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miércoles, 25 de junio de 2014

EL "GRAN MEDIO ORIENTE" ESTADOUNIDENSE

Documentos desclasificados en Estados Unidos prueban que la "primavera árabe" fue en buena medida fabricada desde Washington, mediante generosas ayudas a organizaciones no gubernamentales, en el mismo estilo de las "revoluciones de colores" que permitieron conquistar para Occidente, de modo duradero, Serbia, Georgia, Ucrania y Kirguistán, en un arco que va desde los Balcanes hasta el Asia Central, pasando por el Caúcaso. Como dice con ironía el periodista Alexandre Latsa, parece que el presidente ruso, Vladimir Putin, tuvo el desatino de poner a su país justo en medio de una colección de bases militares estadounidenses -¿es que quiere la guerra, o qué?.
     El plan estadounidense fue el Middle East Partnership Iniciative (un informe del Departamento de Estado estadounidense), en el que Washington diseñó distintas estrategias para derrocar a los gobiernos del norte de Africa y otros. Este plan data ni más ni menos que del año 2002 y utilizó la cobertura de dizque "sociedades civiles" locales. Las embajadas de Estados Unidos en el mundo árabe se encargaron de gestionar el otorgamiento de fondos. Los primeros países-blanco en el documento fueron Yemen, Arabia Saudí, Egipto, Túnez y Bahrein. Un año más tarde, el Departamento de Estado estadounidense agregó Libia y Siria a la lista. En casi todos estos países, la misión estadounidense tuvo éxito, aunque el aliado de Washington en Egipto debía ser, en principio, la organización Hermanos Musulmanes. Desde el año 2011, Estados Unidos creó una "coordinación de transiciones" para el "Gran Medio Oriente", un viejo sueño estadounidense que no ha estado lejos de concretarse, y esta "coordinación" quedó a cargo de William B. Taylor, para más señas embajador de Estados Unidos en Ucrania durante la "revolución naranja". La presencia de Taylor confirma que hay vínculos entre lo que sucede en el Este europeo, en el arco de las "revoluciones de colores" y en el "Gran Medio Oriente", no muy lejos de donde, para volver a Latsa, un despistado Putin colocó a Rusia.
    La única pieza que falta por desestabilizar es Argelia. Por si se ofrece, se creó en este país la organización "Barakat" (!Ya basta!), una copia del Otpor serbio (Resistencia), en caso de que el gobierno argelino de Abdelaziz Buteflika -un hombre que en el pasado tuvo a raya a los islamistas- se equivoque o muestre fisuras.

