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viernes, 30 de enero de 2015

¿TERCERA GUERRA MUNDIAL? QUERER NO ES PODER

Una de las cosas más sorprendentes en las alertas occidentales sobre la "Tercera Guerra Mundial que viene" es que no parecen tomar en cuenta la opinión de aquél a quien se le hace desde ya una forma de guerra.
     No hace mucho, Rusia dio a conocer una nueva doctrina militar. Como las anteriores, la doctrina es puramente defensiva, e incluso incluye maniobras disuasorias para "prevenir" la escalada: en suma, Rusia no quiere la guerra, lo que dificulta comenzarla, pero puede también ser tomado por Estados Unidos, sus socios y aliados como debilidad, idiotez o ambas cosas a la vez.
     Mucho menos quiere la Federación Rusa comenzar una guerra nuclear o amenazar a nadie con ésta:  "La Federación Rusa -dice la nueva doctrina- se reserva el derecho de usar armas nucleares en respuesta al empleo en su contra y (o) contra sus aliados de diferentes tipos de armas nucleares, y también en el caso de una agresión contra Rusia con armamento convencional, cuando bajo amenaza esté la misma subsistencia del Estado". Aunque en algún momento se habló de que Rusia se reservaba el derecho a un "primer golpe nuclear", nunca la doctrina militar rusa ha establecido que ese golpe sea gratuito: únicamente puede ser dado si hay agresiones y acciones de guerra contra Moscú.
      En los años '70, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética alcanzaron la paridad estratégica, Washington tuvo que calmarse un rato. Habría que saber si Estados Unidos, aunque lo está buscando, en verdad tiene todas las posibilidades de colocarse en ventaja absoluta frente a Rusia. Si no es así, no es que Estados Unidos vaya renunciar, pero puede tener que revisar sus cálculos. Querer no es poder, ni siempre sucede que "el poder es para poder" si hay enfrente quien está diciendo: "no me obligues a contestarte con un golpe devastador".
     Hay cosas que no funcionan, del tipo "en el fondo, ella también quiere". Pues no, resulta que ella no quiere ni le gusta, por lo que la Gran Catástrofe que nos reserva el destino a Todos los Pecadores no es ineluctable. Ninguna "mano invisible" lleva a la Tercera Guerra Mundial, no todos somos pecadores irredentos ni es cierto que haya que resignarse porque desde tiempos bíblicos el Hombre es el lobo del Hombre. No ha salido todavía el lema "Todos somos anglosajones", o "todos somos irresponsables", aunque a muchos se les antoje. No se puede partir en todo del supuesto occidental, que sugiere día tras día que el enemigo de enfrente está tan loco o más que Occidente. Tampoco está demostrado que toda potencial víctima deba perder, salvo en el chantaje de un vencedor hasta ahora puramente supuesto, aunque -financierismo obliga- muchos le compren el argumento hoy contra entrega de la Espectacular Catástrofe para mañana o pasado.
     Puede que el día de la Tercera Guerra Mundial Rusia no pueda asistir. Ni siquiera ha aceptado la invitación, parece.

