Páginas: para información y análisis, se recomiendan los sitios Counterpunch-The 4th Media-Globares

lunes, 29 de septiembre de 2014

BOSNIA: EL ARTE DE LIQUIDAR PAISES

Iraq no es el único caso de un país liquidado como Estado luego de una intervención estadounidense. Sucedió lo mismo en Somalia, Sudán y Libia, pero también en Bosnia-Herzegovina y Kosovo.
     Bosnia es un protectorado de Naciones Unidas. La moneda es el marco convertible, reliquia de la época en que las ex repúblicas yugoslavas querían casi todas tener al marco alemán como moneda de reserva. El marco bosnio depende del euro. La constitución bosnia fue redactada en inglés y se tradujo a idiomas locales apenas hace dos años, 15 años después de la guerra. Bosnia- Herezgovina está dividida en la República Serbia (Srpska) y en la República de Bosnia-Herzegovina, donde los musulmano-bosnios se orientan cn mayor frecuencia a la religión (en Yugoslavia no era así), mientras los croatas católicos prácticamente se consideran parte de Croacia, con Zagreb (capital croata) como capital verdadera.
     En Kosovo es todavía mejor, puesto que aquí también Estados Unidos y sus "socios y aliados" no dudaron en apoyar a extremistas musulmanes, además mafiosos (Ejército de Liberación de Kosovo). El primer presidente kosovar, Ramush Haradinaj, fue reclamado para declarar en el Tribunal Penal Internacional de la Haya. Los testigos en contra se esfumaron y Haradinaj volvió a Kosovo como si nada. El presidente kosovar actual, Jakup Krasniqi, está acusado con pruebas sólidas de tráfico de órganos.
     Este mismo tráfico es algo que interesa a mafiosos y extremistas de Ucrania. Como aquí también han sido apoyados matones, se han venido descubriendo terribles fosas comunes, en particular cerca de Donetsk, luego del paso de batallones semi-oficiales de Kíev con tintes fascistoides (como el batallón Aidar de la Guardia nacional ucraniana). Las víctimas son civiles. El asunto no presenta el menor interés ni provocará la mínima sanción para Ucrania. Es que el tema es la boda de George Clooney, amigo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

BOSNIA: EL CUENTO DE SREBRENICA

Srebrenica -en Bosnia- fue presentado como el lugar del peor "genocidio" desde la Segunda Guerra Mundial. En julio de 1995, supuestamente entre 7 mil y 8 mil personas (musulmano-bosnias) fueron ejecutadas por serbio-bosnios. Hoy, los hechos pueden ser reconstituidos gracias a los juicios contra Radovan Karadzic y Ratko Mladic, entre los serbio-bosnios acusados.
     De acuerdo con los datos en manos de del Tribunal Internacional Criminal para la ex Yugoslavia, el número de víctimas establecido finalmente en 2010 (quince años después de la masacre) fue de 7 mil 826. Hay un dato curioso: de otra cifra sobre lo mismo, 7,661 ejecutados, se calculó que 6,847 (la inmensa mayoría) eran hombres de entre 16 y 60 años, en edad de enrolarse. Sucede que los musulmano-bosnios acababan de llamar a la "movilización general". Si estas cifras fueran correctas, bastarían para demostrar que no hubo genocidio, puesto que no se trató de eliminar a un "grupo como un todo", incluyendo a mujeres, niños y ancianos.
    El sitio Slobodan-Milosevic.org tiene la reconstitución exacta de los hechos. A cargo de Naser Oric, hoy playboy bosnio, fuerzas musulmano-bosnias se dedicaban a atacar aldeas serbio-bosnias desarmadas, como sucedió por ejemplo el 26 de junio de 1995 en Visnjica. Para detener estas masacres y en represalia, fuerzas serbio-bosnias se movieron hacia Srebrenica, pero resulta que dejaron pasar (o huir, como se quiera) ni más ni menos que a 25 mil refugiados musulmano-bosnios, entre mujeres, niños y  ancianos. El jefe militar serbio-bosnio Ratko Mladic dió la orden expresa de separar a los hombres de los demás. Los hombres prisioneros fueron calculados en cerca de 3 mil y fueron efectivamente ejecutados por los serbio-bosnios. ¿Y el resto? El resto, reportado como "desaparecido", habría muerto entre otras cosas en combates en una franja que va de Srebrenica hasta Zvornik. Para más señas, los 25 mil civiles musulmano-bosnios fueron dejados en libertad en la localidad de Potocari. Desde luego, hay una diferencia entre ejecutar a 7 mil 826 y aproximadamente tres mil hombres. La diferencia es de más de 4 mil personas, el tipo de "diferencias" que Occidente maneja en lo que sea, del Holodomor ucraniano al terror de Stalin. Total, no estamos contando occidentales, sino "montones" o "pilas" de eslavos.
     En 1995, a Franjo Tudjman, un criminal que terminó siendo presidente de Croacia, los musulmano-bosnios le fueron a recitar sus intenciones de expulsar de Bosnia a medio millón de serbio-bosnios. El líder musulmano-bosnio Haris Silajdzic buscó siempre pretextar un falso genocidio en Srebrenica para pedir la liquidacón de la República Serbia de Bosnia. El "mayor genocidio de la Historia europea desde la Segunda Guerra Mundial" -todo con el máximo de mayúsculas- no tuvo lugar, aunque era lo que buscaban los musulmanes de Bosnia contra los serbio-bosnios, que buscaron simplemente detener a psicópatas como Oric.