martes, 24 de junio de 2014

MEDIO ORIENTE: LOS EXITOS ESTADOUNIDENSES

Hace rato que Estados Unidos, lejos de caerse ante el mundo multipolar que decretó algún científico, ha obtenido uno que otro éxito. Washington quiere Estados fallidos, caos controlado, algo tan sencillo como "dividir para reinar", por lo que muchos políticos activan todas las diferencias que pueden: religiosas, "étnicas", clánicas, tribales, raciales, lo que sea. Fue el logro en Somalia, partida en dos, con un "Estado" independiente en el norte (Somalilandia) desde 1991, gracias a unos cuantos clanes. Yugoslavia simplemente desapareció, aquí por supuestas rencillas "ancestrales" y "odios" de toda la vida entre dizque "etnias". Con Libia pasó otro tanto, y ahora el país es disputado por milicias islamistas y un general que alguna vez fue cercano al extinto Kadhafi, pero que luego prefirió aliarse con Estados Unidos y la Central de Inteligencia Americana (CIA), para vivir en Falls Church, Virginia, en los mismos Estados Unidos (es el general Khalifa Aftar). En los dos últimos años han muerto mil 200 personas en Libia. En Sudán también funcionó, con la aparición de "Sudán del Sur" en el año 2011.
     En el proyecto de un "Medio Oriente Ampliado", el ejército estadounidense ya había pensado en dividir en tres a Iraq, y ésto desde 2001. El actual vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, aprobó este plan de partición y lo hizo pasar al Congreso estadounidense en 2007. Ya está: mientras al sur los chiítas cuentan con el próximo error iraní, las milicias islamistas del Emirato islámico de Iraq y Levante (EIIL), financiadas por Arabia Saudita y la petrolera Aramco (empresa saudiárabe y estadounidense), y apoyadas desde Turquía y por Estados Unidos e Israel, controlan el oeste iraquí y toda una parte del noreste de Siria (por si alguien pensaba que los occidentales iban a dejar a los sirios en paz), territorios con importantes riquezas petroleras. Los kurdos, desde la ciudad de Kirkuk, controlan el petróleo del Kurdistán. Como sucede por lo demás con Afganistán, Iraq está muy cerca de terminar de desaparecer como país. Este es el resultado de la ofensiva contra el laicismo y de la fiebre en medio mundo por tener una "identidad", la que sea.
     Para Irán, se acabó la posibilidad del gasoducto South Pears (con el campo de gas más grande del mundo), que debía ir del golfo Pérsico al Mediterráneo pasando por Siria y Líbano. La "partida" -cada una de estas partidas cuesta miles de muertos- la ganaron Qatar, Arabia Saudí, Turquía e Israel.
     Irán está listo para caer en la trampa iraquí y el perdedor es China -luego de que los intereses rusos en Iraq tuvieran que hacerse a un lado al caer Saddam Hussein: las petroleras occidentales en Iraq se quedan, las chinas se van (PetroChina, Sinopec y CNOOC). Ahí está el resultado del tercermundismo que busca "márgenes de maniobra" y que, queriendo pescar a río revuelto (suelen hacerlo los chinos), exactamente como los estadounidenses, acaba inclinándose por Estados Unidos o retrocediendo para buscar otros "márgenes", de victoria en victoria hasta la derrota final. La caída automática del "imperio unipolar" ni se ve, ni se siente, ni está hasta ahora muy presente que se diga.
   

jueves, 19 de junio de 2014

UCRANIA: LOS NUEVOS NEGOCIANTES

Parte del proyecto estadounidense en Ucrania consiste en provocar para "reventar" los suministros de gas rusos a Europa. Esos suministros pasan parcialmente por Ucrania. Como este país se ha negado a pagar el gas, Rusia decidió que lo mandará para Europa, no para Ucrania, así tenga que pasar este gas por territorio ucraniano.
     El presidente estadounidense, Barack Obama, no ocultó durante la crisis ucraniana que Estados Unidos le ofrece a los europeos gas de esquisto, para "reducir la dependencia del gas ruso". Como parte de esta estrategia, Estados Unidos intervino para bloquear el proyecto South Stream, un gasoducto ruso que debía pasar por el sur europeo (Balcanes, hasta llegar a Italia) para llegar al centro de Europa. En un dos por tres, Bulgaria suspendió su participación en la construcción del gasoducto y una dócil Serbia no lo defendió demasiado.
     Estados Unidos no le apunta nada más al debilitamiento de Rusia, sino también al de Europa. El proyecto no es nuevo y dicta lo siguiente: "los rusos afuera, los europeos abajo", para lo que es necesaria una política que no tiene mayor secreto, y que consiste en "divide para reinar".
    En septiembre de 2013 se discutió el futuro de Ucrania en una conferencia estratégica en Yalta (Crimea, entonces ucraniana). Participaron el convocante, el magnate ucraniano Viktor Pintchuk, Hillary y William Clinton, Condoleezza Rice, Georges Soros, Mario Monti, José Manuel Barroso y Anthony Blair, entre otros. Decidieron promover las "transformaciones democráticas" en Ucrania y un golpe que corre el riesgo de dejar al territorio ucraniano dividido y con enfrentamientos armados que ya han provocado miles de refugiados. Parte de lo que está en juego en el Este de Ucrania es el gas de esquisto, en el que se interesa (en Kramatorsk, lugar de fuertes enfrentamientos recientes) la empresa transnacional Shell.
     Pintchuk -dueño de cuatro canales de televisión, una publicación ucraniana popular y la mayor fundación filantrópica de Ucrania- está muy vinculado con la Clinton Global Iniciative, una red que le permite a Pintchuk coquetear con una eventual llegada de Hillary Clinton (la "gran amiga" de Cuba y de Dilma Rousseff, presidente brasileña) a la Casa Blanca, y cabildear para obtener contratos para negocios -en particular, del acero- en Estados Unidos. Pintchuk es la clase de tipo que accedió con relaciones personales -se casó con Olena, hija del segundo presidente de Ucrania de 1994 a 2005, Leonid Kuchma- al saqueo de bienes soviéticos. Entre Pintchuk, Yulia Timoshenko y otros, tal parece que el asunto es participar en el reparto de Ucrania sin mayor conciencia de país, y para beneficio de empresas y líderes foráneos, como Hunter Biden, hijo del vicepresidente estadounidense Joseph Biden. Hunter (sic) es el director de la mayor empresa de gas y petróleo de Ucrania, Burisma Holdings.
      Lo que incomoda de gente como Putin es que impide ir desmantelando el mundo para llevárselo por pedazos. Era lo que incomodaba de la "amenaza" (!) soviética, y no se trataba de ningún comunismo "peligroso".

