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domingo, 31 de agosto de 2014

UNION SOVIETICA: EL CUENTO DE LA "AMENAZA"

Occidente se la ha pasado bastante tiempo hablando de una "amenaza soviética" que nunca existió. Los tiempos han cambiado tan poco que el occidental promedio sigue creyéndose amenazado, al grado que no falta el despistado que en vez de "Rusia" diga "Unión Soviética". Creerse amenazado así es una buena manera de verificar que las puertas de cada neurona están bien cerradas.
    Parece que los hay que no registraron el desastre humano y material completo que significó para los soviéticos la Segunda Guerra Mundial, mientras que Estados Unidos tuvo muy pocas bajas.
    Estados Unidos obtuvo ventaja con el arma atómica (Moscú la consiguió hasta 1949) y, a pesar de que la Unión Soviética puso en órbita un satélite en 1957, por lo menos hasta 1960 las defensas soviéticas eran tan malas -tirándole a pésimas- que Estados Unidos podía hacer sobre territorio soviético todos los vuelos espía que quisiera, en particular con aviones U-2, vigilando y fotografiando objetivos militares. El caso más sonado fue el del piloto estadounidense Francis Gary Powers (de la Central de Inteligencia Americana), que en 1960 fue derribado sobre la ciudad soviética de Sverdlovsk, hecho prisionero y canjeado al poco tiempo. Apenas entonces comenzaron a cesar este tipo de vuelos espía. La paridad nuclear fue alcanzada apenas en los años '70 y de inmediato Estados Unidos buscó revertirla. Por cierto, como lo han revelado los propios estadounidenses y el estudioso Peter Dale Scott, la idea de asestarle a Moscú un primer golpe nuclear es de 1963.
      Nunca existió ningún plan de ataque soviético contra Estados Unidos y en ningún texto de marxismo se hablaba de nada como un ataque o algo por el estilo contra los occidentales, puesto que eran condiciones "endógenas" las que debían llevar a la revolución en los países más desarrollados.
      Desde luego, para hablar de "amenaza soviética" hay que alterar el lugar de los hechos, puesto que el Pacto de Varsovia fue creado bastantes años después de la Organización del Tratado del Atlántic Norte. Por lo demás, la Guerra Fría, como es conocido, la declaró el primer ministro británico Winston Churchill en 1946. La doctrina de la "contención" la inventó un George Kennan -diplomático estadounidense- que después de la Segunda Guerra Mundial reconoció que la Unión Soviética había quedado "fuera de la jugada" por 15 años por lo menos.
      Como desde Nikita Jrushov la Unión Soviética fue de tontería en tontería, sobre todo ideológicamente, la Guerra Fría no contenía amenaza ni siquiera en algún supuesto "ejemplo" económico o social soviético. Lo que le valió prestigió a Moscú fue su victoria decisiva sobre el nazifascismo: todo el empeño historiográfico desde la segunda posguerra ha sido colocado en liquidar esta autoridad moral, de tal modo que no quede rastro ninguno del sovietismo.
      Más allá de liquidar esta autoridad moral, para lo que sirve la cantinela de la "amenaza" es para que las buenas conciencias occidentales crean estar en el paraíso, porque creen también que los rusos pasan hambre, se alimentan exclusivamente de betabel  y tienen a muchos osos sueltos por las calles. Llegados a este punto, es obvio que no hay nada que decir.