martes, 23 de septiembre de 2014

¿SIRIA O EL EIIL?

Estados Unidos empezó con sus "aliados" a bombardear posiciones del Estado Islámico -creado por Estados Unidos y sus "aliados"- en el norte de Siria. Los bombardeos se hicieron sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo cual significa que Washington puede bombadear a quien sea, donde sea. Siria no fue consultada, aunque sí "avisada" a última hora.
      Como lo explicó para Ria Novosti el columnista Dmitri Kossirev, es más o menos como si una banda de uruguayos armados hubiera entrado desde Uruguay a territorio brasileño. Rusia, amiga de Brasil, habría decidido entonces ir a bombardear el territorio de Uruguay -gobernado por un presidente "ilegítimo"- para defender a Brasil, todo sin autorización de nadie ni ley de respaldo. Después de todo, como lo recuerda Kossirev, el presidente estadounidense, Barack Obama, declaró: "en esta guerra no podemos contar con el régimen de Assad, que hace reinar el terror sobre su pueblo. Este régimen no reencontrará jamás su legitimidad perdida". Resulta que al-Assad combate al mismo Estado Islámico contra el que decidió atacar Washington, de tal forma que Damasco, capital siria, hace reinar el terror sobre los enemigos de Estados Unidos y sus "aliados". La historia es de locos.
     Eso sí, Obama aprovechó para decir que seguirá armando a una "tercera fuerza" en Siria. Siguiendo el ejemplo de Arabia Saudita, donde unos cinco mil combatientes anti-Assad serán entrenados, la ex república soviética de Georgia, en el Caúcaso, ya se ofreció para crear campos de entrenamiento para los "rebeldes" contrarios a Damasco. Así que, para luchar contra el terrorismo, Washington decidió también entrenar con sus "aliados" a los enemigos de los antiterroristas, puesto que al-Assad ha tratado de frenar al Estado Islámico, al extremista frente Al Nusra y a Khorasan, otra caterva de fanáticos. El combate al terrorismo pasa por hacerle la vida imposible a quien lucha contra el terrorismo (y a quien sostiene que la lógica es un invento útil para la Humanidad).
    El secretario estadounidense de Estado, John Kerry, afirmó que "la geografía no impedirá a Estados Unidos luchar contra el Estado Islámico". Ni la lógica, por lo que se ve. El tiempo dirá si se trata o no de una mascarada o de una voluntad real de ayudar a las víctimas del terrorismo, entre ellos el ejército sirio.

jueves, 18 de septiembre de 2014

BOSNIA: REMEMBRANZAS DE UN PASADO QUE HA EMPEZADO AYER...