miércoles, 18 de junio de 2014

OBAMA EN WEST POINT

El discurso de finales de mayo pronunciado por el presidente estadounidense, Barack Obama, en West Point, no tuvo nada que ver con la realidad, ni se lo propuso, por cierto.
      Cuando Obama dice que "el liderazgo global requiere de nosotros ver el mundo como es, con todo su peligro, su incertidumbre", la frase es para consumo interno, y muy emocional. Desde el fin de la Guerra Fría y salvo una que otra intervención con reflejos coloniales (como las de Francia en Africa), el mundo es mucho menos peligroso e incierto, salvo por una cosa: casi todas las guerras de gravedad, de 1989-1991 a la fecha, las ha creado Estados Unidos. No son pocas: Panamá, Iraq, Somalia, Yugoslavia, Afganistán, Sudán, Libia, Siria y tal vez mañana Ucrania, al menos en el Este del país. Ninguno de estos países amenazó nunca a Estados Unidos y hace rato que es sabido, para quien quiera saberlo, que el conflicto afgano fue desatado antes del 11/S e instigado por el alguna vez asesor de James Carter, el halcón Zbigniew Brzezinski. La lista no incluye países como Yemen y Paquistán, donde Washington usa drones. La frase de Obama es como para película de ficción chatarra, de esas que consume el estadounidense promedio: el mundo está lleno de villanos y cosas por el estilo, lo que justifica intervenir en Somalia para defender a un consumidor de hamburguesas y "papitas de la libertad".
     Junto a estas frases están otras de tipo jrushoviano: así, quienes creen que Estados Unidos está en decadencia están "leyendo mal la Historia" o haciendo "política partidaria" (entiéndase que responden a"ciertos intereses"). Estados Unidos no está en decadencia, su Destino Manifiesto es no estarlo y las leyes objetivas de la Historia -que son las de Dios para el de las hamburguesas y las papitas - quieren que Washington siga siendo "el número uno", exactamente como Dios quiso que sea gay (sic, lo dijo el fulano: "gracias a Dios soy gay") el nuevo novio de Ricky Martin .
    Como Dios -que es quien se encarga de la Historia- está del buen lado, Estados Unidos, según Obama, sigue siendo "la única nación indispensable", lo que ya suena a que el de las papitas y las hamburguesas cree que las suyas son las mejores del mundo: a éso se le llama sentimiento de superioridad, y cuando hay muchos de éstos tipos, un país es un Herrenvolk, un "pueblo de señores", puesto que la superioridad niega la igualdad democrática. "Creo -dijo contundente Obama- en el excepcionalismo americano con cada fibra de mi ser". Dios y la Historia lo han querido así.
     La Historia lo ha querido de tal manera que, según este orador de West Point, "desde Europa hasta Asia, somos el centro de alianzas sin rival en la Historia de las naciones". Dios y la Historia han querido que Estados Unidos sea "el mejor", pero además "el mejor de todos los tiempos".
    No basta con el tiempo. Estados Unidos considera importante extender "la paz y la seguridad alrededor del globo", por lo que, como ironizaba algún analista, el mundo entero es una "esfera de influencia de Estados Unidos" (Ucrania, por ejemplo, aunque no amenace a nadie ni esté amenazada gravemente por Rusia).
    Y junto con esta embriaguez de superioridad, está otra creencia, la de que no hay más reglas que las de la dominación: "América debe siempre dirigir en el escenario mundial, según Obama. Si no lo hace, nadie más lo hará". Cuando no hay dominación, impera el caos. Pero es cierto: ni China ni Rusia quieren hacerlo -dominar- y a duras penas se defienden de una nueva política estadounidense de disuasión/contención.
    En resumen: a este país elegido por Dios, designado como superior por la Historia (mediante la cual se manifiestan los designios de Dios), superior a todos los demás (los dispensables, más de ciento y pico), el mejor desde tiempos inmemoriales (desde el imperio mongol, según Zbigniew Brzezinski), llevado por el Destino Manifiesto a extender sus valores por el planeta entero, no es necesario hablarle de cordura ni de mesura ni de tonterías por el estilo, si "el poder es para poder" y lo demás, vaya, es idealismo o andar en las nubes.

