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jueves, 30 de junio de 2011

SI POR MAR EN UN BUQUE DE GUERRA

Quienes no tienen prisa en condenar al imperialismo estadounidense, ni en llamarlo por su nombre, pueden pensar en las consecuencias, o en que no las habrá nunca.
El actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, dijo hace algún tiempo que la política estadounidense está poniendo en tela de juicio siglos de relaciones internacionales concebidas a partir de los Tratatos de Westfalia, que dieron origen al Estado nación moderno. La forma jurídica no importa o se crean estructuras paralelas. Por ejemplo, primero la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, mata a civiles (niños) en Libia y bombardea la Universidad Nasser de Trípoli, capital libia, y luego de que nadie diga nada, la Corte Internacional de la Haya ordena "arrestar" al líder libio Muammar Kadafi al estilo Old West, por "crímenes contra la Humanidad". Naciones Unidas no dijo nada de lo sucedido en Trípoli, ni lo hicieron Rusia ni China. Apenas se atrevió Moscú a sugerir que la OTAN se "sobrepasa". No hay lugar a engaño, porque no se trata de "daños colaterales": son, como en Afganistán, advertencias apenas disimuladas a la población civil por si no permanece "neutra" o se pasa del lado de los criminales.
Así como no hay derecho a otra ley que no sea la del que tiene la fuerza, no hay derecho a la información: ni a enterarse de las manifestaciones masivas de apoyo a Trípoli y Damasco, por ejemplo.
En plena crisis en el mundo mediterráneo, Estados Unidos fue a meter al Mar Negro, contra la Convención de Montreux (es decir, en otra violación de la ley), el buque militar USS Monterey, un crucero lanza-misiles, parte del escudo antimisiles ideado por Obama y con el sistema de defensa anti-aérea AEGIS a bordo. Cero protestas, salvo unas cuantas del canciller ruso, que Estados Unidos ni siquiera se dignó contestar. Pareció un movimiento vinculado al problema sirio, según el diplomático hindú M.K. Bhadrakumar, y los rusos no quedaron bien parados. Incluso una agencia de noticias oficial rusa, encargada en estos tiempos de toda suerte de piruetas, insinúa que se podría "vender" al gobierno sirio. En cuanto al buque de guerra, fue, además de a plantarse en la costa de Georgia, provocación mayúscula, a participar en los ejercicios conjuntos EU-Ucrania "Brisa del Mar" 2011.
Puede que a los occidentales no les interese vivir con leyes internacionales. Puede que tampoco les moleste no estar informados. Lo anterior indica inconciencia y la creencia de que, después de todo, nunca se verán afectados, lo que es hacer alarde de ignorancia y de inhumanidad. Ocurre de todos modos que estos eventos no son ajenos ni al riesgo de recibir lo que un periódico argentino llamó "un misilazo", ni al de un efecto bumerang sobre una crisis económica que no da visos de resolverse. Con el agravante de que los misilazos duelen y las crisis no se resuelven con ignorantes al timón.