Durante la guerra en la antigua Yugoslavia, Estados Unidos y sus aliados se juntaron con los musulmano-bosnios, antiguos colaboradores de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
     El 28 de agosto de 1995, un mortero cayó en el mercado Markale de Sarajevo, en Bosnia, y 38 personas murieron. De inmediato, los serbio-bosnios fueron acusados y se desató una andanada de bombardeos occidentales contra ellos. Después, en los juicios de La Haya (el material es regularmente publicado en el sitio slobodan-milosevic.org), los hechos fueron revisados y quedaron dudas, incluso en los testimonios de observadores militares occidentales que al ocurrir la explosión se encontraban en Sarajevo, no lejos del lugar de los hechos. No era tan obvio que los serbio-bosnios hubieran disparado: no se podía saber con absoluta certeza desde donde había sido provocada la explosión, que para algunos observadores, no era tal vez ni siquiera de mortero.
    El hecho contundente es que en la zona operaba -curiosamente- la Décima Brigada de Montaña musulmano-bosnia que, según fue reconocido por expertos occidentales, era superior a los serbios en movilidad para disparar morteros. Al frente de esa brigada se encontraban los seguidores de un auténtico criminal musulmano-bosnio, Musan Topalovic ("Caco" o Zat-so), quien, por puro vandalismo, durante la guerra asesinaba hasta los suyos y violaba incluso en masa a mujeres musulmano-bosnias. Lo que quiere decir lo anterior es que estos fanáticos musulmanes estaban dispuestos a matar a su propia gente si alguna provocación lo requería. Eran los seguidores de "Zatso" -tan criminal como el musulmano-bosnio Naser Oric- quienes estaban en una posición adecuada para tirar sobre el mercado Markale. En este sentido se presentaron alegatos en descargo del líder serbio-bosnio Radovan Karadzic.
     La lógica de los musulmanes y sus patrocinadores ("sponsors") es tan contundente que, para combatir al Estado Islámico, el presidente estadounidense, Barack Obama, decidió armar (aún más) a la oposición siria, conocida por sus desmanes e incluso por atentar con gas sarín contra su propia población -según sugirió Naciones Unidas- si un ataque occidental lo amerita. Digamos que los amigos de Estados Unidos -eran los mismos terroristas en Kosovo- no son de fiar ni para su propia gente. Puede que el gobierno estadounidense no sea de fiar ni para los estadounidenses, pero cada quien es libre de creer lo que más le convenga sobre las Torres Gemelas, que para algo está la era virtual.

martes, 16 de septiembre de 2014

EIIL: ¿ESTA SIRIA EN LA MIRA?

El año pasado, el gobierno sirio fue acusado de usar gases tóxicos contra su propia población, y Estados Unidos se preparó para golpear al régimen de Damasco, capital siria.  En el último momento, Siria se comprometió a entregar todas sus armas químicas. En junio pasado fue confirmada la retirada del 100 % de las armas químicas sirias.
     Cuando Siria fue acusada, las evidencias eran endebles, como los vídeos de quienes supuestamente habían sido atacados con gases tóxicos, aunque no mostraran los signos del caso, entre algunos, pocos, bastante sobreactuados. El ataque tuvo lugar el 21 de agosto de 2013. Sucede ahora que, según la misión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y Naciones Unidas, fueron encontradas armas químicas abandonadas en una zona bajo control de la oposición al gobierno sirio. Este hallazgo incluso tuvo que ser dado a conocer hace poco por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, al Consejo de Seguridad del organismo internacional. Si hubo ataque con armas químicas (con gas sarín), las pruebas apuntan a los "rebeldes" sirios, algo que por lo demás ya había sido denunciado desde agosto del año pasado. Era una provocación.
     Sin importar nada de lo anterior, Estados Unidos anunció en julio pasado que buscaría formar a dos mil 300 combatientes "rebeldes". Washington mantiene una fuerte presencia en la frontera jordano-israelí de Siria, de tal modo que los "rebeldes" puedan seguir hostigando el sur sirio, alrededor de la ciudad de Deraa. En estas condiciones, cualquier apoyo a los "rebeldes" equivale por lógica a recompensar a quienes no dudan en usar armas químicas y son, además, extremistas del Islam, porque de los "moderados" del Ejército Libre Sirio queda muy poco. Deraa fue una de las cunas de la supuesta "primavera árabe" en Siria.
     Por lo demás, ni Siria ni Rusia ven con buenos ojos que, so pretexto de combatir a los fanáticos del Estado Islámico -a quienes combate el gobierno sirio- Estados Unidos y sus aliados se reserven el derecho de bombardear el oriente sirio, que Damasco no consigue controlar (Naciones Unidas ha reconocido que el Estado Islámico ataca a la población siria, a la que entonces debería proteger prioritariamente Estados Unidos). Un bombardeo "a lo loco" iría más allá de lo estipulado por Naciones Unidas (resolución 2170). En todo caso, la "coalición" debería incluir al gobierno sirio de al-Assad, en lucha contra el Estado Islámico. Lo que pueda pasar en este nuevo frente sirio no está nada claro y no parece muy lógico. Lo que sucedió con el uso de gas sarín sí lo está.