lunes, 16 de junio de 2014

UCRANIA EN DECADENCIA

Ucrania no era un país pobre, a diferencia de lo que es hoy que tiene los salarios más bajos de Europa.
    Junto con tierras muy fértiles, Ucrania tenía una industria que la convertía en la décima economía del mundo. Era una industria que en su momento estaba constituida de alta tecnología, intensiva en ciencia: incluía construcción de maquinaria, de máquinas-herramienta e instrumentos, radioelectrónica, producción de turbinas, aviación y producción de automóviles. Ahora, a lo que se arriesga Ucrania es a convertirse en país atrasado productor de materias primas (incluyendo gas de esquisto), destinadas a la exportación, y productos agrícolas (en manos de transnacionales), mientras los oligarcas locales se dedican a sacar del país el dinero obtenido del saqueo del Estado soviético y sus empresas. Gran parte de la oligarquía ucraniana no está interesada en reinvertir lo saqueado en Ucrania.
     Quienes se apoderaron del gobierno, según el análisis que hace Viktor Shapinov en el portal de Rebelión, son los multimillonarios que invierten fuera de Ucrania, una clase media desorientada, pero que aún cree que es posible hacer algún negocio, y el lumpen, que se inventa cualquier cosa: el 30 de noviembre murió -desde luego, brutalmente víctima de represión- una estudiante que estuvo de fiesta varios días con sus amigos "euroMaidán", no se puso en contacto con sus padres y fue convertida en mártir poco antes de reaparecer en la resaca (en fin: no andaba muerta: andaba de parranda). Como lo muestra Shapinov, ni siquiera hubo adhesión masiva a las protestas que encabezaron organizaciones no gubernamentales y vándalos de ultraderecha (de las organizaciones Svoboda y Pravy Sektor). La plaza Maidán se llenó con activistas que eran en un 50 % kievitas y en 50 % venidos de las regiones (de éstos, 52 % del oeste de Ucrania y 31 % de Ucrania central, por lo que el sur y el Este nunca estuvieron representados). Fue un golpe de Estado de un sector de la sociedad ucraniana contra otro; además, según Shapinov, los empresarios estuvieron sobrerepresentados en Maidán (17 %, contra 16 % de ruso hablantes, aunque en Ucrania son la mitad de la población). No sirve de mucho gritar "ahí viene el fascismo" para referirse a los desclasados de Pravy Sektor que en los crímenes de Odessa y demás están dirigidos por otros, desde multimillonarios hasta estadounidenses. El gobierno ucraniano no puede confiar en que una parte de sus tropas no deserte, como ha ocurrido en algunos lugares del Este: en todo caso, se pintó como "invasión rusa" un atraco de oligarcas -de Ucrania y de Occidente- que hasta ahora han demostrado sobre todo una habilidad especial para atacar a civiles (como en Slaviansk, Donetsk y Lugansk, en el Este ucraniano) y poner a Ucrania al borde de la octava guerra instigada por Estados Unidos desde que se acabó la "amenaza".
     Rusia no ha intervenido en el Este ucraniano, pese a que la mayoría de la población de la reigón quiere su autonomía, en un Estado llamado "Novorossia". Es prueba del apego de Rusia al derecho internacional, aunque Moscú también ha condenado los ataques de Kíev contra su propia población. Al mismo tiempo, tampoco parece haber interés en las autodefensas del Este que pelean en una región minera e industrial y que, por lo tanto, no están especulando para ver "qué oligarca nos conviene". Moscú está así en una contradicción entre el sovietismo (la paz, el derecho) y el "liberalismo" (las soluciones negociadas con oligarcas). Como sea, la alianza -que va más allá de Ucrania- entre ricos, clasemedieros ilusionados y convenencieros y grupos de desclasados debería llamar la atención de quienes ven fascistas por doquier (sean Bush Jr u opositores a los derechos LGBT).

