas de TV y/o radiofónicos, o de las presstitutes. Al mismo tiempo están en estos medios quienes se dedican a la moda, el ocio (los viajes recurrentes como modus vivendi), el "placer", los deportes y, a grandes rasgos, el entretenimiento como sucedáneo, también, de reflexión y organización para la reproducción de la sociedad. Los medios de comunicación masiva están copados de tal modo (y tienen propietarios, muy grandes por lo general) que rara vez dejan espacio para el trabajo, que tampoco interesa a la alta finanza. En estas capas medias, los publicistas, diseñadores, creadores de imagen, cazadores de talentos y demás "nuevas ocupaciones", en plena precariedad, no creen estar trabajando, sino "creando", con algo de "yo no sé qué", con la supuesta estetización de todo. En estas capas medias están también los managers, los encargados de automatizarlo todo para facilitarse a sí mismos su lugar de "gestores". El rasgo de neo-fascismo cultural aparece en que, en la "visión del mundo" de estas capas, la sociedad tiene que rendirles cuentas y no ellos a ella: los políticos, los líderes sociales, los académicos, los deportistas, los actores, etcétera, tienen que enfrentarse al tribunal de los medios de comunicación masiva (en los cuales no hay nadie elegido democráticamente) y al circuito de los gestores (tampoco electos, sino "seleccionados" desde arriba). Otro rasgo igualmente neo-fascista, culturalmente hablando, aparece en los grupos de presión (casi corporativizados, casi "de choque"), empezando por mujeres y jóvenes, lo que da derecho automático a "cortar el cupón" y tomar asiento entre los opinólogos y peor, entre los grandes jueces. Finalmente, este neo-fascismo cultural, que no va más lejos porque no hay país de trabajadores al cual agredir, dada la dispersión del mundo del trabajo, de todos modos lo intimida y le extorsiona éso que para los demás es el "plus", "plus-de-goce".
       Abajo está el lumpen que esas capas medias llegan a celebrar como "liberador", el mundo de la gran transgresión, del estado de inseguridad permanente y/o de supuesta "rebeldía" terrorista, el lugar de los bajos fondos. Es un mundo que, mientras otros se dedican al lujo, vive de la industria de guerra en mayor o menor escala (accediendo ocasionalmente al lujo rápido), de tráficos que igual suponen, aunque con mayor marrullería, "anticipar la jugada" y "posibles escenarios". Tampoco se vive aquí del trabajo.
       Este "bloque histórico de precarios" (porque la alta finanza también lo es), hegemónico (pese a Donald J. Trump o a gobiernos progresistas ahora arrinconados), se hizo del poder con la desregulación financiera de Ronald Reagan a William Clinton y hoy ofrece su Coalición para un Capitalismo Inclusivo (con página en inglés en la Web- Coalition for Inclusive Capitalism) abiertamente, ya sin disfraces de "terceras vías" ni nada por el estilo, pero con el ropaje de que "cualquiera puede ser empoderado", como lo han sido, ciertamente, especuladores, capas medias parasitarias y gente lumpen en las últimas tres décadas.

viernes, 18 de agosto de 2017

¿CUANTAS "CLASES" MEDIAS?