jueves, 29 de enero de 2015

AHORA GORBACHOV: OTRA ALERTA SOBRE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Han pasado muy pocos días desde que el último Secretario Mineral del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), Mijaíl Gorbachov, también conocido en sus tiempos como "Mickey Limonadas" por su aversión al alcohol, alertara -muy sobrio él- que la situación en Ucrania (que en este momento no le importa a nadie, pareciera que ni siquiera a muchos de los ucranianos occidentales, o ni siquiera a los ricos rusos que dicen que Lugansk es Luganda y que el Donbás es Donbabwe) puede llevar a la Tercera Guerra Mundial. Digamos que Gorbachov no se caracteriza por la perspicacia, puesto que dijo hace poco que Estados Unidos necesita una perestroika: desde luego, Washington está más que listo para retirar sus tropas de todos los lugares donde las tiene (toda Europa del Este incluida), para salirse de Europa y permitirle crear un "hogar común" con Rusia, cesar la "ayuda" a todos sus aliados y socios en el mundo, permitir que todos los periódicos de Estados Unidos digan que la historia estadounidense del siglo XX es una porquería totalitaria, crear una "Comunidad de Granjeros Independientes" y otros logros por el estilo en nombre de la Gran Fraternidad Universal.
     Lo cierto es que Gorbachov considera que por el conflicto ucraniano la Tercera Guerra Mundial puede "estallar más temprano que tarde" y que esto ocurrirá "inevitablemente", es decir, que habrá guerra mayor o sí o sí. El "sentido común de la época" ya estará feliz: si estalla esa guerra, es que Dios o la naturaleza en venganza por lo que le hicimos simplemente le pasaron la factura a la especie.
     O como dice mi compadre:
     -Si no te toca, aunque te pongas
     -Y si te toca, aunque te quites
Der Spiegel y agencias conexas, ante quien Gorbachov hizo las declaraciones, de inmediato argumentaron: "!claro, si Rusia nos está amenazando incluso con armas nucleares!". Así, como de costumbre, Gorbi fue a regalarles en bandeja de plata a los occidentales el panorama apocalíptico que necesitaban para insistir en que "un Putin anda suelto".
     "No vamos a sobrevivir en los próximos años, declaró Mijaíl Gorbachov, si alguien pierde los nervios en esta situación de recalentamiento". Por lo pronto, no parece que nadie los esté perdiendo: simplemente Estados Unidos quiere "todo bajo control", que nadie se salga de éste, que todos cooperemos en este "controlaos los unos a los otros" y que los únicos descontroles permitidos sean los (muy controlados) juegos de las cincuenta sombras de Grey, por si al mandatario ruso le gusta "perder el control" y prestarse al bondage y otras experiencias sado-maso. Que "todo esté bajo control" es exactamente el tipo de "argumento" que necesita Estados Unidos para mostrar que Rusia está "fuera de control", lo que amenaza la creencia en el control TOTAL por parte de la Gran Clase Media Universal. Lo que inquieta a Washington parece ser que éstas -las del bondage y parecidas- no son las preferencias de Vladimir Putin, lo que dificulta el control TOTAL de las relaciones (sic) con Rusia. En fin, Gorbi, gracias otra vez...

miércoles, 28 de enero de 2015

EU-RUSIA: ¿PERO QUE TANTA PRISA CON LA TERCERA GUERRA MUNDIAL?

Algunos analistas latinoamericanos -como Borrón y Cuenta Nueva- o cercanos al vanguardismo latinoamericano -como Buenaventura de Todos los Santos- parecen haber descubierto que Estados Unidos se las trae con Rusia y que por lo mismo podría estallar una Tercera Guerra Mundial. Las razones serían geopolíticas, de belicismo y a veces económicas. No es seguro que este modo de ponerse al "ahí viene el lobo" permita desentrañar lo que está en juego. Y no es forzosamente locura ni afán de "dominio mundial" por poder y porque al mundo no lo rige otra cosa, según la sociología y dizque la Biblia.
      Lo que impera en Estados Unidos es economía y no política ni guerra: las dos segundas suelen subordinarse a la primera, aunque las cosas pueden cambiar. Ponerse a alertar sobre la Tercera Guerra Mundial sin análisis extenso sirve para que el "sentido común de la época" salga con una chinoiserie:
     -si el problema no tiene solución ("vamos a morir todos"), ¿para qué te preocupas?
     -si el problema tiene solución (no va a morir "nadie"), ¿para qué te preocupas?
El asunto de ponerse al Apocalipsis sirve con mucho a que la Gran Clase Media Universal siga calculando en los términos descritos, cuyo resultado -en términos de cálculo y cuentas- es éste: francamente, el problema me importa un carajo, sobre todo mientras no me afecte a MI. Estados Unidos no está calculando una guerra que lo afecte a USTED (si, !a usted!): no, calcula que el afectado sea el ruso, lo que, la verdad sea dicha, tiene sin el menor cuidado al grueso de la población occidental (NOSOTROS) e incluso de otras latitudes, si el costo de que Estados Unidos mantenga su "hegemonía" -y el clasemediero universal su indiferencia humana- lo paga otro (cualquier otro, aunque el "tiro al ruso" es fácil, reflejo largamente aprendido). Estados Unidos no está calculando ninguna Tercera Guerra Mundial, sino abaratar los costos de lo que considera su hegemonía. No es ninguna locura, desde el punto de vista económico, esa de devaluar al enemigo para adquirirlo barato.
     Mucho hay de superchería. En una locura que haría de la Cuarta Guerra Mundial una con "piedras y palos", como decía Einstein, no cabría lugar para el capitalismo: no habría a quien explotar ni mercados para hacer ganancias. Habría que deducir que Estados Unidos y el capitalismo están dispuestos a suicidarse como sistema con tal de eliminar a Rusia. Suena "lógico" por poder; pero no tiene pies ni cabeza desde el punto de vista económico.
     No se trata de profetizar ni paz ni guerra. Por lo pronto, no todo es asunto de poder y es probable que haya un cálculo en la agresión contra Rusia, un cálculo económico antes que la "voluntad de poder"o de dominar por dominar, o porque el capitalismo es el "Imperio del Mal" o reaganadas por el estilo. La chinoiserie sirve para seguir desentendiéndose del prójimo ("que se joda mi vecino mientras no me afecte a mi"). Y los locos saben, como ocurre en el manicomio que es el mundo actual, que una cosa es estar loco y otra muy distinta ser un pendejo, a lo que nadie está dispuesto.
      Si mañana un loco sale desnudo a la calle gritando "maten al ruso", "maten al ruso", la profesión de psicoanalista seguramente obligue a preguntarse por qué el chiflado dijo éso y no salió gritando "préstame a tu hermana", "préstame a tu hermana". Es lo mismo con la apertura con Cuba: lo que parece una "ocurrencia" del mandatario "progresista" estadounidense Barack Obama o alguna de sus "locuras históricas" antisistema es todo, menos una idiotez en la que esté ausente todo cálculo.
        !A ver si ya dejan de gritar!