lunes, 25 de agosto de 2014

NASER ORIC, O DE LOS GUIONES IDENTITARIOS

Naser Oric es un militar musulmano-bosnio que estuvo involucrado en la masacre de tres mil 500 civiles serbio-bosnios en el enclave de Srebrenica. Oric fue llevado ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya por asuntos menores y liberado a los dos años. En Bosnia, Oric fue amnistiado por Bakir Izetbegovic, ex presidente bosnio e hijo de Alija Izetbegovic. No es ningún secreto que los musulmanes en los Balcanes colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
      Oric pudo dedicarse a lucrar con bares y tráfico de drogas en Sarajevo. Nunca fue asunto de "identidad", sino de pretextarla para hacer negocios.
      Un buen día, Naser Oric apareció en las primeras planas de Azra, periódico de Bosnia. Oric no apareció como asesino, sino como uno de los hombres "más sexys del mundo". Presumió el uso de cosméticos Vichy, de perfumes Dolce & Gabanna y de la ropa del diseñador bosnio Granoff. Todo un deportista, Naser Oric se convirtió en el símbolo de la moda y el buen gusto en Bosnia. En entrevista, confesó además que se había vuelto un asiduo practicante del yoga.
      Un rico puede permitirse todos sus fantasmas, desde los mejores perfumes y el crimen organizado hasta videos -están en Youtube- en los cuales, en nombre de Allah, Oric se jacta de masacrar aldeas enteras de serbio-bosnios y de torturar a muchos, al mismo título que una práctica tan aséptica y saludable como el yoga.
      La masacre de Srebrenica la pagó el militar serbio-bosnio Ratko Mladic. Oric es el símbolo, sin duda, de la moda: el criminal protegido que un buen día amaneció encumbrado y siempre tan "limpio". Es el tipo de provocador al que respondió Mladic pagando con la prisión y que ahora, bajo otras formas, existe en Ucrania. Es cosa de rico-lumpen que muy poco tiene que ver "etnias" o con "odios ancestrales": la identidad es apenas la marca con la que se hace carrera. El actual conflicto en Ucrania no es "étnico", ni parece que Rusia vaya a caer en el juego para que mañana se encumbre algún lumpen de Kíev, la capital ucraniana, después de llenar su hoja de servicios con el asesinato de civiles en masa.

UCRANIA: ¿FALLARA EL GUION YUGOSLAVO?

El eurasianista ruso Alexander Duguin ha tomado la defensa de Igor Strelkov, uno de los líderes de las autodefensas en el Este ucraniano.
     Duguin argumenta que Strelkov ha decido actuar donde el ruso promedio, frente al abismo entre el pensamiento y la acción, prefiere la queja, el grupúsculo sin ningún futuro, la crítica a la élite intelectual, el vodka y la conversación vacía de sentido y vanidosa, hasta llegar al patetismo. Ciertamente, las autodefensas del Donbás se han plantado frente a una ofensiva estadounidense que se apoya en fuerzas ucranianas fascistoides.
     Sin embargo, en el extravío, Duguin describe de la siguiente manera a Strelkov: "por su parte, cumple con un deber al servicio de una idea, la idea rusa". El, prosigue Duguin "se volvió nuestro mito. Ya no se pertenece a sí mismo, ni al servicio armado ni al Estado. Pertenece únicamente a ese mito -el mito ruso sobre la manera en que éramos y en que en cada momento podemos volver a ser". ¿Hay que hacerse matar para convertirse en mito, o es más conveniente no perder batallas ni guerras?
      Este tipo de palabras de Duguin no es exactamente fascista, aunque no debe ser olvidado el gusto del fascismo -lo recogieron los populismos latinoamericanos- por el mito que sacrifica al Hombre. Poco tiene que ver esta mitomanía de la "Nueva Rusia" con la idea rusa, una idea de la que muchos rusos tienen, vaya "muy poca idea".
      Rusia no ha intervenido en un asunto interno de Ucrania, ni en apoyo a una minoría dizque "étnica" (?) que, aunque rusoparlante, es ucraniana. Por lo pronto, la balcanización de Ucrania sigue descartada. Alemania ya ha declarado que apuesta a la federalización ucraniana, un juego peligroso: de todos modos, difícilmente se puede ir más lejos cuando se tiene enfrente a gente como la estadounidense que espera cualquier ocasión -aunque sea la entrada de un convoy humanitario, algo aprobado por las propias autoridades de Kíev, capital ucraniana- para proseguir con un guión que únicamente espera a los actores que lo quieran jugar, como ocurrió en Yugoslavia hasta el desastre final.

miércoles, 20 de agosto de 2014

IZQUIERDA (III): CUANDO AL PASAR YO TE VI...

