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sábado, 26 de febrero de 2011

UNA GUERRA BIEN HELADA

Los muy neutrales finlandeses no han encontrado nada mejor que buscar cobrarse la afrenta de la desastrosa guerra ruso-finlandesa en vísperas de la segunda Guerra Mundial, en 1939-1940. En enero, bajo patrocinio de Gran Bretaña, se celebró una "mini Cumbre" de países nórdicos europeos, interesados en tener acceso al Artico. Noruega ya obtuvo concesiones de Rusia, por causa de lo que serían imprudencias del presidente ruso, Dmitri Medvedev. La idea occidental sería sacar de su inveterada neutralidad a suecos y finlandeses para inmiscuirlos en la Organización del Atlántico Norte, la OTAN, a cuyo frente se encuentra un danés. Ni Suecia ni Finlandia tienen actualmente acceso al Artico.
Alexander Stubb, ministro finlandés de Relaciones Exteriores, no ve nada malo en que sus compatriotas compren tierras en la frontera, del lado ruso, lo que Medvedev quiso impedir. Más de un finlandés piensa que esas tierras, en Karelia, son en realidad de Helsinki y no de Moscú. Medvedev estaba en su derecho de proteger tierras de su país, mientras que el ministro finlandés no podía protestar por un asunto interno de Rusia. Sin embargo, Stubb metió sus narices. En muchos países está prohibido que extranjeros adquieran tierras costeras. Finlandia quiso reaccionar prohibiendo a rusos adquirir propiedades en suelo finlandés, pero sin tomar en cuenta el emplazamiento de dichas propiedades. Esta reacción finlandesa fue fomentada por la coalición Pro Karelia que quiere revisar los resultados de la guerra 1939-1940, tratando a la Federación Rusa como país vencido. Los finlandeses están reclamando también territorio de Pechenga, al norte, para tener acceso al Artico. Ese territorio es ruso desde la guerra de 1939-1940.
Hay en Finlandia una fuerte presión para que el país entre a la OTAN. Los escandinavos volverán a reunirse en abril para seguir con algo que es abrirle un enésimo frente a los rusos. El tiempo ha pasado y los escandinavos ya no son lo que pretendieron ser, un modelo de neutralidad o de lo que en algún momento se llamó "finlandización". Parece más tentador sacar ventaja del que está en situación de debilidad. Aunque, en realidad, los escandinavos deberían aprovechar las redes sociales e inundar los sitios rusos de suecas vestidas de Eva y buscando Adanes. A lo mejor habría resultados como los del atribulado mundo árabe, con millones de jóvenes rusos exigiendo suecas y la dimisión de las autoridades anti-porno. En todo caso, en Escandinavia no puede acabar la Guerra Fría. No al menos al aire libre, parece, ni en las sesiones de unos militaristas y revanchistas que cualquier día de estos resultan ser también dueños de redes sociales o de algún negocio "hot".

domingo, 20 de febrero de 2011

CABEZA DE TURCO

Turquía tiene 24 bases militares (la mayoría aéreas) en su territorio, lo que no es poco, y datan  de la Guerra Fría (los turcos se incorporaron en los años '50 a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN). Las bases más importantes son la de Incirlik, cerca de la ciudad de Adana, y en esa base pudieran existir artefactos nucleares. Izmir, la segunda base en importancia, tiene un sistema de misiles Hawk y un personal de 300 militares encargados de dicho sistema. Estas bases se han "actualizado", ya que sirven para el control del mar Egeo y del mar Negro, es decir, para el control del sur de Europa, tarea de la OTAN en Turquía desde agosto de 2004, quince años después de terminada la Guerra Fría.
Además están las bases de Balikesir, Sile, Merzifon, Bartin, Pirincilik, Eskisehir, Iskenderun, Luleburgaz, Pazar, Bandirma, Izmit, Canakkale, Persembe...hasta completar las 24. Turquía no tiene enemigos conocidos y, hace poco, el presidente turco, Abdullah Gul, declaró que las bases no están dirigidas contra nadie, en cuyo caso, por cierto, no se entiende para qué vigilan el sur de Europa y no el norte de Líbano. Durante una discusión reciente sobre el tema, Turquía aceptó participar en el escudo antimisiles europeo -promovido por Estados Unidos- siempre y cuando quede claro que no está dirigido contra ningún enemigo en específico. En este caso, a lo sumo pudiera ser que las bases militares estén en Turquía (porque el problema es que 24 no es un número bajo, en estos menesteres) para "disuadir" a cualquiera que quiera verles la cara a los turcos y atacarlos, lo que es muy poco probable. Como, de todas maneras, la OTAN les ha asignado tareas claras a algunas de esas bases (tareas que muy poco tienen que ver con Irán), pudiera ser que los turcos estén sirviendo para verle la cara a otros, rusos, pongamos por caso, puesto que no muy lejos de Turquía, Georgia ya está rearmada hasta los dientes. Pareciera que éso de verle la cara al prójimo se ha vuelto todo un deporte mundial y cotidiano, sacando provecho de relaciones de poder en las que siempre los hay en posición de fuerza y otros de debilidad, que es lo que cuenta, no las palabritas. Wikileaks acaba de dar a conocer que, según los occidentales, el ejército ruso es un desastre. Queda claro que, por lo mismo, no amenaza a nadie (ni tiene la culpa de que los georgianos caigan derrotados a la primera), y que las bases de la OTAN, las de Turquía y de todo el sur de Europa (que forman parte de una misma red), se pueden ir en este mismo momento lo más lejos que cabe mandarlas. A la Cochinchina. !Pero ya!

