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lunes, 26 de septiembre de 2016

HUEVITO CON JAMON

Así, se pregunta una de las mujeres a las que se refiere Ricardo Garibay (Como se pasa la vida): "¿qué gano si me largo?¿dónde encuentro algo diferente?¿qué sé hacer cómo para vivir sola?". Antes los hombres se largaban, aunque fuera porque renunciaban a su responsabilidad e iban a reproducir su machismo en otra parte (con una mujer, con un hombre...). Ahora también se quedan, al menos los de clase media.
     Y a partir de aquí empieza la búsqueda de la indulgencia. "Mira, dice una, mi marido es la trascendencia constante de lo trivial". Para magnificar, se vale la teatralización, el histrionismo, el "relajo" que todo lo rebaja, salvo a quien lo rebaja todo, impidiendo que lo rebajen a él, o que lo vean en una pequeñez que no es la del mortal (todo el mundo lo es), sino la de la mezquindad.
      Los vástagos no están mejor, a juzgar por ciertas interpretaciones de De perfil, de José Agustín. "Como los personajes de El discreto encanto de la burguesía, que sólo piensan en comer sin conseguirlo, escribía hace poco en un periódico mexicano Juan Villoro, los clasemedieros de Agustín habitan un vacío. La apatía es su condena, Extrañamente también es su anhelo. Al ingresar a la preparatoria,, el protagonista pertenecerá a un grupo estudiantil que se propone una huelga para tener más vacaciones. Pocos narradores han calado tan hondo en la 'aspiración a la hueva' que define nuestro ambiente". O al menos el de una buena parte de la clase media.
       En alerta ante cualquier atisbo de "acontecimiento" que obligue a definirse en algo, lo primero es despreciar: no vale la pena. Y si despunta que lo vale, con la envidia hay que destruirlo, valiéndose de todas las artimañas.







LA INCONDICIONAL

La mujer que ha sido presa conoce bien a su presa. Según lo ha narrado Ricardo Garibay (Cómo se pasa la vida), más de una conoce bien al macho y lo considera así, por ejemplo en un programa de televisión: "es mentiroso, es débil e hipócrita, es tiránico, celoso, inferior y convenenciero, es carcelero, envidioso y díscolo, es brutal y aniñado, en la juventud y en la madurez es como un capataz, en la vejez es como un mendigo".
      Observa el autor: "pero ellas fabrican al mendigo, como también al capataz. Aceptan servilmente la condición de cosa, donde el hombre las sume, se le adhieren parasitariamente y taimadamente preparan a través de los hijos, de la casa, de los muebles y cacharros su venerable imperio diez de mayo, su exclusividad sagrada y abuelera, el margen de clownería familiar donde plañe el viejo macho derrumbado y tan a solas como cuando capataz y tanto entonces visto sin amor, sin amistad, tolerado apenas como una plaga forzosa de la vida, exactamente lo que él se merece".
     Ah, ellas no se divorcian. Cafetean, murmuran contra el capataz y contra el mendigo, comparten las confesiones más íntimas (¿trabaja bien o hay que trabajarlo?), detestan a la independiente Medea y en los programas de televisión, según cuenta Garibay, una dice: "mira, esa es mi chamba, mi matrimonio; así como tú escribes yo soy esposa, con frecuencia tú tienes que escribir cosas que detestas, pues igual yo, detesto a mi patrón, estoy con él por el sueldo". Otra dice: "si te embarcas, te embarcas y haces el viaje completo. ¿Quien me recibe si me apeo a estas alturas? Ya falta poco, ya está cansado mi esposito, cinco años y empezará la mía".
      Así rumia la venganza con la deslealtad quien fue víctima de ella. Más de una se queda "por los hijos", para que tengan "una buena imagen paterna". Y así seguramente se pone el ejemplo a los hijos que aprenden a usar de este modo "las libertades", las de serle desleal a cualquiera en el momento oportuno, el de salirse con la suya.
     

sábado, 24 de septiembre de 2016

¿LINDO Y QUERIDO?

En La doble vida de Jesús, novela de Enrique Serna, el personaje se detiene un momento en medio de la vorágine y piensa: "quizá lo más sensato fuera renunciar a la candidatura, poner la humilde papelería que Remedios había desdeñado y ser un oscuro comerciante, ajeno a las luchas sociales, como millones de mexicanos honestos, pero indolentes, que habían seguido el ejemplo de las avestruces, una alternativa cómoda mientras la balacera no los obligara a desenterrar la cabeza para correr por su vida".
      El clima descrito es, en palabras de Serna, el de un "fascismo anárquico" que alguna relación guarda al mismo tiempo con las creencias predilectas del narco, descritas en Las caricaturas me hacen llorar ("Por nuestros hijos"). Las familias decentes y las de los narcos tienen en común un valor-refugio, el de la familia misma, que explica que "le entren" para mantenerla: "hijo responsable que siempre llevó dinero a su casa y nunca bebía más de la cuenta, padre de familia ejemplar, buen marido, hermano generoso, hombre de hogar a quien le gustaba departir con los suyos, Félix Gallardo solo descuidaba a los suyos para exportar unas cuantas toneladas de coca a Estados Unidos. Pecata minuta, si tomamos en cuenta que arriesgaba la vida por sus bodoques", ironiza Serna. Curiosamente, se tocan los de arriba y los de abajo -o al menos, los del medio- en la defensa de una "institución" -en realidad descompuesta por dentro, con mucha frecuencia, aunque aquí sí opera la omertá a los tres chiles- convertida en santuario, trinchera, "mi casa es mi fortaleza", etcétera, ante una sociedad inexistente, salvo que se trate de agarrar lo que sea y como sea, si es necesario, transgrediendo todo, absolutamente todo (menos la sagrada familia, se entiende). "La desintegración familiar, que tanto alarma al Vaticano, escribe Serna,seguirá cundiendo en los países ricos de Occidente, donde la prosperidad favorece el individualismo, pero jamás llegará a Sicilia ni a Culiacán, pues la concordia familiar es indispensable para llevar los negocios de la mafia por buen camino".

¿Y TU, NO LE ENTRAS?

En un sistema en el cual la corrupción exige hacer a un lado la dignidad, cuando se la tiene o se sabe qué es (a veces se descubre a expensas propias), un deporte frecuente consiste en hacérsela perder a quien la toma en consideración o la quiere para sí. Este es un aspecto muy tratado y descrito en la obra del escritor mexicano Enrique Serna, quien, por ejemplo en Fruta verde, sugiere, sin nombrar el problema, que hacerle perder a otro la dignidad "es la venganza del leproso que ha vivido con la cara tapada y no soporta que otros apestados puedan quedar a salvo de la condena pública. Ha hecho suyas las fobias del enemigo, y en vez de sublevarse contra una discriminación injusta, en el fondo cree merecerla: por eso le duele tanto que otros impostores quieran eludir el castigo de la autoridad". Está formulado a medias, pero quien ya "le entró" considera que "el entre" es ley universal y que es de soberbios o exigentes negarse o cuando menos fijar límites. Algo parecido está descrito en una pequeña crónica de Giros negros:  "el vampireso -escribe Serna- jamás permite que los sentimientos interfieran con su trabajo. Demasiado abyecto para creer en el amor, no se conforma con exprimir a sus víctimas: necesita quitarles el honor y la dignidad, como las grandes devoradoras de hombres que interpretaron María Félix y Ninón Sevilla".
        Los mecanismos en el mundo intelectual y universitario están descritos en El miedo a los animales, como los del poder en privado y sobre todo en pareja en La ternura caníbal. Seguramente la necesidad de vedettismo, con los medios de comunicación masiva, hayan contribuido a que incluso tras bambalinas haya espectáculo, si no es que el espectáculo ocurre precisamente tras bambalinas hasta hacer correr las "bolas" -con el anonimato garantizado para el montador- que buscan quitar honor y dignidad; no es algo vivido al estilo pueblerino antiguo, con puertas semi-cerradas y rostros semi-cubiertos, sino -ya soltado el rumor- con el ímpetu de un circo romano, para quien se compra un boleto con tal de ver "al colega echado a los leones" como si fuera para una sala -éso sí, VIP- en Cinépolis. Lo interesante es el resorte que pone en juego quien, habiéndose quitado la dignidad (hoy se hace como si fuera un strip-tease, puesto que hay que venderse como sea), digamos que en un peculiar harakiri, se convierte en cruzado contra los soberbios, los exigentes, los idealistas, etcétera, que se niegan a "participar": queda al lector interesado descubrir, en otra crónica de Serna ("El síndrome de Hugo Sánchez", también incluida en Giros negros), cómo funciona el "mecanismo" por el cual quien "le entró" se construye una curiosa buena reputación y un personaje cuando al mismo tiempo se supone caído al competidor, así para éste no haya habido competencia ninguna.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

MUNDO ARABE: LAS FALSEDADES " A LA HUNTINGTON"

