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miércoles, 22 de noviembre de 2017

OCCIDENTE-RUSIA: EN MEDIO DE LA ESCALADA

A pesar de que las posibilidades que tiene Occidente de ganarle una guerra a Rusia son prácticamente nulas, sobre todo en el terreno nuclear, la carrera armamentista sigue. Más de 20 países de la Unión Europea (UE) anunciaron hace poco su decisión de participar en la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO, por sus siglas en inglés), de tal forma que la Unión tenga estructuras de defensa propias, gastando más en armas y sin perjuicio para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
     La cooperación involucra 60 proyectos, 47 de los cuales ya están listos. Implican la creación de hospitales militares, misiones de capacitación, transferencia de datos de inteligencia militar y construcción a gran escala de logística para transportar equipo militar pesado.
     La PESCO prevé un aumento regular del gasto de defensa de los integrantes de la UE, dos veces menor que el de Estados Unidos, hasta hoy. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró que la OTAN seguirá siendo la piedra angular de la defensa europea. La PESCO es complementaria. El problema está en saber qué amenaza la seguridad europea de tal modo que la UE tenga que aumentar lo que destina a una muy supuesta "defensa". ¿Defensa contra quién?
     No basta la explicación de que la burocracia (o tecnocracia) militar necesita justificar sus puestos. La OTAN ha seguido aumentando sus fuerzas cerca de la Federación Rusa (Báltico, Ucrania) de tal modo que no son de descartar las provocaciones. Una provocación, en efecto, buscaría desatar una respuesta rusa de tal forma que sea Rusia la que aparezca como la agresora y se justifique una escalada, exactamente como ha venido sucediendo en la supuesta "opinión pública" estadounidense con la descabellada tesis del "hackeo ruso". Una escalada de este tipo, a partir de algún "incidente" fabricado, justificaría a los ojos de los occidentales el aislamiento de Rusia y la tentación arriesgada de aplastarla con algún tipo de "golpe definitivo". El efecto propagandístico consistiría en cubrir la retaguardia o, si se quiere, en "cubrirse las espaldas", el mismo motivo por el cual los Demócratas y neocons estadounidenses estaban "limpiando" América Latina y el Caribe (compra de Cuba por parte de Barack Obama, desestabilización de México con el "caos controlado" contra el partido oficial, proliferación de bases militares en Centroamérica y parte de Sudamérica, rendición de la guerrilla colombiana y planteamiento de la entrada de Colombia a la OTAN (!), presión sobre Venezuela, etcétera).
     La fabricación de pretextos era la especialidad de los nazis (incendio del Reichstag, noche de los cristales rotos, asunto de los Sudetes en Checoslovaquia...) para hacer recaer la culpa de la agresión en el enemigo y también ha sido una especialidad estadounidense, desde el hundimiento del Maine (para desatar la guerra de EU contra España por Cuba) hasta el incidente del Golfo de Tonkín (para justificar el ataque estadounidense a Vietnam), pasando por los sospechosísimos Pearl Harbor y el 11/S. No es que una provocación de este tipo vaya a tener forzosamente lugar, pero, dada la trayectoria histórica de Estados Unidos y sus "socios" y la ignorancia de la supuesta "opinión pública"occidental, tampoco es de descartar por completo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

RUSIA-EU: CAMBIO EN LA CORRELACION DE FUERZAS MILITAR

Estados Unidos ha contado siempre en las guerras con la invulnerabilidad de su territorio y la relativa invulnerabilidad de su ejército, con la excepción de Vietnam, "síndrome" que la primera contienda del Golfo Pérsico contribuyó a erradicar. Desde entonces, la guerra se ha vuelto para el habitante promedio de Occidente un espectáculo.
     La Federación Rusa cuenta en la actualidad con el armamento suficiente para "horadar" esta invulnerabilidad. El misil hipersónico 3M22 Zircón no puede ser detenido ni "hackeado" por ninguno de los sistemas actuales de la Armada estadounidense, y puede ser desplegado en cualquier lugar del mundo y en cualquier plataforma. Puede ser lanzado desde barcos (cruceros, fragatas, corbetas), submarinos, aviones bombarderos y puede estar igualmente basado en tierra. La velocidad del 3M22 Zircón es de hasta Mach 8. Los objetivos estadounidenses (como los porta-aviones) se han vuelto por lo mismo relativamente fáciles de alcanzar.
     Por su parte, el misil balístico interbalístico RS-28 Sarmat ("Satán 2", para los occidentales), tiene un alcance de 10 mil kilómetros y varias cabezas de guiado individual. Puede superar cualquier sistema de defensa antimisiles. Un Sarmat puede golpear territorio estadounidense vía el Polo Sur, sin pasar por el Polo Norte, y portar misiles hipersónicos Yu-71.
     Desde el punto de vista de la defensa, Rusia tendrá para el año 2020, o incluso antes, y para completar  la defensa actual S-400 el sistema antimisiles tierra-aire S-500, de un alcance de 600 kilómetros, capaz de derribar misiles hipersónicos y de interceptar misiles balísticos intercontinentales. Esto pone en jaque al sistema de "ataque global rápido" estadounidense. El S-500 puede detectar y destruir hasta diez ojivas de misiles balísticos en movimiento a velocidades de hasta 25 mil km/h (7km/s). El S-500 Prometey, que se sumará al sistema S-400, será capaz de proteger a grandes zonas de Rusia de las armas más letales.Así, Rusia puede crear zonas de "acceso limitado o prohibido" y ganar en defensa frente a una potencial agresión extranjera.
     En resumen, la Federación Rusa ha ganado en invulnerabilidad frente a un ataque nuclear del exterior y en capacidad para volver vulnerable a Estados Unidos. Ha avanzado en ganancias de ataque frente a un potencial enemigo y vuelto mucho más costosa, si es que no prácticamente imposible, cierto tipo de agresión contra la misma Federación.

