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martes, 30 de junio de 2015

LA INDUSTRIA DE LOS PAYASITOS MALVADOS: JRUSCHOV (2)

Gordon Robertson no necesitó explayarse en el portal ruso Odnako. Como parte de la "coexistencia pacífica" decretada en los años '50, Nikita Jruschov, para ese entonces líder soviético, decidió que el objetivo económico del socialismo era "alcanzar y sobrepasar" al capitalismo. ¿Alcanzar y sobrepasar en qué, si los objetivos de los sistemas debían ser distintos, puesto que no eran conmensurables? Según Robertson, esta muy desgraciada consigna equiparó los objetivos de los dos sistemas -la Unión Soviética y Estados Unidos tenían así las mismas metas, solo que las perseguían de formas diferentes. Esto creó el síndrome de "captura con la mano" ("agarrar" del capitalismo) y creó, según Robertson, un "complejo psicológico" del que hasta hoy Rusia no puede deshacerse...
    Lo peor es que la comparación debía hacerse en los niveles de consumo personal. Según Robertson, solo podía caerse en la conclusión de que el socialismo era una copia fallida del capitalismo. Así lo vieron los occidentales, así terminaron por verlo muchos soviéticos y así lo vieron también muchos turistas -a quienes Jruschov abrió puertas desde 1957, con el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes- de visita en la Unión Soviética, donde constataban la "escasez" y la "falta de entretenimiento", por contraste -hace notar Robertson- con lo que veían los soviéticos en el Oeste, hasta caer en un choque "cognitivo y psicológico". Los soviéticos dejaron de sentirse orgullosos de sus logros y empezaron a echar miradas de envidia sobre Occidente. Lo cierto es que Jruschov no tenía ni idea de que estaban en juego valores distintos.
     Fue tal el extravío ideológico -que aún se paga- que terminó por repercutir en la economía. En 1950 el Consejo de Ministros de la Unión Soviética, luego de exhaustivos estudios y de analizar el modo de que el nivel de vida de la población no se viera afectado, abolió la paridad rublo-dólar y ligó el rublo al oro (de tal modo que la economía soviética no dependiera de las fluctuaciones de la moneda estadounidense), para gran disgusto de las finanzas internacionales y en contraste con el rumbo que tomaba por ejemplo Yugoslavia. Cabe recordar que la Unión Soviética no ratificó los acuerdos monetarios internacionales de Bretton Woods. Pues bien, en 1958, para "alcanzar y sobrepasar", el payasito del Kremlin estableció un cambio oficial de 1.5 dólares por rublo, de tal modo que la economía soviética quedara a remolque de la estadounidense. Jruschov lo sobrepasaba todo....

lunes, 29 de junio de 2015

LA INDUSTRIA DE LOS PAYASITOS MALVADOS: JRUSCHOV (I)

En 1955, el líder soviético Nikita Jruschov declaró que había llegado el momento de la "coexistencia pacífica" entre Moscú y Occidente. Difícilmente podía ser de otra manera: la Unión Soviética había salido destrozada de la segunda Guerra Mundial y no estaba para expansionismos.
     Así que la Unión Soviética, con Jruschov, comenzó a querer convertirse en sinónimo de paz. No había revista soviética que no recordara la dureza de la última guerra para los soviéticos y que no deseara para el mundo una paz duradera. Bajo esta convicción se podía asistir incluso a cualquier Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes -a título de creyente o de hijo de algún apparatchik- o militar en algún partido comunista partidario de todo, menos de las armas.
      Seguramente debe felicitarse a Jruschov por el deshielo y la desestalinización, que debían traer paz y más paz. Sin embargo, apenas un año después de lanzar la idea de la "coexistencia pacífica" y de ponerse a la propaganda universal por la paz, la Unión Soviética se metió a cañonazos en Hungría. Al poco tiempo, un imprudente Jruschov, arrastrado por la labia de Fidel Castro, metió la pata en la crisis de los misiles (1962) y la propaganda estadounidense retrató a Moscú como amenaza.
    Por lo demás, como lo ha recordado en el portal ruso Odnako Gordon Robertson, mientras glorificaba la paz la Unión Soviética tenía que recurrir al secreto para ayudar a los amigos en dificultades, en Vietnam por ejemplo -y en Cuba también. Tal vez para una parte de la población soviética no era muy comprensible qué tenía que hacer Moscú en el Tercer Mundo o incluso en la esfera de influencia más cercana, en Europa del Este. "Paz" podía querer decir que el mundo "dejara en paz" a los soviéticos, por cierto mucho menos internacionalistas que los cubanos o los germano-orientales.
     Para el occidental promedio, esa alharaca sobre la paz no era muy comprensible si Moscú entraba a tiros en Hungría o jugaba a la crisis nuclear en Cuba. Como ninguna ideología clara guiaba a Jruschov, salvo la soberbia de creerse que el planeta entero estaba al borde de un ataque de comunismo, el desprestigio no estaba lejano: en Occidente, llegó -aunque ya no estuviera el payaso en el Kremlin- con la intervención en Checoslovaquia (1968) y en la Unión Soviética con la intervención en Afganistán (1979), la puntilla. ¿Es que en nombre de la paz había que "exportar la revolución"?
     Jruschov sentó las bases de esta contradicción a punta de soberbia e ignorancia, y es una de las tantas cosas que habría que evitar festejar en el "deshielo" (¿deshielo en Hungría o en Cuba?) y en la desestalinización, sobre todo que, hasta 1953, la política exterior soviética había consistido en meterse en el menor número de lugares extranjeros posible (incluso la esfera de influencia en Europa del Este debía ser temporal), para evitar cualquier expansionismo y poder limitarse a movimientos estrictamente defensivos, los que venían del "socialismo en un solo país". !Jruschov, con esa costumbre de estarle viendo la cara al otro, pasó al gran discurso sobre la paz con movimientos ofensivos!