viernes, 23 de enero de 2015

RUSIA: ¿CUAL ES LA IDEOLOGIA DE PUTIN?

Distintos analistas en medios rusos han sugerido que Rusia sigue en retirada por no tener una ideología clara.Incluso se observa que esta falta de ideología ha creado problemas en el Donbás ucraniano: los hay partidarios de una "Rusia blanca" y otros francamente prosoviéticos, todo junto. La glorificación de la "Rusia blanca" previa a 1917 no tiene muchas posibilidades: se explica, para algunos, por el hecho de que el actual grupo gobernante en Rusia de algún modo surgió de una capitulación en 1989-1991 (e incluso de traiciones) y no está acostumbrado a vencer, ni a crear el pastel, sino a "repartirlo", sin mayor atracción por el esfuerzo y sí en cambio por una vida confortable y "light", junto al hábito -heredado incluso de tiempos soviéticos- de la sumisión. Tampoco ayuda la creencia en que los negocios son lo mejor de lo mejor, junto a la marginalidad sociocultural. Alrededor del grupo dominante no faltan, en suma, derrotistas, sin visión del mundo, ya ni se diga de la justicia social (asunto que en la Rusia actual puede desencadenar alborotadas risotadas).
      La ideología del mandatario ruso, Vladimir Putin, ha buscado por otros caminos, y tres de los autores que parecieran inspirar a este mandatario y parte de su entorno son, primero, Nicolai Berdiaev (1874-1948), cristiano, anticomunista, partidario de evitar cambios bruscos ("revolucionarios") y de favorecer en cambio la evolución gradual de la mentalidad de la gente. Berdiaev solía ser anti-autoritario y anti-imperial. Otra fuente de cierta inspiración es Vladimir Soloviov (1853-1900), cristiano y anticomunista también, pero místico y partidario de unir a distintas religiones y culturas mediante un "renacimiento espiritual", lejos del materialismo. Finalmente, Iván Ilyn (1883-1954) no estuvo lejos del monarquismo, aunque fue sobre todo partidario de crear en la gente "conciencia de la ley" y partidario, también, del derecho a la legítima defensa en caso de agresión. Ilyn, aunque vivió en Alemania luego de ser expulsado de Rusia por los bolcheviques, partió a Suiza cuando se instaló en suelo germano el nazismo, que no compartió, porque el mismo Ilyn rechazaba toda búsqueda de superioridad social, nacional o religiosa. Tal vez sea por la filiación religiosa y el marcado anticomunismo que por momentos Putin se inclina ante una figura más dudosa, como la de Solzhenitsin.
     Más allá de lo anterior no hay mucho, salvo rasgos de sovietismo tampoco del todo claros. Lo que salta a la vista es que no hay aquí nada de "totalitario", de "estalinista" y ni siquiera de "autoritario" (Berdiaev lo rechazaba) o de "chovinista" (Soloviov lo criticaba), salvo en un monarquismo muy tenue de Ilyn, que de cualquier forma era partidario de la ya mencionada "conciencia de la ley".. El mayor defecto de esta búsqueda de moralización y unidad es que deja en el aire el problema social y económico, que para los "liberales" es en fin de cuentas el principal, como para los occidentales, aunque no lo digan. El "eurasismo" en todo ésto no tiene mayor papel, salvo entre grupos pro-imperio ruso o paneslavistas reducidos.

miércoles, 21 de enero de 2015

RUSIA: ¿QUIENES SON LOS "LIBERALES"?