jueves, 23 de junio de 2011

"EMBOSCADA", DE EU: COLECCION PRIMAVERA-VERANO

Al presidente estadounidense Barack Obama hasta se le olvidó invocar los poderes de guerra en el caso libio, pero el huésped de la Casa Blanca salió al paso con otro de sus anuncios históricos (en estos tiempos, hay que hacer algo histórico por lo menos una vez al día, como si fuera un ejercicio deportivo): así como hace algún tiempo retiró tropas de Irak ocultando que se quedaron unas 50 mil, ahora dijo que se van de Afganistán, poco a poco, de aquí al año 2014, sin precisar qué será de las decenas de países que colaboran en suelo afgano, con cerca del 30 % de la soldadesca.
Rusia ha hecho un pésimo papel en la problemática siria. Las provocaciones contra el régimen de Al-Assad se montaron una en Deraa, cerca de la frontera con Jordania e Israel, y otra cerca de la frontera turca, con evidencias de que están coludidos los servicios de inteligencia israelíes, la Central de Inteligencia Americana y los servicios turcos y saudiárabes. El plan para desestabilizar Siria existe por lo menos desde el periodo 2001-2002, según lo ha hecho constar el militar estadounidense Wesley Clark. Los medios de comunicación masiva occidentales colaboran activamente: nunca transmiten las manifestaciones masivas de apoyo al mandatario sirio (como la manifestación gigantesca del 29 de marzo), y hasta ocurren bromas como la de mostrar a unos cuantos partidarios de Al-Assad en París como empedernidos opositores.
Pues bien, Putin declaró hace poco que Al-Assad debe inclinarse por soluciones políticas (Al-Assad, por cierto, ha buscado negociar). El presidente ruso, Dmitri Medvedev, declaró que Siria debe "proceder de las palabras a las reformas". En Libia, Kadafi pidió mediación rusa, sin éxito. En Siria está la única base naval rusa del Mediterráneo, en Tartus, que sirve de "relevo" para la flota del Mar Negro. Un cambio de régimen pondría tal vez en riesgo la base, así que Rusia se ha negado a seguir las embestidas occidentales en el Consejo de Seguridad contra Siria, pero sin vigor. Lo anterior, a pesar de que Damasco, la capital siria, le ha agradecido a Moscú que no siga al pie de la letra las "instrucciones" occidentales.
Inexplicablemente, o porque se trata de fenómenos de clase media, la izquierda en buena parte del mundo se ha saltado a la torera evidencias de lo que quiere Occidente en todo ésto. Antes -no después- de la "primavera" de Túnez y Egipto, militares de ambos países estuvieron en Washington para recibir instrucciones (y en cuanto a los egipcios en la calle, hasta se les dió un manual para protestar). En Túnez, la gente del ex presidente Ben Alí sigue en el gobierno, nada más que es más joven, y en Egipto, ni en las fuerzas armadas ni en los servicios de inteligencia se han dado grandes cambios. En todas estas "revoluciones" no aparece nada contra Israel, ningún signo de apoyo a los palestinos, nada por el estilo. ¿No hay cambios de fondo, ni exigencias solidarias, nada por el estilo, y encima se tiran gobiernos laicos o con niveles de vida altos, como el Libio? Es lo más parecido a lo que ocurre desde 1989-1991 y el nombre es otro: se llama "Restauración" y tiene muy poco de heroico. Nunca falta el que creyéndose en la cumbre sea émulo de Napoleón El Pequeño.
Si Rusia no quiere entender las consecuencias de su tibieza en los Balcanes y el mundo árabe y hasta persa, pagará las consecuencias: la primera ya viene con una espectacular voltereta de Ucrania, donde el presidente de la neutralidad piensa celebrar 64 eventos conjuntos...con la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, en las narices de la flota que tiene su relevo en la costa siria.