Hablar de "clase" media es un error, puesto que no hay tal clase, salvo que designe a la pequeña burguesía que, como su nombre lo indica, es propietaria de medios de producción (ni "pequeña" ni "burguesía" son aquí insultos). Tal vez a lo sumo pueda hablarse por nivel de ingresos de "capas medias". En su época, al principio de la crisis, Michel Clouscard supo ver en Lettre ouverte aux communistes (Carta abierta a los comunistas) la heterogeneidad de este grupo social y los riesgos de la misma.
       La antigua pequeña burguesía (o, si se prefiere, "clase media tradicional") se vio golpeada por la crisis y la ampliación de poderes para los grandes monopolios, con frecuencia transnacionales (justamente contra los artesanos,pequeños empresarios, pequeños campesinos, pequeños y medianos comerciantes, etcétera). En cambio, aparecieron nuevas capas medias, no propietarias de medios de producción (y, desde este punto de vista, más frágiles): funcionarios, empleados del sector privado, profesiones liberales ampliadas, ingenieros, técnicos, cuadros, etcétera, gracias al cambio tecnológico y su gestión (lo que se dio en llamar la "nueva economía de servicios" y que algunos quisieran prolongar hasta una "economía del conocimiento", todo lo cual germinó de todos modos en la segunda posguerra del siglo XX). Al lado de estas capas surgieron luego las de la "ideología necesaria para la venta de la mercancía", para decirlo en palabras de Clouscard: en las "industrias" del ocio, del placer, de la diversión (entretenimiento), de la moda, de los "plumitivos". Si la pequeña burguesía tradicional tenía por valores el mérito, el trabajo, la re-inversión, las nuevas capas medias han preferido el despilfarro. Clouscard sostenía que las nuevas profesiones estaban sometidas por igual al "management de los improductivos", que haría coexistir el riesgo del desempleo con la automatización de todo (informática, robótica, etcétera).
       Mientras la antigua pequeña burguesía probablemente se fue a la derecha (igualmente tradicional), las nuevas capas medias, que reproducen de las mil y un maneras la ideología de lo que "es", han sido mimadas al punto de llevarse una parte no desdeñable del pastel económico aún sin ser fuerzas productivas directas, y dándose el lujo de criticar incluso la "sociedad de consumo" desde 1968, que Clouscard llamó "el 14 de julio de este grupo". Políticamente, estas nuevas capas medias encarnan lo que se ha convertido en un eterno "centro" (¿pero "centro" de qué?), mezcla de social-democracia, libertarismo y neo-conservadurismo, ingredientes que para Clouscard podían hacer -y ciertamente pueden hacerlo- la mezcla para el neo-fascismo cultural.No hay izquierda, pero sí izquierdismo, el mismo que acusa de "fascista" a la pequeña burguesía tradicional (sin duda protofascista, pero no más) y al empresariado no financierizado. Clouscard temía una alianza -hasta ahora poco probable- de ambas capas medias. Pero parecieran haberse dividido al unísono de una fractura de las clases dominantes que el izquierdismo no ha sabido aprovechar, al identificar "tradicional"/propietario de medios de producción con "fascismo" y olvidar los servicios de las nuevas capas medias "demócratas" ("tercera vía" y cosas por el estilo) al neo-fascismo cultural.

miércoles, 16 de agosto de 2017

RECUPERACION DE LA ECONOMIA RUSA

Estados Unidos y sus socios occidentales siguieron un guión conocido (bloqueo, embargo, etcétera...) al establecer sanciones contra la economía rusa. Sin embargo, esta economía reaccionó sanamente, en particular a la caída internacional de los precios del petróleo empujada por Estados Unidos y los saudiárabes.
      La Federación Rusa, a diferencia de los países latinoamericanos hoy, está dejando poco a poco de ser una economía de renta, dependiente de las exportaciones de hidrocarburos (petróleo y gas). Además de tener autosuficiencia alimentaria, Rusia ha visto crecer la industria manufacturera, entre otras cosas para pedir al mismo sector de hidrocarburos que produce menos para la exportación y más para el consumo interno y que demanda al mismo tiempo productos a sectores como la robótica, la mecánica de precisión y la automatización.
      Rusia está llevando a cabo un proceso algo similar al de los países latinoamericanos en el periodo ISI (industrialización por sustitución de importaciones) en la segunda posguerra, al importar más productos manufacturados (incluyendo bienes de equipo) y promover la inversión extranjera directa de países (como China) que no participan de las sanciones. A grandes rasgos, y a pesar de fallas en lo que se conoce como la "economía del conocimiento", Rusia se está re-industrializando sobre una base muy moderna.
      Si Estados Unidos y sus aliados esperaban un deterioro sin fin de la economía que condujera al caos y la descomposición sociales, las sanciones fallaron y tuvieron algo así como un "efecto de guerra" ante el cual Rusia reaccionó en términos generales bien.

lunes, 14 de agosto de 2017

ELLA ES MI COMPLICE, LA SOCIA DE MIS SUEÑOS

Al final de la Guerra Civil, España se encontraba exhausta, así que se declaró "neutral" ante el comienzo de la segunda Guerra Mundial, para pasar luego a "no beligerante". Con todo, los aliados podían albergar temores: Francisco Franco había ganado el conflicto interno en buena medida gracias al apoyo de la Alemania nazi y la Italia de Benito Mussolini. Franco mandó una "División Azul" (50 mil soldados) con los hitlerianos al frente soviético.
       Gran Bretaña decidió resolver el asunto. Los ingleses contactaron al banquero español Juan March, con ligas en las altas esferas franquistas, para que convenciera indirectamente al Caudillo, el mismísimo Franco, de no entrar en guerra al lado de las potencias del Eje. El primer ministro británico, Winston Churchill, aprobó una operación encubierta que consistió en sobornar al hermano de Franco (Nicolás Franco), a varios generales y a dos ministros, el del Ejército y el de Gobernación (José Enrique Varela y Valentín Garza, respectivamente) para "calmar" al jefe del Estado español. La operación tuvo lugar entre 1940 y 1943 y los pagos se concretaron en 1944.
      Para Gran Bretaña era vital controlar Gibraltar y el norte de Africa, puerta de acceso al Mediterráneo. Si España hubiera entrado en guerra, no era de excluirse que consiguiera -también para beneficio de Alemania- apoderarse del estrecho. Medio millón de libras o un poco más, con depósitos en Suiza y Estados Unidos, evitaron que Franco entrara en guerra.
       Dicho sea de paso, en 1962 se hizo un acuerdo entre Alemania y España (Con Franco siempre en el poder) para que los alemanes pagaran una pensión para ex combatientes, viudas y huérfanos de la División Azul, mientras que España pagaría pensiones a las viudas de los caídos de la Legión Cóndor hitleriana que bombardeó territorio español durante la Guerra Civil.