viernes, 26 de junio de 2015

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL : HITLER COMO ANTECEDENTE (Y NADA MAS)

El líder nazi Adolf Hitler no se adentró solo en la Unión Soviética. Cuando este país fue atacado, en la agresión participaron voluntarios de Bélgica, Holanda, Noruega y Francia, por ejemplo, y cuerpos militares enteros de Finlandia, Hungría, Rumanía, Croacia, Italia, Polonia y España (con su "División Azul"), entre otros. En cierto modo, puede decirse que Hitler creó una "coalición de socios y aliados", aunque nada comparable a lo que tiene actualmente la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ni más ni menos que 28 estados a las puertas de la Federación Rusa.
     Hitler no consiguió desmembrar a la Unión Soviética. Occidente, en cambio, con la OTAN por delante, consiguió tragarse a países como los del Báltico (Estonia, Letonia y Lituania), toda una parte de Ucrania (salvo las regiones de Donetsk y Lugansk), Moldavia y unos cuantos del Caúcaso (Georgia, Azerbaidján), a los cuales soñaba con llegar el Fuhrer  -en busca de las riquezas petroleras del mar Caspio- antes de que comenzara el invierno ruso (el plan de Hitler era arribar a la desembocadura del río Volga a la altura de Astraján).
     En los Balcanes, la OTAN consiguió liquidar a Yugoslavia y reducir a Serbia a su mínima expresión, recreando -como lo hizo la Italia fascista durante la segunda Guerra Mundial- las ambiciones megalómanas de Albania.
     Gracias a las "primaveras árabes", Estados Unidos y sus "aliados y socios" ya consiguieron hacer una exitosa campaña de Africa del Norte, salvo parcialmente en Egipto. Al mismo tiempo, Estados Unidos consiguió reventar Oriente Medio y hundirlo en el caos, salvo en el pequeño bolsón de resistencia sirio.
     Por si fuera poco, la OTAN ganó en profundidad al instalarse -también con una coalición- en Afganistán. Hitler no había soñado con llegar hasta Oriente Medio y Asia Central, tal vez por cierta moderación que el Occidente actual no conoce.
     La OTAN no ha encontrado quién le pida cuentas de nada en Occidente. Hitler, por cierto, tampoco encontró mayor resistencia: aunque la historiografía británica acostumbra suponer más "errores de Stalin" de los que pudieron existir (y fueron pocos): la sola batalla de Smolensk, frente a la agresión nazi-fascista, duró dos meses, el tiempo que le tomó a Francia capitular y aproximadamente lo que demoraron los británicos en largarse -casi corriendo- del continente a su isla..
     No se trata aquí de ninguna fantasía, la de desmembrar a Rusia: como lo recordara hace poco Nikolai Pátrushev, Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Madeleine Albright, alguna vez secretaria de Estado estadounidense, declaró tranquilamente que Siberia y Extremo Oriente "no le pertenecen a Rusia", algo muy parecido a las consideraciones de Zbigniew Brzezinski, el estratega del actual mandatario de Estados Unidos, Barack Obama. Ni a Hitler se le habían ocurrido estas cosas.
     La diferencia está en una boyante Alemania durante el Tercer Reich. En cambio, hoy, es un Occidente en serias dificultades económicas el que considera que la Federación Rusa simplemente no debería existir en su estado actual. Parecidos, los hay, aunque si el Fuhrer viviera, ya debiera saber que no hay nadie por encima del número uno, que es Estados Unidos. Y puede que tampoco haya nadie mejor posicionado que Estados Unidos, con todo y "socios y aliados", para una decadencia de consecuencias todavía difíciles de prever.
   
   

martes, 23 de junio de 2015

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: CHURCHILL, EL ASTUTO

¿Estaba Winston Churchill, primer ministro británico, dispuesto a la paz con Hitler? Sí, sí lo estaba.
     Ante todo, Churchill estaba muy dispuesto a que Alemania y la Unión Soviética se despedazaran entre sí. Hitler reconoció alguna vez haber sido mal informado, puesto que creía que todo el ejército soviético estaba concentrado en la frontera europea. Según el líder nazi, no hubiera atacado si no hubiera sido así -y en realidad, no era así. La información errónea le llegó a Hitler vía el jefe alemán de inteligencia militar, el general Wilhem Canaris, quien a su vez la obtuvo de los británicos. Canaris nunca fue un fanático del Fuhrer y trató de disuadirlo de varias de sus aventuras bélicas.
    En todo caso, a través de la inteligencia británica (M16), Churchill preparó un acuerdo con Hitler. El Reino Unido estaba listo a firmar la paz, pero a una condición: que se firmara un día después del ataque alemán a la Unión Soviética. En busca de este acuerdo y de ultimar detalles, Alemania mandó en un vuelo al Reino Unido a Rudolf Hess, en mayo de 1941, poco tiempo antes de que comenzara la guerra de Berlín contra Moscú (21-22 de junio de ese mismo año). Htiler no quería abrir dos frentes a la vez y, si bombardeó el Reino Unido, fue más para obtener concesiones que por alguna intención de invadir la isla, intención que no tuvo. Con todo, a Hess no se le hizo caso -aunque el arribo de este personero a Escocia tuvo lugar en medio de actuaciones turbias de varios británicos, como el Duque de Hamilton- y quedó como prisionero.
     De todos modos, según el historiador Yuri Zhukov en Nakanune.ru, Hitler no se esperó a la respuesta y decidió atacar a la Unión Soviética, por lo demás con la falsa información británica recogida por Canaris, por la cual el líder nazi esperaba ganar la guerra muy rápidamente, pese al escollo yugoslavo. Hitler creyó que Churchill cumpliría una promesa tácita.
 