viernes, 17 de noviembre de 2017

ECUADOR: CRIA CUERVOS

"Cría cuervos" es un texto del escritor y Ministro de Cultura ecuatoriano, Raúl Pérez Torres, que desató la malicia del portal digital 4pelagatos, ligado a la Central de Inteligencia Americana (CIA). Para 4pelagatos, la ética es "estalinismo". ¿Pero qué decía "Cría cuervos"?
     El texto criticaba a la nueva clase media: "la nueva clase media olvida pronto a quien posibilitó su ascenso, decía, y se convierte en la estrella semanal del supermercado. La competencia empieza a ser la ideología de los mass media y el vestido de marca se transforma en su piel. Dios es el mercado; el centro comercial, la nueva iglesia; y el cliente, su esclavo fiel. La honradez, la lealtad, la solidaridad, son lobos esteparios arruinados". Por lo visto, con la prosperidad material esa nueva clase media habría perdido valores -si los tenía- sin remplazarlos por nada que no sea una patología de esa prosperidad.
     "El pueblo, gordo de avaricia, tambaleándose en la nueva realidad, no sabe qué hacer con lo que tiene", prosigue "Cría cuervos". "Le han caído del cielo los hospitales, las universidades, las carreteras, el trabajo, el sueldo mensual, las pensiones; ahora sí puede carajear, ahora sí puede insultar, solazarse y manifestar su ego escondido. Ahora nadie le ningunea. Puede hasta dilapidar y enseñorearse, y pervertirse, porque es su derecho. Nadie le quita su derecho. El Estado vigila y propone su derecho". Sucedió algo similar a lo ocurrido en Venezuela durante la bonanza chavista. No sólo se olvidó la formación política de cuadros, sino también la cultura, que supone aprender y enseñar y no nada más "gozar" de bienes materiales entre un mítin y otro.
       ¿Y el pueblo? "Analfabeto de principios y de símbolos, su egoísmo, su individualidad, su mediocridad, su ambición, están garantizadas", dice Raúl Pérez Torres. ¿A qué se refiere con cultura? A "la percepción que tenemos del mundo", y cierto que hoy pareciera no haber ninguna en amplios sectores de la población. Es también "la forma en que accedemos al otro", con "el aprendizaje diario de la generosidad y el respeto (...)", lo que igualmente dejó de importar. ¿Qué es lo que quedó? En la vida cotidiana, al menos, "la grosería, el trato burdo, el insulto brutal", dice "Cría cuervos". Y más allá, el pueblo "dispuesto a sacarte los ojos". En muy poco tiempo, la Revolución Ciudadana ecuatoriana, pese a sus logros, parece haber creado -salvo que lo desmienta el futuro muy próximo- lo que ahora muchos de los mismos de la última década pretenden "usufructuar". En el entorno del ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa, la retórica revolucionaria y los gestos para la posteridad de algunas y algunos no arreglarán nada. No querer tener cultura -que no sea nada más de ornato o de olfateo de la oportunidad para escalar- es también negarse a cualquier sensibilidad a la existencia del otro y a valores mínimos para ser humanos y vivir en sociedad.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ECUADOR BAJO LENIN EL PEQUEÑO




                                                                             Y había también...
                                                                             Un príncipe malo
                                                                             Una bruja hermosa
                                                                             Y un pirata honrado
                                             José Agustín Goytisolo, "El lobito bueno"



Hasta cierto punto, no hay sorpresa en lo que ha estado actuando Lenín Moreno, actual presidente del Ecuador, desde que está en el cargo hasta la fecha. Moreno es un antiguo amigo de Gustavo Larrea, ultraizquierdista (del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR) informante de la embajada de Estados Unidos en el Ecuador. Sorprende ver cómo desde antes de la llegada de Moreno al gobierno, en este año, Larrea hacía el mismo discurso, el de algo así como la reconciliación de todos en lo que el actual mandatario, con su don para el sermón y la cursilería, bien podría llamar "La República Amorosa", donde el estilo confrontativo es tomado por agresividad. Larrea ostentaba su "programa" conciliador bajo los reflectores de "A quemarropa", con el periodista Carlos Vera, otra persona cercana a la embajada en cuestión.
     Como en buena parte del mundo, es la hora del revanchismo, y participan en él quienes toman la ética como un ataque, seguramente que al acomodo a lo que sea. La fiscalía ecuatoriana metió preso sin pruebas  al vicepresidente Jorge Glas, quien participó en la expulsión del Ecuador de la empresa brasileña Odebrecht en 2008, aunque luego volviera, y en la incautación de fondos de la misma. En cambio, esa fiscalía se abstuvo de imputar al delator de Odebrecht, José Conceicao Santos Filho, representante de la empresa en Ecuador entre 2010 y 2016 y quien denunció haber pagado multimillonarios sobornos a funcionarios ecuatorianos. !Todos los dedos le apuntan!, llegó a decir Moreno. ¿Refiriéndose a Santos? No, a Glas.
      Moreno se olvidó del programa de Alianza País que lo llevó al gobierno, se olvidó de concretar lo ofrecido -no ha hecho prácticamente nada- y llamó en cambio a una consulta popular -idea del candidato derechista y banquero Guillermo Lasso-. Lasso, en un arranque tuitero que haría saltar de alegría al mejor de los ultraizquierdistas, como Alberto Acosta, afirmó: "nosotros creemos en una economía que supere el modelo extractivista y que apueste por un modelo que incentive la riqueza de nuestras mentes" (sic). Y sigue: "también apoyamos los límites planteados a la actividad minera. Queremos una economía que no dependa de lo que está bajo el suelo".
     Da pena ver a una jauría de medios de comunicación masiva, en especial televisivos, que compiten en majadería a nombre de la moral y de "todos los ecuatorianos", aún sin haber sido electos por nadie: desde el también informante Jorge Ortiz hasta Andrés Carrión, Diego Oquendo, Alfredo Pinoargote o Janet Hinostroza e incluso Carlos Rabascall, no hablan; gritan y sacan espuma por la boca si el entrevistado es de Alianza País y manifiesta alguna simpatía por el ex mandatario Rafael Correa. Entretanto, la prensa ecuatoriana, de gala, invita a columnistas de la talla de Michel Temer, presidente de Brasil, quien acaba de publicar en El telégrafo.
     Como diría una amiga de Rafael Correa, a quien él retuiteó, "el peor ejemplo cunde desde las más 'altas' representaciones. Las generaciones actuales han perdido un referente de dignidad y consecuencia. Hoy todos sienten que pueden ser desleales y malagradecidos con cualquiera y sin ningún problema, con el mayor cinismo. El arribismo, el oportunismo y la cínica política del 'toma y daca' son los ejemplos de este presente". "Antivalores por doquier", ha agregado Correa.
      Quienes desde el conservadurismo y la ultraizquierda hablan de "correísmo" se equivocan, puesto que el ex mandatario no quiso reelegirse, teniendo la oportunidad de hacerlo, y siempre dejó en claro su idea de que "no hay imprescindibles". Tampoco funciona el supuesto argumento del "populismo", aunque alrededor de Correa haya a veces demasiada retórica revolucionaria y muy poca formación real de cuadros, que es lo que falló. Tampoco es asunto, contra lo que ha escrito el ultraizquierdista y delator Heinz Dieterich Steffan (quien tachó de "misógino católico" a Correa), de que importe y pese poco lo que ocurre en un pequeño país. De revertirse los logros de la Revolución Ciudadana en el Ecuador, otros estarán en la mira con las mismas técnicas del "golpe blando" y el espectáculo de un mundo al revés.

lunes, 13 de noviembre de 2017

SOBRE CUALQUIER COSA...