viernes, 11 de agosto de 2017

TE PRESENTO A MI AMANTE

William Randolph Hearst fue un magnate del periodismo estadounidense que para 1935 era uno de los hombres más ricos del mundo. Hearst se dedicaba en particular al "periodismo amarillo", la prensa sensacionalista, y llegó a tener cerca de 40 millones de lectores en Estados Unidos y millones más en el mundo. Hearst tenía agencias de prensa, revistas como la femenina Cosmopolitan y hacía películas, además de ser poseedor de cadenas radiales.
       En 1934, de viaje por Alemania (ya hitleriana, y que gozaba por cierto de las simpatías del Readers Digest, conocido en español como Selecciones), Hearst se entrevistó con Hitler, ni más ni menos que interesado en "mejorar su imagen" en Estados Unidos. Se hizo un acuerdo para tal efecto, firmado por el ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels, así que Hearst, a cambio de dinero, modificó por completo la política editorial de sus diecinueve periódicos. Los corresponsales de Hearst en la Alemania hitleriana recibieron la instrucción de retratar al nazismo de la mejor manera posible, so pena de ser transferidos u obligados a renunciar. Hearst también recibió préstamos de la Italia fascista de Benito Mussolini. En los periódicos del magnate estadounidense llegaron a aparecer artículos de Hermann Goering, segundo militar en importancia después de Hitler en la Alemania nazi.
      La principal ayuda de la prensa de Hearst consistió en hacer un retrato de terror de la Unión Soviética, por contraste con la imagen amistosa de Alemania. El Chicago American, por ejemplo, tituló el 18 de febrero de 1935: "Seis millones de muertos por el hambre en la Unión Soviética". El "material" venía de la Gestapo, la policía secreta del Estado nazi. Es la misma cifra que manejó Robert Conquest, un historiador que fue destapado el 27 de enero de 1978 como agente del Departamento de Desinformación -IRD de la policía secreta británica. En los '80, Conquest le subió a 14 millones el número de muertos por la hambruna en la Unión Soviética, Ucrania incluida.
      Hearst, quien por lo demás tuvo su papel durante la persecución macartista (anticomunista) en Estados Unidos después de la segunda Guerra Mundial, explicaba que el fascismo no era de temer, "porque sólo llega cuando un país es amenazado por el comunismo".

miércoles, 9 de agosto de 2017

ELLA ES MI NOVIA

Desde los años '20 y '30 del siglo pasado, Ford y General Motors, gigantes automotrices estadounidenses, entraron al mercado alemán. Hitler le confesó alguna vez a un periodista: "considero a Henry Ford (que era antisemita, nota nuestra) como mi inspiración". Cuando estalló la segunda Guerra Mundial en 1939, entre las dos empresas estadounidenses controlaban el 70 % del mercado automotor alemán. No tuvieron inconveniente en reconvertirse a la producción militar, mientras se resistían a los pedidos de la administración de Franklin D. Roosevelt en Estados Unidos.
     En Alemania, General Motors operaba con la subsidiaria Opel. General Motors produjo el camión de guerra Blitz que fue utilizado por la Legión Cóndor en la Guerra Civil Española y luego en la segunda guerra. Ese camión era idéntico al británico Bedford, otra subsidiaria de General Motors. Esta empresa también fabricó el avión de combate Junkers JU-88, componentes para tanques y motores para submarinos. Cuando los estadounidenses desembarcaron en Europa, los esperaban alemanes montados ni más ni menos que en camiones Opel.
     La International Business Machines (IBM) también tuvo lo suyo. Sus tarjetas perforadas se empleaban en los censos de los campos nazis de exterminio. IBM organizó el censo alemán de 1933, permitiendo recolectar información exacta sobre los judíos. En 1937, el titular de esta empresa, Thomas J. Watson, fue agasajado en Berlín por el mariscal Hermann Goering (el segundo hombre más importante de la Alemania nazi) y condecorado por Hitler (Cruz al Mérito del Aguila).
      Coca-Cola no cerró en Alemania durante la guerra. Había patrocinado las Olimpíadas de Berlín en 1936. Cuando en la guerra se acabaron los ingredientes para fabricar la bebida, se encontraron remplazos para crear Fanta, en el mercado alemán, con el anuncio: "Una Fanta, un Reich...¿juegas?".
      La empresa International Telephone and Telegraph (ITT) apoyó abiertamente al régimen nacional-socialista alemán. Henry Manne, representante de la empresa, se reunió con Hitler en Alemania en 1933. El presidente de ITT, Sosthenes Behn, se asoció en 1938 con Focke-Wulf, empresa alemana constructora de aviones de guerra (en particular aviones caza monomotor). Behn contribuyó financieramente al ascenso de los nazis desde 1930 (con pagos cash al jefe de las SS-escuadrones paramilitares, Heinrich Himmler), antes de que tomaran el poder (1933). Behn era por cierto un militar estadounidense antes de fundar ITT en Puerto Rico. La ITT construyó radios y radares que fueron utilizados por el ejército alemán durante la segunda Guerra Mundial. También durante la segunda Guerra Mundial y para mantener ocultas sus actividades, ITT hizo pagos a la Gestapo, la policía secreta del Estado nazi.
     