   

lunes, 22 de junio de 2015

WINSTON CHURCHILL Y SUS AMIGOS: DOS O TRES COSAS QUE SE SABEN DE EL

Poco antes de que comenzara la segunda Guerra Mundial, algunos altos jerarcas militares alemanes no estaban de acuerdo con las aventuras que Hitler estaba por realizar.
    Por el Pacto de Munich, en 1938, Hitler invadió Checoslovaquia, bajo pretexto de que la población alemana en los Sudetes (región checoslovaca) era objeto de hostigamiento. La fuerza del ejército checoslovaco no era menor (un millón de personas, 34 divisiones) y la geografía del país a ocupar era boscosa y montañosa. Algunos generales alemanes temieron un desastre. Y, curiosamente, lo notificaron a los británicos.
    En agosto de 1938, Ewald-Heinrich von Kleist, alto jerarca militar alemán, se entrevistó en Londres con un parlamentario conservador británico, de nombre Winston Churchill. La idea era conspirar para liquidar a Hitler y su grupo. Hitler estaba en los Alpes y regresó a Berlín. ¿Algo temía?
    Churchill contestó en una carta a la iniciativa de von Kleist. La carta consistió en aducir que no era necesario parar a Hitler (es una carta de dominio público). Al contrario, Churchill creía que había que alentar al Fuhrer, aunque el británico sabía muy bien de qué calibre eran las hostilidades que podían sobrevenir. ¿Cual era la intención de Churchill? Estacionar en las puertas de la Unión Soviética una fuerza de choque nazi. Checoslovaquia se convirtió así en un protectorado (Bohemia, Moravia y Eslovaquia), a pesar de que Gran Bretaña había firmado en 1935 un acuerdo para defender territorio checoslovaco en caso de agresión.. Luego de tragarse Checoslovaquia, Hitler y los británicos se dedicaron a negociar el territorio polaco: una parte de Eslovaquia para los polacos (sobre quienes Londres ejercía una enorme influencia), un corredor en Gdansk (Danzig) para los alemanes. A Polonia no le había importado en lo más mínimo que Hitler engullera a los checoslovacos, y por cierto que hubo polacos que combatieron al lado de los nazis en el frente soviético.
    Despues de un buen rato de "guerra falsa", los británicos se pusieron a luchar seriamente contra Hitler en 1942, bajo presión estadounidense (Washington advirtió que si Gran Bretaña no entraba en verdad en guerra contra Alemania, las reservas de oro británicas en Estados Unidos no volverían a la isla). ¿Qué buscaba Washington? Que en la guerra Gran Bretaña también se debilitara, según lo confesó alguna vez Allen Dulles.
     Von Kleist es un militar conocido. En 1944 volvió a conspirar -y falló- contra Hitler. Lo que es menos conocido -aunque la información está en la Web y ha sido igualmente actualizada por Andrei Fursov en Nakanune.ru- es el contacto con Churchill, quien, insistamos, en 1938 prefirió no parar a Hitler.

viernes, 19 de junio de 2015

CHECHENOS EN SIRIA

La Organización de Naciones Unidas ha calculado que miles de combatientes de cerca de 100 nacionalidades -algo increíble- combaten en Siria contra el gobierno de al-Asad. Pareciera por estos números que se trata de una cruzada en la cual quienes combaten saben por qué lo hacen.
    Según el Ministerio del Interior ruso, unos 400 chechenos han sido enrolados en el Estado Islámico. Cerca de un centenar ha muerto y unos 44 han regresado a su país natal. Sin embargo, el modo de enrolar a los futuros combatientes es lo más parecido a una estafa. Muchos de los reclutados son curiosamente mujeres, casi adolescentes, a quienes los fanáticos prometen "los jardines del paraíso" después de la vida terrenal. A un adolescente debe sonarle atractivo, pero no sabe qué está en juego en Siria. No es vocación del pueblo checheno ayudar a los extremistas, por lo que no está en juego ninguna solidaridad religiosa. En realidad, lo que ha venido sucediendo es que los familiares de los adolescentes tienen que emprender complicados procedimientos para tratar de recuperar a los jóvenes antes de que lleguen a los campos de batalla. No es muy nuevo: es costumbre religiosa -no nada más de cierto Islam- servirse de la ignorancia de la gente.
    En Chechenia, el reclutamiento se hace en las redes sociales y Sputnik Mundo, portal ruso, considera que es factible hacerlo entre adolescentes porque su mente es como una "tabula rasa". Debiera llamar la atención esta "vocación" del extremismo islámico por hacer polvo cualquier memoria, sea cultural o familiar y personal. No es algo tan alejado del "operativo" mediático promedio que hace de un joven occidental -si estadounidense, mejor- alguien sin el menor interés por la educación ni la cultura, pero sí por cualquier forma de "excitación" -drogas, armas, pornografía, videojuegos, etcétera-, de tal modo que la línea entre fanáticos y mafiosos es en realidad muy delgada. Es por lo demás lo que han constatado en Chechenia quienes tratan de limitar los estragos de turbios enganchadores "buscachicas" y jovenzuelos para ir al paraíso previo paso por el infierno aquí en la Tierra, convertida en la negación misma de la vida.