La prensa occidental casi no informó nada sobre la gira de Donald J. Trump por Asia. Sin embargo, fue un viaje más bien exitoso, en particular en China. Estados Unidos representa el 70 % del superávit comercial chino y Trump se había quejado de prácticas comerciales injustas por parte de estos asiáticos.
      China y Estados Unidos firmaron durante la gira de Trump acuerdos por 253 mil millones de dólares, y Beijing mostró su disposición a reducir el desequilibrio en el comercio con Washington. China importará aviones Boeing y vehículos eléctricos Tesla, además de que habrá empresas conjuntas, como con Ford. China reanudará asimismo las compras de carne de vacuno estadounidense. Los fabricantes chinos de teléfonos celulares firmaron acuerdos para el suministro de microcircuitos estadounidenses.
     China invertirá en Estados Unidos, en la producción conjunta de gas natural en Alaska, mediante la compañía de energía estatal China Petroleum and Chemical Corp.. Beijing invertirá también en la producción de gas de esquisto en Virginia Occidental. Según el portal ruso Nakanune.ru, Trump logró una reducción del déficit comercial, garantizar la afluencia de inversiones productivas chinas a Estados Unidos y contratos para la compra de una amplia gama de productos estadounidenses, lo que significa puestos de trabajo. También habrá participación estadounidense en el Silk Road Fund, que está relacionado con las "nuevas rutas de la seda" (One Belt, One Road- OBOR).
      Los mismos "analistas" izquierdistas que glorifican a China por su "cibercomunismo" se habían encargado hace no mucho tiempo de tildar de "fascista" a Trump, tal y como lo hizo Heinz Dieterich Steffan, llamándolo desde Duce, "Mussolini de la Casa Blanca" y piccolo Duce hasta Fuehrer ("Twitter, el FBI y los plutócratas instalan al Fuehrer"). No queda más que concluir que China cede y hace jugosos negocios con el Fuehrer, o que la lógica, en estos tiempos, no es de la incumbencia de los "grandes analistas" (¿o de los chinos?).

viernes, 10 de noviembre de 2017

EN EL TUNEL DEL TIEMPO

La masa rusa se encuentra hoy sometida a un fuerte proceso de narcotización por parte de los medios de comunicación masiva, que no paran de ensalzar al zarismo como "época de oro". Es una curiosa compensación -con aires de grandeza- para un país en donde las desigualdades hoy son las mismas que en el año 1905.
     Los zaristas, "patriotas blancos", aprovechando el silencio del putinismo, glorifican por ejemplo la "industrialización" que supuestamente habría iniciado con Nicolás II, siendo que en realidad comenzó en diciembre de 1925 con los bolcheviques, quienes usaron la palabra por primera vez. Antes, bajo el zarismo y con ministros de finanzas como Serguei Witte, no se "industrializaba", sino que se atraía capital extranjero de Europa (Francia, Gran Bretaña, Alemania) y Estados Unidos y se endeudaba al imperio. En vísperas de la primera Guerra Mundial, el imperio zarista era totalmente dependiente del extranjero. Cierto es que exportaba cereales (en 1913 hubo la mayor cosecha en la historia de la Rusia pre-revolucionaria), pero la masa campesina (80 % de la población) no tenía qué comer y vagaba con frecuencia fuera de las aldeas, reprimida por la tropa y los cosacos. Un campesino ruso, cuando le iba bien, consumía la mitad de carne que un danés y de siete a ocho veces menos que un francés. Bebía 2,5 menos leche que el danés y 1,3 veces menos que el francés. Un campesino ruso consumía 2,7 gr. de huevo al día, el danés 30 gr. y el francés más de 70 gr.
       Lo mejor de los "patriotas blancos" hoy es afirmar que la gente bajo el zarismo era "muy educada", tanto más cuanto que en 1908 el gobierno adoptó un programa de educación universal. En 1912, el proyecto fue rechazado por el Consejo de Estado y se fue a pique, así que en realidad nunca entró en vigor. Poco importa: hoy se dice en Rusia que incluso desde antes, bajo Alejandro III, la movilidad social era muy alta y que el que no la aprovechaba era por "pecaminoso". La educación universal y obligatoria llegó en realidad en 1928, con los bolcheviques, y en 1934 la alfabetización universal. Dicho sea de paso, la educación secundaria en el zarismo se hacía en "gimnasios" disponibles sólo para los privilegiados (hijos de nobles, funcionarios y hombres ricos), mientras que con los bolcheviques se volvió gratuita. El zar prohibió el acceso de los "plebeyos" a los "gimnasios", con el "decreto de los cocineros" -como se lo conoció -en 1887. Por lo demás, antes de la revolución, la tasa de alfabetización en países como Turkmenistán, Uzbekistán o Kirguistán no pasaba del 2 %.
       ¿Qué sucedía con los niños bajo el zarismo? Trabajaban o eran vendidos. En rublos, un trabajador de Estados Unidos ganaba 71 por unas 56 horas a la semana, un inglés, 41; un alemán, 31; un francés, 43, y un ruso, pues entre 10 y 25. Los adolescentes recibían poco más de 7 rublos y los niños, 5 rublos y 8 kopeks. !Todo para una supuesta "industrialización"!
     La mano de obra infantil se usaba, según el portal Nakanune.ru, en la elaboración de madera, productos animales, sustancias químicas y fibrosas, refinerías de petróleo, destilerías, fábricas de cerveza, fábricas de vodka, de tabaco, en el procesamiento de sustancias minerales y de fruta, uva y cerillas. No había código del trabajo y llegó con los bolcheviques en 1917.
      En estos días, en vez de conmemorar la Revolución de Octubre, la masa rusa "saciada" -desde la época de Jrushchov- se fue a meter al cine a ver Matilda, película sobre una amante del zar, y a darle rienda suelta a la añoranza por los "buenos tiempos" de los Romanov.
   