domingo, 13 de febrero de 2011

RECUPERACION SOCIAL EN RUSIA

Algunos indicadores sociales en Rusia han comenzado a recuperarse. Después de lo ocurrido bajo la presidencia de Boris Yeltsin, favorito de Occidente, 35 % de la población rusa se encontraba viviendo por debajo del umbral de pobreza, una cifra grave, a finales del siglo XX. Bajo la presidencia de Vladimir Putin, las cosas cambiaron: el porcentaje bajó a 23 % en 2004 y a 13.5 % en 2008, una cifra aproximadamente igual a la de Francia (13.7 %), por más que Putin no haya ido a fondo contra los privilegios de una oligarquía de ladrones. La vida es dura en Rusia, pero no hay miseria en dimensiones comparables a otros países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), pese a los éxitos relativos de China y Brasil en el combate a la pobreza.
En cuanto al desempleo, se anunció hace poco que ha disminuido a los niveles de cerca de 2008, es decir, alrededor de 6 %, una cifra oficial de entre 1.5 y 2 millones de desempleados. La cifra de desempleo rusa es similar a las de Alemania, Dinamarca o la República Checa, pero no tener trabajo se considera más grave en Rusia, dado el lugar del trabajo en la vida del Hombre: ser desempleado es una "desgracia individual", segun lo admitió recientemente el presidente ruso Dmitri Medvedev, y no simplemente un asunto de estadística.
Si todo lo anterior se suma a la pequeña recuperación demográfica, puede considerarse que, ahora que no se ha plegado a los dictados económicos occidentales, la situación social de Rusia ha mejorado. Casi nadie se detendrá en Occidente a constatarlo, aunque el contraste sea llamativo con la situación de Estados Unidos, país que al cabo de dos años de crisis no redujo el desempleo ni la pobreza, y no da visos de salir de la decadencia, aunque no falte quien crea que esa superpotencia es el Arca de Noé. En todo caso, la situación social de los rusos,. sin ser idónea, ha mejorado.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿SE RECUPERA LA POBLACION RUSA?

Se puede repetir una y otra vez un discurso sobre lo ocurrido durante el estalinismo, pero lo cierto es que en la última década del siglo XX, bajo el gobierno de Boris Yeltsin, Rusia sufrió un desastre demográfico, que según el especialista Alexandre Latsa (agoravox y blog "dissonance") es equivalente de lo que le sucedió a Etiopía en su hambruna o a Camboya con Pol Pot. En menos de 20 años, Rusia perdió 7 millones de habitantes: rondaba los 149 millones en 1989/1990 y, para 2010, la Federación Rusa contó 141,9 millones de habitantes.
La buena nueva es que, luego de perder población año tras año (760 mil en 2005, 238 mil en 2077, 116 mil en 2008), en 2009 el número de habitantes en Rusia volvió a crecer, así fuera de 23,300 personas, gracias a una paulatina recuperación de la natalidad.
La esperanza de vida, que se fue abajo hasta 65 años en el año 2000, ha vuelto a subir, a 69 años, luego de haberse ubicado en lugares como los de Perú e Indonesia. Los decesos por alcoholismo (500 mil anuales) han comenzado a descender, al igual que los muy altos por drogadicción (Rusia tiene el mismo número de drogadictos que toda Europa Occidental, lo que explica el "trabajo" que hacen los estadounidenses y sus aliados en Afganistán). Bajaron las muertes por enfermedades que ya habían sido erradicadas (como el terrible caso de la tuberculosis) y por accidentes automovilísticos. Queda por reducir el número de abortos, que es de los más altos del planeta.
En suma, la política Putin-Medvedev para frenar la catástrofe demográfica rusa pareciera empezar a dar resultados, como la estaría dando la lucha contra el desempleo, por cierto, según se anunció oficialmente esta semana. La inmigración (sobre todo desde el Caúcaso) se ha vuelto más importante, pero no hay tal "amenaza musulmana" (pese a atentados terroristas aislados), ni tampoco de inmigrantes chinos en Siberia, que es donde la natalidad rusa mejor se viene comportando en los últimos años. En términos de población, un nuevo equilibrio favorecería sin duda la recuperación de la Federación Rusa, su salida del atraso y la búsqueda de un "modelo" económico que no dependa demasiado de las materias primas. La demografía rusa, en todo caso, nada tiene que ver con la de otros países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).