Los "liberales" rusos juegan doble, aunque su duplicidad no se les aparece como tal: así, toman como algo debido todo lo que pueden del Estado y la nación a los que devalúan incesantemente. ¿Por qué estos hijos de la nomenklatura toman tanto de un Estado Big Mother al que dicen detestar? El saqueo no es lo que es, sino que parece el "libre juego del mercado" por el cual el dinero y los hijos de estos antiguos miembros de la burocracia toman de Rusia lo que no le dan, porque se lo llevan al extranjero. El actual mandatario ruso, Vladimir Putin, ha tratado de que estos capitales vuelvan a Rusia, pero está por verse si lo quieren hacer. En todo caso, esta élite "liberal" es débil, corrupta, consumista y la misma que, curiosamente, mientras saquea promueve los dizque valores de Occidente, la "civilización", el "individuo", la "libertad" y lo "global", al mismo tiempo que alienta a los rusos a seguir escupiéndole a lo soviético y a lo ruso.
     Hace ya varios años que el filósofo y politólogo ruso Alexander Panarin describió a estos "liberales" como mundialistas incapaces de lograr un consenso civil. Podría decirse que no gobiernan, pero, siguiendo a Panarin, que diseminan por el cuerpo social el social-darwinismo que termina por hacer de cualquiera que se oponga al dinero un potencial "totalitario". Si el Estado social del sovietismo se encuentra en problemas porque estos mismos "liberales" lo desmantelan, quienes se oponen parecen los "menos adaptados" y los "menos hábiles" -para hacer dinero, se entiende.
     Este "liberal" se encuentra alrededor de Medvedev, o incluso incrustado en el sistema educativo que ya no es para educar, sino para lucrar en nombre de la educación desde puestos clave (con todo y bacanales) y alrededor del ministro de Ciencia y Tecnología Dmitri Livanov. Otros consideran que la "etnopsicología" -de moda en las universidades -es buen negocio: los rusos debieran deshacerse de "la gente del Caúcaso" y seguir las provocaciones de Alexander Belov- "Potkin" (creador de un Movimiento contra la Inmigración Ilegal, prohibido) o de Leonid Gozman (Unión de Fuerzas de Derecha), que llama al odio contra todo lo soviético y ruso.
      Estos "liberales" tienen sus adeptos entre pseudonacionalistas vandálicos de suburbio, entre la intelectualidad del Arbat y los cafés de la plaza Manezh, entre blogueros como Alexei Navalny y seguramente que en parte de una clase media que quisiera que fuera completa la caricatura de Estados Unidos. Como sea, estos oligarcas, como en Ucrania, son los mismos que buscan azuzar un clima de "todos contra todos" donde gane el de mayor estatus. Se llama american way of life.

martes, 20 de enero de 2015

EU-RUSIA: ¿QUEBRAR A PUTIN, QUEBRAR A LA ELITE GOBERNANTE?

Alguien como el halcón Zbigniew Brzezinski lo sabe y lo dice sin tapujos en entrevistas televisivas: no todo es monolítico entre los gobernantes rusos. Brzezinski quisiera ver -lo dijo tal cual- en el liderazgo a gente como Dmitri Medvedev. Y Rusia, como el planeta entero, debería ser según el gran asesor de política exterior del mandatario estadounidense Barack Obama lo mismo que Estados Unidos: según Brzezinski, un lugar con una clase media próspera, ante todo.
      Para Brzezinski, Rusia nunca ha sido un país, menos cuando tuvo durante mucho tiempo zares de orígenes cercanos o remotos germanos, bálticos, polacos o escandinavos. ¿Y quién gobernaba a la Unión Soviética? Durante mucho tiempo, georgianos. Esto le hace pensar a Brzezinski que la Federación Rusa no tiene una élite cohesionada y sólida y que, por lo mismo, a Putin no le queda otra que lo que el halcón llama "chovinismo".
     Lo cierto es que Rusia NO ha ganado ninguna batalla cultural, ideológica ni de valores en el mundo actual, entre otras cosas porque la élite gobernante rusa se debate entre distintas tendencias sin que se perfile una ganadora y más o menos hegemónica en la sociedad. El "chovinismo de gran potencia" no está en Putin, pero sí hay un sector que quisiera como compensación de una gigantesca derrota ideológica -hay que llamar a las cosas por su nombre- lo que Alexander Duguin llama, en un libro que circula en Rusia, una "revancha", con una ideología eurasista y no sin mesianismo. Los hechos recientes en Ucrania demuestran que el mandatario ruso Putin no tiene ninguna predilección por aventuras imperiales -no ha lanzado ninguna en apoyo a la "Nueva Rusia" inventada por algunos en el Donbás. No hay indicios claros de una política exterior de "gran potencia chovinista".
     El problema mayor está entre los llamados "liberales", cuyo impacto en los medios de dinero y sobre todo en los medios de comunicación es muy fuerte: sus "valores" permean a una parte considerable de la sociedad rusa occidentalizada. Los "liberales" tienen por blanco preferido a los "tradicionalistas" que reivindican los "valores rusos", y estos conservadores, a su vez, detestan el cosmopolitismo sin arraigo en nada -salvo en el dinero- de los "liberales". Putin tampoco se ha inclinado por ellos y no hace la política de los oligarcas.
     Por lo pronto, Putin y un grupo no muy nutrido de gente que lo rodea no tiene timón ideológico claro: puede pasar de la ideología del ruso blanco a Solzhenitsin y al sovietismo sin encontrar la síntesis adecuada. Sin embargo, lo que sí tiene Vladimir Putin, frente a un cerco que amenaza a la Federación Rusa, es una política de Estado y un comportamiento de estadista, por encima de diferencias en la élite. Las sanciones occidentales, dirigidas a un grupo muy escogido de gente cercana a esta política de estadista, buscan lo que han conseguido desde Panamá hasta Afganistán: que decapitando el poderío de un hombre de Estado -aislándolo al presentarlo como conflictivo a los ojos incluso de los mismos rusos- quede decapitado el Estado mismo.