miércoles, 8 de noviembre de 2017

UN POCO NEURAS

En los medios de comunicación masiva existen cada vez menos las noticias y su contextualización. ¿Qué intereses representa el presidente estadounidense Donald J. Trump?¿Qué programa ha tenido?¿Qué hace en Asia? Quién sabe.
     En cambio, no faltan los grandes jueces que crean el estado de opinión para que puedan actuar, si es posible, los jueces de verdad. El escritor estadounidense Paul Auster decía hace no mucho tiempo: "no culpo a Trump por ser el maníaco psicópata que es, lo que sigo sin entender después de leer mil análisis sobre el tema es que 60 millones le votasen y que un 52 % fueran mujeres".
    A finales de septiembre, unos 27 psiquiatras llegaron en un libro colectivo a la conclusión de que "Trump es el hombre más peligroso del mundo". La obra calificó a Trump de narcisista, sociópata, hedonista, impulsivo, inmaduro e incompetente. Philip Zimbardo escribió: "En el caso de Trump, tenemos un diagrama de Venn (se trata de un diagrama de conjuntos, nota nuestra) aterrador que consta de tres círculos: el primero es el hedonismo extremo presente; el segundo, el narcisismo; y el tercero, el comportamiento de la intimidación. Estos tres círculos se superponen en el centro para crear una persona impulsiva, inmadura e incompetente que, cuando está en una posición de poder supremo, se desliza fácilmente hacia el papel de tirano". "Creemos -agregó- que Trump es el hombre más peligroso del mundo, un poderoso líder de una nación poderosa que puede ordenar disparar misiles contra otra nación debido a la angustia que siente él o un miembro de su familia al ver escenas tristes de personas que han sido gaseadas hasta la muerte".
     Como el freudo-marxismo no es ajeno a esta manera de cancelar todo debate, el izquierdista Heinz Dieterich Steffan llamó a Trump "vulgar sociópata nuclear", "dominado por sus impulsos narcisistas herostráticos" y considerado "el más poderoso idiota de la Historia", al decir de Larry Flint, rey del porno (citado por Dieterich). ¿Qué mejor fuente que el rey del porno?
     A principios de noviembre, la agencia oficial norcoreana de noticias KCNA (Korean Central News Agency, por sus siglas en inglés) calificó a Trump de "desequilibrado mental incurable", agregó que "necesita absolutamente medicamentos para cuidar sus desórdenes psíquicos" y afirmó que los discursos del presidente estadounidense son "síntomas histéricos espasmódicos". En suma, de Auster a Zimbardo, pasando por Dieterich, todos coinciden con la forma de ver el mundo desde Norcorea, lo que supone que no hay nada de qué hablar. De lo que se trata es de hacer ruido.
   

lunes, 6 de noviembre de 2017

EN EL PARTIDO DE LA GUERRA

No parece que las nuevas "pruebas" contra el presidente estadounidense Donald J. Trump sean contundentes. El asunto de Paul Manafort, ex director de campaña de Trump,  ni siquiera tiene que ver con el Russia-gate. Y no parece muy de fiar George Papadopoulos, quien luego de mentirle a la Agencia Federal de Investigación (el FBI, por sus siglas en inglés) se entregó para seguir con lo que parece ser un cuento. Papadopoulos dijo haberse entrevistado con un académico de la Universidad de Stirling en Escocia, quien prometió introducirlo a círculos rusos "oficiales" y lo hizo, pero en el plano puramente académico. El profesor, Joseph Mifsud, ya negó en entrevistas a la prensa británica (Daily Telegraph) las conversaciones que le atribuye Papadopoulos, en particular sobre contactos rusos que habrían tenido emails comprometedores contra Hillary Clinton. Papadopoulos no ha logrado probar esos "contactos clave" ni su relación con la campaña de Trump. ¿Le dijo Papadopoulos a gente de Trump, y cuándo, que podía supuestamente acceder a miles de emails "sucios" contra Clinton? No se sabe. Pero ha sido suficiente para que muchos se emocionen de nuevo con la posibilidad de un impeachment contra Trump.
       Lo que no queda claro es por qué círculos de izquierda (digamos que de ultraizquierda infantil) siguen denostando con lo que sea a Trump y mostrando sus preferencias no sólo por una criminal, sino por alguien que - según acaba de salir a la luz en las revelaciones de Donna Brazile, antigua directora interina del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés)- manipuló al mismo Comité comprándolo para ganarle las elecciones internas a Bernard Bernie Sanders. Hillary Clinton simplemente se robó las primarias del Partido Demócrata.
       ¿Y qué importa? Desde Matilde Urióstegui hasta portales izquierdistas estadounidenses como Jacobin o Dissent (que tiene una pestaña especial: "la lucha contra Trump"), el asunto es caerle a un mandatario que hasta ahora no ha matado a nadie, a reserva de lo que haga en el futuro. Como lo sugiere en Consortiumnews el articulista James W. Carden, Trump provocó el enojo con solo decir que "hay que volver a hacer grande a Estados Unidos". El entonces presidente Barack Obama se apresuró a gritonear que "Estados Unidos ya es grande" y Hillary Clinton corrió a declarar que "Estados Unidos es grande porque es bueno". Simplemente Trump dejó entrever que algo no andaba bien y que sería preferible tratarlo antes que seguir en cruzadas externas. Lo que algunos conocen por establishment reaccionó con virulencia (Demócratas y Republicanos no tardaron en votar juntos el rearme anti-ruso en el Congreso) y puede que hasta con ceguera (en verdad, ¿qué hacen los izquierdistas en el "partido de la guerra"?): según Paul Craig Roberts, los Estados Unidos, empujados por Demócratas, neoconservadores, la Central de Inteligencia Americana (en particular, por gente como John Brennan, ex director de la Central), el complejo militar-industrial, progresistas e izquierdistas,  pueden terminar un buen día de éstos  enfrentándose a un enemigo incluso militarmente superior ("One Day Tomorrow Won't Arrive"). ¿Lo vislumbran? No es nada seguro.

viernes, 3 de noviembre de 2017

LA SUPUESTA "OPERACION TRUMP"