El economista libanés Georges Corm ha hecho notar un pequeño detalle que se les escapa a quienes creen en el "choque de civilizaciones".
     -en efecto: ¿dónde está el choque entre el islam y Occidente cuando Estados Unidos y varios países europeos son grandes aliados de Arabia Saudita y petromonarquías por el estilo?
      -¿dónde está el choque cuando desde los años '70 Estados Unidos decidió aliarse con ciertos grupos islamistas (como la Hermandad Musulmana) para reventar al nacionalismo árabe que había surgido en Egipto con Gamal Abdel Nasser (1956-1970) y mientras el marxismo se propagaba en distintos países árabes? La tesis de Corm es que entonces Estados Unidos decidió instrumentalizar la religión para quebrar los Estados árabes modernizantes, por razones geoeconómicas (petróleo) y geopolíticas (arco antisoviético).
       -Tres teólogos políticos musulmanes, Ibn Taymiyya (1263-1328), encarcelado por el sultán por extremismo religioso, el paquistaní Abul a'la-Maududi (1903-1979), artífice de la secesión de los hindúes de confesión musulmana y el Hermano Musulmán egipcio Sayyid Qutb (1906-1966) no representan trece siglos de teología musulmana, del mismo modo en que la creencia wahabita (saudiárabe) ha sido condenada por la mayoría de los teólogos musulmanes. Esta doctrina, según Corm, tuvo su origen en el siglo XVIII por alianza entre el predicador Abd al-Eahhab y la familia Saúd.
       -¿Por qué "pega" el fanatismo? Por la crisis económica en los países árabes y pese a que millones de árabes musulmanes no tienen ostensibles comportamientos religiosos. Como dice Corm, "ante la imposibilidad de conseguir empleo, la mezquita se vuelve atrayente. Todas las organizaciones no gubernamentales islámicas han florecido con el financiamiento de las monarquías y de los emiratos del Golfo. Han distribuido ayuda social condicionándola a la adopción del modo de vida religioso"
       -¿Alguien puede citar, agreguemos, el caso de musulmanes y/o árabes agredidos en calles de ciudades francesas después de los atentados en París y Niza?¿Hay islamofobia más allá de partidos hasta ahora minoritarios, realmente?¿La hay incluso en dos lugares controlados por el Frente Nacional, Provence Alpes Cote d'Azur y Nord Pas de Calais?¿Quién empuja en cambio a que según una encuesta reciente 29 % de los musulmanes de Francia prefiera la ley musulmana (sharia) a la de la república?¿Quien abusa de la tolerancia?¿Acaso no son las mismas petromonarquías -lo hacen igual en el Asia Central ex soviética- que financían la religión contra la república y el laicismo?

MEDIO ORIENTE: ¿PENSAR QUE?

Sí, es que mamá acostumbraba copiar artículos enteros de la prensa francesa, pongamos por caso de L'Express o Le Point, sin citarlos, o los recitaba igual, sin mención, en programas de radio donde la letanía altanera humillaba al ignorante mexicano, malinchista con el extranjero que atropella, xenófobo con el que no lo hace.
       Para Maruán Soto Antaki, Gadaffi "terminó por ser una muestra del más grande totalitarismo. Se reveló como un payaso imbécil capaz de hundir a su país en sus excesos y desplantes". Por ahí se dice que "(...) de manera similar (en parte en referencia al patrocinio del terrorismo propalestino o islamista) actuaron Hafez al-Assad y Saddam Hussein; todos fueron patrocinadores de barbaridad y media, contra todo lo que se opuso a ellos". Así, "el progresismo árabe sirvió de plataforma para muchas de las dictaduras en Medio Oriente (...) Todos estos gobiernos coincidían en su brutalidad y corrupción a un nivel sólo comparable con las dictaduras militares del cono sur. y ni siquiera éstas llegaron al nivel de violencia y opresión que se conoció en los países árabes". Vaya.
        Soto Antaki declaró que había pretendido hacer algo así como un manual o libro de texto para que se comprendiera en México al árabe y al islam. El libro se suma a una oleada de ataques contra el nacionalismo y laicismo árabes, y pone las cosas en el terreno de la toma de partido, no del análisis, además de sumarse a los críticos de las "pendejadas" (como Heinz Dieterich) o los ataques del Jaime Maussan de la geopolítica -"Simplemente Jalife"- contra "Krauze Kleinbort" y "Castañeda Gutman".
      Soto Antaki debió explicar al menos cómo el país más pobre del mundo en 1951 (era Libia) alcanzó con Kadhafi el mayor índice de desarrollo humano (IDH) de toda Africa hasta la caída del ciertamente extravagante líder (desde entonces, el IDH libio se fue para abajo). El nivel de vida de Libia bajo Kadhafi era más alto que en Rusia, Brasil o Arabia Saudita. Antes de Kadhafi, solo 5 % de los libios estaba alfabetizado; a la caída del líder, 83 % estaba alfabetizado. ¿Alguna relación con las dictaduras del cono sur? Ninguna, pero no importa. Indicadores de ese tipo pueden multiplicarse con solo buscar seriamente en Internet. En el Iraq de Hussein, por otra parte, la Constitución de 1970 garantizó por ejemplo la igualdad de las mujeres, incluyendo los derechos a votar y a ocupar cargos políticos, además de tener propiedades y acceso a la educación. Irak tenía la mayor tasa de alfabetización entre mujeres en el mundo árabe (87 % en 1985, mientras que hoy más de una cuarta parte es analfabeta -más de 50 % en las zonas rurales). Esos derechos ya no existen porque Iraq ya no es más que algo nominal. Lo que sí existe ahora es el tráfico sexual. El estado actual de Libia o de Iraq puede hacer pensar en que quienes los atacaron -como atacan convoyes humanitarios para proteger al Estado Islámico- son militarmente peores que las dictaduras del cono sur (a las que apoyaron, por lo demás, con respaldo escrito del señor Samuel Huntington). Pero Pensar Medio Oriente es un dis-pensar, una recopilación de artículos-ocurrencias ya publicados previamente y refriteados en desorden que sirven no para pensar gran cosa, sino para creerse mirándose al espejo que los discursos "a la Huntington" son como un apellido, una marca más de estatus. Todo queda aderezado por lo demás con un discurso de influencia estadounidense contra "el odio" y chabacanerías por el estilo. Si Soto Antaki no odia a quienes bombardean inventando mentiras (las armas de destrucción masiva de Iraq), o atacan inventando el uso de "armas químicas" en Siria o interpretando a modo resoluciones de Naciones Unidas en Libia para convertir al país en tierra de nadie, todo al "costo" de muchos más muertos que las "dictaduras" nacionalistas, bien encaminadas están las cosas en el poder mediático para sepultar por años el estudio serio de las relaciones internacionales. Y sí, Ikram estaba sentada junto a un enfermito Homero Aridjis haciendo chistes infantiles sobre "Satán" Hussein. Lo que le ocurre al mundo árabe es graciosísimo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

DE COMO SE VENDIO INDIA

El primer ministro hindú Narendra Modi abrió su país al peor capital transnacional, el de Monsanto/Cargill, con el pretexto de crear empleo para un agro con "subinversión", pero arriesgando la quiebra de buena parte de la pequeña agricultura local. Lo que sucede en la "dinámica" India (parte del grupo BRICS- Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) es una escandalosa concentración de la riqueza en manos de 296 personas que detentan 22 % del producto nacional bruto (478 mil millones de dólares). Lo que estos ricos obtienen ni siquiera es reinvertido en India, sino que se fuga a bancos extranjeros.
       A juzgar por el análisis de Colin Todhunter (The 4th media), India -bajo presión de Wall Street sobre Modi- decidió seguir el mismo camino de agricultura transnacional que siguieron países como Brasil y Argentina, al precio de poner en jaque a la agricultura local, lo que sucedió con el boom soyero. No hay prueba de que este tipo de "auge" sea realmente un gran creador de empleo. Lo que los señalamientos de Todhunter indican es que India tampoco buscó disciplinar a la clase acomodada local de tal modo que encabezara un desarrollo endógeno. Tampoco lo hicieron Brasil ni Argentina, de tal forma que estos países cayeron finalmente en manos de negociantes con mucho sentido del negocio, ciertamente, pero ninguno de  nación ni de Estado. Modi es miembro de Bharatiya Janata Party, dizque nacionalista, pero en India, como en algunos otros países BRICS, no se hizo nada comparable a la creación de las condiciones para un despegue endógeno (como ocurrió hace tiempo en Sudcorea y Taiwán). De hecho, el anhelo del desarrollo está abandonado, remplazado por el de la "derrama de riqueza" (cualquiera que sea su origen), mientras dure (el "momento México", aunque distinto de los BRICS, también parece ser algo que ha pasado mientras la clase política oficialista parece empeñada en suicidarse como clase nacional).

BRICS: ¿SALIDA TRANSITORIA?

La creencia en el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y en un "futuro multipolar" fue surgiendo en los años '90 por conveniencia del capital y no faltaron quienes, como el ultra-vanidoso analista geopolítico "Simplemente Jalife" (así se ostenta en su portal Web, cuando no está dedicado a una innecesaria cacería de apellidos judíos), la hicieron suya acríticamente. Los BRICS ya no son "la gran promesa" y el análisis no está.
       Paul Boccara ha hecho notar (Théories sur les crises) que los BRICS fueron una ocurrencia de agencias de calificación de riesgos y bancos de negocios (a partir del informe del Banco Mundial en 1993, The East Asian Miracle) que nunca tomó en cuenta las condiciones del éxito de los NICs (New Industrialized Countries) como Taiwan (Formosa) o Sudcorea. Lo que contaba con los BRICS era: 1) la amplitud de una reserva de mano de obra asalariada con bajos "costos relativos", y la existencia de "altas capacidades tecnológicas" 2) el "tamaño de los mercados", 3) el flujo de capitales recibido, 4) las reservas en divisas, 5)el ritmo de las tasas de crecimiento, 5) la importancia del Estado y 6) la importancia creciente en las relaciones internacionales. Esta descripción sugiere que en los BRICS podía aparecer otra solución transitoria a la crisis capitalista.
       Boccara hace notar que aún con 24 % del producto interno bruto mundial, los BRICS no lograron reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde hasta hace poco estas "potencias emergentes" tenían apenas 10,3 % de los derechos a voto. El grupo BRICS creó un banco de desarrollo, pero China siguió su propio camino con otro banco de mayor importancia y con otros objetivos. Por otra parte, los BRICS tuvieron que terminar afrontando la crisis -con fuertes salidas de capitales- cuando en 2013 cambió la política monetaria estadounidense y subieron las tasas de interés. Hasta aquí, incluso pese a ciertas esperanzas de Boccara, los BRICS no lograron constituirse en alternativa al dólar.
          Brasil y Sudáfrica no son modelo ninguno, al menos no social (Boccara señaló en los BRICS la persistencia de fuertes desigualdades sociales) -Sudáfrica tiene varias de las ciudades más violentas del mundo y Brasil, que también tiene las suyas, fue a hundirse en la corrupción, incluyendo la de quienes "cazan" a los ex mandatarios de centro-izquierda. Otro francesito enfermo de vanidad (es epidémico en el mundillo intelectual/académico), Pierre Salama, demostró como sea en el portal de Herramienta (herramienta.com.ar) que las condiciones estaban listas para la crisis brasileña por la reprimarización y desindustrialización de la economía. India optó por abrirse a las peores transnacionales. Lo extraño es que se haya tomado por alternativa al capital una salida a la crisis de éste, salida que parece haber sido transitoria.