miércoles, 14 de enero de 2015

FRANCIA: EL ENTREGUISMO

La laicidad no es algo que importe mayormente en la élite francesa. Francois Hollande, mandatario francés, fue luego de los atentados contra Charlie Hebdo y un supermercado judío a presentarse con el gabinete republicano en pleno en una sinagoga, por más que esté estipulado que "la República no reconoce ningún culto" (Hollande podía ir a título privado, pero no oficial). Antes, un primer ministro francés ya había asistido -oficialmente también- en Roma a la ceremonia de El Vaticano para canonizar a Juan XXIII y Juan Pablo II. La República tiene que inclinarse ante todos los intereses privados -como lo dicta el mercado-. Geneviéve Fioraso, ministra de Educación durante el gabinete Ayrault, se anotó a su favor una ley que autoriza a los franceses a enseñar en inglés a otros francófonos en la enseñanza superior (¿el servicio público tiene que ser en inglés en Francia?), y no han faltado quienes quieran que el árabe sea la segunda lengua en las escuelas. Cualquiera que se oponga a la destrucción de la república y la nación -o que simplemente sea ateo y francés a secas- podrá ganarse el insulto (igual puede venir de un trotskista) de "chovinista patriotero", "racista antimeteco" y, desde luego, de "hijo de Marine Le Pen" y por ende fascista consagrado o de clóset.
      En esta destrucción de la república, Francia coincide con la política anglosajona en el mundo árabe, política que consiste, desde la creación de los Hermanos Musulmanes, en atacar al socialismo y el interés público locales. Los británicos siempre vieron con buenos ojos a esta Hermandad para parar al secularismo nacionalista del Wafd y a los comunistas. El asunto ya andaba mal cuando en Egipto un intento de asesinato contra Nasser llevó a la prohibición de la Hermandad. Posteriormente, el relevo fue tomado por los salafistas y los yihadistas apoyados por las petromonarquías del Golfo, Arabia Saudita y Qatar. Muy lejos de De Gaulle, los últimos gobiernos "laicos" y "republicanos" franceses -en plena comedia multitudinaria- se han lanzado contra el secularismo árabe de la Jamahiriya en Libia y del Ba'ath en Iraq y Siria.
      Entretanto, según denuncias de miembros del parlamento iraquí (como Alia Nasif y Awad al-Wadi) ante Naciones Unidas, Estados Unidos sigue entregando armas al EIIL (Estado Islámico de Iraq y Levante): al-Awadi probó que esta ayuda llegó a los terroristas en Tal Afar y Sinjar, al noroeste de Iraq (Nineveh), y en Balad (centro de Iraq, Salah-al-din). Por cierto que, contra toda lógica, John Kerry declaró en noviembre pasado que "el gobierno de al-Assad y el Emirato Islámico tienen una relación de simbiosis" (!). Ya puede el completo entreguismo de la élite francesa -invitada por otra parte a no venderle Mistral a Rusia y a no levantarle sanciones a este país- ir a Siria a seguir bombardeandolo todo "simbióticamente".