Dos son las fuentes originarias de lo que se ha estado tratando de convertir a como dé lugar en un escándalo Russia Gate contra el actual mandatario estadounidense, Donald J. Trump. Una fuente es CrowStrike, una compañía privada de ciberseguridad, y la otra el antiguo agente de inteligencia británico Christopher Steele.
     El Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) no permitió que la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) examinara su servidor de computadora para verificar si había sido hackeado por los rusos. En cambio, pidió a CrowStrike que lo hiciera.
     Entre los inversionistas en CrowStrike hay gente que donó a la campaña de Hillary Clinton y está también Dmitri Alperovich, miembro del Consejo Atlántico, con sede en Washington, y en parte financiado por el multimillonario ucraniano Viktor Pinchuk, quien también donó a la campaña de Clinton. CrowStrike llegó a la conclusión "evidente" de que hubo un hackeo ruso, pero lo cierto es que el acceso del FBI al servidor Demócrata fue "bloqueado". ¿Por qué?
       Steele alegó por su parte tener "fuentes anónimas rusas" que aseguran que Moscú "visualizó" cómo ayudar a Trump !desde hace varios años, cuando Trump ni siquiera aparecía en el horizonte! Podría tratarse de lo que Joe Lauria llama en un reportaje de Consortiumnews "cash for trash", dinero a cambio de basura. Steele fue contratado por la empresa Fusion GPS. En abril de 2016, el DNC y los Clinton pagaron a su abogado Marc Elías para que comprometiera a Fusion GPS  con tal de "desenterrar" supuestos "vínculos sucios" entre Trump y Rusia. Steele ya no trabajaba para el M-16 (servicios secretos británicos) al momento de ser contactado  y no se tomó la molestia de hacer memorándums lo suficientemente buenos como para que el FBI los tomara demasiado en serio.
     Aún así, los "memos" de Steele fueron la base para arrancar una investigación de tres agencias de inteligencia estadounidense (FBI, Central de Inteligencia Americana y Agencia de Seguridad Nacional, NSA por sus siglas en inglés) que, a las órdenes del todavía presidente Barack Obama, seleccionaron a los analistas que produjeron la "evaluación" de que hubo injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses.
      El mejor matemático que haya tenido jamás la NSA, William Binney, y el antiguo analista de la CIA, Ray McGovern, publicaron un análisis técnico (reproducido en Consortiumnews, "More Holes in Russia-gate Narrative") que explica por qué es imposible un hackeo transatlántico (en todo caso, la NSA lo hubiera detectado) y que, si algo hubo, pudo provenir de alguien descontento dentro del campo Demócrata.
       De acuerdo con Joe Lauria ("The Democratic Money Behind Russia-gate"), "si uno pudiera hacer de lado por un momento el a veces justificado odio que mucha gente siente hacia Trump, sería imposible evitar la impresión de que el escándalo fue cocinado por el DNC y el campo de Clinton junto con jefes de inteligencia de Obama para servir a propósitos políticos y geopolíticos", cuyos alcances, agreguemos, podrían en cierto modo catalogarse de protofascistas o fascistoides.
       
   

miércoles, 1 de noviembre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿ERA CORPORATIVISTA LA URSS?

Sí, sí lo era, al decir del economista egipcio Samir Amin en Octubre 1917. "(...) el PC (partido comunista), dice Amin, organizaba redes clientelares populares (para la distribución y el control de todas las ventajas sociales, incluso de las más pequeñas), paralizando de este modo su eventual rebelión". El economista compara este sistema al que existió en diversos países del Tercer Mundo, aunque, agreguemos, los valores soviéticos heredados del periodo Lenin-Stalin fueran otros: "en este sentido, escribe, este tipo de partido no era en absoluto diferente, en cuanto a su naturaleza, a muchos de los partidos únicos del Tercer Mundo, que cumplían las mismas funciones (con la etiqueta del nacionalismo radical, como en el caso del nasserismo, del FNL argelino y el Baaz, o incluso sin esta etiqueta). "Este tipo de ejercicio de poder, prosigue, que divide a las clases populares mediante el clientelismo, tiene un efecto despolitizador, cuyos estragos no conviene subestimar. Los hechos demuestran hoy que esta despolitización en la URSS es de una amplitud tal que las clases populares creen que el régimen del que se han desembarazado era socialista, y por ello aceptan ingenuamente que el capitalismo 'será mejor...'. Todos los partidos que siguen este modelo se hunden como un castillo de naipes cuando sus dirigentes pierden el poder del Estado: nadie está dispuesto a arriesgar su vida para defender a un aparato de este tipo. Es por ello que las luchas en la cúpula de este tipo de partidos adoptan siempre la forma de revoluciones palaciegas sin intervención de las bases que, indefectiblemente, aceptan el veredicto del que resulta vencedor".
     En efecto, nadie se movió en la Unión Soviética para defenderla cuando cayó y son muchos los que aceptaron el veredicto del nuevo vencedor, sobre todo en lo ideológico, desde Boris Yeltsin hasta la actualidad. "La paz social, considera Amin, fue 'comprada' con la moderación del ejercicio de poder -que nunca dejó de ser autocrático-, con la mejora de las condiciones materiales y con la tolerancia respecto de las desviaciones 'ilegales", como ocurre hasta ahora en la Federación Rusa. ¿Qué sucedía? "La fachada de autocracia -escribe Amín- enmascaraba la realidad: un poder asentado en la resolución 'pacífica' de los conflictos corporativistas y que sabía gestionarlos", al igual que hoy.
     ¿Quienes componían las clientelas que negociaban entre sí? Los dirigentes de empresas (podían ser varias en un combinado) con sus sindicatos, que creaban "bloques regionales" y se enfrentaban en distintos niveles: "estos 'bloques', escribe Amín, se enfrentaban unos con otros a todos los niveles: en las 'negociaciones' ('regateos') entre los ministerios y los departamentos del Gosplan (planificación estatal), en las relaciones cotidianas con las empresas de los otros combinados (...) El poder autocrático se disputaba en el seno de una clase dirigente entre los representantes de los bloques corporativistas".
      Lo señalado explica que alguien como el extinto Boris Yeltsin, desde "su" región, haya sido un producto del sistema soviético de posguerra, al igual que Mijaíl Gorbachov (cada uno con su clientela en su momento), y que también lo sea, aunque en otra dirección (sobre todo en política exterior), el actual mandatario Vladimir Putin, que no es extraño a las contradicciones del sovietismo (dicho sea de paso, las agencias rusas de noticias Russia Today en Español y Sputnik Mundo no son para nada ajenas al clientelismo). En todos los casos, la población rusa se ha mostrado apolítica mientras "le gestionan" y aseguran ventajas mínimas y movilidad, si bien Putin por sí mismo tiene más adeptos en pequeñas y medianas ciudades que en el mundo de los oligarcas y del enriquecimiento desenfrenado. En sí, el "sistema" no se ha caído.

lunes, 30 de octubre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿FUE LA URSS SOLA LA QUE GANO LA GUERRA?