sábado, 17 de septiembre de 2016

FRANCIA: CUANDO TAMPOCO SE NECESITA LA EDUCACION

La educación se necesita para llenar estadísticas gestionándola. El contenido no parece importar mucho. En Francia, las reformas escolares han ido relegando la enseñanza del idioma a tal punto que ya existen profesores que dan clase sin conocer la lengua y hablando con los alumnos como un gran hermano de barrio.
       Los medios de comunicación masiva franceses pueden ver ya por ejemplo a una novelista que se presenta en France 5 para señalar que "ellos creven que...", en lugar de ellos "creen que..." ("ils croivent"). En Internet abundan las faltas de ortografía más groseras. Mientras se deterioran el idioma y la enseñanza, el Ministerio de Educación Nacional no consigue reclutar los profesores necesarios y con la calidad requerida. Los jóvenes ya no están interesados en el oficio educativo. El resultado es el reclutamiento de gente con bajas calificaciones, inferiores al promedio requerido. El círculo es vicioso porque la mala enseñanza agrava los handicaps de los medios más desfavorecidos socialmente.
       El presidente Francois Hollande había prometido reclutar 60 mil nuevos enseñantes, pero se han creado 47 mil puestos. ¿Y con qué criterios? El tiempo de profesores sobrecargados es cada vez menor para dar una atención personalizada a los alumnos. Los profesores que pueden se van a enseñar en barrios privilegiados. De todos modos, con las tecnologías de la información y la comunicación, tecnócratas llenos de tics consideran que se necesita técnica, reduciendo la enseñanza a la adquisición de "habilidades técnicas", y de ninguna manera humanismo ni conocimiento de la sociedad, ni se diga "crítico". Esta tecnocracia hace lo que todo el mundo, según lo muestra el destino de una profesora de filosofía en el filme  "El porvenir" (L'avenir): cada quien, seguramente creyendo en la legitimidad de "sus intereses", jala para sí sin aportar nada, en el más crudo egoísmo (así se conserven las buenas maneras y un estado de deep peace), creyendo normal que otros se desvivan por los demás y dejando finalmente a quienes lo hacen colgados de la brocha. La tecnocracia no sirve a la educación: se sirve de ella, manoseándola, para justificar puestos de gestión ante instancias más altas. Así como se vive sin república, sin civismo y sin ética, también puede llegar la creencia de que se puede vivir "al natural" sin educación y apenas con unas cuantas habilidades técnicas.

ESTADOS UNIDOS: LIBERALISMO INEXISTENTE

Decir "neoliberalismo" hoy supone que exista "liberalismo". Chris Hedges ha demostrado en un texto reciente (Death of the Liberal Class, hay traducción al español) que no es así. El liberalismo se terminó a principios del siglo XX, luego de florecer en el XIX. El optimismo liberal sobre el progreso fue hecho añicos por el Estado, la cultura de masas, el fomento al culto del yo a través de la sociedad de consumo y el silenciamiento progresivo de toda voz independiente. Para Hedges, hoy "lo que se mantiene no es el liberalismo democrático como tal, sino un mito que utilizan las élites del poder empresarial y sus defensores para justificar el sometimiento y la manipulación de otros países en nombre del interés nacional estadounidense y de los valores democráticos". Lo que Hedges llama "clase liberal" ha entrado en el juego "en lugar de intentar combatir las crecientes injusticias y abusos estructurales del Estado empresarial".
       "La clase liberal -considera Hedges- no puede reformarse. En sus filas no alberga ni a rebeldes ni a iconoclastas con coraje moral o físico para desafiar al Estado empresarial y a la élite en el poder. Las fuerzas empresariales que sustentan a los medios, los sindicatos, las universidades, las instituciones religiosas, las artes y al Partido Demócrata se ocuparon de quitar de en medio a cualquiera que cuestionara el corporativismo y el capitalismo sin trabas" en Estados Unidos. Cabría agregar que lo que hay en lugar del liberalismo - que tuvo sus últimos estertores estadounidenses con Franklin D. Roosevelt y que fue perseguido con el macartismo- es el espectáculo "libertario", algo muy distinto y no alejado de cierto anarquismo. El capitalismo estadounidense conservador-libertario (Hayek o Mises nada tienen que ver con el liberalismo capitalista serio, sino que son un anti-colectivismo) se rige por estas líneas de George Orwell que recuerdan cómo hay épocas en las que se vuelve difícil hablar: "en todas las épocas, dice Orwell, citado por Hedges- existe una ortodoxia, un corpus de ideas que se da por hecho que cualquier persona razonable aceptará sin rechistar. No es que esté realmente prohibido decir esto, aquello o lo de más allá, sino que simplemente no se hace, del mismo modo en que a mediados de la época victoriana aludir a los pantalones era algo que no se hacía en presencia de una dama. Cualquiera que cuestione la ortodoxia imperante se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. A una opinión que vaya verdaderamente en contra de lo establecido nunca se le otorgará la atención debida, ya sea en la prensa popular o en las publicaciones eruditas".
      Ni en el liberalismo ni en la socialdemocracia (los europeos son vasallos de Washington) quedan fuerzas que empujen hacia alguna reforma del sistema económico y social estadounidense y lo que depende de él. Lo que le queda a este sistema, que resiste cualquier intento de viraje (salvo que se produzca en forma muy brusca), es irse pudriendo creyendo ser lo que no es y, eso sí, arriesgándose en una de esas a una catástrofe militar si los cálculos de control internacional -requeridos para seguir llevando el tributo a la masa estadounidense-  quedan en manos de la megalomanía, ya sin ningún juicio de realidad ni de valor.

ESTADOS UNIDOS: HAY QUE SEGUIRLE

Gran parte de la población estadounidense no entiende por cuenta propia el sentido de lo que hace. Por sentido suele entenderse la "razón de ser" de algo, y la única que tienen muchos estadounidenses -como quienes los siguen- está en sentirse superiores, en gran parte porque así se les hace sentir.
      42 millones de estadounidenses adultos no saben leer y otros 50 millones no pasan de capacidades de lectura de cuarto o quinto grado. Estamos hablando de 90 millones de personas que no están capacitadas para entender el sentido de lo que hacen. 80 % de las familias estadounidenses no abrió un libro el año pasado. Y cada año se suman 2 millones de iletrados a la lista. El resultado está en lo que describe Chris Hedges en The 4th media: estadounidenses que van a restaurantes de comida rápida porque no hay que leer el menú, sino fijarse en alguna figura (imagen) para ordenar, y cajeros y otros empleados que trabajan en el mismo tipo de lugar porque lo único que se necesita es reconocer un "ícono" (otra vez, figura, imagen) para apretar.
       Chris Hedges ha hecho notar que una población así no puede distinguir lo que es verdad de lo que es mentira. Está informada por "narrativas" infantiles, clichés y otras tonterías que no requieren habilidades cognitivas o auto-críticas. Simplemente, Estados Unidos es un país de descerebrados. "Confundimos cómo nos sentimos con conocimiento", arguye Hedges. Lo que cuenta en una historia no es la realidad, el contenido, sino el estilo y el cuento. Ese es el electorado estadounidense. Vive de humores, emociones e impulsos, de manipulaciones mediáticas que crean un estado de éxtasis que requiere la anulación de la individualidad y de la mente.
        "En una era de imágenes y entretenimiento, en una era de gratificación emocional instantánea, no buscamos honestidad, sino indulgencia con clichés, estereotipos y narrativas míticas que nos dicen que podemos ser lo que queramos ser, que vivimos en el mejor país de la Tierra, que tenemos cualidades morales y físicas superiores y que nuestro futuro glorioso está predestinado". La escritora Lionel Shriver ha mostrado en Todo ésto para qué el costo de hacerse preguntas en un mundo feliz como el estadounidense, o el de tener un deseo genuino, por pequeño que sea: todo el mundo ahoga el intento por desear o por reflexionar -o ambos-. Fuera de "seguirle" porque "hay que seguirle", en el supuesto de que Estados Unidos tiene todo el poder y toda la riqueza del mundo, no hay una razón de ser realmente argumentada, y como dice Hedges, no parece que los estadounidenses -que encuentran siempre quien sea indulgente con ellos, a cambio de algo -quieran saber de otra cosa que no sean fantasías, que aún siendo mentiras infantiles parecen "verdades incuestionables" por encontrarse magnificadas y repetidas una y otra vez. Por si fuera poco,  los estadounidenses, según Hedges, están predispuestos a imponer esta irrealidad entre aquéllos que no hablan como ellos hablan y no piensan como ellos piensan. Algo anda mal, según Hedges, cuando se penaliza la habilidad de pensar por cuenta propia, sacar conclusiones independientes y estar en desacuerdo porque así lo sugieren el juicio y el sentido común. Un país que no lo admite se muere, considera Hedges. Con el agravante de que el desacuerdo es rápidamente callado y simplemente no es posible hablar.