lunes, 9 de junio de 2014

EL FUTURO DEL ACUERDO RUSIA-CHINA

Rusia y China firmaron hace poco un "histórico" acuerdo de suministro de gas. Tal parece que China se resolvió a tenderle la mano a Rusia, luego de años de darle largas. Según el acuerdo, firmado entre la empresa rusa Gazprom y la china CNPC (Corporación Nacional de Petróleo de China), que entrará en vigor hasta el año 2018, cada año, durante treinta años, Rusia le suministrará a China 38 mil millones de metros cúbicos de gas. El precio es un "secreto comercial". Cabe señalar que el contrato incluye suministros de gas de yacimientos que todavía no se han comenzado a explotar y que la infraestructura será costosa. Con todo, es una bocanada de aire para Moscú después de la ventaja que Occidente obtuvo en Ucrania. Por éso, para algunos, Rusia será más independiente de Occidente.
    La otra novedad está en el hecho de que Rusia y China firmaron un acuerdo para pagos mutuos en divisas nacionales (yuanes y rublos), sin dólares de por medio. Estados Unidos seguramente le teme a este tipo de acuerdos, considerando que entre Rusia y China detentan un 25 % de bonos del tesoro estadounidenses: un retiro sería catastrófico para el dólar, pero no parece que Moscú y Beijing estén jugando a las catástrofes, ni anunciándolas para paralizar a todos.
     Para China, el acuerdo con Rusia abre la esperanza de avanzar en un proyecto que, vía terrestre (ferrocarril), uniría al territorio chino con el europeo, hasta Duisburgo en Alemania. Si estos proyectos fueran avanzando en conjunto, se consolidaría un espacio terrestre que desafiaría -con la "nueva ruta de la seda", según la llaman algunos- al mundo anglosajón de los mares. Sin embargo, falta por hacer.
     Por lo pronto, lo que dice este acuerdo es que el mundo tiende a una bipolaridad entre Occidente y una alianza sino-rusa (y no a una multipolaridad entre BRICS, como se llama al conjunto Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica), aunque ésta es menos sólida que la occidental, por ahora. Algo histórico está en juego, pero no se ha materializado. Cabe señalar que no hay acuerdos políticos ni militares de gran alcance y que, previamente, la Organización para la Cooperación de Shanghai y la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva no se han inmiscuido en nada -pareciera que ni en asuntos propios. No hay disputa ninguna por la hegemonía a escala global: hay un proyecto de igualdad entre países -incluidos los signatarios del acuerdo sino-ruso- y otro occidental de dominación. Así, no se trata de cambiar una dominación por otra, ni de pugna por la hegemonía, sino de una diferencia entre querer hegemonizar y querer cooperar en pie de igualdad y entre soberanos.

domingo, 8 de junio de 2014

¿PARA QUE ES LA UNION EUROASIATICA?