En las conmemoraciones anuales de la victoria soviética sobre el nazismo, el gobierno ruso de Vladimir Putin, fiel a sus tendencias internas de complacer a las "capas medias", ha querido sugerir que la historia, entiéndase que de la "grandeza" de Rusia, empezó con la guerra y no antes.
     El economista egipcio Samir Amin ha propuesto otra visión de lo ocurrido en la guerra, que estuvo precedida de la colectivización forzada de la agricultura y la gran industrialización de la Unión Soviética. La planificación de la economía, que comenzó en 1929-1933 (primer plan quinquenal), permitió según el autor de Octubre 1917 "(...)la aceleración prodigiosa de la industrialización, la prioridad dada a las industrias pesadas de base y a la modernización del armamento; la estrategia económica puesta en marcha a su servicio, a saber, la transferencia del excedente agrícola (y a veces incluso más allá) en beneficio de una acumulación industrial extensiva, basada en la transferencia de fracciones importantes de la población desde el campo a la ciudad para constituir una nueva clase obrera urbana, y las formas de esta planificación centralizada, gestionada autoritariamente por el Estado y solo por él". La Unión se convirtió en una potencia antes de la segunda Guerra Mundial y no a raíz de ésta, que más bien la debilitó por la sangría de gente y recursos que significó.
      "Se podrá decir lo que se quiera sobre el carácter socialista o no de esta aventura, prosigue Amin. No había alternativa a la elección de sus objetivos, aunque es posible imaginar formas de su puesta en práctica que hubiesen hecho posible hacer avanzar su gestión socializada. Fue el éxito de esta opción lo que hizo de la Unión Soviética en 1941 una nueva gran potencia industrial y militar, y lo que permitió, por tanto, al Ejército Rojo derrotar -él solo- a las hordas nazis. Pues la victoria fue obra del Ejército Rojo y sólo de él. El supuesto apoyo de los occidentales se redujo a unos cuantos envíos insignificantes. Y la tardía intervención militar de Estados Unidos y de Gran Bretaña -el segundo frente a partir del desembarco de Normandía en 1944- solo tenía por objetivo impedir que la Unión Soviética liberase ella sola a toda Europa".
     La grandeza no fue nada más de la Rusia soviética, sino de toda la Unión, prácticamente al unísono, al convertirse en poco más de una década en la potencia que hoy vuelve a ser, no de la nada, sino de algún antecedente, el que se ubica entre 1929 y 1941. Para Vladimir Putin, en cambio, la Revolución de Octubre -según lo declaró recientemente al inaugurar en Moscú, capital rusa, un monumento a las víctimas de la represión política- no es el origen de la potencia rusa (¿acaso el imperio zarista era una potencia en algo, salvo en arte?), sino "de la división del país en dos bandos". Una curiosidad: la mitad de la población rusa actual cree que la Revolución de Octubre sirvió a las mayorías y la otra mitad no lo cree, por lo que la Federación está dividida hoy...en dos bandos.

viernes, 27 de octubre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿FUE LA ECONOMIA DE LA URSS TOTALMENTE ESTATAL?

El capitalismo, en el cual cuando es necesario el Estado interviene masivamente para salvar a los ricos y los financieros en aprietos, como ocurrió en la crisis de 2008, ha logrado convencer al habitante promedio de que el Estado en el socialismo "se robaba a los niños" o de que el "populismo" les "quita los apartamentos" a la clase media. El mismo capitalismo pinta un mercado que supuestamente se "autorregula" y funciona solito, mediante las señales de precios, como si hubiera "libertad absoluta" y no una competencia obstruída por monopolios, duopolios, oligopolios, etcétera...
     Samir Amin ha escrito en Octubre 1917 que "la oposición propuesta entre la 'economía de la penuria' (del socialismo) y la 'economía de la abundancia' (del capitalismo) constituye un discurso ideológico vacío. Es evidente que la penuria (las colas, etcétera) la producía la fijación (voluntaria) de los precios que permitía un acceso amplio al consumo, una concesión a las presiones igualitaristas ejercidas tanto por las clases populares como por las capas medias. Es evidente que al subir masivamente los precios ya no hay colas...pero la penuria, que aparentemente había desaparecido, sigue ahí, para quienes ya no tienen acceso al consumo. Las tiendas en México y en Egipto están llenas a rebosar de productos, y no hay colas delante de las carnicerías, aunque el consumo de carne per cápita es en estos países muy inferior al que había en la Europa del Este".
     En tiempos de Stalin existía mayor propiedad privada en la Unión Soviética que después (por ejemplo, a través del artel, a medio camino entre la cooperativa y el intercambio mercantil). En el campo, los koljoses permitían la pequeña iniciativa privada (huertos para la venta en el pequeño mercado). Después de Stalin y constatados los problemas de estatizarlo todo, se intentaron diversas reformas "de mercado", para combinar la planificación con mecanismos de regulación de mercado: sucedió con las reformas de Evsei Liberman en 1962 para fortalecer la autonomía de las empresas y con la reforma de Aleksei Kosyguin en 1965, que terminaría liberalizando las relaciones de propiedad, lo que Mijaíl Gorbachov finalmente puso en práctica "siguiendo los consejos del liberal abiertamente procapitalista Aganbeyan", como lo señala Amin. El economista egipcio recuerda: "(...) tuve ocasión de escuchar a Gorbachov en Rímini poco después del derrumbamiento. La impresión que me produjo fue la de que nunca había sido marxista y que ignoraba los principios más elementales del marxismo. La conclusión que saqué fue que no se trataba más que de un 'apparatchik' que hubiera podido hacer carrera en cualquier sistema político".
      Con la perestroika y luego con Boris Yeltsin se oficializó el saqueo que tenía sus antecedentes no en el "mercado" en general, sino en un mercado negro que no era de pequeñas proporciones, pero sí tolerado. "Una manifestación de la total negligencia benigna -han escrito Roger Keeran y Thomas Kenny en El socialismo traicionado- fue la casi nula persecusión de las actividades económicas evidentemente ilegales". Servían para imitar el consumo occidental y sortear la penuria, pero el costo de esta "válvula de escape" era la tolerancia al delito y la corrupción. "Dicho de manera simple, escriben esos autores, para existir y prosperar, la producción y la venta ilegal necesitaban de un nivel de corrupción en el Partido y en los funcionarios del Estado". El "mercado" que el capitalismo acabó festinando en la Unión Soviética fue el del delito elevado a rango de crimen, con tal de "no quedarse atrás" en la competencia con Occidente. Donde no llegaba a mafia, el "mercado" soviético de posguerra -el ilegal- era ya lo suficientemente corruptor en tiempos de Gorbachov como para lograr que el Partido no reaccionara positivamente, a diferencia de lo que ocurrió contra Nikita Jrushchov y antes contra Nikolai Bujárin.
   

miércoles, 25 de octubre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿FUE LA URSS INTERNACIONALISTA?