martes, 9 de septiembre de 2014

¿CONTRA VLADIMIR PUTIN?: ¿Y TU, HOY NO LE PONES?

Una parte de la escuela "progresista" de estudios diplomáticos estadounidenses sostiene que la Guerra Fría comenzó por lo menos en 1917. Y tiene cierta lógica. Ya no hay "amenaza soviética" y los occidentales siguen como si nada, ahora con la "amenaza rusa".
     Lo que no toleró Estados Unidos en 1917 fue la Revolución de Octubre. La ideología es lo de menos, ya que el americano promedio siempre ha creído que la revolución es cosa de ilusos y una especie de enfermedad infantil que va pasando con los años, conforme una persona se vuelve realista, tiene familia, hijos, intereses y un poco de pereza. El problema es que, para 1917, el expansionismo estadounidense despegaba y prometía: Estados Unidos era ya una gran potencia y, como tal (y como ahora), consideraba que el mundo entero era su esfera de influencia, algo por repartirse, exactamente lo mismo que sugiere subliminalmente la "globalización". Así que, según uno de los fundadores de esta escuela estadounidense, William Appleman Williams, a Washington se le hizo insoportable que Lenin -un supuesto espía alemán, la creencia favorita del estadounidense, y encima iluso- sacara del espacio por repartir 22 millones de kilómetros cuadrados. Ahí empezó la rusofobia, aunque había antecedentes desde el conflicto por Manchuria, antes de 1917. Simplemente, a Lenin se le había ocurrido parar el "gran juego" -con una paz sobre la que el actual presidente ruso, Vladimir Putin, no entiende absolutamente nada-. ¿Qué fué lo que dictó Zbigniew Brzezinski, el gran halcón estadounidense de James Carter, apenas cayó la Unión Soviética en 1991? Dictó que el "gran juego" debía reiniciarse, seguramente porque el mundo es para los negocios, no para las ilusiones.
    Según Appleman Williams, las consideraciones de la "Guerra Fría" fueron siempre económicas. Suena lógico: desaparecida la Unión Soviética, se volvió al asunto del reparto y lo que estorba de Putin es que le ponga cierto límite, en vez de permitir un reparto "total" que de paso saque de aprietos al imperio estadounidense. Lo que crea o deje de creer Putin es algo que a Occidente no le importa, y algo sobre lo que, por lo demás, los occidentales ni saben, ni quieren saber. El asunto es que mucho ayuda quien no estorba en los negocios. Puestas las cosas así, los debates de ideas tienen el valor aproximado de un pepino, un rábano o un cacahuate. Eso sí, donde callan las ideas, suenan los disparos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: DEL "DIA D"... AL DIA QUE PUEDAS...