lunes, 7 de agosto de 2017

DE LA INSINUACION A LA INTIMIDACION

¿Debate en la democracia? No parece tan seguro, menos cuando el foro-ágora, por el hecho de tener micrófonos y reflectores, además de permitir "relaciones" en el Facebook, hace creer a muchos que son vedettes intocables o que pueden parecérseles desde el anonimato.
       André Perrin explica en Scénes de la vie intellectuelle en France (Escenas de la vida intelectual en Francia) cómo se intimida para no debatir. No se lee a quien se critica, por cierto: agreguemos que no lo hacen ni siquiera dictaminadores ni evaluadores en las universidades, quienes se limitan en cambio a "husmear" la mundanidad del dictaminado/evaluado para pasar a descalificarlo si no es considerado in.
     La descalificación pasa según Perrin por buscar en el otro la supuesta baja pasión "inconfesable". Y hay algo más, lo "políticamente correcto". Según Perrin, esto adultera el debate intelectual que, a diferencia del debate político, no es un combate en el cual hay que abatir al otro, sino una búsqueda conjunta de alguna verdad, admitiendo de entrada que puede haberla, así sea relativa. Debería operar, según Perrin, el "principio de caridad" de Quine, por el cual uno es capaz de ponerse en los zapatos -en las razones-del otro. Pero lo "políticamente correcto" es, como está indicado, "político", por lo que sí se trata cuando menos de excluir al otro (descalificándolo como par en el dictamen y la evaluación académica, por ejemplo). Para descalificar se usa lo que, a juicio de Dominique Lecourt, es un procedimiento favorito de la tecnocracia: poner la moralina por delante. Según Perrin, desde el momento en que se hace esto, ya no hay debate, porque no se trata de saber si algo es verdadero o falso, sino de mostrar que está bien o mal. Lo mismo sucede con el dictamen no argumentado, que se reduce a descalificar el ejercicio académico como tal en el par ("no es un artículo científico sino un ensayo", etcétera...).
      Pongamos por caso que alguien quiera argumentar contra el matrimonio igualitario (de personas del mismo sexo): se le preguntará si "algún homosexual le ha hecho algo" (¿está resentido el interlocutor y habla desde la baja pasión?), o, en idioma "políticamente correcto", se le dirá de entrada que es homofóbico, lo que está mal y ocasionalmente sancionado. El debate se ha terminado.
       En México se presentan con mayor frecuencia estos casos de intimidación. El recientemente fallecido Marcelino Perelló afirmó en un programa de radio que "sin verga no hay violación", remitiendo, como lo precisó después, a la caracterización jurídica del hecho. Perelló se equivocó en el caso de la legislación mexicana, lo que admitió. Pero en vez de discutirse de lo cierto o falso de esta y otras afirmaciones, fue acusado de misógino y sexista, sentado en el banquillo de los acusados en las redes antisociales y expulsado de su programa de radio, además de ser, según él, invitado oficialmente a abandonar "por su seguridad" su clase en Ciencias. No se equivocó: hizo el Mal. Poco tiempo antes, Nicolás Alvarado tuvo que renunciar a un cargo televisivo por haber escrito que el cantante Juan Gabriel, era, palabras más palabras menos, malo y "naco", algo que podía entenderse de distintas maneras. También hizo el Mal. Las redes antisociales no dejaron ningún espacio al debate (pongamos por caso: ¿era vulgar o no Juan Gabriel?), sino que pidieron !el puesto de Alvarado! En ambos casos, la universidad aceptó la intimidación. Ya no queda claro, en este newspeak, si las universidades, por ejemplo, son lugares para elucidar con conocimiento lo cierto o lo falso de lo dicho o lugares para evitar el debate -mediante la mundanidad- de tal modo que no se vean afectados los intereses de ciertos lobbies  -neo-fascistas culturalmente hablando- ni las carreras tecnocráticas que están en el Bien, un Bien de "mucha clase".