Son intelectuales orgánicos, sí, pero sin relación ninguna con Gramsci. Son orgánicos porque, para decirlo de otro modo, son intelectuales "de la granja", de ésos que se alimentaron desde pequeños con el odio a todos los fachos y el amor a todas las derrotas, si republicanas, mejor.
      Fueron engendrados al natural, sin hormonas (sic). Nacieron sin conservadores ni aditivos. Bebieron leche materna "light" (sin saborizantes artificiales), tuvieron un padre bajo en sodio (no tan salado) y llevan décadas esperando la utopía. Lo suyo es verde, llámese ecobici, carrujo o poema de García Lorca ("verde viento, verdes ramas", algo que luego de algunas fumadas se convierte en "el barco sobre la mar, y el caballo en las montañas"). Odian a los intelectuales, porque "los intelectuales no saben vivir", y piensan que son la "clase creativa". De hecho, creen ser los reyes de la creación con minúscula y con la otra, la que va con "C" mayúscula.
     Aprendieron de papi y de mami que la revolución, cuando pierde su mayúscula, de todos modos puede consumirse, así que ellos ya son el Hombre Nuevo -con abundancia incluida. Lo que mejor aprendieron en los años '80 es que de la revolución puede sacarse una renta, así que ellos, la revolución, la disfrutan: es más, la gozan.
     Estos seres de antropología viven de cazar y recolectar: becas culturales, fondos de investigación, viajes de movilidad estudiantil y de pareja y, ya entrados en años, plazas en el mundo cultural y universitario donde todo sigue como cuando Ellos nacieron:al natural. Las mujeres, al natural; los indios, como salidos de la tierra (donde tienen sus raíces), al natural también; el medio ambiente, naturalissimo; los niños, inocentes; los animales, como Dios los trajo al mundo (y en la cola para el Arca).
     Sonaron las trompetas, y Dios creó al mundo, para repartir becas, fondos, viajes, cargos, exposiciones, programas radiofónicos y televisivos, abolengos familiares, nenas, hombrecitos tipo trofeo-proveedor-funcionario de Solidaridad, estancias en universidades estadounidenses, congresos maratónicos, oficinas en organismos internacionales, saqueo al erario (tradición añeja que perdura...), liderazgos en la sociedad civil, observatorios de la clase creativa, casitas y casonas, parentela hasta en Madrí y mil otras actividades folklóricas que hacen de la izquierda juvenil una especie única, un patrimonio de la Humanidad y un pueblo mágico lleno de sorpresas, como las de la generación que claudicó de todo -hasta de lo que nunca había empezado- en los años '80. Abdicar es lo más ecológico que pueda hacer un Rey. Que no manche.

martes, 19 de agosto de 2014

IZQUIERDA: MOI ET MES AMIS (II)

Puede escribir 30 páginas de balance sobre la experiencia soviética sin mencionar en ninguna la peor guerra de la Historia humana.
    Puede hablar sobre cinco décadas de historia latinoamericana previas a la Revolución Cubana sin mencionar ni un solo movimiento popular de envergadura, más si guarda relación con el comunismo, de Recabarren en Chile a la guerrilla colombiana, pasando por Prestes en Brasil, la Central Obrera Boliviana y Fortuny en Guatemala. Antes de la Revolución Cubana no hubo Historia: lo que había eran "precursores", los que me antecedieron (Mella, por ejemplo).
     De hecho, "la cosa" empieza con la Revolución Cubana y sus éxitos. Prosigue no con otras experiencias, sino con los sucesores: los que me siguen. Cualquier cosa, con tal de que sea prolongación mía. Hay fieles desde antes y los hay después, como Hugo Chávez. Con los infieles no se discute y con los "ambiguos" se practica el manoseo. En medio de la retórica, nunca hay debate de nada.
     Las citas son las de los próceres escogidos -mis lecturas- y las de mis amigos, que lo son por incondicionales y por candidatos a próceres.
     Rosa Luxemburgo, como está en el círculo de iniciados, es llamada tranquilamente "Rosa" en el texto. Rosa, Vladimir, Federico, Carlos, et puis moi, et moi, et moi, estamos haciendo Historia. Yo soy el teórico del "cambio de época" rumbero. Y soy el intérprete de un Marx al que he leído poco y entendido peor, porque ni en Cuba ni en América Latina nos interesó jamás.
     Los medios noticiosos cubanos no han hecho caso de las críticas que se pronunciaron en la isla, no fuera: alguien dijo que era hora de abrirse a otras experiencias distintas de la venezolana, pero parece que no hay modo. Estos medios y los espacios de debate cubanos repiten la palabra "Revolución" como mantra, pero algo llama poderosamente la atención: ni el "socialismo" ni el "comunismo" aparecen jamás (ni se diga el"marxismo"). Nadie los debate, al menos no oficialmente. De hecho, no se hace mención de nada que venga desde abajo. Desde abajo, nada. Por arriba, todo. Y conmigo a la cabeza, de ser posible.
     Los medios venezolanos son iguales. El mundo no es un lugar que tenga que ser mirado: es un espejo. Nos devuelve una imagen complaciente, o si no, preferimos  mirar para otro lado. Pero fea, lo que se llama fea, la Revolución Cubana nunca lo ha sido. El teórico no está para ninguna fealdad, sino para embellecerlo todo y, de paso (por los servicios brindados), para irse construyendo su propio mausoleo (aplausos).
     Esta retórica cubano-venezolana no analiza ninguna realidad. Con todo, tampoco es verborrea hueca. Es Revolución, sí, pero desde arriba, conspirando, con un profundo desprecio por el pueblo y por la seriedad intelectual donde  algún hecho pueda pronunciarse y ser digno de análisis. Buena la han hecho: Cuba carece de orientación ideológica propia y sus intelectuales denuncian al imperio con las palabras del imperio. No hay servicio ninguno en las ideas, ni por cierto que asomo de gratitud con lo recibido por décadas de otras latitudes reiteradamente ignoradas. Que la Unión Soviética, ésa, nunca parece haber sido víctima de nada -más que de sus propios errores- y nosotros solo tratamos con víctimas de todo y de todos. No estamos aquí para juzgar, sino para encontrar culpables y exonerar a nuestros amigos. Son aquellos que no nos piden nada a cambio de lo que dan. Y mi próximo texto -siempre de vanguardia política-se llamará "El breve espacio en que no estoy", o tal vez "De qué callada manera".
   