martes, 16 de junio de 2015

ORIENTE MEDIO: EL EI COMO PRETEXTO

Según el economista y ensayista libanés Georges Corm, la aparición del Estado Islámico (EI) en Iraq y en Siria ha sido una especie de "bendición": "hoy en día -afirma Corm en un texto reproducido en el portal de Rebelión- los estrategas estadounidenses consideran que la gran batalla geopolítica hay que dirigirla contra la creación de un bloque euroasiático (...) cuyos motores son Rusia y China (...) Esto se percibe como una seria amenaza para la hegemonía estadounidense en el mundo. Y explica asimismo que para Estados Unidos es esencial controlar Oriente Próximo (...) Es por esto que no podemos considerar que se esté produciendo una retirada estadounidense de la región". El EI es un pretexto ideal para seguir con un despliegue que involucra a Estados Unidos, "potencias" como Francia y subimperialismos como las monarquías petroleras del Golfo y Turquía e Israel. "Se necesita un enemigo que justifique tal despliegue", argumenta Corm. Es algo parecido al "anzuelo" talibán que permitió ir a instalarse de manera duradera en el corazón de Asia Central.
    Unos mil 700 rusos y 300 tadzhikos combaten en el EI, según el Servicio Federal de Seguridad Ruso (FSB). Serguei Smirnov, número dos del FSB, considera que las cosas no terminan ahí: "algunos comandantes del grupo terrorista Emirato del Caúcaso -dice- han jurado lealtad al EI" Así, la influencia del EI podría extenderse -utilizando como correa de transmisión la participación de numerosos rusos al lado de los terroristas- a la cercana región del Caúcaso ex soviético, para reanimar las provocaciones en este lugar. Por lo demás, entre los "rebeldes" sirios hay chechenos y georgianos. Directa o indirectamente, la guerra en Siria ha ido involucrando a distintos países de la ex Unión Soviética.
    Por lo demás, mientras el EI avanza y se da el lujo -como los talibanes en Afganistán en el pasado- de arrasar con todo lo que huela a cultura (lugares arqueológicos, etcétera), no parece que nadie en Occidente tenga prisa por acabar con esta peste verde-negra que decapita por centenas, viola niñas y saquea patrimonios de la Humanidad (como Palmira en Siria). ¿O es que alguien ha estado bombardeando en serio y destruyendo con los más sofisticados medios tecnológicos las posiciones del EI, donde militan muchos europeos occidentales, por cierto? Más parece otra historia de "caos controlado" con el EI como ariete.

lunes, 15 de junio de 2015

SIRIA BALCANIZADA

Lejos de terminar, el conflicto en Siria se ha complicado y el gobierno de Damasco, capital siria, ha perdido el control de buena parte de su territorio. Lo peor es la caída del oriente sirio -hacia la frontera con Iraq- en manos del Estado Islámico (EI). Según el especialista libanés Georges Corm, este "Estado" ha recibido el apoyo de Turquía (un país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte), Qatar y Arabia Saudí, en un proceso que no deja de recordar la aparición de los talibanes en Afganistán -fueron utilizados para expulsar a los soviéticos, y bien pudiera ser que uno de los grandes objetivos del EI sea "balcanizarle" la situación al gobierno sirio.
    En medio de esta fragmentación, una parte del territorio sirio, hacia el norte(Turquía), está bajo control kurdo.
    Hacia el sur, cerca de la frontera con Israel, en la región de Deraa, opera el grupo extremista islámico Al-Nusra. No hay aquí ningún "choque de civilizaciones" que oponga a musulmanes y judíos. Según Georges Corm, al-Nusra recibe apoyo logístico del gobierno israelí para realizar atentatos en territorio sirio (la rivalidad entre Siria e Israel es añeja y al-Nusra utiliza hoy el Golán) e incluso los heridos de Al-Nusra reciben tratamiento en hospitales de Israel, que de este modo se suma a los patrocinadores del terrorismo, junto a Qatar, Arabia Saudí y Turquía, aunque los grupos "promovidos" sean distintos.
     Siguen existiendo bolsones de "rebeldes" islámicos contra Damasco en las regiones de Homs, Hama, Alep e Idlib, en el centro del país (no lejos de la frontera libanesa), pese a las acciones de recuperación del terreno llevadas a cabo por el ejército sirio. Entretanto, es sabido que Estados Unidos patrocina a más "rebeldes" -por miles- en la frontera jordana y en otros países. para que estos combatientes puedan entrar en acción cuando sea requerido (es el "Ejército Sirio Libre", al que Washington da aire cada vez que está a punto de extinguirse por los golpes de Damasco). Según el rotativo ruso Nezavisimaya Gazeta (abril del año en curso), Estados Unidos se estaría preparando para entrenar unos 15 mil "rebeldes" sirios en tres años, con asesores alojados en Turquía, Jordania, Qatar y Arabia Saudí.
     Cualquier mapa de la situación armada actual en Siria muestra que el gobierno de Bashar al-Asad no controla buena parte de Siria, y como ningún otro grupo puede tampoco imponerse, ya es posible hablar de una "balcanización" efectiva. Como logro estadounidense, no está nada mal, aunque sea el Mal.