jueves, 16 de junio de 2011

SIEG HEIL, BABY

Cuando alguien llega a la presidencia de la mayor potencia del mundo, no está de más averiguar algo de su curriculum, como lo han hecho por ejemplo el periodista australiano John Pilger y lo han hecho otros, Francis Boyle entre ellos. Obama es el hombre perfecto del sistema: no es el ex borracho que da un golpe por tonto, sino el tipo que calcula una y otra vez la jugada para ganar con todo y bluff.
Sin rodeos: Barack Obama trabajó para la Central de Inteligencia Americana, la CIA, a través de una empresa tapadera, la Business International Corporation. A cambio, la empresa le ayudó al actual presidente estadounidense con sus estudios y deudas ligadas a los mismos.
En la Universidad de Columbia, Obama tuvo como "promotor" a Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional del ahora ex presidente Carter. Brzezinski es un caso patológico de antisovietismo y tendió lo que llamó "la trampa" en Afganistán para que cayeran los soviéticos. Brzezinski, partidario de que Estados Unidos controle Eurasia e impida el surgimiento de cualquier potencia rival, fue el gran consejero de Obama durante la campaña electoral de éste y el equipo del presidente está lleno de "discípulos" del estadounidense de origen polaco, todo un "halcón", autor de un libro, "El Gran Tablero", que no esconde la voluntad de Washington de controlar el mundo musulmán. Brzezinski le aconseja a Obama la política exterior.
James Jones, asesor de seguridad y defensa de Obama hasta octubre de 2010, es un hombre al servicio de Henry Kissinger, republicano, a diferencia del demócrata Brzezinski. No importa, Kissinger también mete las manos y puede verse lo que escribió en su libro "La diplomacia". Kissinger es otro gran antisoviético. Como Brzezinski, la obsesión es que Rusia no sea una potencia y quede reducida a lo mínimo. Es el punto nodal de la estrategia de Obama para los próximos años, lo que a más de un oportunista le tiene sin cuidado: como el mismo Obama, nacido en 1961, por lo tanto parte de una generación que unos ubican al final de los "baby boomers" y al principio de la Generación X, no falta el de "esa época" que sea minimalista y piense que para "hacerse a sí mismo" lo más adecuado es adaptarse a lo que diga el poder. No son exactamente marionetas y hay excepciones honrosas (Correa o Humala, por ejemplo): pero por lo general son personas crecidas a la sombra de quienes consideran los "grandes de este mundo", obsequiosas, sin convicción seria y cuyo origen -como en el de Obama- los convierte en algo parecido a conversos o gente en todo caso dispuesta a ser más papista que el Papa, si es necesario. Obama es un "Martin Looser King" -nada más- que compensa lo que no es ni será con servicios a los grandes intereses financieros, al aparato militar y a asesores como los nombrados, todo sea con tal de "sentirse en la grande", lo que Bush Jr. desde luego no necesitaba. Obama no ha salido de Afganistán, ni siquiera lo ha hecho realmente de Irak, y ha lanzado una guerra más, la sexta (Panamá, Irak, Somalia, Yugoslavia, Afganistán y Libia) desde que Estados Unidos no tiene "amenaza soviética" delante. Por lo demás, dado lo que se embolsa, no sería raro que a sus complejos "Looser King" agregue el de "clasemediero nuevo rico" ("pobre no más, IQ de desarrollado, jamás"), del tipo de "creyentes emergentes" que proliferan en suburbios de cualquier lugar, dispuestos a que se hunda el mundo mientras no sea perturbada la comodidad del hogar, el perro, Michelle, los niños y el osito de peluche.