IZQUIERDA: LOS GRANDES DE ESTE MUNDO (I)

Nunca fueron mayor cosa, humanamente hablando. Más bien regatearon en la vida de todos los días cada gesto de esos de la solidaridad que tanto pregonaban en los comités pro-lo-que-sea. Este vacío humano fue suplido, eso sí, con grandilocuencia, de tal modo que los que poco o nada dieron tuvieron -éso lo creyeron siempre- el derecho de recibirlo todo. Siempre tuvieron el derecho a recibir, ellos, a quienes les era debido por revolucionarios. Para dar, se acordaron de las libertades: y uno es libre de no dar ni devolver, aunque tiene derecho a exigir. Se entiende que a exigir lo debido. Revolucionario se volvió sinónimo de estatus y más de un estadounidense lo entendió muy bien. Desde los años '80, fue cada vez más estatus y cada vez menos revolución y menor capacidad para tener éso que algunos llaman "humanidad", con minúscula. Pero, vamos: ellos nunca estuvieron para minúsculas.
      Están todos o casi bajo tierra. No formaron a nadie: no hay cuerpo doctrinario, ni enseñanza duradera, ni "escuela", ni educación. Ni siquiera cabe para ellos el chiste de que no son viejos, sino clásicos. Son otra cosa: homenajeados en busca de homenajeadores, que no faltan. Para ellos, sí, todo tiene que ser un mayúscula, y de tal modo que no se vea lo atrozmente mezquina que es la letra chiquita, ésa donde están las claúsulas y las condiciones. No formaron, pero se hicieron de una clientela de jóvenes deslumbrados por la omnipotencia, por ser "alguien". Estos jóvenes no aprenden, ni enseñan, ni nada de ésto les interesa: esperan su turno, que es otra cosa. Entendieron a la perfección que los hubo que vivieron la tragedia del siglo XX como ocasión para el autoengrandecimiento. ¿No fue acaso una época muy bonita? Ahí están al acecho los lobitos, sin tener siquiera algo de la formación del homenajeado, que ni siquiera importa, menos aún como persona (suponiendo que importe la obra, lo que ya es mucho pedir). No entienden de otra cosa que el muy simple "quítate tú para ponerme yo", y los hay que no esperan ni a estar muertos para enterrarse -como lo hacía Santa Anna con las honras fúnebres de su pierna- en la supuesta Rotonda de los Hombres Ilustres. Ya no son ellos: ellos son su personaje.
     De estos herederos de la izquierda que nunca dejó de ser oligárquica (y por ende preocupada antes por trascender que por servir) no puede esperarse más que lo de otro chiste: que los abajofirmantes sigan hasta el ridículo final en la búsqueda desesperada de una causa que les permita seguir engrandeciéndose, convirtiendo su persona y su vanidad en un negocio como otros.
     No tienen discurso y en realidad, contra lo que aparentan, no tienen pensamiento, como no lo tienen los homenajeados, así sean de antologías (en plural): tienen las palabrotas del que media entre Dios y nosotros, los mortales y pecadores. Sí, los curitas de izquierda -también fueron conocedores de diezmos- tienen a sus vástagos bien colocados y muy listos para que la ilegitimidad de los padres de valores oligárquicos se convierta en blasón y en tradición familiar, abolengo de Revolución. No sería grave si no estuvieran convirtiendo algunos centros de enseñanza en "la tumba del guerrillero" y de todo pensamiento. Y pensar -vaya- que sus padres andaban en "dale tu mano al indio". Creían muy para sus adentros que lo mejor era no hacerlo compadre, y desde los años '80 se ocuparon de relegarlo para encontrarse un mejor lugar bajo el sol, que al fin y al cabo, dicen los optimistas, sale para todos.

lunes, 18 de agosto de 2014

UCRANIA: ¿HACIA EL REPARTO FINAL?