lunes, 12 de septiembre de 2016

NUEVAS PROMESAS ACADEMICAS

-Dese una aureola de perseguido político, aunque sea de una generación anterior. El conservadurismo está urgido de mostrarse como promotor del cambio (!vamos, tú haces el cambio!), así que sírvale la aureola-el brillo en bandeja de plata. No falta quien crea que la academia es una peña folklórica. Tóquele algo al poder conservador. Una fibra sensible, por ejemplo.
-péguese de los capos, incluyendo aquéllos de los que alguna vez se dijo (¿usted no se enteró?) que eran los mejores repetidores del pensamiento ajeno. Crezca a la sombra del capo o de varios padrinos (si los tiene internacionales, mejor), trafique ideas (deje que Kate del Castillo trafique amor, usted no está para tanto ni tan cuero como Sean Penn) y si puede, invitaciones a eventos. Vaya ascendiendo en la "organización", que aunque pudriéndose de vieja necesita siempre mostrarse joven. !Siempre joven!
-constrúyase un personaje, si es posible con una página Web espectacular. Pocos repararán en que, de entre los 14 libros que usted incluye en la entrada/pestaña "libros de autor único", uno es de su padre (si reparan, será para conmiserarse, no se preocupe, movilice su "capital social" y "simbólico" con todo y distinción), otro es su tesis no publicada, uno es un conjunto de entrevistas que impiden hablar de "autor único", dos son libros de fotografías, otro más es un cuaderno , uno más un texto de 75 páginas y otro de 78 un conjunto de pininos literarios que no son propiamente académicos.          
 !Despreocúpese!: nadie le está pidiendo contenido, sino "visibilidad", versatilidad en un ambiente flexible, el de la cultura. Recuerde que el conservadurismo del dinero requiere del barniz de cultura, así que dele una barnizadita a sus patrocinadores (as). Nadie notará que en su página Web hay discordancias raras, como escasez de artículos científicos, con alguno -de entre los muy pocos- de apenas 6 páginas y otro de ocho. Haga las cosas como se hace en el mercado actual: produzca en cantidad suficiente -!glose, glose, glose, no pare de glosar!- que obligue a comprar sin reparar en la calidad. No sé, ofértese en el estilo de "noches Palacio"
-Promuévase en los medios, ponga una pestaña de "retratos" y dé a entender que usted sabe "lo que es grande", por lo que no se detendrá en minucias de esfuerzo académico de largo aliento. Los verdaderos talentos de hoy triunfan en un santiamén.
-Compile, coordine, edite, haga su propia clientela y muéstrelo en sus "capítulos en libros". Usted puede ser algún día el Cartel Nueva Generación.  El "reconocido prestigio", la "pertinencia" (no impertinencias como las de uno, amigo, esas cuestan caro), etcétera, se miden en "redes", "influencias", "palancas", "contactos", "conectes", así que hágala de electricista de excelencia. ¿Ya? Quienes tienen privilegios le agradecerán que usted sea joven, visible, flexible, cambiante (perdón, dinámico y proactivo), así que lo tendrán en vitrina como a maniquí o en exhibición como en zoológico. A la gente se le facilita el trato con maniquíes, si es en la alta sociedad, y a más de un académico le gusta aventarle a su colega plátanos o cacahuates.
      Si se le hace poco, riéguela en grande: meta a toda su familia en el negocio, esposo, hermanos y suegros. Escriba por ejemplo un artículo citando a sus suegros; el dictaminador tendrá que doblegarse en algún momento por la manita de puerco, eso sí, de "reconocido prestigio". Ponga dedicatorias del estilo: "agradezco a La Realidad por haberme...", de tal modo que no se sepa si está agradeciendo al mundo real o a un poblado zapatista chiapaneco. Mientras convierte academia y política en negocio familiar, como si estuviera en una playa de Acapulco (y todo con la bendición de Palmira Jackson), preséntese con un laboratorio y un discurso anticorrupción. Muévase en los medios y permítaselo todo: ser caprichosa es signo de estatus, un coche de estatus se llama Caprice, así que dése un "capricho". Tuitee a su marido y haga que su marido la retuitee. "Retuiteaos los unos a los otros", de seguro está la frase en la Biblia. No olvide ostentarse a la vanguardia del cambio, de mostrarse joven, de sacar el árbol genealógico (por ejemplo, de su hermano en campaña), tres generaciones en lucha, lucha, lucha, no pares de glosar, de estar en todos los medios, hágase diputada y hágalo valer como parte de su curriculum, hágase felicitar en todas partes, empiece a brincar entre la academia y la política, sea chapulín. A los 40 y tantos, tengan, mis queridos amigos, el prestigio y los vicios de los capos de 60 y más.

domingo, 11 de septiembre de 2016

EL RETRETE DE BANGKOK

No necesita presentación. Es el hijo del extinto "don Sergio", quien, broma aparte, fuera un excelente historiador, hoy poco tomado en cuenta, desafortunadamente.
      -Me da mucho gusto verte, porque me habían dicho que estabas muy mal, me dijo amable "don Claudio" eso sí con una especie de mueca (!chin! ¿sigues vivo?), la última vez que lo ví. Y es que yo fui testigo del momento excepcional en que el hijo Ragú  expuso lo mejor de su aporte teórico a la ciencia social latinoamericana.
       Fue en un desayuno en una universidad privada donde los latinoamericanistas habían hecho otra de sus "trincheras". El ambiente matinal ese día era pesado, porque la contaminación del Distrito Federal estaba en un momento álgido, desde muy temprano. La convocatoria era, si no mal recuerdo, para discutir contenidos de materias y plan de estudios. Por algún motivo desconocido, salvo que sea para encontrar siempre alguna nueva forma de repartirse las materias del plan, cambiando clientela, los académicos en México suelen dedicar a discusiones de este tipo tanto o más tiempo que el destinado a clase. Y por cierto que yo no sabía qué clase era la de Ragú. Pero sí, sí mostró su clase.
      En medio del espeso ambiente, Claudio Ragú nos hizo saber cuán desinformados estábamos, qué poco conocíamos de la crítica al crecimiento económico:
      -En Bangkok, nos dijo, el tráfico es tal que que, ante las horas de espera, los automóviles tienen un retrete incorporado.
      Eso fue. "El retrete de Bangkok", aunque por un momento creí oír (¿tan fuerte estaba la contaminación?) "el retrete de Van Gogh", casi artístico. Nos lo advirtió: si seguíamos empeñados en la misma visión del crecimiento, no tendríamos otra que fabricar autos con retrete.
      No sé por qué, pero fui al sanitario y regresando, decepcionado, noté que luego de escuchar un momento la "teoría del retrete", los asistentes habían seguido como si nada o, peor aún, como si Ragú hubiera meado fuera del retrete, como se dice coloquialmente. Algunos tenían cara de quien se siente salpicado. No fue mi caso: como pude terminé mis huevos con espinaca y quesito panela, sin pensar demasiado en Bangkok, y de reojo contemplé al genio de la crítica al crecimiento "a toda costa", un genio incomprendido, como lo son todos. Me lo imaginé, sabio, sentado -no diré exactamente en qué lugar- en una pagoda de Bangkok, amonestando a los infelices fieles y turistas que siguen creyendo en los indicadores de crecimiento como si equivalieran a bienestar.
       -Me da mucho gusto verte, porque me habían dicho que estabas muy mal. Eso me dijo en un lugar congestionado por el tránsito de la gente.
        Tuve la ligera impresión de que alguien había jalado la cadena. Hasta podría decir que sentí que mi vida se perdía en un abismo profundo y negro como mi suerte.

¿MIEDO A PENSAR, O AUSENCIA DE ETICA?

Hace poco tiempo Marcos Roitman Rosenmann sugirió en un artículo en el periódico mexicano La Jornada que la gente pareciera tener miedo a pensar, y más aún, críticamente, por lo que preferiría la autocensura.
        Probablemente sucede que mucha gente prefiere calcular a pensar, puesto que se calcula para seguir intereses y "ponerlos en valor", primero, y "maximizarlos", después, de preferencia al menor costo. El problema está en que este "hombre económico" es hoy un dictado de sociedad, abierto o con cierto grado de inconsciencia, frente a lo cual pensar parece dis-pensable, algo ocioso, "idealista" o, si se quiere, falto de pragmatismo. Es otra concepción del tiempo: pensar supone "perderlo" cuando se trata de oportunidades de negocios de cualquier índole. !Ya no lo pienses más!!El mundo está en oferta!
        Si es dictado de sociedad, el cálculo se vuelve norma, moral, prescriptiva, obligatoria, incluso punitiva. La moral es "práctica", pensarlo (¿dos veces?) no, cuando la oferta es tentadora, la oferta de participación en la "distribución de beneficios" o en la de "favores" si el país es subdesarrollado.
       Para comprarse la entrada en esta moral social que ofrece beneficios hay que tener con qué, vendiendo algo previamente. No se vende la moral, sino la ética, el interior de la persona, el valor descubierto en la reflexión, real o potencial. La ética puede dictar por ejemplo que "la conciencia no se vende" (ni la reflexión, ni el análisis, etcétera), al no tener precio, no por consigna, sino porque vender aquélla es enajenarla de tal modo que sea otro el que disponga del interior de uno, como ocurre con la fuerza de trabajo en el proceso de trabajo, al servicio de un dueño. Alguien alienado, enajenado, no piensa, ni piensan por él: calcula "lo suyo" y es al mismo tiempo objeto calculable, éso que detestaba Viktor Frankl. Para pensar primero habría que ser sujeto autónomo (con moral autónoma y no heterónoma), pero la ética tiene un riesgo: si dicta que "no" a tal o cual negocio, supone un costo y no entra en la racionalidad actual pagarlo, sino reducirlo al mínimo o no tenerlo. Con tal de tener un beneficio y no quedar out -lo cual es durísimo- de un juego que permite todo, salvo decir que es inaceptable, muchos se quedan sin interioridad, en el vacío existencial, pero felices de estar in. Es más grave, porque no es solo renunciar a pensar (reflexionar, con verdadera libertad de elección, la de decir "no", y no la de escoger entre una marca de ropa u otra comprando de todos modos), sino incluso negarse a sentir, habiendo perdido lo que tiene hasta un animal, según Hegel, "sentimiento de sí mismo". Esta incapacidad para pensar y sentir a la vez está, eso sí, envuelta en moralina, como los de la gran potencia, donde todos tienen la moral "de excepción" -con esta moral se meten en todo, como los medios de comunicación masiva-. Al mismo tiempo, más de uno tiene el interior de la conciencia como de lana, la de un borrego dócil, salvo en las teorías de Noam Chomsky y en los anhelos de Donald Trump. "Sentir" es de gente vulnerable o tonta, "pensar" de ociosos (e igualmente tontos). Lo que "hay que tener" es el cálculo y la moral social  -y gritona-correspondiente, punitiva con esos "tontos" que supuestamente desconocen sus intereses y devuelven con su tontería un espejo incómodo.
        Calcular es el tipo de cosas que "se" estilan, partiendo de datos supuestamente conocidos, por ejemplo para rechazar por socialmente costoso un bisteck a lo pobre en "El rincón de Chile" en México. Y éso que no era para pensarlo tanto.