Seguramente no lo fue tanto como Cuba, y lo fue menos que la República Democrática Alemana (RDA).
     De todos modos, la Unión Soviética llegó a tener prestigio en el Tercer Mundo: "la URSS, gracias a los éxitos -y no los fracasos- de su construcción, considera Samir Amin en Octubre 1917, había conseguido elevarse al rango de superpotencia militar. Fue su ejército el que derrotó a los nazis, y después, durante la posguerra, consiguió en un tiempo récord poner fin al monopolio nuclear y balístico de Estados Unidos (...) Estos éxitos están en el origen de su presencia política en el tablero mundial de la posguerra (...)(Pero) contrariamente a las afirmaciones de la propaganda antisoviética, no se proponía ni 'exportar la revolución' ni conquistar la Europa occidental (el falso motivo invocado por Washington y por las burguesías para hacer aceptar la OTAN). Puso en marcha, sin embargo, su potencia política (y militar) para obligar al imperialismo dominante a retroceder en el tercer mundo, abriendo a las clases dominantes (y a los pueblos) de Asia y de Africa un margen de autonomía que perdieron con la caída de la URSS". Dicho sea de paso, este margen también se perdió en América Latina, aunque algunos creyeron por un tiempo ganarlo porque "ya no se los acusaría de comunistas". Se los acusó de "populistas" y la andanada siguió igual o peor, mediáticamente al menos.
      Como lo recuerda el economista egipcio Amin, "en su inserción en el sistema mundial, la URSS ocupaba una posición de 'periferia', principalmente exportadora de materias primas". Desde este punto de vista, no era "imperial" en Europa del Este (con los países del Consejo de Ayuda Mutua Económica -CAME, desde donde a cambio de petróleo importaba bienes manufacturados), ni con Cuba, aunque veía con malos ojos el aventurerismo armado de los cubanos, que no condujo a gran cosa.
      Siempre según Samir Amin, "la URSS y China inician la salida de su aislamiento a partir de la conferencia de Bandung (1955), cuando comprenden el beneficio que pueden obtener de un apoyo -incluso limitado- a los movimientos de liberación del tercer mundo". Este apoyo, que nunca se regateó demasiado, fue a la larga desgastante, y no nada más porque dió lugar a la creencia en un supuesto "expansionismo soviético", sino también porque supuso un gran despilfarro de recursos para un país exhausto, y que en el fondo no quería más que conservar posiciones defensivas, al menos hasta cierto momento. Quienes se beneficiaron del apoyo soviético en Asia, Africa y América Latina no expresaron la menor gratitud cuando se desplomó la Unión, sino que, habiéndole ganado la batalla a los antiguos imperios (Francia, Gran Bretaña e incluso España y Portugal), se cargaron del lado estadounidense o siguieron imperturbables jugando la carta china, en un asunto de puras "maniobras" y no de valores como el internacionalismo.

lunes, 23 de octubre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿FUE LA URSS UN IMPERIO?

El asunto es sencillo, y otra vez de correlación en lugar de conceptualización. Rusia es grande, sus vecinos son pequeños. Lo mismo sucede con Estados Unidos al Sur. Si Estados Unidos que es grande y frío se entromete a la mala en asuntos de sus pequeños vecinos, Rusia que es grande y fría hace lo mismo en territorios de la ex Unión Soviética o en Siria. Estados Unidos es imperialista, luego Rusia también. Aquí están los ecos de la vieja tesis china sobre el "socialimperialismo" soviético. La ultraizquierda pueril coincide con quienes hubieran querido que la Federación Rusa se balcanizara como la Unión Soviética.
       La Unión Soviética no era un imperio, ni una "cárcel de las nacionalidades", en primera porque no puede haber explotación entre países (no la hay en el mundo capitalista), y en segunda porque ni siquiera había intercambio desigual entre Rusia y las repúblicas "periféricas" de la Unión. Afirma Samir Amin en una publicación reciente, Octubre 1917: "Lenin, comunista internacionalista, no podía imaginar otra cosa que una unión de las naciones comprometidas en pie de igualdad en una construcción socialista común. La Unión Soviética que puso en práctica este principio sin apartarse de él ni un milímetro era, por lo tanto, un Estado plurinacional y no un Imperio constituido por una metrópoli con sus colonias. El sistema económico soviético (tanto si ha sido socialista como si ha sido otra cosa) estaba perfectamente integrado: los salarios y los precios eran rigurosamente idénticos desde Moscú a Bakú o a Tachkén (subrayado nuestro). Este no ha sido nunca el caso de los imperios del imperialismo capitalista (!el mismo salario para el obrero británico que para el obrero de Mumbai!). Por consiguiente, el flujo de los capitales en la Unión Soviética iba desde las regiones avanzadas hacia las periferias pobres, exactamente lo contrario de lo que caracteriza al mundo capitalista (...) La destrucción de la Unión no ha constituido, por tanto, de ninguna manera un progreso que haya permitido a las naciones supuestamente oprimidas liberarse del yugo colonial ruso, como repiten los medios de comunicación imperialistas".
      Las primeras repúblicas en largarse de la Unión fueron las que eran conocidas por tener un nivel de vida más alto que la Federación Rusa, las tres del Báltico (Letonia, Estonia y Lituania), hoy ocupadas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde los rusos son vistos como "chusma", visión que es compartida por lo demás por un buen número de habitantes de la que fuera la acomodada Ucrania (por su grado de desarrollo industrial y agrícola). Con Georgia pasó algo un tanto similar. No se quisieron ir las repúblicas supuestamente más "oprimidas" (en Asia Central). De todos modos, así hablen casi por sí solos los hechos económicos, sociales y políticos, es poco lo que puede hacerse si algunos científicos sociales los manipulan como variables, hacen ecuaciones y establecen correlaciones al margen de la realidad, que es asunto de conceptos y no de cálculo.