jueves, 9 de junio de 2011

LIMPIEZA MNESICA

Los serbios parecieran necesitar dos cursos: uno, sobre cómo lograr una limpieza étnica, y dos, sobre cómo obtener algún beneficio luego de vender al prójimo.
Los muy malos serbios, que iban en pos de una "Gran Serbia", se tienen que conformar hoy con una muy pequeñita: la limpieza étnica se la hicieron a los serbios primero en Croacia, en el enclave de Krajina (por lo que se está juzgando al militar croata Ante Gotovina), y después en Kosovo. Antes de que se queden con todo, pareciera que hay que echarlos a patadas. No hay mayores pruebas de que querían "todo": de lo que sí hay pruebas es de que los sacaron a patadas. Conclusión: la evidencia, para un occidental, es que los serbios son gente muy mala que se quería quedar con todo.
En Bosnia-Herzegovina, donde los Clinton cooperaron con Irán para ayudar a los bosnios musulmanes contra los serbios (según ha hecho constar Cees Wiches en un libro intitulado "Intelligence and the war in Bosnia 1992-1995"), el objetivo de los serbios, divididos (entre los partidarios de Milosevic y los del Partido Democrático de Radovan Karadzic), era no quedar dispersos. A evitarlo militarmente se dedicó Ratko Mladic, hoy vendido por sus compatriotas al Tribunal Internacional de La Haya, a cambio de una promesa de entrada a la Unión Europea.
A ver si el Tribunal puede sacar cuentas, o si va a repetir la cifra de ocho mil muertos en Srebrenica y endosárselos en serie a Mladic. De acuerdo con el censo, en 1991 había en ese enclave cerca de 37 mil habitantes, 73 % de ellos, aproximadamente, musulmanes. A raíz de los sucesos de los que se culpa a Mladic, 35 mil personas huyeron del lugar, más tres mil que pasaron a la ciudad de Tuzla. En total, 38 mil personas, un poco más de las contadas en el censo de 1991. Si se toman por válidas estimaciones de que vivían en Srebrenica 40 mil personas, habrían muerto, con frecuencia en combate, 2 mil personas, no 8 mil, cifra desmentida por miembros de Naciones Unidas que estuvieron en el lugar. Entre los muertos habría bosnios musulmanes y serbios. Ciertamente, cuando el ejército serbio de Bosnia entró a Srebrenica, se comportó de manera salvaje: un poco a la manera, digamos, del matón Naser Oric, un bosnio mulsulmán dedicado a la limpieza étnica sin contemplación en los alrededores de Srebrenica.
¿Genocidio? Que les enseñen a los serbios cómo hacerlo. Cuando las tropas serbio-bosnias entraron a Srebrenica, de sur a Este, dejaron un corredor (norte) que permitió salir a niños y mujeres. Son los primeros genocidas que dejan escapar así a sus víctimas. Como existían estos corredores, el ejército musulmán bosnio, insistamos, protegido de los Clinton e Irán, pudo haber ido en ayuda de los suyos en dificultades, pero hubo orden de no hacerlo, de tal forma que Mladic, perdiendo la cabeza y dejándose llevar por el ánimo de venganza, cayó en una trampa (una de tantas, ya que Karadzic denunció otras más en Sarajevo).
Como los occidentales no se van a tomar una clase de matemáticas ni una de lógica, sería más sencillo degradar al general Mladic y pedirles a los serbios que procedan de manera más inteligente cuando se les echan encima, los bombardean, etcétera. Por cierto, a ver si hay manera de acabar con cotizaciones de muertos en la Bolsa que lleva incluso a personas de izquierda a declaraciones grandilocuentes sin evidencia ninguna: ahora repiten como loros que Kadafi debe irse y no exigen pruebas de que el muy mal líder libio mató a 10 mil opositores. ¿O los enterró en el desierto, aprendiendo de la soldadesca de Bush padre durante la primera carnicería contra Irak, cuando los intelectuales salían en televisión para hacer pésimas bromas sobre "Satán Hussein"?