En Ucrania se han perfilado ya tres clanes para llevarse los restos del país.
     El primer clan, muy proeuropeo, es el de la oligarquía germanófila e incluye al actual alcalde de Kíev, la capital ucraniana, el ex boxeador Vitali Klitchko; al presidente ucraniano, Petro Poroshenko, que lo hace todo y su contrario, y al oligarca de Donetsk, Rinat Akhmetov.
     Un segundo clan es prorruso (!sí!): está en Járkov, capital cultural de Ucrania, El jefe es Guennadi Kemes, lo más parecido a un mafioso, aunque sin intenciones de meterse con la Federación Rusa, salvo para sacarle alguna inversión.
     Un tercer clan es el americanófilo, integrado por el oligarca de Dniepropetrovsk, Igor Kolomoiski, la "reina del gas" Yulia Timoshenko y Arseni Yatseniuk. Bajo este clan crece el grupo neonazi Pravy Sektor, mientras el otro, Svoboda, busca qué oligarquía pudiera patrocinarlo. Este tercer clan hace desaparecer aviones civiles del cielo, de las agencias de noticias y de las secciones internacionales de los periódicos (!todo en paquete!), utiliza fósforo y bombas de fragmentación en el Donbás, al Este de Ucrania (sin que se entere Occidente), y misiles SS 21, con ojivas de 500 kg, inútiles contra las autodefensas del Este, pero maravillosas para la destrucción de casas, hospitales, centrales eléctricas y otros blancos escogidos por los asesores militares estadounidenses. En materia de asesinato de civiles y destrucción de infraestructura, la parte del ejército ucraniano que no ha desertado ha obtenido bastantes buenos resultados. Se suman un puñado de neonazis italianos, suecos y un marginal francés en busca de alguna causa trascendente.
     Junto con las medidas económicas que se aplicarán, el Imperio del Caos probablemente consiga también que este país, cuya capital según CNN es Ulán-Bator (sic), termine saliendo de las noticias para irse metiendo en éso que un tal Francis Fukuyama llamaba "la Historia".

viernes, 15 de agosto de 2014

UCRANIA: LOS BATALLONES ULTRADERECHISTAS

Quienes comparan al presidente ruso, Vladimir Putin,con Hitler o con cualquier cosa parecida (un dictador, un tipo autoritario...) preparan, como lo hace feliz la ultraizquierda, el terreno para que mañana Occidente tenga con qué justificar el cerco contra Rusia. Ya está claro a quién sirve esta ultraizquierda.
     Poco se dice en cambio de algunos batallones formados en Kíev para combatir a los supuestos "fascistas" del Este ucraniano:
     -el batallón Azov, que pelea desde mayo en Mariupol, usa como insignia una idéntica a la de las SS hitlerianas. Usa igualmente la insignia medieval alemana de "hierro contra el lobo" (Wolfsangel), que era una de las favoritas de las Waffen SS nazis (en la segunda división SS Das Reich) y del partido nazi (NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán).
     El batallón Azov usa también la insignia "Sol negro" (Schwarze Sonne),símbolo oculto del Tercer Reich y adorado por el Reichsfuhrer SS Himmler.
      El mismo batallón utiliza la insignia "Cuerpo negro" (Das Schwarze Korps), nombre del periódico oficial de las Waffen SS.
     El batallón Donbás, pro-Kíev y formado en Dniepropetrovsk, tiene como insignia un aguila nazi al revés y con alas medio plegadas, el símbolo de la Wehrmacht nazi desde 1935.
     Ni siquiera están mencionados aquí dos partidos de orígenes colaboracionistas con los nazis, Svoboda y Pravy Sektor (los banderistas), aunque de cualquier modo es bastante.
     Las autodefensas ucranianas del Donbás no llevan ningún símbolo nazi (ni comunista, por cierto), sino únicamente un símbolo de reminiscencias imperiales de los zares. Por lo demás, hasta donde se sabe, en el Donbás se libran combates defensivos frente a una embestida con fuertes tintes fascistoides. Hay que ser ignorante o soberbio (o las dos cosas) para creerse otra vez en forma adulterada el cuento de los totalitarismos enfrentados.

jueves, 14 de agosto de 2014

UCRANIA: CUANDO LA ULTRAIZQUIERDA DELATA...