jueves, 11 de junio de 2015

UNA GUERRA MUNDIAL PARA DESINTEGRAR A RUSIA

En lo que parecía ser un extravagante artículo, en septiembre pasado, el periodista ucraniano Dmitri Sinchenko se imaginó una tercera Guerra Mundial con un sorprendente resultado, muy positivo para Occidente: la desintegración de la Federación Rusa, que por lo demás Sinchenko explicó con mapas precisos. Esta "información" de Sinchenko fue divulgada por Radio Free Europe y Radio Liberty.
    El mapa coincide curiosamente con lo expresado en su momento por estrategas de Estados Unidos. Rusia podría perder toda una parte de la frontera con Finlandia (cabe recordar que el litigio ruso-finlandés nunca quedó saldado del todo, en particular en Karelia); perdería además el norte del Caúcaso (esta amputación ya fue probada con las guerras de Chechenia); la región de Kaliningrado (que pasaría a la órbita europea);  el sur de Rusia (hacia Rostov del Don y Krasnodar, tierra de cosacos); Siberia central y oriental y el Lejano Oriente, que crearían un Distrito aparte, con algunas regiones con fuerte influencia de Mongolia y China, y la isla de Sajalín, que podría ir a dar a manos japonesas (Japón ha mantenido por lo pronto sus reclamos sobre las islas Kuriles). Desde luego, no es tan descabellado: equivale a volver a una situación de pre-implosión como la que sufrió Rusia durante la guerra civil de 1919-1921, antes de la fundación de la Unión Soviética, cuando los bolcheviques eran acosados por todos lados y las potencias extranjeras encontraban en territorio ruso cuanta quinta columna querían. El resultado sería así el mismo que el que tanto ha anhelado el halcón estadounidense Zbigniew Brzezinski, el gran mentor del presidente Barack Obama: una Rusia reducida a "Moscovia", un pequeño territorio europeo hasta los Urales, y una "Federación"siberiana, atraída hacia la órbita de una China plenamente capitalista -motivo por el cual Estados Unidos no ha precipitado ningún enfrentamiento con Beijing.
    Mahdi Darius Nazemroaya, quien dió a conocer este aparente delirio de Sinchenko, concluyó (en los portales de Rebelión y Globalresearch): "el objetivo último de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es  dividir (balcanizar) y pacificar (finlandizar) e incluso establecer un clima de eterno desorden (somalización) en ese vasto territorio, o al menos en una porción de Rusia y el espacio postsoviético, tal como se viene haciendo en Oriente Medio y el norte de Africa.  (...) Hacer pedazos a la Unión Soviética no ha sido suficiente para Washington y la OTAN. El fin último de EE.UU.  es prevenir el surgimiento en Europa y en Eurasia de cualquier alternativa capaz de desafiar la integración euroatlántica. Por esta razón la destrucción de Rusia es uno de sus objetivos estratégicos".
    A juzgar por el movimiento de pinza de la OTAN , por los sucesos en Ucrania y en Oriente Medio y algunos otros elementos más (incluyendo la "paz" con China), los llamados "aliados" distan mucho de haber renunciado a sus planes. Por lo demás, quintas columnas, entre la población rusa, las hay, pese a la abrumadora aprobación que tiene el mandatario ruso, Vladimir Putin.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿DESINTEGRACION DE RUSIA EN EL FUTURO?

La empresa estadounidense de asesoría en inteligencia, Strategic Forecasting Inc. (Stratfor), pronosticó hace pocos meses lo que sucederá con Rusia en los años venideros (2015-2025). En cierto modo, Stratfor es la voz de los deseos de la élite occidental.
      "No creemos -aseveró Stratfor- que la Federación Rusa pueda existir en su forma actual durante toda la década...Esperamos un notable debilitamiento de la autoridad de Moscú, que conducirá a la fragmentación formal e informal". Stratfor calcula que la baja en los ingresos por exportación de hidrocarburos le dificultará al Kremlin mantener la unidad institucional en el territorio ruso. El asunto no es tan nuevo, puesto que, al desintegrarse la Unión Soviética, en la Federación Rusa aparecieron algunas tendencias centrífugas -la más grave, en Chechenia- y algunas regiones -incluso en las partes siberiana y asiática- se pusieron a vender lo que fuera para salir adelante lucrando.
     Stratfor calcula la desintegración hacia 2025. Afirma que Rusia perderá el control de algunos territorios en su frontera occidental, en el Caúcaso norte y que regiones cercanas a la frontera con Finlandia o China declararán su independencia.
     Finalmente, aparece la "punta" del asunto: Estados Unidos, según Stratfor, tendrá un gran reto y "deberá resolver la cuestión sobre quién controlará el gran arsenal nuclear ruso".
    No puede afirmarse que lo pronosticado sucederá, ni que Rusia lo evitará: muchas tendencias están en juego, aunque lo cierto es que las autoridades rusas saben a qué se las quiere condenar. Occidente y Japón siguen a la espera de la implosión de la Federación Rusa -para lo cual el mundo financiero llevó los precios del petróleo a la baja y precipitó las sanciones contra Moscú- y de la decapitación nuclear del Kremlin. Lo menos que puede decirse es que el proyecto es ambicioso. Ni a Hitler -un novato y atrabancado- se le había ocurrido.