martes, 13 de enero de 2015

FRANCIA Y LA INMIGRACION

Entre 1940 y 1944, durante la ocupación alemana y el régimen de Vichy, el patronato francés logró un milagro: los salarios cayeron en un 50 %.
     ¿Cómo mantener esta tendencia, con el argumento de que un salario elevado es inflacionario? En 1950, los jefes de los bancos centrales europeos recordaron que el desempleo puede presionar el salario a la baja y algunos expertos, franceses entre ellos, concibieron que el estímulo a la inmigración podía jugar un papel importante contra los ingresos de los trabajadores, que en Francia tenían una central sindical (CGT) muy poderosa. Así, nunca hubo oposición entre los anhelos de los más ricos (aumentar sus ganancias) y los de los inmigrantes.
     A pesar de lo anterior, nunca hubo un "choque de civilizaciones": hace pocos días, fue un policía franco-argelino quien perdió la vida defendiendo el local de Charlie Hebdo y en el atentado en el supermercado judío, fue un negro musulmán quien salvó la vida de 15 franceses, probablemente muchos judíos.
      El "choque de civilizaciones" es una "idea" del orientalista británico Bernard Lewis, para quien hay algo intrínsecamente malo en el islam (la "idea" apareció por primera vez en un texto de Lewis intitulado "Las raíces de la rabia musulmana", en 1990). Lewis, ex miembro de la inteligencia británica en la Segunda Guerra Mundial y quien participó en el Congreso por la Libertad de la Cultura que alguna vez organizara la Central de Inteligencia Americana (CIA), se instaló en 1974 en Estados Unidos, se volvió académico en Princeton y empezó a colaborar con Zbigniew Brzezinski. Lewis y Brzezinski concibieron el "arco de inestabilidad" para acordonar a Europa y la Unión Soviética. Fue finalmente Samuel Huntington -introducido en la Comisión Trilateral por Brzezinski y luego convertido por éste en coordinador de planificación del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense- quien difundió en un conocido libro el supuesto advenimiento de este "choque". Huntington colaboró con Lewis y se vio envuelto en un escándalo en Estados Unidos porque la CIA le pagaba sus artículos.
     En suma, junto con estimular la inmigración para golpear a los salarios, los grandes intereses del dinero concibieron el modo de que los de abajo compitan entre sí -a golpes o incluso a tiros- por ser funcionales a los planes de los de arriba y ser premiados con derechos de excepción al estilo de los que pululan en la sociedad y en los campus estadounidenses. Uno de los resultados en Francia fue la destrucción de las bases obreras del partido comunista y su paso a las filas del Frente Nacional en el antiguo "cinturón rojo" de París. Llevar a que el grueso de la gente se equivoque de amigos y de enemigos no está mal, como objetivo. Es el antiquísimo "divide y vencerás".

lunes, 12 de enero de 2015

FRANCIA BAJO EL DIKTAT

Hace rato que el imperialismo francés pasó a mejor vida y que la élite francesa renunció a casi toda forma de independencia.
     El asunto se remonta a los años '20 del siglo pasado, cuando, en vez de seguir con el castigo contra Alemania, Estados Unidos ayudó a su recuperación, marginando a Francia, que cedió ante los planes Dawes y Young (incluso Henry Ford, el de los automóviles, era un gran admirador de Hitler). El gran patronato francés del carbón, la química y la industria pesada -en buena medida del centro-norte, con su mezquindad a toda prueba- se guió por aquéllo de "si no puedes con el enemigo, ünete a él". El pacto que se fue forjando en los años '20-'30 desembocó en la colaboración con Alemania durante el gobierno de Vichy, en la Segunda Guerra Mundial, e involucró a grandes firmas, varias de ellas existentes hasta hoy. El gran patronato francés estuvo dispuesto a sacrificar la nación al interés del dinero.
    Al ver en 1943 que Alemania perdía la guerra en el frente soviético, el gran patronato francés fue corriendo a lanzarse a los brazos de Estados Unidos, buscando una nueva salvación: los "padres de Europa" como Jean Monnet y Robert Schuman eran los favoritos de Washington (cabe recordar que incluso el británico John Maynard Keynes fue derrotado frente al plan White en Bretton Woods). Desde entonces, salvo en el relativamente breve periodo de De Gaulle, Francia se dedicó a renunciar a sí misma y a servir a Estados Unidos como país vasallo, relajo de por medio durante el periodo Pompidou-Chaban Delmas (1969-1972), años dorados de la seducción ("haz el amor, caiga quien caiga") a la vez del dinero y de la juventud sesentaiochera "hija de papá", la de "los grandes de este mundo". Pocos tipificaron tan bien la abdicación como Francois Mitterand a partir de los años '80, con un pasado oscuro en el régimen de Vichy y cercano a congresos políticos que directa o indirectamente patrocinaba Estados Unidos. A la larga, a fuerza de americanización, Francia ha ido perdiendo identidad cultural propia, los "valores", hasta rayar en el ridículo y el más despiadado egoísmo de intereses sin ningún sentido público que le regatean todo a la república y a la laicidad, y nada al dinero
      Nicolas Sarkozy se lanzó antes que Estados Unidos a bombardear Libia -apoyando a los fanáticos musulmanes- y Francois Hollande ha confirmado personalmente que armó a los rebeldes sirios -fanáticos también- y que Francia estaba lista a ser la primera en atacar a Damasco en agosto de 2013, adelantándose incluso a Washington.
     Cualquiera sea el origen de lo sucedido recientemente con los atentados en Paris, Washington esta otra vez servido:el mandatario estadounidense, Barack Obama,  en plena ofensiva mundial, podrá como mínimo convocar a una "Conferencia de Seguridad Global" para mediados de febrero próximo.