SALUDOS FAMILIARES, CABRONCITAS

Un nuevo prototipo de familia ha nacido, bajo el pretexto de que el "patrón de género" consistiría en que el hombre se dedique a "proveer" y la mujer a "cuidar" (¿pero cuidar el gasto o qué?). En realidad, hace mucho que ganó el "hombre económico"y que Marx dijo que el matrimonio burgués es una forma de prostitución y, ciertamente, más de un machito "provee", pero no por tonto: se compra -he aquí una primera transacción- el derecho a que lo sirvan (¿distingue entre mujer, empleada doméstica y "sexoservidora"?)
      La maternidad se ha convertido en otro acto de compra-venta, aunque las nuevas féminas no lo vean así, sino como algo "sublime", según las cazadoras de supuestas suegras, "mujeres exigentes y posesivas", etcétera, que estarían en disputa por el "proveedor" y queriéndoselo quitar a las interesadas. Esas cazadoras no hacen más que proyectar en otros, sin ver, el tipo de relación anhelado: consiste en tener un hijo, de preferencia varón, para comprarse -otra transacción- el estatus social de madre, bien visto desde la gigantesca clase media estadounidense hasta los países de culto a la Virgen. El trato está cerrado: El "provee" y el cuidado de ella es en realidad la compra mencionada, que hace al hijo o a la prole en general "de su propiedad", de tal modo que las mujeres que consideran que el principal estatus está en ser madre -no en valer por cuenta propia, con trabajo por ejemplo- se venden (utilizando un hábil movimiento de extremidades) para adquirir, con el "producto" de la venta, la cesión de todos los derechos, y de por vida, sobre las ganancias que reporten los vástagos. En un abrir y cerrar de ojos (digo, es un decir) Fulano se vende así, a cambio de que lo sirvan, a un ámbito doméstico en el cual no tiene nada qué decidir, porque otra es "la dueña de sus quincenas". El señor se ha comprado una vieja que lo atienda y la vieja se ha comprado un hombre que le de estatus (directamente o indirectamente, "haciéndole el favor", el de un hijo incluido). La vieja se vende y el tipo también: la vida en pareja consiste en negociar  "la fuerza del cariño" poniéndole un precio que deja la impresión de que, justamente porque hay "un precio", no toda dignidad se ha perdido, aunque no quede ninguna.
      La pareja sigue y de algún modo se compra a los hijos, regalándoles (en apariencia) de todo, más en una sociedad de consumo. ¿Regalándoles? En realidad, se los (les) compra "todo lo que quieran" (todo por lo que estén dispuestos a venderse, de algún modo). A su vez, la pareja se vende a los hijos que se hacen así acreedores a "las libertades" (individuales) de hacer lo que quieran, sin devolver nada (¿para qué, si consideran que ya pusieron el precio vendiéndose al aceptar ser los comprados-mimados predilectos de la familia?). La pareja -en especial la madre- se ha comprado la propiedad de los hijos (en especial del varoncito) con réditos y los hijos se compran los derechos -de niños, jóvenes y mujeres- para disponer a su antojo de "su parte" bajo esa permisividad que da el acto de compra-venta, el trato que "está cerrado". He aquí la mejor manera de formar prole sin criterio ninguno, que saldrá a la "sociedad" a venderse para comprarse la libertad, lo cual se llama "proletarización", así sea de "lujo" en los servicios de management, coaching, head hunters, outsourcing o marketing.
     Los tipos terminan en arranques de machismo, pero "pintados en la pared". La mujer que aspira a conseguirse un proveedor -si con estatus, mejor- detesta a la que se vale por sí misma, con o sin hijos, proyectando en aquélla sus frustraciones (no haberse conseguido ni falo ni falito, hasta lograrlo). Las MMC (Mientras Me Caso) son así un peligro público para otras mujeres -las independientes-, sean "potenciales suegras", "competidoras de edad igual o de otra edad", etcétera (¿los protocolos contra la violencia de género todavía no se han dado cuenta de que hay algunas hienas sueltas?). La ciencia económica diría que se trata de competencia por "recursos escasos" (el falo, el falito). Las viejas sin la menor independencia de criterio, cuyo único fin es esa competencia (que igual necesita de poder y de convertir la esfera privada en un infierno), son un peligro para otras mujeres, de tal forma que todo el "género" no es igual: ser dama no es un "precio a tratar", sino una dignidad a no perder, pero enloquecen las que compiten cuando se dan cuenta de la diferencia, !ja!, entre valor y precio.
      Estas familias de negocios deberían abrir espacios web mostrando, por ejemplo, "los Pérez": 1) misión, 2) valores, 3) responsabilidad social, 4) contacto, con una gran pestaña de inicio "About us".
   

viernes, 9 de septiembre de 2016

UNIVERSIDAD:LOS LOBITOS

En particular en la izquierda, pero no solo en ella, dos cosas se mezclan en la universidad, sobre todo si es subdesarrollada:
      -las "jóvenes estrellas" suelen llegar a los 40 años (aproximadamente) completamente enfermas de protagonismo, desde que hay simbiosis entre universidad y medios de comunicación.
      -el "derecho de piso" no se paga en trabajo (¿en ocasiones es en especie?): se paga en servicios personales, de tal modo que en vez de crear, esas "jóvenes estrellas" se pelean como fieras a la sombra intelectual de tal o cual "prócer" de la academia, vivo o muerto, mientras algunos siguen reservándose el derecho a afirmar cualquier cosa (por ejemplo Armando Bartra en su muy reciente Se hace terruño al andar sobre el callismo "jacobino" y la defensa cristera del "territorio comunitario" y las "costumbres" en el Bajío, ignorando lo documentado sobre el papel de la jerarquía católica y los latifundistas y desconociendo interpretaciones fundadas como las de Jesús Silva Herzog). No están peleando por ideas -que simplemente glosan- ni por conocimiento (no adquieren demasiado, porque toma tiempo y hay que tenerlo "fuera de escena"), sino por el poder de los "viejos" que les fascina en su capacidad para "disponer". Los medios de comunicación, los reflectores, no han hecho más que empeorar la necesidad de protagonismo y poder de tal forma que la universidad se convierte en medio de "compensar complejos" mediante la legitimación del arribismo, disfrazado de "derechos iguales en democracia", como si la educación tuviera que estar sujeta a sufragio (¿los contenidos se votan o se debaten?). En realidad, sin la menor experiencia real en un conocimiento que requiere de un trabajo largo y arduo, la tradición de la "influencia", la "palanca" y el "conecte" se mezclan con los reflectores, un rato en la entrevista radiofónica, televisiva o impresa, un séquito, un "carisma" (todos hablan en weberiano) que en realidad a edad muy temprana -demasiado- ya es ínfula, "donaire". Se quiere el beneficio del "homenajeado" sin el esfuerzo, porque los medios de comunicación masiva parecen dispensar aquél. Con un poco de iluminación y ,maquillaje cualquiera puede ser estrella.
      La universidad es "la grande", el "estar en la grande" mientras otros prestan servicios como "expertos" hacia el exterior: unos atienden su fama, con frecuencia a la sombra de la gloria de los más antiguos (hay que asistir a cuanto homenaje haya, o crear el homenaje), otros atienden al poder exterior, pero la academia no es un fin en sí mismo y ha sido abandonada, como si no tuviera otro sentido que el de ser instrumentalizada, a veces por los mismos -los "expertos"- que pregonan la ciencia neutra. El conocimiento no tiene sentido inmanente: el universitario de hoy, puesto a escoger entre Platón y la verdad, se irá con su cuaderno, el más cuaderno.