Durante su feroz y heroica lucha contra los nazis, los occidentales mostraron de todo, menos alguna especial ferocidad o un heroismo a toda prueba.
    Desde 1942, los llamados "bombardeos estratégicos estadounidenses" nunca tocaron a las instalaciones de los grandes consorcios alemanes (konzerne) "amigos", como IG Farben, cuyas instalaciones no eran tocadas en los ataques, fuera en Frankfurt, Ludwigshafen o Leverkusen, entre otros lugares. En cambio, en Francia los estadounidenses bombardeaban a lo loco, como lo hicieron desde septiembre de 1943 en la periferia de París: no importaban las vidas humanas, menos si eran de obreros, pero la industria alemana tampoco era afectada y el mismo guión se repitió en Nantes, Estraburgo, Annecy o Tolón. Se dejaba en posición de negociar a los alemanes, pero se debilitaba a la parte francesa, aunque fuera aliada.
     La "toma de París" fue todo un espectáculo. Los estadounidenses se detuvieron a 30 kilómetros de la capital francesa, sin entrar, y esperaron a que los alemanes, si podían, liquidaran una insurrección comunista, lo que costó miles de vidas. El general Charles De Gaulle no tuvo ningún papel en el asunto, salvo en tratar de convencer a los anglosajones de atacar París. Cuando estalló la inmsurrección comunista, las tropas francesas (Segunda División Acorazada) estaban a 200 kilómetros de París. Los alemanes fueron derrotados antes de que llegara De Gaulle (a quien los anglosajones tenían haciendo discursos en Bayeux) y el general alemán von Choltitz se rindió ante el coronel Rol-Tanguy, antiguo dirigente del sindicato metalúrgico de la CGT (Central General de Trabajadores), líder de la insurrección y de la huelga general. En la insurrección intervinieron unos 100 mil sublevados.
     En la batalla de las Ardenas, rumbo a Alemania, los occidentales se toparon con poca resistencia, porque Hitler quería una sola cosa: luchar en el Este, a muerte. En las Ardenas, una media de 10 mil soldados alemanes se rendía diariamente. Hasta Eisenhower se quedó un poco sorprendido de este tipo de amabilidades.
     Así las cosas, viendo que el Ejército Rojo soviético se acercaba a Berlín, los potenciales amigos volvieron a las andadas. En Suiza, la inteligencia estadounidense representada por Allen Dulles y el representante del Estado Mayor alemán,  el general de las SS Wolff, se pusieron a negociar la rendición alemana con la esperanza de toda la guerra: dejar en paz el frente occidental para aliarse contra el oriental. En la ciudad suiza de Berna, los estadounidenses negociaron la rendición de las tropas alemanas en Italia de tal modo que esas misma tropas pudieran ser trasladadas al frente oriental contra los soviéticos, a quienes los militares estadounidenses llamaban "monos salvajes" y "descendientes de Gengis Khan".Aunque el primer ministro británico Winston Churchill fue el peor en los cálculos antisoviéticos, hoy se sabe gracias a trabajos de archivo occidentales que los estadounidenses no se quedaron atrás en su flirteo -o algo más- con el nazismo. Desde luego, éso de que en el Día D los aliados -que hasta hoy se hacen llamar así, porque han decidido estar en guerra permanente- entraron por Normandía para combatir el nazismo es otro mito genial.

domingo, 7 de septiembre de 2014

¿SIMPATIZO WINSTON CHURCHILL CON LOS NAZIS?