viernes, 9 de enero de 2015

ESTADOS UNIDOS-RUSIA: ¿HACIA EL CHANTAJE NUCLEAR?

La posibilidad de un chantaje militar mayor contra la Federación Rusa puede funcionar ante la opinión pública occidental, que en realidad hace las veces de espectadora creyendo al mismo tiempo saber de antemano el final (siempre feliz) de lo visto, diseñado -parecieran creer muchos- en Hollywood.
     La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) repitió durante algunos años que el escudo antimisiles en Europa iba dirigido a contrarrestar una "amenaza iraní" en realidad inexistente. Hoy, los occidentales ni se toman la molestia de contar nada. En agosto de 2014, Estados Unidos, secundado por Polonia y los países del Báltico, buscaron una declaración de la OTAN que estipulara sin rodeos que el escudo está orientado contra Rusia, aunque Alemania se opuso a esta especificación. Como sea, lo que hay actualmente es una campaña antirrusa, no antiiraní, y la tentación de dar un primer golpe nuclear que pudiera decapitar en cuestión de minutos el arsenal nuclear ruso, destruyendo los centros de comando de lanzamiento de misiles o los lanzadores de misiles mismos. No parece que Estados Unidos y sus aliados vayan a renunciar a este chantaje ni a la tentación de querer decapitar militarmente al Estado ruso.
     Al apoyo viene la caricatura de una Rusia que supuestamente no controla su arsenal y que es un lugar peligroso por la radioactividad presente en varios lugares y por los riesgos tipo Chernobyl: incluso sitios más o menos serios como Global Post muestran a Rusia como un país de borrachines con armas nucleares en su poder, algo "fuera de control", como para atemorizar al clasemediero promedio de Occidente obnubilado por el control de todo y en todas partes.
      Es tan falsa esta pretensión de control occidental que basta recordar que el preferido de Occidente era en los años '90 el presidente ruso Boris Yeltsin, probadamente borrachín, que asistía como tal a reuniones de decisiones importantes en su país y fuera de él, incluso quedándose dormido en asuntos protocolares, como sucedió en Irlanda. Es tan memorable la afición de Yeltsin al vodka como el grandioso apoyo que recibió de Occidente, sobre todo mientras Rusia se convertía en un bazar con un Estado en liquidación. Que Occidente quiera controlarlo todo no significa que sea responsable: si lo fuera, jamás hubiera festejado a Yeltsin. Como sea, la opinión pública occidental es hoy casi tan irresponsable como quienes la "dirigen" u orquestan

jueves, 8 de enero de 2015

¿HABRA UNA GRAN CRISIS ECONOMICA RUSA?