En los últimos tiempos, la delación en las filas de la izquierda parece volver a estar de moda-. Después de todo, vender a un soviético para obtener una recompensa del poder occidental fue siempre una forma sutil de delación, y además, de negocio, puesto que entregar al primero salía barato y la recompensa se esperaba jugosa.
     Hoy que la izquierda está muy ocupada en Palestina porque es la causa que permite firmar y sacar por ende para la renta, los hay que aprovechan en periódicos y portales de izquierda para delatar a los líderes de las autodefensas del Este de Ucrania, quienes por lo demás han renunciado a sus cargos.
     Uno de los blancos, Igor Strelkov, ex militar ruso y veterano de varias guerras (Chechenia, Serbia, Moldova...) sería un agente ruso, aunque parece estar actuando en buena medida por cuenta propia, ya que detrás de él no han enfilado las tropas de Moscú. Strelkov es por lo demás un admirador de los rusos blancos.
     Alexander Borodai, otro ruso líder del Este ucraniano e igualmente en retirada, es considerado cercano al ultranacionalista ruso Alexander Projánov, derechista y por momentos antisemita. En algún momento, el muy extraviado partido comunista de la Federación Rusa tuvo cercanía con Projánov.
     Quien más estuvo llamando a que Rusia metiera las manos en ese invento llamado Novorossia fue el eurasianista Alexander Duguin. En Rusia no se le hace mucho caso y acaba de ser expulsado de la Universidad Estatal de Moscú por proselitismo político.
     Admiradores de los rusos bancos, medio monarquistas (Novorossia fue creada en el siglo XVIII), con nostalgias de la Unión Soviética por creerla un imperio (es lo que a Projánov más le atrae), ninguno de estos líderes (militares o de opinión) consiguieron precipitar a Rusia en la trampa ucraniana. Designarlos como "prorrusos"es como "mostrar sus cabezas".
      Lo peorcito es del ultraizquierdista que los ha acusado de fascistas: puede que tengan nostalgias del zarismo, pero el zarismo no fue fascismo. He aquí la frasesita: "(...)un elemento importante en este giro fascista es la creciente atracción que ejerce sobre esos sectores la figura de Vladimir Putin. Con su autoritarismo su nacionalismo, su racismo (?), su homofobia... Putin tiene cada vez más fans entre los nazis occidentales, y cultiva activamente sus relaciones con ellos". ¿Ah sí?. Uno de extrema izquierda, en un portal de izquierda, insinúa lo mismo que la Hillary o que otros en Occidente: el presidente ruso es fascistoide. Que quienes lo sostengan vayan a combatir entonces contra las autodefensas en el Este de Ucrania, ya que de otro modo parece que estos aprendices de Ken Loach y del anarquismo español -el franquismo venció por el NKVD- no saben de otra cosa que de ocurrencias que apenas logran disimular al alacrán ponzoñoso que todo ultraizquierdista lleva adentro. Si Novorossia cae, será por el NKVD..

sábado, 9 de agosto de 2014

UCRANIA: ¿HACIA EL TRIANGULO Y SIN BERMUDAS?