jueves, 2 de junio de 2011

NO PASARAN

En el más reciente congreso del Partido Comunista de Cuba, el líder cubano actual, Raul Castro, tuvo uno de sus "accesos" y dijo lo que muy pocos se atreven a decir: en la isla no hay actualmente una generación con experiencia y preparación para el relevo. Así, en los cargos de dirección oficiales permanecen los "históricos", líderes cercanos a los 80 años, y personas mayores a 50 años o incluso bastante más, alrededor de 60 años o 70 años. Hay pocas mujeres y bastantes militares. Hay quien se ha quejado de que no hay intelectuales. Lo que debiera explicarse es la actitud de intelectuales y artistas cubanos que se las han ingeniado para resuscitar actitudes y formas de expresión neocoloniales, lo que, dicho sea de paso, fue abiertamente dicho en el último conclave de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.
En las sociedades antiguas, se privilegiaba a los ancianos por su experiencia y se daba por sentado que, a partir de la experiencia, se adquiere por lo menos algo de sabiduría en la vida. En las sociedades capitalistas, en cambio, se prefiere todo lo joven, ya que es maleable, objeto de consumo e incapaz de discriminar. Ser joven es ser propenso a convertirse en "tonto útil". No hay razón para que en Cuba se instale una gerontocracia inútil, como ocurrió en las últimas décadas de la Unión Soviética. Sin embargo, "joven" no es sello de garantía de nada, salvo de consumo en el mercado, "siempre joven": en la antigua Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov era más joven y cayó redondo en la seducción, se hinchó de vanidad, actuó de modo vertical (ningún líder soviético tuvo tanto poder como Gorbachov) e inexperimentado.
¿Qué no hay suficientes mujeres en el Buró Político? En Occidente, no hay modo de hacerse oír: ¿desde cuándo el sexo es criterio de calidad en el actuar político, académico y así? ¿Es necesaria otra Thatcher, la misma que dijo que "no hay alternativa"?¿Otra Condoleezza Rice?¿Una Hillary Clinton que mienta tan descaradamente como su marido, aunque en asuntos distintos y por cierto más graves?¿No es acaso la mujer Hillary la que empezó con la idea de sacar a Kadafi del poder a balazos? La crítica que se pueda hacer a Cuba en este terreno es tanto más injusta cuanto que, en la isla, las mujeres tienen en general mejor acceso a satisfactores básicos que en el capitalismo. Nadie dice que no haya machismo en Cuba; por cierto, no es seguro que deba combatirse al estilo Mariela Castro Espín, promoviendo "lo que sea", aunque en los países socialistas las mujeres tuvieron condiciones mejores a las del capitalismo.
¿Color de piel? No es garantía de nada y Obama tiene lo suficiente para demostrarlo.
Lo que dijo Raúl Castro es otra cosa, y es que sí hay jóvenes en el aparato, pero que han escalado "a golpe de simulación y oportunismo", textualmente. Lo que se hace con la discriminación positiva es, en el capitalismo, dar derechos al margen del mérito, lo que se presta exactamente a lo mismo que en Cuba, salvo que sin el pretexto de pertenecer al partido. Raúl Castro consideró que se deben promover mujeres, jóvenes, mestizos y negros "sobre la base del mérito y las condiciones personales".
No haber resuelto el problema del relevo generacional es, a juicio de Raúl Castro, "una verdadera vergüenza". No hay líder del mundo capitalista que sea capaz de hablar así, ni siquiera como Fidel Castro cuando reconoció que el socialismo cubano puede irse a pique por sus propias deficiencias. Nadie les está vendiendo a los cubanos la idea de un "mundo feliz".
En el mundo capitalista, en cambio, hay un par de generaciones (una alrededor de 60 años, otra alrededor de 30 años) que creció objetivamente viendo una abundancia material desconocida para sus antepasados y viviendo al mismo tiempo el individualismo más desenfrenado, propio de la egoísta generación X. Se trata de generaciones que aprendieron del Estado de Bienestar que tienen derecho a lo gratuito y del mercado que tienen derecho a la ganancia: generaciones maravillosas, ya que ni siquiera un capitalista mínimamente cuerdo hubiera tenido la idea, "señoritos" y "señoritas" que tienen ya el poder o se lo están turnando se creen entonces con derecho a la ganancia gratis. !Qué lindo, ganancia gratis! Sin inversión (esfuerzo), ni costo de producción (ni la más mínima contrariedad), vaya, sin trabajo. Saben el precio de todo y no saben el valor de nada. Si pasan en el capitalismo, mostrarán lo despiadados e ignorantes que son al mismo tiempo, llevando a una mezcla confusa y ruidosa de beligerancia y caos. En Rusia las cosas no están decididas, pero está claro que el "aparato" está dividido y ni siquiera puede articular una política exterior coherente (el presidente ruso Medvedev, por ejemplo, es incapaz de informarse correctamente). Un "relevo" descuidado llevó al desastre y un hombre solo no puede cargar con todo el paquete. La composición por edades de la dirección cubana no es demasiado anómala ni demagógica: el problema es si a dificultades similares (generaciones de simuladores y oportunistas) habrá soluciones diferentes. Aunque parezca más tortuosa, la solución cubana no es la más demagogia, mientras que Obama, por ejemplo, es la demagogia en pleno, en el mejor de los casos (y en el peor, el servicio a intereses financieros y militares de muy mala ley). Ser joven, mujer o persona de "color" no es licencia para no tener mérito ninguno y vivir parasitariamente. Que algo de éso quiso decir Raúl Castro en la isla de los parásitos.