LA UNIVERSIDAD MERCANTILIZADA

Dos cosas se ha vuelto insoportables en la vida universitaria, más allá de la ausencia de verdadera vida colectiva, salvo en la dimensión que Jean-Baptiste de Foucault y Denis Piveteau  (Une société en quéte de sens) llaman "la alienación de todos que hace la exclusión de unos cuantos":
       -en primer lugar, el docente y/o investigador está al servicio de una tecnocracia que desconoce todo de la academia pero conoce mucho del llenado de estadísticas y circulación de datos y papeleo como sea. El problema es grave cuando se trata de una universidad pública: lo que se ha perdido es el sentido del servicio público. En otros términos, esa tecnocracia, con frecuencia insolente, no está para servir al investigador y/o docente, sino para servirse de él utilizando su trabajo para hacerse valer "hacia arriba", ante autoridades que tampoco responden al servicio público, sino al primer organismo internacional que pasa, "receta", "administra" y en el cual, mediante "directrices", "agendas" y cosas por el estilo, la tecnocracia de la cúspide justifica cargos y sueldos jugosos. Los "incluidos" se protegen de la "exclusión" -cuando sienten que pudiera haberles tocado- mediante lo que de Foucault y Piveteau llaman "una formidable parálisis del sentido", que ya no está en el trabajo, sino en la gestión entendida como "seguir en circulación". La parálisis es tal que incluso la cuestión del sentido ha dejado de plantearse, siendo que debiera estar sujeta a cuestionamiento de cuando en cuando  El silencio es tal que no hay frente-a-frente (porque se quiere evitar todo conflicto) ni lado a un lado, para retomar a de Foulcaut y Piveteau. Todo el cuadro cooperativo ha sido pervertido..  
      -en segundo lugar, asumiendo de lleno lo que algunos llaman "neoliberalismo", los alumnos confunden un lugar público con uno privado, de tal modo que tratan al docente y/o investigador como si fuera un empleado de ínfima categoría, reducido a estampar su firma en un trámite, o la empleada doméstica. ¿Lo hacen porque "pagan impuestos" y creen que se han "comprado derechos", como suele suceder en las universidades privadas? Sobre todo en los niveles más altos, maestría o doctorado, los alumnos entran a clase -presionados por una beca- a "tramitar una calificación" -glosando lo que sea, traficando textos- y miran al profesor como se observa a un empleado a través de una ventanilla: más ágil es el trámite y menor la demora en adquirir conocimiento, mejor.
      El resultado es que la tecnocracia hace sentir poder en vez de servir (al grado que un docente o investigador tiene que resolver problemas que debieran ser de la competencia correcta de una oficina), haciéndole perder sentido al trabajo del académico, mientras por su parte el alumnado, también con una fuerte sensación de poder, trata al profesorado como se trata a las empleadas domésticas. No son los propios académicos los únicos que se enferman de poder: se contagia a la tecnocracia y al alumnado, sin que tenga que ver por lo demás con lo que fue la nefasta "universidad activista". Es la universidad del llamado "neoliberalismo" donde "poder" significa que todas las relaciones se han mercantilizado. Los investigadores y docentes (en la docencia la precariedad es tan grave como en Estados Unidos) tienen que "ofertar" a quienes en la tecnocracia -los traficantes de directrices nunca consultadas- se reservan el derecho de "comprar" -así sea inconscientemente, en dictámenes, evaluaciones, etcétera- el paper o "comprarse el pleito" si consideran que lo hay porque quien "oferta" no ha sabido seguir la conseja: "como te vendes te tratan"..

PODER EN LA UNIVERSIDAD

A pesar de que es al marxismo que se le ha atribuido reducir el Estado a "dominación" (e incluso a la sociedad a lo mismo), es mucho lo que se le debe a Max Weber. Pareciera que no hay en la universidad sociólogo que no haya pasado por Weber, para quien es inevitable la dominación de unos Hombres sobre otros, tal vez porque "así ha sido desde tiempos inmemoriales". Como el buen juez por su casa empieza, el buen dominador empieza por los cubículos y los pasillos.
       A lo anterior, no tan nuevo, se agregó en tiempos recientes la pasión por Michel Foucault, si cabe llamarla así. Foucault llega a sostener que las relaciones de poder son inmanentes a las relaciones sexuales (Historia de la sexualidad), económicas y también de conocimiento. No hay conocimiento desinteresado, sino "estrategias de poder". Creerse lo anterior ha llevado a que todo, absolutamente todo, sea relación de poder: el dictaminador está por encima del dictaminado, el evaluador por encima del evaluado, el funcionario convertido en tecnócrata por encima del académico (investigador o docente), y no falta quien crea que ejercer la docencia es colocarse por encima del alumno en una demostración de poder. La universidad se ha llenado así, a un grado que a veces es irrespirable, de gente con aire de empoderado (a).
         -¿Pero ay, amigo, por qué estás tan triste?
         Pareciera que el problema ya no es que a las once se embarca Lupita.
         -No estoy triste, ando aquí muy empoderado.
La difusión de Pierre Boudieu, junto a Foucault, llegó a empeorar las cosas, puesto que el universitario saca a pasear su "capital simbólico" y cualquier relación -en el "campo", de tal modo que el campus es un "campo"- es una potencial guerrita de clases. Sucede por la "trascendencia inmanente de los campos", el equivalente de la inmanencia del poder en Foucault. La enseñanza o el conocimiento no hacen más que transmitir la arbitrariedad simbólica de quienes dominan. El conocimiento no tiene así ningún valor propio, y la única función verdadera de la cultura consiste en servir de soporte a la "distinción", de tal modo que el de por sí empoderado agarra además aires de "distinguido". Si la hubo, la universidad entre pares (entiéndase que entre iguales) se acabó: es cada vez más frecuente el que busca la movilidad ascendente encontrando en la academia -Weber, Foucault, Bourdieu- el pretexto para liquidarla. Donde no hay pares no hay ni verdadera vida colegiada, porque no hay verdadero "colegio"o no hay "colegialidad" -la definición original supone "compartir"-, ni vida académica, salvo excepciones.

martes, 6 de septiembre de 2016

FIN DE FIESTA

                                                                  Hago de cuenta
                                                                  Que fue un remate de feria
                                                                  O de carnaval
                                                                  Porque no hay fiesta
                                                                  Sin un alegre principio
                                                                  Y triste final
                                                                  "El desquite", Laberinto

Los "desarrollistas" o "progresistas" no terminaron su supuesto ciclo con un análisis que pudiera incluir algo de autocrítica. Todo fue "golpe del imperio". No faltó quien se lanzara contra el idioma llamado "izquierdolés" de Eduardo Gudynas, algo inmerecido, porque en Gudynas había análisis, aunque fueran debatibles, y no la retórica que en cambio fue utilizada para descalificarlo. Por su parte, el infantilismo de izquierda, encarnado por un representante de los peores hábitos del oficinista montevideano, Raúl Zibechi, decidió -sin que se niegue aquí el mérito de luchas "puntuales" que el mismo Zibechi se ha empeñado en dar a conocer- emprenderla hace algún tiempo contra el comunismo en nombre del tercermundismo, algo que el ex marine Immanuel Wallerstein supo capitalizar. Se trataba de arreciar contra el eurocentrismo -con textos sin ningún valor conceptual ni factual, como la diatriba de Aimé Césaire intitulada "Discurso sobre el colonialismo" o incluso como "Los condenados de la tierra", de Frantz Fanon. El trabajo, da igual si involuntario, logró dividir: 1) a los soviéticos de todos los demás, 2) a los trabajadores del Tercer Mundo (incluidos los chinos) y del Primer Mundo, por ejemplo con la "Carta a Maurice Thorez" del mismo Césaire. Luego de la pausa chavista, cuando América Latina volvió a estar a la vanguardia de todo, superando los errores de todos, hubo que agregar un poco más: 3) el infantilismo al estilo de Alberto Acosta en el Ecuador o del mismo Zibechi, aparentemente dedicados a calcar la agenda estadounidense sobre las "minorías", contribuyó -sin rescate de ninguna tradición intelectual previa- a resquebrajar aún más a la izquierda, mientras la "oficial" terminó refugiada en odas a Fidel o cánticos a Daniel Ortega (el marido de Rosario Murillo). En síntesis: lo que parecía comenzar como un "sano anticomunismo" terminó en un llamativo madrearse de todos contra todos (ya hemos señalado que Heinz Dieterich tildó de "pendejadas" al "socialismo del buen vivir" ecuatoriano y al "socialismo comunitario" boliviano, tal vez porque no consideraron al "socialismo del siglo XXI" que acabó en quimera de la rosa de Peters).
        En vez de análisis, madrazos, como en cualquier final de fiesta latinoamericano que se respete. Y en vez de análisis, la misma historia que en el derrumbe de la Unión Soviética: "la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana", es la frase que se le atribuye a John F. Kennedy. Yo no fui, fue el progresismo. Yo no fui, fue el infantilismo. Yo no fui, fueron los del sumak kawsay o los amigos de García Linera, Hardt y Negri. !No, fue Funes con sus lujos, dijo "muy modesto" el "flamígero" Medardo González!
         ¿La fiesta es lo nuestro, verdad? También el día del derrumbe.
         Burp. !Hip! Cántenos algo, maestro Cueva.