martes, 9 de junio de 2015

DESINTEGRAR A RUSIA, UN OBJETIVO

En un documental dado a conocer hace ya varias semanas en el canal estatal de televisión rusa Rossiya-1, el mandatario ruso, Vladimir Putin, afirmó que algunos líderes mundiales le dijeron que "no les molestaría que Rusia se desintegrara". La Federación Rusa es multinacional -tiene desde población europea hasta asiática- y comprende varias religiones, desde la ortodoxa hasta la musulmana, pasando por el budismo y el animismo.
    "Mis contrapartes, muchos presidentes y primeros ministros, afirmó Putin en el documental, me dijeron que habían decidido que Rusia dejaría de existir en su forma actual". "La única interrogante -prosiguió Putin refiriéndose a esos líderes- era cuándo sucedería y cuáles serían las consecuencias".
     En estas circunstancias, es posible recordar que Zbigniew Brzezinski, un viejo halcón de la política exterior estadounidense, sugirió en un libro a mediados de los años '90 la partición de Rusia en tres: una parte europea, una asiática y una "siberiana". Así las cosas, bastaba con leer con detenimiento este texto para conocer de las intenciones estadounidenses. Por lo demás, era un viejo plan, ya que en libros de mucho antes, como Las guerras del futuro, un texto publicado cuando aún existía la Unión Soviética, ésta aparecía "en el futuro" dividida curiosamente en tres partes.
    Putin alegó en algún momento que el propósito era hacer caer a Rusia en un "escenario a la yugoslava", para conseguir la desintegración.
    No es poco lo que se planeó en Occidente y en este mismo orden de cosas fue escrito por Samuel Huntington El choque de civilizaciones, un libro repleto de errores y de simplificaciones, pero que caía como anillo al dedo para fomentar los diferendos por motivos dizque "civilizatorios".
     Durante un par de décadas, en los centros de estudio de las relaciones internacionales se preparó subliminalmente al estudiante occidental para aceptar como natural -digamos que "ancestral"- este supuesto choque, y el análisis de coyuntura se puso a explicar los cambios -desde Europa hasta Asia, pasando por Oriente Medio- en función de una auténtica feria de reclamos identitarios (cada quien se encontró una "esencia"o hasta una "genética"), hechos para atomizar, con un objetivo claro: no según Putin, sino de acuerdo con lo que concibieron los estrategas más importantes de Occidente y Japón. Este circo identitario -donde cada quien fue a buscarse los antepasados más puros- tomó el lugar incluso de una simple mirada al mapa: el "choque" fue intencionado y con dedicatoria.

domingo, 7 de junio de 2015

EL CAPITALISMO "POURQUOI PAS"

Hablar de "los ricos" no sirve de mayor cosa. Los hay que quisieran una reanimación productiva, incluso con medidas de tipo keynesiano, y los hay que están satisfechos con la plutocracia actual (el gobierno de los ricos), que se basa en las grandes finanzas, con Wall Street a la cabeza. Los primeros no han conseguido hacerse de una auténtica doctrina de reanimación más allá de la añoranza por los tiempos del "buen Keynes", el que quería la eutanasia del rentista. Los segundos no conocen límite y puede que sean los peligrosos, por su capacidad para arrastrar a los demás. Son algo así como "fachos VIP", fuera de muchas realidades del mundo,  ni se diga de las del trabajo. Peor aún, estos plutócratas creen que la riqueza la crea el dinero, no el trabajo, puesto que es "el dinero" el que "se" invierte. Ahora se sabe que fueron las grandes finanzas internacionales las que promovieron al nazi-fascismo en los años '30. Hoy, no dejan de tener base social y capacidad para imponer su visión del mundo.
    Tampoco sirve de mucho hablar de "clase media", salvo por convención. Hay ahora una clase media más o menos empobrecida, precaria, dependiente del salario, y otra clase media que ha ascendido al estilo estadounidense, con empleos chatarra -completamente ineptos- pero bien remunerados, porque "hacen circular" de todo, empezando por el capital: son los gestores, managers, coachs, expertos y asesores que ganan grandes sumas por apretar botones para que todo siga "moviéndose" (!no pares, sigue sigue!), y que coexisten con empleados de hamburgueserías y cafeterías que trabajan duro -con un trabajo más manual, con menos botones y sí cadena de montaje- para obtener casi nada y también con el viejo estrato medio improductivo, al que se le paga por hacer declaraciones pomposas entre un evento político-cultural y otro. Del mismo modo en que subsiste una "clase media" decente, que quisiera ganarse la vida como tal,y sin ver tan castigado al trabajo, hay una "clase media" de cuello blanco convencida de que su ociosidad y sus "gestiones" y "botones" merecerían pasar del lado del plutócrata, al que admiran y copian en todas sus extravagancias californianas, un resto de la "revolución conservadora" reaganiana: el pantalón color mostaza con zapatos rojos, el paseo en chanclas (sandalias) por el mall  (me acabo de despertar...), el atuendo de safari (ando de cacería, soy depredador ¿y qué?), los lentes de pasta con aire gatuno, el peinado barato que parece caro porque el cabello "pájaro loco" anda suelto y négligé, la nueva barba larga y tupida -no rala tipo cura español- de fanático de todo lo que sea ideológicamente maloliente, la última preferencia sexual a exhibir en público (lo hago con mi perro, so what?), la insolencia en la calle, la patineta del adolescente a los 40, la red social y el twitter para "los de la casa" y por momentos el amago de votar para la izquierda como algo muy de la "clase creativa". Hay una parte de la clase media lista para seguir un fascismo si es la moda (aunque la moda consista en seguir destapando cloacas); hay otra clase media que en este caso se la pasaría mal.
    ¿Y los pobres? Por lo general, tienen que trabajar. Aun así, nunca fue un secreto que entre los pobres reclutan los de arriba a sus sicarios y mercenarios (con las mismas extravagancias) para la cruzada de turno. Son los "empleados" de las otras dos clases -la media y la superior- que matarán por unos centavos. Parte está en saber qué sucederá si el capitalismo, como parece ser hasta aquí, ya no logra volver al cauce realmente productivo: puede dar en distintas formas de delirio, desde los riesgos de la cruzada contra Moscú hasta los de una decadencia por si fuera poco legalizada y reivindicada (!viva mi instinto!).