No, no demasiado. Nada más un poquito.
     Para reconstituir una historia que no sea la del vencedor, que la hace a su antojo, habría que respetar la cronología: el Pacto de Munich (1938), por el cual Francia y Gran Bretaña le regalaron Checoslovaquia a los nazis, es cronológicamente anterior al Pacto germano-soviético. ¿Por qué las potencias occidentales pactaron tan tranquilamente con el "totalitarismo" alemán?
     Según la historiografía rusa (en particular, de Valentin Falin), porque Winston Churchill, primer ministro británico, y  Franklin D. Roosevelt, presidente estadounidense, calcularon exactamente igual que Hitler: que la Unión Soviética caería en pocas semanas, entre cuatro y seis.
     El asunto que sigue es archiconocido. ¿Por qué, ya en plena guerra, las potencias occidentales tardaron años en abrir el segundo frente, siendo que las costas de Francia, Holanda, Bélgica, Noruega y la propia Alemania estaban descuidadas (eran unos dos mil kilómetros)? Porque en octubre de 1942, cuando los soviéticos no habían ganado la batalla de Stalingrado, el señor Churchill tenía sus prioridades, según Falin: "tenemos que parar a esos bárbaros en el Este, lo más lejos posible", declaró el primer ministro británico semanas antes del 19 de noviembre, fecha de la contraofensiva del Ejército Rojo en Stalingrado.
     Reunidos en Québec, Canadá, en agosto de 1943, los máximos dirigentes del Reino Unido y Estados Unidos (Churchill y Rossevelt) sabían ya que el Ejército Rojo había dado un golpe mortal al nazi en el arco de Kursk. El 20 de agosto, en Québec, en el orden del día estaba el tema del abandono de la coalición antihitleriana y la formación de una alianza con generales nazis para frenar a los soviéticos (siempre y cuando se le diera un golpe a Hitler).
    Cuando los aliados llegaron a Normandía, no lo hicieron con el plan Overlord nada más. El Plan "Rankin" suponía llegar corriendo a Berlín y avanzar hacia el Este de Europa para restablecer las fronteras de 1939, de tal modo que, como hoy (2014), Moscú se quedara "acordonado". Los generales nazis que debían darle el golpe a Hitler tenían que disolver el Frente Occidental para que estadounidenses e ingleses "liberaran" Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Austria y Yugoslavia. Fue Eisenhower el encargado de tener bajo la manga del plan Overlord el "as" del "Rankin", por si algunos amigos nazis se animaban, aunque el plan falló.
    Así, desde por lo menos 1938, los aliados estuvieron calculando -con la maestría de Churchill a la cabeza- cómo jugar con los tiempos para pactar con los nazis, o conseguir, en su defecto, que debilitaran lo suficiente a los soviéticos para llevarlos a negociar en desventaja. Frente a éstos hechos y los de hoy -la utilización de criminales nazis desde Ucrania hasta el Báltico por parte de Estados Unidos-, las peroratas de Miss Arendt sobre el "totalitarismo" resultan ser una literatura interesante, pero literatura al fin y al cabo. Y es que, si tu no preguntas por la realidad, ella a veces se te acerca, la muy coqueta.

lunes, 1 de septiembre de 2014

UNION SOVIETICA: DE COMO LLEGO EL CLASISMO

Muchos tenían motivo de orgullo: en la época de Leonid Brezhnev (1964-1982), después de décadas de esfuerzo, de guerras (dos mundiales, una civil), de hambrunas (se puede agregar el terror a finales de los años '30), de industrialización acelerada, de reconstrucciones exitosas y de cercos, la Unión Soviética era un país donde, pese a la escasez, mucho se parecía al comunismo: a nadie le faltaba techo (¿alguien ha visto alguna vez un slum ruso?), comida (¿alguien ha visto a un ruso tipo etíope?), educación (¿algún ruso no sabe leer ni escribir?), salud (¿por qué van a buscar chicas en un país de hambreados, señores?) ni acceso al deporte y a la cultura.
      Pues bien, todo éso debía irse a la mierda (sí, lo que dice). En primer lugar, porque a los "verdaderos marxistas" (seguramente los habrá en el siglo XXII), todo éso no les parecía "el país que queremos"; en segundo, porque a los nacionalistas rusos, no les parecía que hubiera suficiente acción contra el complot "judeo-masónico" para destruir la Tercera Roma;; en tercero, porque a los ucranianos, los bálticos y otros no los habían dejado ser kulaks ricos,ni habían podido colaborar a gusto con los nazis (pobres nacionalidades oprimidas...); en cuarto, porque a los liberales no les dejaban robar a manos llenas, y en quinto, porque a los disidentes...a éstos, !ah! Estos siempre fueron los especiales.
     A la generación que creció sin dificultades y con todo regalado (o subsidiado) no le parecía, francamente, éso de que alguien con un inteligencia superior al promedio tuviera que vérselas en una reunión del partido o del barrio -o del piso comunal o del edificio tipo jrushovka- con el conserje o el señor de la limpieza. Como lo ha hecho notar en el portal de Odnako el articulista Valentin Zharonkin, en esta sociedad donde muchos ya estaban en la carrera por el estatus pues, no, francamente no les parecía que un sistema pagara casi igual a un genio -un poquito narcotizado- como Vladimir Vysotsky- que lo pagado, vamos (¿qué cosas son ésas?) al conserje y al señor de la limpieza. Por éso se lanzaron como desaforados a idolatrar al capitalismo: porque aquí, la segregación asegura que un genio -real o supuesto, da igual-, sin renunciar a su narcótico (se lo pueden llevar a domicilio, como a la Winehouse o a la Jolie), viva con todos los lujos, mientras que el conserje y el señor de la limpieza viven de acuerdo a su condición, que es como corresponde: un mugroso vive en la mugre, no participando en reuniones vecinales al mismo título que Andrei Sajárov. Más valía perdido de borracho en Nueva York -como Serguei Dovlatov- que vérselas con el conserje y el señor de la limpieza. La segregación occidental es muy clara, y por ende, mucho más deseable.
     El ruso no le escupe a su compatriota -y vaya manera que tiene de hacerlo- porque sea ruso, o porque sea "de doble cara": le escupe con un clasismo despiadado, el de una sociedad que, contra lo que se sostenía hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, se olvidó desde Jruschov que los pleitos de clase en una transición al socialismo pueden ser peores que los del capitalismo, al menos en algunos aspectos. Bien vale tener cuidado de todo ruso con sentido del estatus: venderá lo que sea -madre incluida- y encima se las dará, claro, de muy culto con tal de timar al que se deje y sobre todo de no asistir a la misma reunión con el conserje y el señor de la limpieza.