¿Y ESO LO DICTAMINARON? HACE BUEN TIEMPO, GRACIAS AL SOL

El tercermundismo, en su versión latinoamericana, se agota ya en una mezcla de nostalgia de peña folklórica e infantilismo de izquierda.
      Una de esas "nostalgias", la del poder, parece desconocer todo límite, como el capitalismo actual. Recientemente, un instituto universitario mexicano publicó un homenaje a una de las vertientes del dependentismo intitulado  A 40 años de la dialéctica de la dependencia. Aquí nadie está jugando en equipo: Emir Sader escribe que Ruy Mauro Marini produjo "la obra más importante sobre el desarrollo histórico de América Latina", y otro más, Carlos Eduardo Martins, considera que "la obra de Ruy Mauro Marini es una de las más importantes y originales del pensamiento social y del marxismo en el siglo XX". Alguna vez alguien afirmó que la obra de Bolívar Echeverría es "la más importante de América Latina de todos los tiempos". Las ciencias sociales no son asunto de trabajo colectivo (que casi no hay, a diferencia de lo ocurrido hasta los años '70 en América Latina), sino de "inspiración genial de tal o cual" con el que, por lo demás, algún otro "se codeó". Que conocí a Ruy, que Ruy me dijo, que cenamos juntos en su casa, y que claro, yo supe en qué momento parió Dialéctica de la dependencia. Ruy et puis moi et moi et moi.
       El texto de Sader debió ser dictaminado, según hace constar la publicación (y puede que lo haya sido). El mismo Martins, más serio (porque afortunadamente hay mucho de rescatable en el volumen) describe así el descubrimiento de Marini: "la superexplotación se caracteriza por la reducción de los precios de la fuerza de trabajo por debajo de su valor y se desarrolla a través de cuatro mecanismos: el aumento de la jornada; de la intensidad de trabajo sin la remuneración equivalente al mayor desgaste del trabajador; la reducción salarial; y, finalmente, el aumento de la cualificación del trabajador, sin la remuneración equivalente al aumento del valor de la fuerza de trabajo" (p. 92). Martins dice que la superexplotación "sería la característica específica de la acumulación de los países dependientes" (p. 93).
       Pasando tranquilamente... !sobre "su gran amigo Ruy"!, Emir Sader, quién se compró -él también- voluntades con cargos yo- te- invito- tú- me- invitas (Clacso, Alas, una asociación con nombre de cigarros de tienda de pueblo), "lo hizo" de tal modo que pudiera escribir (p: 273), como si jamás hubiera leído el punto 3 de la obra homenajeada ni entendido en lo más mínimo su sentido: "los millones de trabajadores inmigrantes que llegaron a países como Alemania, Francia, Inglaterra, España, Italia, Suiza, Bélgica, Estados Unidos, Canadá, entre otros tantos, asumieron un papel importante en esos mercados laborales, sufriendo las clásicas (!!!) condiciones de superexplotación que analizó Ruy (!!!). Además de la discriminación, de la exclusión de sus familiares del derecho a la legalización". El valor conceptual de estas afirmaciones es dudoso, por decir lo menos (¿pero quién se ocupa de seriedad en el trabajo conceptual, una pérdida de tiempo?), pero !qué hermosa demagogia!!Extorsionémonos unos a otros! Es soberbia criticar a Sader (!pero quién se ha creído el "señor" Cueva, que no tiene nada que repartir ni solar conocido!); que Sader diga cualquier cosa, sin respeto "por su amigo Ruy" (ni siquiera) es en cambio, apenas, un simpático guiño de ojo, porque, como decía el anuncio, lo mejor de la vida queda en familia.

domingo, 4 de septiembre de 2016

OCCIDENTE: SOCIEDADES DE LA DESINFORMACION

En la actualidad, mucha gente se entera de las noticias, y apenas, por SMS. Pero hay cosas mucho más graves, según se desprenden del número especial que el semanario mexicano Proceso dedicó a las redes sociales ("Las redes sociales. Vértigo y pasión"). De acuerdo con un artículo de Juan Pablo Proal, en España, según un estudio hecho para el caso, la friolera de 70 % de los cibernautas no distingue entre información real y falsa en Internet. Esto permite la masificación del rumor y la aparición, según el reportaje, de "un mercado que lucra con (...) falsedades", datos falaces e interesados. De nueva cuenta, esto quiere decir que cualquiera puede sembrar cualquier cosa de acuerdo con intereses particulares y sin respetar las reglas del espacio público, privatizándolo, y a la mala.
      Así han tenido lugar en cierta medida desde las Primaveras Arabes hasta el golpe en Ucrania, sin que quede claro si la gente sabe lo que está haciendo, más allá de adornarse con discursos "sublimes". Además de que ya no se debaten ideas y no se respeta en ningún aspecto el espacio público, no hay información fidedigna, o la que hay es poca. El problema no está en la Web en sí : quien sepa buscar puede encontrar cómo informarse, del mismo modo en que quien quiera leer puede meterse a una biblioteca. Lo que ocurre es que no se encuentra anormal que en el espacio "público" compitan de mala manera los intereses privados, porque cada quien se reserva el derecho omnipotente a jugar el suyo, si es preciso contra los demás y con intrigas, rumores, calumnias, etcétera, por cierto que regla no escrita pero vigente en la universidad pública.

FRANCIA: LA VIDA EN BURKINI FASO

Francia, país de fuerte tradición cívica, está empezando a sufrir los estragos de la ocupación del espacio público por cualquier interés particular al que se le antoje hacerlo.
       Un ejemplo ha sido el debate sobre las mujeres que van a las playas francesas en burkini, traje de baño islámico que cubre todo el cuerpo, menos el rostro. No es, como quiere suponerlo Andrew Levine en Counterpunch, un puro asunto de laicidad -especialmente anti-islámico- que atenta contra el liberalismo (el supuesto derecho de cada quien a hacer lo que le venga en gana mientras no afecte a otros y no haya prohibición expresa). Se trató en Francia de prohibir el burkini y no se pudo, pero ahora resulta que hacerlo es islamofobia. Desde luego que está la agresión a la laicidad exhibiendo al islam en un lugar público. Pero es también una falta cívica, porque es imponer al público un particularismo: igual de reprobable sería que un grupo de bañistas llegara a la playa en moto con trajes de Hells Angels, que una playa no nudista fuera convertida en nudista, o que en la playa en Cannes empezaran a besarse -y más- los miembros de un grupo homosexual o de lesbianas (o que tuvieran cruceros aparte, como ocurre en México en Puerto Vallarta, desde luego que con el ánimo de exhibición y de darse importancia en auténticos shows de narcisismo). Se entiende que un obrero no se baña en overol y un rico no mete su Ferrari al agua, pero una mujer islámica puede bañarse en burkini y no ser como las demás. Encima da un alegato feminista: con el burkini se protege de ser vista como objeto sexual.
      Recientemente se organizó en la ciudad francesa de Reims un "campamento de verano Decolonial" (!), entendido como lugar de reunión de todos los que son anti-racistas. Se resolvió que el campamento (del 25 de agosto al 28 de agosto), incluido un seminario que tuvo lugar en él, fuera "no mixto", es decir, que fuera reservado únicamente a las víctimas, "personas que sufren de manera personal el racismo de Estado en el contexto francés", aunque se aceptaron "inscripciones de personas que sufren el racismo de Estado, aunque viven en otros países". En suma: quedó prohibida la inscripción para blancos. Se trataba en realidad de ocupar, aquí también, el espacio público con las ventajas de un particularismo. Lo del "racismo de Estado" o de la discriminación es muy relativo: el gabinete del actual mandatario francés, Francois Hollande, se ha caracterizado por incluir desde una andaluza como alcalde de París (Anne Hidalgo) y una mulata de Guyana como ministra de Justicia (hasta hace poco, Christiane Taubira) hasta una marroquí (Najat Vallaud-Belkacem) y otra más (Myriam El Khomri) en las carteras de Educación y Trabajo. El primer ministro francés, Manuel Valls, es un catalán nacido en Barcelona.
       Desde el burkini hasta la exclusión de blancos en el seminario "Decolonial" se trata de que los particularismos anulen el espacio público y el respeto entre iguales en el espacio cívico (la gente a lo sumo puede "tolerarse" en sus diferencias). Es como algunas iniciativas de "equidad de género" o como algunos protocolos contra "la violencias de género" (todo calcado sobre la acción afirmativa estadounidense): dan preferencia en nombre de la igualdad, privilegiando de nuevo el particular (mujer) sobre el universal (ser humano). Es la privatización legalizada del espacio público/cívico que está acompañando a la desaparición de la república. !A sus órdenes, jefa!.

OCCIDENTE: CON EL ESPACIO PUBLICO SE ACABA EL CIVISMO

No es la tecnología la que está acabando con el civismo en el espacio público. Es el uso "licencioso" de esa misma tecnología, desde el tipo que hablando por su teléfono "inteligente" a gritos informa a toda la cuadra de sus asuntos personales hasta el que, sacando el mismo aparatito en el momento menos pensado en un restaurante o en un cyber café, "pone al tanto" al "público" (¿o es la audiencia?) -también vociferando- del último negocio que está arreglando. La cosa es sencilla: el espacio público está invadido por particulares que no lo respetan como tal (por ejemplo, esperando para hacer la llamada al pariente o para cerrar el trato). No es involuntario: en México, por ejemplo, se ha probado que un alto porcentaje de gente saca su celular en público no para sí misma, por razones prácticas, sino para que la "vean" (por ejemplo, para que "no vayan a creer" que la persona está sola "delante del público", porque en realidad está revisando "muy ocupada" todos los mensajes que está recibiendo, en una especie de show de ejecutivo de negocios). Todo esto es servirse del espacio público para arreglar asuntos privados, borrando la frontera entre ambas dimensiones.
         Según la definición en la Web de ABC, "el civismo supone la observación de unas pautas mínimas de comportamiento social que son las que permitirán que los seres humanos podamos vivir en colectividad. Las bases que supone esta conducta social son el respeto hacia el prójimo, hacia el entorno natural, los objetos y las instituciones públicas, la buena educación, la urbanidad y la cortesia". Sacar el celular o teléfono inteligente en cualquier parte y usarlo de cualquier modo supone desde luego que el propietario hace como la iniciativa privada con el Estado: le impone sus reglas, muy codificadas ("yo hago lo que quiero puesto que me compré tiempo aire", "yo pago impuestos y dicto lo que debe hacer el gobierno para servirme"), mercantilizando todo. En las universidades privadas mexicanas, por ejemplo, los alumnos sacan el celular en clase y hablan en plena lección por algo muy lógico, "puesto que ya pagaron". Si las instituciones públicas "se dejan" privatizar, no debiera extrañar que el espacio público, privatizado también, no tenga reglas cívicas. Tomemos el ejemplo de Estados Unidos: país por excelencia de leyes, reglamentos y protocolos para todo, es hoy un lugar deplorable con un "civismo" que ha desaparecido para dar paso al "yo me he comprado el derecho a la insolencia porque soy propietario" (de un automóvil en el tráfico, de una casa mejor que la del vecino, etc.). Se acata para no ser multado -no por educación- pero si no hay multa está permitido resolverlo todo con un fuck you, stupid
       L.M. Oliveira ha resumido en una línea perdida de Arboles de largo invierno la nueva actitud hacia el espacio público/cívico, al menos según un tal Joshua Greene, director del laboratorio de cognición moral de la universidad de Harvard: ¿cuánto es el costo personal de aportarle al espacio cívico por cuánto de ganancia? El altruismo tiene por esencia "la disposición a pagar un costo personal para beneficiar a los demás" (p. 17). Es tan tonta esta definición empresarial que supone, desde luego, que nadie querrá pagar un costo elevado, o que los habrá sin duda que querrán "operar sin pérdidas". Vamos, ceder el asiento a una dama en el metrobús no es un beneficio óptimo comparado con el de tener mis propias nalgas en estado cómodo. Dejar que el coche de al lado se abra paso, obligándome a frenar, no me reporta ninguna ganancia. No conviene maximizar el beneficio de ayudar a la ancianita a cruzar la calle al costo de arriesgarse a quedar ambos, jovenazo y ancianita, bajo las ruedas del automóvil de un taxista ebrio. En el centro de trabajo, ya es tan insufrible que un "buenos días" puede maximizar la ganancia o representar un costo según el colega al que esté dirigido y el puesto que ocupe. Ya no se entiende que el cívico no es un lugar de cálculo costo-beneficio. No se puede gran cosa en sociedades que se descomponen -sin república, sin debate de ideas- entrando a la ley de la jungla creyendo, desde luego, que lo están haciendo en realidad al Primer Mundo y con estatus, porque ser propietario-consumidor es poder permitírselo todo (!yo ya pagué!), sin límite, la majadería incluida..