A principios de 2015 debe entrar en vigor la Unión Económica Euroasiática (UEE), que incluye a Rusia, Bielorrusia y Kazajstán. Estos tres países representan 85 % del producto interno bruto (PIB) del espacio postsoviético, por lo que pareciera que, económicamente al menos, se ha reconstituido lo sustancial de la Unión Soviética. Además, es probable que a la UEE se sumen Armenia y Kirguistán. Los flancos faltantes están bajo influencia occidental, desde el Báltico y ahora Ucrania hasta el Caúcaso y Asia Central.
     Según el presidente ruso, Vladimir Putin, el acuerdo de la UEE, que prevé el libre flujo de mercancías, servicios, capitales y trabajadores "es histórico" y "marca una época". Puede ser, aunque hay que cuidarse un poco de una época donde todo "hace época".
     Para quien crea que Putin está jugando a reconstruir la Unión Soviética, cabe mencionar que ésta no fue aliada de China por mucho tiempo. La Revolución China triunfó en 1949 y poco más de diez años más tarde, Moscú y Beijing rompieron relaciones. Cada quien se atrincheró un buen tiempo en su soberanía estaral y luego buscó la apertura por cuenta propia. La UEE  es otra cosa: está pensada por su posición geográfica para "crear rutas logísticas globales", "concentrando en ella -según el presidente ruso- enormes flujos comerciales entre Europa y Asia". En suma, es un gigantesco puente terrestre entre China y Europa. Es por lo mismo que el presidente de Kazajstán, más acelerado aún, acaba de declarar: "ha nacido la nueva realidad geoeconómica del siglo XXI", aunque ha reconocido que falta hacerla "viable". No es exactamente que haya nacido "ésa Cosa", pero sí queda abierta la posibilidad de unir a futuro a Eurasia -a largo plazo-, con lo que la pesadilla anglosajona -incluyendo al halcón estadounidense Zbigniew Brzezinski- se haría realidad. La base de esta unión está en el suministro de gas y petróleo -en lo que la UEE tendrá una política común- para Europa y Asia, hasta donde los rivales de la UEE -los tiene desde hace mucho, antes de haberse creado- lo permitan. Un tercio de las inversiones mutuas entre los miembros de la UEE está en el gas y el petróleo.
     Es la primera piedra de Eurasia, pero no la construcción sólida de una alternativa a Estados Unidos, que responde con acuerdos transpacíficos y transatlánticos. Como sea, la piedra no estaba, y ahora sí, ya está.

lunes, 2 de junio de 2014

QUEREMOS PODER, PODER, PODER

Una buena parte de la izquierda latinoamericana es antigua, no moderna. Y además, tiene valores oligárquicos.
    Ser de izquierda y, más aún, "revolucionario", es una manera de señalar que a quien tiene este "estatus" todo le es debido, porque tiene la fe y a veces las armas, o porque se ha sacrificado (como Rousseff en Brasil o Mujica en Uruguay, o como Fidel y Daniel).
    El que no es revolucionario está en deuda con quien le ha enseñado el buen camino. Ser "revolucionario" es una buena manera de tener una clientela endeudada con la causa. No es que la izquierda deba ocuparse del pueblo del que habla, cuando habla de él y no en nombre de los grandes próceres. Es que el pueblo debe poner los muertos y el sacrificio para que la vanguardia pueda seguir donde se colocó por sí misma, no por elección de nadie. Así, el pueblo queda en deuda con la vanguardia.
     El revolucionario hace favores, pero no tiene mayores obligaciones. El revolucionario puede hacer el favor de repartir, con un criterio que parece religioso: le tocará al fiel (el incondicional), pero el infiel (si asoma la crítica, así sea mínima) será excomulgado. Favores o excomuniones, así "recompensa" la izquierda a su clientela: según se porte. Plata para los amigos, plomo para los enemigos. El revolucionario está autorizado para extorsionar al que por piel, apellido o ingreso sea designado como "burguesito".
     Con un cargo y en la vanguardia, se puede lograr una renta. Para que esta renta se reproduzca, hay que conseguir que los fieles tributen, por lo que la izquierda se la pasa en tributos (tributos a los próceres, y a los representantes de los próceres). Es el homenaje permanente como diezmo al que  el clérigo de turno tiene derecho.
    Hacer favores, endeudar, pedir tributo, reservarse el derecho a excomulgar: todo ésto cuenta más que servir y/o analizar. Así se pierde la izquierda en una retórica que detrás del sentimiento tiene demandas oligárquicas. Servir rebaja y analizar es perder el tiempo en idealismo, cosa de "burguesitos" de salón o de cubículo. Es mejor pasar a la acción y al cargo por la acción (es decir, pasar a cobrar por la acción y por los servicios brindados).
    Hace rato que en esta izquierda latinoamericana se descubrió que el Bien da réditos y súbditos. Tampoco es raro encontrarla en todos los grupos de presión de estilo estadounidense -mujeres, minorías dizque étnicas, minorías sexuales, ambientalistas- que pasan al campus por la renta que se obtiene del Bien y el negocio de portavoz de todas-las-víctimas-del-mundo. Se puede hacer como tantos revolucionarios: vivir del Bien sin practicarlo personalmente, especialidad de nuestros clérigos desde la Colonia. Este tipo de práctica que acompaña al discurso rimbombante lo pudre todo, como le puede suceder a Sánchez Cerén en El Salvador. Esta izquierda de origen y de aspiraciones oligárquicas no deja de tener algo de populista o por lo menos de demagógica. Y a los demócratas estadounidenses les encanta. Parece "izquierda orgánica" y con "certificado de autenticidad", aunque sea porque es, ciertamente, arcaica.