La prensa occidental ha decidido no informar nada de lo que sucede en Ucrania.
     El Este ucraniano cayó en una situación humanitaria delicada. Los combates han dejado más de mil civiles muertos y más de tres mil heridos. Entre los combatientes, el número de muertos se eleva a más de mil 500. Lo dicho no es lo grave: sucede que en la ciudad de Donetsk, con poco más de 900 mil habitantes, unos 70 mil tuvieron que huir. En Lugansk, con poco más de 400 mil habitantes, unas 150 mil personas huyeron. En total, más de 200 mil personas han tenido que abandonar sus hogares, y esas son en su mayoría mujeres, niños y ancianos, cuya salida ha sido facilitada por las autodefensas locales, considerando el gusto de los ucranianos occidentales por atacar a los civiles. Al mismo tiempo, centenares de militares ucranianos han desertado y Occidente ha tenido que contar con grupos de extrema derecha y con mercenarios.
     A quienes esperan la bonanza en el occidente ucraniano, a la vuelta de la esquina los mira lo siguiente:
     -recortes al gasto que afectarán el empleo público y los salarios de los funcionarios (los que conserven su trabajo, si no son enviados a descansar).
     -el recorte del sistema de pensiones (en un 50 % para 2016), lo que afectará a los jubilados.
     -la eliminación de los subsidios al gas y un fuerte aumento de su precio, entonces, lo que probablemente limite su consumo.
     -presiones inflacionarias
     -aumentos de impuestos sobre las ventas para los hogares mientras se rebajan los impuestos a las empresas.
     -la contracción del consumo de los hogares
     Así, lo que espera el Fondo Monetario Internacional es que Ucrania se ataque a sí misma, mientras un puñado de oligarcas se reparte los restos (incluyendo las industrias del Este ucraniano, en el Donbás).
     Según cálculos estadounidenses, Ucrania se encontrará dentro de poco (dos años, tal vez) en la misma situación que Grecia. Quebrar dos, tres, muchos países es la consigna.
     Rusia no piensa intervenir para que le pasen los costos de las medidas occidentales, y hasta funcionarios de la Organización de Naciones Unidas, como la jefe del Alto Comisionado de los Derechos del Hombre, Navi Pillay, han probado que Moscú ni siquiera trasiega armas a las autodefensas del Este. Ucrania va que vuela a convertirse en un Estado fallido más, y seguramente no convenga echarle más leña al fuego a esta octava guerra desde que el mundo está libre de La Amenaza.
      Cuando Occidente haya dejado en cueros a la economía ucraniana, seguramente le pedirá que encima le haga la danza del vientre (molestando a Rusia, por ejemplo).
   

miércoles, 6 de agosto de 2014

UCRANIA: ¿DOS MUJERES? NO, UN CAMINO

Lo que empieza como una homologación entre dos totalitarismos suele terminar  en cosa de horrorizarse con uno y ver al otro con un dejo de ternura. Después de todo, uno de ellos estuvo contra nosotros, mientras que el otro nos ofreció más de  una  vez sus servicios.
     Así que los neonazis Svoboda y sobre todo Pravy Sektor no tienen problema para pasearse a sus anchas por Ucrania y en participar en los combates en el Este ucraniano. Tienen la misma suerte que los grupos neonazis en los países del Báltico y en Croacia y Bosnia-Herzegovina, o incluso en Kosovo (se puede ser neonazi y fanático islámico, por cierto).
     En cambio, desde finales de julio pasado, Oleksandr Turchinov, en ese entonces presidente interino de Ucrania, declaró la disolución y eliminación de la bancada comunista (Partido Comunista) en el Parlamento(Rada) de Ucrania. Desde entonces, las autoridades de Kíev, capital ucraniana, han estado buscando algún pretexto que sirva para ilegalizar a los comunistas locales. A estos no les está permitido hablar. En cambio, el periodista ucraniano Bogdan Butkevic puede declarar públicamente en una cadena de televisión: "El Donbás no es nada más una región desfavorecida. Hay una cantidad feroz de gente inútil. En la región de Donetsk hay cerca de 4 millones de habitantes. Y no menos de 1,5 millones de personas de más (...) Hay que arreglarlo rápidamente. Hay gente a la que simplemente hay que matar".
      Una de las cosas más absurdas de la persecusión anticomunista es que está dirigida contra un partido desorientado, sin mayor propuesta que la defensa de un sovietismo caduco (el Estado de Bienestar y las garantías sociales). El de los comunistas ucranianos es un partido conservador, de bastantes burócratas en busca de burocracia. No importa: no debe haber ninguna voz de protesta ante las medidas sociales que se avecinan en Ucrania y que traerán penurias a los desfavorecidos de siempre.
      La tesis del estadounidense Michael Parenti está probada: se tolera el fascismo cuando sirve a grandes intereses económicos, mientras que al comunismo no se le perdona haberse opuesto a los mismos. Así que los gemelos nunca fueron tales. La palabra "totalitarismo" disimula mal la diferencia, mientras que la realidad actual del Este europeo la ha hecho patente, aunque los fachitos responden a otros intereses de mayor envergadura, para los que fueron contratados al final de la Segunda Guerra Mundial. Son los intereses del gran negocio estadounidense.

lunes, 4 de agosto de 2014

¿QUE HARA MEXICO CON PUTIN?

Pos clonarlo, ¿qué no?