viernes, 2 de septiembre de 2016

MEXICO Y AMERICA LATINA: EL DEBILITAMIENTO DEL DEBATE PUBLICO

Resumimos aquí, considerando que vale para el grueso de América Latina, los argumentos iniciales que en un libro publicado el año pasado (Alegato por la deliberación pública) diera el investigador Raúl Trejo Delarbre para mostrar que en el espacio público -el mexicano, pero no es el único- ya casi no se debaten ideas.
     La decadencia del debate público se manifiesta por un abandono de ideas debido a los siguientes factores:
     1.  complacencia, 2.- superficialidad, 3.-negligencia, 4.- desinterés, 5- extrañeza 6.-polarización, 7.- descalificación, 8.- aldeanismo, 9.- espectacularización, 10.- mediatización.
El autor recuerda que Enrique Krauze ya había dado la voz de alerta en 2004. "En todo el mundo, dice Trejo Delarbre, los dimes y diretes, convertidos en solaz nacional gracias al prisma amplificador de los medios, son parte de la política y de la apropiación que la gente hace de ella. México no es la excepción, pero entre nosotros la resistencia a ésa trivialización y escandalización de la vida pública resulta singularmente débil a causa de la atonía de nuestro panorama intelectual y, en especial, del generalizado decaimiento del debate público".
      Sobre el fenómeno de la extrañeza, Trejo Delarbre señala que "el debate es contradictorio con la cultura de la simulación que domina la vida pública mexicana. Con frecuencia en los ámbitos sociales más diversos -entre ellos la academia e incluso las instituciones políticas- a la confrontación de ideas se la rehuye como si fuera una calamidad y no un mecanismo para precisar nociones, posturas o propuestas".
      Alegato por la deliberación pública muestra lo que ha estado sucediendo con el periodismo, con primeras planas en las cuales imperan la diversidad, el parroquialismo y la dispersión, con la prensa de opinión que está dada a la especulación sin deliberación, con el intelectual mediático, con los comunicólogos, con la izquierda y con la publicidad oficial. El texto es parte de varios llamados de alerta -ya habíamos señalado el que hiciera hace pocos años Alejandro Nadal en La Jornada ("El fin de la república", en 2012)-, porque los hay y desde distintos puntos del espectro político, sobre un fenómeno de decadencia ante el que muchos suponen que no se verán afectados, "ellos", porque a "ellos" no les toca. Lo que muestra el libro de Trejo Delarbre es que sí, justamente, esta decadencia está tocando muchos ámbitos.
   

AMERICA LATINA: LA IZQUIERDA SIN IDEA (y II).

Heinz Dieterich se ha decantado por la retórica y el insulto. No hay ningún Plan Cóndor II actualmente en América Latina, porque no hay desapariciones, torturas, exilios, golpes militares, etcétera. Estados Unidos decidió jugar otras cartas -poder blando, poder inteligente- y ganó, entre otras cosas por la pereza intelectual latinoamericana y la realidad que consiste en una completa desvinculación de la intelectualidad de las "masas". Nadie está imponiendo el "terror": las formas de control -del tipo "sociedades de control" -son otras.
      Dieterich ha decidido descalificar al "socialismo del buen vivir" ecuatoriano y al "socialismo comunitario" boliviano, llamándolos "pendejadas" (así) en Aporrea. Puede que estos "socialismos" no lo sean plenamente, pero Ecuador y Bolivia quedan como los dos países que han sentado algunas bases, no desdeñables, para el desarrollo endógeno, a riesgo de que se caiga por las próximas elecciones y la preferencia por el negocio puro y simple. Nadie quiere terror: lo que las "masas" latinoamericanas desean, de distintas formas, son "negocios", como sea (con narcomoney si es necesario), por dos razones compartidas con el mundo intelectual: la creencia de que los valores o convicciones son "idealismo" que "no da de comer", por lo que es preferible adaptarse a como dé lugar y a lo que sea; y la creencia de que la "teoría" es, además de "idealismo", una completa pérdida de tiempo cuando se puede hacer negocio, ser "terrenal", eso sí, con algún discurso sublime de ornato. Es una lástima el poco o nulo caso que se le ha hecho al mandatario ecuatoriano Rafael Correa -en el mismo Ecuador, para empezar, pero también, desde luego, en Cuba- como la actitud hacia Alvaro García Linera, vicepresidente boliviano. Veamos bien: ¿cuántas veces han sido seguidos, citados, emulados en la izquierda estos dos políticos que, le guste o no a Dieterich, han propuesto pensar, simplemente pensar lo que está sucediendo? Casi nunca. García Linera acaba de declarar: "quien administra el sentido común monopoliza la política". Y Estados Unidos y el criollo lo administran, hoy, lo gestionan, mientras "Dilma", "Lula" o "Cristina" se preparan para "trascender" y "volver a las grandes alamedas", con frases para la Historia (como las de Dieterich sobre una Patria Grande que él mismo reconoce como totalmente parroquiana), no para el sentido común, y con el consuelo de que se puede ir a llorar con José Mujica (filosofía para bolichear) por lo sucedido en la "nuestra estancia". Estados Unidos domina, sutilmente eso sí, la izquierda "Facundo Cabral" llora en la cantina: pero pensar, no, "éso no deja nada". La izquierda latinoamericana no quiso librar la batalla de las ideas que perdió antes de que empezara: siempre prefirió "la grande", "la política", lo que en el discurso pudiera estar al servicio del poder, un poder que esta misma izquierda hoy ya no comprende.

AMERICA LATINA: LA IZQUIERDA SIN IDEA (I)

Fuera de gestos, grandes ademanes y la mejor retórica, la izquierda ha ido saliendo de su protagonismo en buena parte de América Latina mostrando una pavorosa pobreza conceptual, lo que prueba su creencia, compartida con la derecha, de que ser riguroso en el pensamiento es una franca pérdida de tiempo frente a las sempiternas "urgencias de la acción".
       El sociólogo, teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff, por ejemplo, anda tan perdido como quienes sostienen que Puerto Rico es una colonia, cosa que no es, por la sencilla razón de que no hay colonos. Decir "colonial" es inflar las palabras, tal vez con la esperanza de inflarse con ellas, pero Puerto Rico es un Estado Libre Asociado entre otras cosas porque Estados Unidos no ha sido una potencia colonial, sino imperialista (salvo que, claro, no se puede decir algo tan "feo").
      Boff sostuvo hace poco que "hay un proyecto para recolonizar América Latina". Pues no, no lo hay, aunque sí esté recuperando posiciones el imperio estadounidense, solo que con el uso del "poder blando". Estados Unidos no está recolonizando nada porque, ni aún interviniendo militarmente, fue jamás una potencia colonial en América Latina, que ya tiene casi dos siglos de independencia.
      No hay manera de sacar a Boff y otros -como por ejemplo Marco A. Gandásegii (h)- de lo siguiente, dicho por el padrecito: "hay una nueva guerra fría que se libra entre los Estados Unidos y China". Es falso, tanto como lo es el cuento de los BRICS (grupo Brasil Rusia India China y Sudáfrica).
      Este tipo de visiones representa el fin del llamado "espíritu de Bandung" (desde 1955), nombre que le diera Samir Amin al tercermundismo. La diferencia latinoamericana está en dos siglos de independencia (con pocas excepciones, Cuba entre ellas) y, por desgracia, en la renuencia de la izquierda a juzgar a la clase "criolla", que hoy simplemente oscila, como en Puerto Rico, entre algo rayano en el pedido de anexión y la conservación de la autonomía por intereses propios, que no son los del pueblo. La izquierda compartió -bajo la forma de una supuesta "cultura común"- los valores criollos: dejó al pueblo que se rasque con sus pulgas, salvo para amenazar con usarlo frente al imperio para obtener más "márgenes de maniobra", forma algo graciosa de hablar del beneficio propio. Como sea, Estados Unidos no está recolonizando nada: no está metiéndose con una "Escuela de las Américas", sino con la escuela de negocios, liquidando, donde lo hubo, lo que quede de Estado nacional para pasar al "gobierno libre asociado" (porque lo de "Estado", en Puerto Rico, es un membrete y no un concepto que corresponda a una realidad plena).