sábado, 6 de junio de 2015

FACHITO'S

En un video sobre ideología en el cual aborda el tema del fascismo, Slavoj Zizek lo define como "revolución conservadora". Algunos científicos sociales chilenos -como Manuel Gárate Chateau- definieron en su momento al pinochetismo de un modo parecido.
    ¿Qué dice Zizek? Que el fascismo sí quiere la "revolución", sobre todo en la economía, si es que trae modernidad y abundancia, además, claro está, de técnica, mucha técnica (al nazismo alemán le encantaba). Nada de ésto incomoda al fascista que quiere estar en lo más reciente y, en este terreno, lejos de todo lo arcaico. Al mismo tiempo, según Zizek, el fascismo quiere mantener las estructuras sociales tradicionales -negando todo conflicto, sobre todo si es de clase- y resguardar las jerarquías, por antiguas que sean, si "ancestrales" mejor. La revolución se hace en lo económico, pero el conservadurismo se impone en la política, donde la posición jerárquica puede garantizar el usufructo de la abundancia material y, por qué no, una distribución más o menos generalizada, aunque en función de lealtades y no de méritos ni de igualdades en los derechos conseguidos desde abajo.
     Suena a criollo, sabe a criollo: que vengan a invertir, que traigan la modernidad, que nos lleven a ver el hielo en el pueblo, que se desarrollen las "fuerzas productivas", pero la política, esa sí, es muy nuestra y soberana, aunque no se apoye en soberanía económica ninguna. Desde la política podemos asegurarnos -no desde abajo, mucho menos a base de esfuerzo, trabajo- una parte del pastel, y redistribuirla entre los allegados, con un criterio de premios y castigos (plata para el amigo, palo para el enemigo). Zizek dice que, después de todo, la aspiración gozosa del fascismo es a tener un pastel y a comérselo.
    Los populismos sudamericanos sí tuvieron rasgos fascistoides. No es tan seguro que Estados Unidos sea el fascismo del futuro, aunque puede ser algo peor. El burguesito y antiguo liberal sabe que llevando la modernidad, llevando hielo al pueblo -o técnica al alemán-, llevando inversiones, tendrá ganancia o incluso súperganancia. Negociará con el criollo la parte de ganancia para el fuereño y la de renta para el dueño de la casa, que por este motivo no la suelta nunca -sin casa no hay qué rentar-y es un obseso del poder y del mangoneo. Si el asunto no va más lejos en América Latina, es porque este dueño de la casa la tira por la ventana, gastando en vez de acumular, con todo y mano de obra barata y recursos naturales en abundancia.
     El pacto a veces es otro: el control político para el protofascista ucraniano o para el fanático islámico, a cambio de que estos adalides de una "revolución conservadora" -o incluso de la peor de las regresiones- hagan el trabajo sucio contra los restos del sovietismo. A cambio del control político, el de Kíev o el del Estado islámico reciben su dosis de dinero, al grado que los líderes de los fanáticos viven en hoteles muy a la occidental, con modernidad, inversiones, hielo en el pueblo, "fuerzas productivas" (hasta en armas), en suma, con mucho para gastar, violar en masa, decapitar, darse vida de emires, sultanes o pachás. El adelanto de unos, con la ganancia creciente, no está reñido con la regresión de otros, como el crecimiento no está reñido con un mayor atraso ("el desarrollo del subdesarrollo", como dijera alguien por ahí), no solo material, sino también en las mentalidades, más si viven de una renta ociosa y en la incapacidad para crear algo propio.
   

miércoles, 3 de junio de 2015

REFORMAS EDUCATIVAS EN AMERICA LATINA: EN SUS MARCAS, LISTOS, !FUERA!