UCRANIA:LOS HIJOS DEL HOLODOMOR

Algunos en el actual gobierno de Kíev, capital ucraniana, manejan un vocabulario que extrañamente no es condenado por ninguna instancia internacional.
    El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, declaró hace pocos meses que los habitantes del Este de Ucrania son "subhombres", lo que remite directamente a la palabra alemana untermensch, con la cual los nazis designaban a los eslavos, los gitanos y los judíos. Lejos de ser condenado, Yatseniuk ha recibido casi todo el aval de Occidente, aunque aquél es considerado un tanto "blandito".
     ¿Qué hacer con los "subhombres"? Según Mijaíl Koval, ministro ucraniano de Defensa, habría que meterlos en "campos de filtración", para reubicarlos luego en otras regiones de Ucrania. No, no se trata de la cámara de gas. Reubicados los "subhombres", los interesados pueden quedarse ni más ni menos que con sus tierras, como botín de guerra. Se llaman "tierras gratuitas" y las necesita cualquiera que desee un "espacio vital".
     Por cierto, los de Yatseniuk usan fósforo blanco en su guerrita al Este, por lo que "crear dos, tres, muchos Vietnam" parece ser su consigna. Los fachitos son de ultraizquierda. Sufren dondequiera que hay una injusticia (donde la hay contra la gente de dinero).
      Al partido comunista hay que prohibirlo por peligroso y sospechoso de defender "subhombres".
      Y todo, bajo patrocinio del banquero húngaro Kalman Mizsei, quien será encargado de la seguridad nacional ucraniana durante dos años, en la EUAM Ukraine, que responderá al Consejo Europeo. Mizsei, además experto en privatizaciones, ha sido vinculado al especulador George Soros.
      Como Igor Kolomoiski, patrón de Dniepropetrovsk, Soros es judío (aunque húngaro-estadounidense). Así se encuentran estos dos patrocinando a gente como Yatseniuk.
      Y luego los hay que se extrañan de lo que ocurre en Gaza. !Puf! Como si el dinero no estuviera en guerra contra todo lo que se le resiste.

LIBIA PARA MIRONES

La opinión pública occidental suele mostrar interés por un tema cuando se "lo" muestran: más que interés, hay algo de morbo en este "quedarse viendo". Si no se "lo" muestran, esa opinión no ve nada. No ve, entonces: mira. El mirón se complace y desecha el objeto cuando ya encontró aquél satisfacción. ¿Mataron a Kadhafi? Eso muestra lo que demuestra: lo nuestro es lo mejor.
     El objeto puede ser un país. Como en tantos otros lugares donde ha intervenido militarmente Occidente, en Libia no queda más que un Estado fallido. El gobierno derrocado aseguraba bien algunos servicios básicos. En medio del caos y de rivalidades armadas, la capital libia, por ejemplo, ya no puede asegurar regularmente  el suministro de agua potable ni de electricidad. Mucho menos, claro está, queda seguridad. Esa capital está en disputa entre las milicias de Misrata y las de Al Zintán. Ninguna consigue la victoria, y de esto se trata cuando se quiere dividir para reinar. Estados Unidos no quiere nada de construcción nacional, nation building.
     Al oriente libio, la milicia islamista Ansar al Sharia controla la ciudad de Benghazi y ha declarado hace pocos  días un "emirato islámico". En suma, se separó. Es un grupo que Washington catalogaba como terrorista, pero importa un bledo. Lo que cuenta es que una desgracia lejana nos muestre lo bien que la estamos pasando.
     La Primavera Arabe se convirtió en el fin de Libia. Con todo y sus males, 42 años de "dictadura" de Muammar Kadhafi nunca trajeron este tipo de calamidades, pero hablar del tema es tabú, desde mucho antes de que los occidentales liquidaran al país norafricano. No hay ya Estado: la "democracia" es la vuelta a los conflictos más primitivos. Incluso quienes creyeron en esta "transición"se están yendo de Libia: lo han hecho españoles y franceses, y hasta China, la muy oportunista (hubiera hecho bien en irse hace rato de Libia), solicitó a sus empresas y a su gente que salga de este inhóspito espacio norafricano.
     A esto se le llama "balcanización" o "libanización", y otras pruebas indican que ha funcionado bien en Iraq, por ejemplo. Es lo que Estados Unidos ha proyectado para Siria.
     Nadie le dará seguimiento al perdedor: el morbo se prepara para la siguiente escena, donde el vencedor otra vez nos "lo" enseñe. Cada noticia de las que da Occidente está hecha para sincronizar a todos en el mismo mensaje: !qué viva yo, y que chiflen los demás a su maye!