La drástica caída de los precios del petróleo pareciera tener un doble efecto en Estados Unidos: golpearía a la extracción de gas de esquisto, bastante costosa, aunque al mismo tiempo beneficiaría al consumidor estadounidense y también a las ganancias corporativas. Hasta cierto punto, la extracción de gas de esquisto está "protegida" por el Estado federal estadounidense (y en el negocio están involucradas pequeñas compañías petroleras, no grandes) y por el hecho de que las inversiones han quedado respaldadas en un 80 % a 90 % por créditos que mañana podrían volverse "dudosos"; si hay una nueva burbuja, seguramente buscará Estados Unidos cómo pasarle a otros la factura.
     Algunos mandatarios latinoamericanos -Evo Morales, de Bolivia, y Nicolás Maduro, de Venezuela- sostienen, al igual que distintos analistas, que la caída en el precio del petróleo está concertada entre Estados Unidos y Arabia Saudita para afectar a Rusia, Irán y Venezuela (y de paso a países como Argelia, renuentes a seguir la línea de las petromonarquías en la Liga Arabe). Arabia Saudita buscaría obligar a Irán -que está en posición débil- a renunciar a su energía nuclear (asunto pendiente a seguir negociando en 2015) y a su apoyo a Siria (es el enfrentamiento entre chiítas y sunnitas). A cambio de un "reposicionamiento" en Oriente Medio, Arabia Saudita cooperaría con Estados Unidos para que, junto a las sanciones por Ucrania, la caída en el precio del petróleo permita asfixiar a Rusia (60 % de las exportaciones rusas son de energéticos). Rusia, de paso, tendría que dejar de defender a Siria. !Y todo con beneficios para el consumidor estadounidense, que tendría energía muy barata! El resultado sería más o menos como sigue: lo que le sale caro a otros me sale barato a mi, por lo que es bueno. En términos de negocio, es el Bien para Estados Unidos y sus consumidores, y podría serlo incluso para los europeos si se deciden a dejar de comprar energéticos rusos y los prefieren directa o indirectamente estadounidenses.
      Rusia se verá afectada, pero no es un emirato petrolero y la economía es más sólida hoy que en 1998. Los hidrocarburos no pesan más del 11 % de la riqueza nacional (producto interno bruto), pese a la importancia en las exportaciones: casi la mitad de la riqueza rusa (medida en valor y en trabajo y evitando trucos con las fluctuaciones de precios) está constituída por bienes agrícolas, productos manufacturados y armas y equipo, y el golpe recibido podría empujar a una mayor diversificación. El presidente ruso, Vladimir Putin, ya anticipó dos años de dificultades, pero podrían ser menores a las esperadas en Occidente.

miércoles, 7 de enero de 2015

RUSIA: ¿ES POSIBLE UNA REVOLUCION DE COLORES?

Un "Maidán" ruso que prospere parece difícilmente probable. Si Estados Unidos quisiera apoyarse en una oposición rusa más o menos significativa, tendría que hacerlo en el Partido Comunista (de la Federación Rusa), el equivalente de un suicidio para Washington. Por lo demás, este partido viene muy por detrás del oficialista Rusia Unida y anda perdido ideológicamente. En política, Estados Unidos no tiene mucho de dónde agarrarse en Rusia.
     Con todo, Estados Unidos no descarta del todo que un descontento por la eventual crisis dé fuerza a quienes han sido preparados desde el exterior para hacer "agitación y propaganda" entre "las masas" con una fachada de la mayor honorabilidad. Es en particular el caso del bloguero Alexei Navalny, instruido para retratar al gobierno ruso -y en especial a sus empresas- como una banda de corruptos. Navalny, "líder emergente" que pasó por la Universidad de Yale en Estados Unidos,, es cofundador de "Da!" ("Sí, en ruso, también Democratic Alternative), que recibe fondos de National Endowment for Democracy (NED). Navalny dice buscar la transparencia entre los accionistas de las grandes compañías rusas como Gazprom, BankVTB, Sberbank, Rosneft, Transneft y otras. Así, el activista está blanqueado por su fachada anticorrupción, pero ni en 2011 logró realmente "activar" las protestas en la única ciudad receptiva a las mismas, que es Moscú. En "Da!" se encuentra por lo demás Maria Gaidar (Harvard University), hija del antiguo primer ministro Yegor Gaidar, patrocinada (igual que Ilya Yashin) por NED. Según la señorita Gaidar, Putin es el anticristo que conduce al mundo al Apocalipsis nuclear, lo que un granjero medio de Iowa puede creerse sin la menor dificultad. No es tan seguro que un hit en Iowa lo sea en Rusia.
     El otro "líder", Mijaíl Jodorkovski, está ligado a la Open Society de George Soros ("Open Russian Foundation"): es un simpático caso de multimillonario que aspira a fundirse con la "masa".
     Finalmente, están organizaciones como Golos, cuya misión -también muy honorable- consiste en vigilar la "limpieza" de las elecciones rusas (vigilancia a la que puede ayudar por ejemplo USAID -United States Agency for International Developement).
     Cuando esta gente ha salido a las calles de Moscú, lo ha hecho junto a grupos trotskistas, monarquistas, comunistas y otros despistados. Lo seductor es que este activismo, lejos de aparecer como lo que es, se presenta como el defensor de causas que ningún clasemediero occidental rechazaría: los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y por la transparencia electoral, en fin, el Bien contra el Mal, sin importar mucho de donde provengan los fondos del Bien. Si difícilmente pueden protestar masivamente, sí pueden en cambio crear la imagen de una Rusia tercermundista, autoritaria, corrupta, fraudulenta y cosas por el estilo, que -de nuevo- cualquier occidental suscribirá con los ojos cerrados.