UNION SOVIETICA: LOS HIJOS DEL XX CONGRESO

El líder soviético Nikita Jruschov fue quien dió a conocer las atrocidades de Stalin, aunque, al mismo tiempo, ese líder afirmó que enterraría al capitalismo ("!los enterraremos!") y que su generación vería el comunismo. Lo consiguió, muy a su manera, luego de un discurso secreto en el XXavo Congreso del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) que ya se conoce hoy en su integridad.
       Gracias al trabajo de archivo posterior a la perestroika se estableció que el número de represaliados durante el periodo estalinista no pasó de 800 mil personas, muchas de las cuales no eran, por lo demás, perseguidos políticos, salvo que alguien quiera afirmar que la Unión Soviética de ese entonces ya había erradicado por completo la delincuencia (lo cual no hubiera estado mal, ciertamente).
      Sin embargo, Jruschov hizo las cosas tan mal que abrió la puerta a toda suerte de especulaciones: durante mucho tiempo, se lució Robert Conquest, un historiador británico (converso: había sido miembro del Partido Comunista local), quien contabilizó 20 millones de víctimas del estalinismo. Posteriormente, rebajó un poco el asunto en unos cuantos millones (millones más, millones menos: ¿qué más da?), cifrando las víctimas en 13-15 millones. Sin embargo, el mejor, el "genio del primer escupitajo" y alguien liberado por Jruschov (sin haber sido prisionero político), fue Alexander Solzhenitsin, hoy considerado una "autoridad" en páginas oficiales rusas: según el escritor, en un programa de la televisión española en 1976 (con José María Iñigo), las víctimas mortales del estalinismo llegaron a 110 millones de soviéticos (ni duda cabe: no está mal).
      A nadie le importan estas cifras, así que pueden ser 110 millones o menos de 800 mil. Lo que cuenta es el mensaje: si quieres cambiar en algo el estado de cosas actual, o si te interesa el socialismo, te arriesgas a que te venga a buscar un comisario en la madrugada, a que se quede con tu señora, a que tus niños vayan a una escuela de gobierno y sin lonchera, y a que te quiten tu casa.
      Así que que Jruschov -quien cambió las leyes para que los funcionarios no pudieran ser denunciados desde abajo por malos manejos- contribuyó con un discurso descontextualizado -sobre todo en el asunto de las nacionalidades, mientras metía la pata en Crimea y en la República Carelo-Finesa- a que el contexto lo pusiera Occidente: ¿bueno, quieres coca cola o gulag?. Según Valentin Zharonkin, articulista de Odnako, Jruschov creó las condiciones para un socialismo clasemediero desinteresado de toda política y dispuesto a seguir estándolo a cambio de una máquina pop de bebidas de cola (soda) en la calle.
      Desde luego que, donde la disyuntiva es coca cola o gulag, no hay nada qué decir.
      Si el comunista hace de Stalin un mito -como estila el líder comunista ruso Guennadi Ziuganov- y el detractor miente a todo lo que da, menos aún queda algo qué decir.