Educar no es enseñar modales, hacia afuera, mientras que por dentro la familia cree otra cosa, en particular, en que tiene el derecho al atropello de cualquier profesor que se interponga en el camino de un maravilloso "niño único" -excepcional, índigo, lo que se quiera. !Qué a mi hijo nadie le dice ésto, que a mi hijo nadie le dice lo otro, que mi hijo ya es candidato a heredero del trono!
   Educar es "conducir", "llevar a", un acto creativo, productivo. No es el usufructo de una renta. Por lo demás, en democracia, educar es salir de la órbita materno-familiar -la del único y excepcional Hijo de Su Madre y próximo Rey- para enseñarse a ser como los demás mortales, un ciudadano en igualdad de oportunidades (además de derechos), y si el sistema educativo lo permite, en la mayor igualdad posible de circunstancias sociales (un punto de partida, no uno de llegada para la movilidad social de los Arribistas del Mundo -!Uníos!). No es sencillo donde, como escribió en algún momento Guillermo del Fuerte Sheridan (un pésimo "nadador"  mexicano), nadie quiere ser como el  común de los mortales, algo que provoca una verdadera aversión, por lo que abunda el que aspira a convertirse en Don Importante y a moverse como tal.
   Cierto, en varios países de América Latina el problema empieza desde abajo. No falta el maestro para quien no se trata de educar, sino de hacerse de una clientela que a cambio de unas propinas le haga sentir -como lo hacía Mamá- la importancia de ser el Rey (sin dinero o con dinero, de preferencia). El buen realengo por su casa empieza, y en el aula nos sentimos como en casa -no como en una institución. A estas alturas, el activismo no parece un acto creativo ni productivo. En los sindicatos de maestros, el problema no está en la orientación ideológica, real o discursiva: está en el mal hábito de "pastorear" a ingenuos y "rebeldes" -buscando causa- de marcha en marcha y de mitin en mitin para justificar la renta de situación del líder, una renta que igual puede hacerse pasar por "el orgullo, el honor y el privilegio" de encabezar el próximo plantón, vociferando. El uso y abuso de los supuestos "héroes y mártires de Ayotzinapa" -de quienes no se acuerdan ni sus apóstoles- es un buen botón de muestra. Es igual de penoso pastorear a maestros de provincia o rurales que deberían ganarse el salario y las condiciones de trabajo idóneas -antes que tandas de evaluaciones para la telesecundaria sin tele- para no tener que depender de las dádivas del líder de turno. Si más de un maestro no tiene un salario real (porque no es digno ni constitucional), lo del líder tampoco es cosa de salartio: es renta, en este viejo asunto latinoamericano que aspira a que todo salario sea una renta (hay sindicatos donde son casi vitalicias), paso obligado de antiguo peón de hacienda a dueño de la casa, hacendado. Nada de zapatero a sus zapatos, que los oficios manuales -salvo el más viejo del mundo- son para los faltos de malicia en esta vida.
     Del intelectual, ni se diga. Los hay -son los mismos que gritonean contra los intelectuales- que aconsejan "hacerse un nombre" -un Nombre, no un Hombre- para tener con él una de esas rentas de situación que abundan desde derechas a lo Vargas Llosa -con título nobiliario español- hasta las izquierdas que están siempre por el sendero de algún iluminado al que solo basta con repetir con gran elocuencia y citar profusamente. Todo está en saberla gozar y saberla glosar. En las universidades públicas, mientras sindicatos y otros gremios tienen todos sus pequeños feudos, sectores enteros viven del buen nombre -insistamos, no es Buen Hombre-, la reputación ganada a pulso (y patadas bajo la mesa) y el libro único escrito alguna vez (suele ser una tesis en el extranjero "dirigida por...") para granjearse la renta en la Rotonda de los Universitarios Ilustres ("hoy por tí, mañana por mí"), con derecho a emolumentos -y el monumento- de excepción, y desde luego que a privilegios llevados sin duda alguna con orgullo y honor - de reyes, en plena rosca, por lo demás. Corre por cuenta de la Casa Real.
     En la cúspide, están "ellos", los evaluadores, señores de todas estas tierras, metropolitanos en el alma aunque convivan con criollos, maestros en confundir certificaciones con otorgamientos de mercedes y encomiendas, listos para obtener la renta propia en nombre de "lo que la sociedad exige", "lo que la sociedad demanda", "lo que la sociedad reclama", "lo que la sociedad pide", vaya, listos para la renta en nombre de la Gran Sociedad y del Grandioso Liderazgo Moral, la Más Importante, la Madre de todas las Importancias, entre aviones, reuniones ejecutivas, briefings y presentaciones ante los medios de comunicación masiva. Educar es hacer marketing, venderse bien para trascender mejor, o aunque sea -de lo perdido, lo que aparezca- para mejorar el "bienestar para la familia".
     No se ha terminado ni una buena campaña de alfabetización (como en Cuba), ni se ha instalado la educación desde abajo desde hace más de un siglo (como en Uruguay), ni se ha ligado en verdad la educación a la democracia, profesionalizando la función pública (como en Costa Rica), ni se ha creado siquiera una verdadera ciudad del conocimiento (como Yachay en Ecuador), para que el salario no sea renta, que ya una gran pirámide de parásitos y cobradores de renta está lista a reformarlo todo -a cada instante- desde arriba porque algún día, tal vez, a lo mejor, quién sabe, alguien puede que se decida por fin a ponerse manos a la obra.