domingo, 1 de junio de 2014

CERO AMENAZAS RUSAS EN AMERICA LATINA

El 17 de mayo pasado, el canciller ruso, Serguei Lavrov, desmintió que Rusia tenga la intención de construir bases militares en América Latina. La especie se divulgó en medio de la crisis ucraniana y tal vez algunos creyeron que podríamos volver a tener nuestros "márgenes de maniobra", como se le llama a la extorsión del hijo que aprovecha el divorcio entre sus padres y busca un espacio para llevarse lo suyo sin mayor consideración por nadie. El asunto se remonta al maoísmo y su creencia de que la hierba sufre cuando dos elefantes -Washington y Moscú- hacen el amor, como sufre cuando pelean (en resumen: los hijos siempre sufren por tener padres y hay que resarcirse). Así que más de un analista latinoamericano se creyó que "Rusia está de vuelta" y se empezó a preparar para el tipo de "movimiento" que consiste en decirle a papá "me iré con mamá si no aflojas", y en repetirle lo mismo a mamá, solo que con papá como opción. "Margen de maniobra" es una palabra bastante elegante para lo que suele ser, sin más, "cálculo de conveniencia", especialidad del propietario criollo que no sabe de otra cosa de que "sacar ventaja" donde ve alguna vulnerabilidad -todo, sin muchos principios.
    Hace rato que América Latina abandonó toda idea de solidaridad y de principios en las relaciones internacionales. Así por ejemplo, nadie entre los que criticaron a las dos superpotencias por igual se acordó de defender a Yugoslavia, cuna del Movimiento de los No Alineados. Se hizo con éste lo que antes con la Unión Soviética: salir corriendo ante el caído, con alegato de "este muerto no lo cargo yo". Ninguno de los amigos de Libia -los hubo en América Latina- dijo algo cuando este país norafricano fue agredido. Es más fácil acercarse al presidente estadounidense Barack Obama -sea desde Montevideo, sea desde Brasilia- y, además, Washington está más cerca: vamos, como lo dicen algunos -eternos- funcionarios culturales cubanos, Estados Unidos es "nuestro" imperio. Sí, somos "sus" hijos de puta.
    El caso es obvio: ni Rusia ni China tienen ninguna vocación de dominación en las relaciones internacionales, a diferencia de Estados Unidos, por lo que tampoco se está discutiendo de "maniobras". China no tiene tampoco -ni piensa tener- ninguna presencia militar en América Latina. Si algún acercamiento hubiera con estos países (además del que practican con interés cubanos, unos cuantos nicaraguenses y algunos venezolanos), sería para fortalecer la cooperación, no para regodearse en la creencia de que no hay en el Hombre estado más natural que la guerra, y que nos corresponde nada más "voltear la tortilla" para ver "quién se las puede más".
     Los conversos, los ultras y los de extracción oligárquica en la izquierda de América Latina estuvieron muy cerca de volver a las "maniobras", como si no fuera suficiente con las que en la misma América Latina le costaron la vida a más de uno mientras otro se ganaba un puesto, en el nombre de una misma causa. Ni China ni Rusia vendrán a ninguna maniobra militar, ni parece que vaya a existir espacio para optar entre "imperialistas" y "social-imperialistas", o entre "capitalismo" y "capitalismo de Estado". !Esos de la vanguardia!... se quedaron en el pasado, el pasado de una ilusión.