viernes, 20 de octubre de 2017

GENTE INCREIBLE

Hay que saber ser algo disoluto, sin escrúpulos, dilapidador, que al fin y al cabo cuando papá termine en su propio burdel vendrá al rescate de su hijo pródigo.
       Srda Popovic es un serbio autor del libro Cómo hacer la revolución. Instrucciones para cambiar el mundo.Para más señas, este señor Popovic, un "rebelde", orquestó la agitación estudiantil que acabó con la supuesta "dictadura" de Slobodan Milosevic en el año 2000. Peter Gabriel celebra en la contraportada del libro: "Srdja recurrió a la imaginación, la astucia y el humor para crear un movimiento que derribó a una dictadura brutal y se convirtió en modelo para las insurgencias pacíficas de todo el mundo. !Srdja es increíble!". Es más, es la clase de tipo que seguramente "gozó en las barricadas" (entiéndase como se prefiera).
      En 1998, Popovic, ex miembro de una banda de rock gótico, creó el movimiento Otpor! (!Resistencia!, en serbio), con el símbolo de un puño cerrado que luego se popularizaría en el mundo. Este grupo fue entrenado en los métodos de "cambio de régimen" de Gene Sharp, fundador del Albert Einstein Institute, en Cambridge, Massachusetts, en Estados Unidos, y por el embajador estadounidense en Belgrado, capital serbia, Richard Miles, especialista en "golpes blandos" del Departamento estadounidense de Estado.
     Otpor! recibió millones de dólares de la Central de Inteligencia Americana (CIA) a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés, y una conocida tapadera), la organización no gubernamental National Endowment for Democracy (NED, otra conocida tapadera), el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el infaltable Instituto George Soros (una tapadera más), organizaciones que, dicho sea de paso, también tuvieron un papel importante en el derrocamiento del gobierno legítimamente electo de Viktor Yanukovich en Ucrania. !Srdja fue increíble, en efecto!
     El IRI les pagó a Popovic y dos docenas de líderes de Otpor! un seminario de entrenamiento en "resistencia" en el Hotel Hilton de Budapest (capital húngara) en octubre de 1999, aproximadamente un año antes de la caída de Milosevic. El principal conferencista fue alguien cercano a Sharp, el coronel retirado del ejército estadounidense Robert Helvey. A partir de entonces, para organizar un movimiento de "resistencia no violenta", Otpor! recibió de sus patrocinadores (organizaciones no gubernamentales) más de 41 millones de dólares. Después de tirar a Milosevic, Popovic creó CANVAS (Centre for Applied Nonviolent Action and Strategies, Centro para la Aplicación de Acciones y Estrategias No-violentas), para exportar su "revolución de color" a otros países, como los del mundo árabe. Richard Miles, por su parte, ya había probado en Azerbaidján y probaría luego en Georgia con éxito . Popovic también estableció vínculos para CANVAS con Stratfor, empresa estadounidense especializada en servicios de inteligencia, y, finalmente, con Goldman Sachs, en algo digno del mejor rock gótico.
        Eso en cuanto al serbio. Por lo que toca a los ucranianos, cuando despertaron del goce en las barricadas del Maidán, Monsanto se había quedado con las tierras negras de Ucrania, las mejores de Europa, y la banca Rotschild con el sistema de transporte de gas local, a través de NJSC Naftogaz. Volvió apoteósico de su burdel papá, el avaro, luego de la revolución pródiga de Junior.

miércoles, 18 de octubre de 2017

TOTALMENTE COHN

Hace pocos años, el ex líder del movimiento del 68 francés, Daniel Cohn-Bendit, participó en el lanzamiento del movimiento European Young Leaders, en apariencia destinado a promover el "europeísmo" entre jóvenes talentos del mundo político, empresarial, sindical, artístico, universitario y mediático en Europa. En Francia, Young Leaders fue un programa importante de la French American Foundation, que premió entre otros al hasta hace poco mandatario francés Francois Hollande.
     El programa dirigido por Cohn-Bendit fue respaldado por Europanova y Friends of Europe, que recibe fondos del sector privado y de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
      Al momento de recibir Cohn Bendit la dirección mencionada, a la cabeza de Friends of Europe estaba Pat Cox, un irlandés antiguo presidente del Parlamento Europeo y presidente para entonces del Movimiento Europeo, financiado regularmente por la Central de Inteligencia Americana (CIA), según lo denunció en su momento la prensa británica. Entre los líderes del Movimiento Europeo, al servicio de la CIA, estuvieron connotados europeístas como Robert Schuman y Paul-Henri Spaak. El financiamiento estadounidense se hacía a través de las Fundaciones Ford y Rockefeller. La iniciativa provenía del Comité Americano para una Europa Unida (ACUE, por sus siglas en inglés), que tuvo en los orígenes como vice presidente a Allen Dulles, director de la CIA en los años 50.
     European Young Leaders, el programa a cargo de Cohn-Bendit, tuvo a otros patrocinadores: General Electric y el European Council of Foreign Relations (Consejo Europeo de Relaciones Internacionales), financiado entre otros por George Soros.
      Cohn-Bendit, conocido alguna vez como "Dany el Rojo", fue vicepresidente del Movimiento Europeo Francia. Según documentos desclasificados el año 2000 por la administración estadounidense y retomados por Francois Asselineau (líder de la Unión Popular Republicana-Union Populaire Républicaine), el Movimiento Europeo Francia también fue regularmente financiado por los servicios secretos estadounidenses. Aunque no estuviera "en la nómina" en Mayo de 1968, Cohn-Bendit parece haber servido siempre a los mismos intereses: diciendo estar "a la izquierda del Partido Comunista", se encontraba en realidad, como lo decía el filósofo Michel Clouscard, "a la derecha de Charles De Gaulle".

lunes, 16 de octubre de 2017

ES COSA SOLO DE DOS

Hay quien cree muy serio que la Europa "unida" fue apareciendo para hacerle contrapeso a Estados Unidos.
      La trayectoria de los dos últimos presidentes de la Comisión Europea, la instancia más alta de la Unión Europea (UE), no dice exactamente éso.
      El actual presidente de la Comisión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, miembro del Partido Cristiano Social, ha dicho en entrevistas haberse confrontado con el "modo de vida burgués" de sus padres, algo extraño para quien tenía un padre obrero en la siderurgia en la cuenca (muy socialista) de Belvaux. La "rebelión" de Juncker contra el padre enrolado por el ejército alemán para ir al frente soviético consistió en coquetear con el trotskismo. No fue más allá del coqueteo, pero Juncker parece haber querido dejar constancia de que, como "todos", fue un "rebelde" a final de los años '60.
     El predecesor de Juncker, el portugués José Manuel Durao Barroso, también tuvo sus flirts. Comenzó militando a los 18 años en un partido maoísta portugués al que se afilió "porque no encontraba nada más anticomunista". Aterrizó así en el Movimiento Reorganizativo del Partido del Proletariado (MRPP). Frank Carlucci, agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en Portugal en esa época en que había que desmantelar la Revolución de los Claveles, financiaba y manipulaba al MRPP, tal vez porque tampoco encontraba "nada de más anticomunista que ser pro-chino".
     Barroso recaló en el Partido Social Demócrata, desde donde llevó a cabo la carrera que lo llevó a ser primer ministro de Portugal y luego a la cumbre de la UE, a partir de donde hizo negocios y remató con un alto cargo en Goldman Sachs. Barroso también puede presumir de un pasado "rebelde". Gracias a Carlucci y saliendo del grupo pro-chino, Barroso declaró: "me desperté de mi sueño o de mi pesadilla y volví a mi círculo natural, la pequeña burguesía". Ni tan natural, porque la casa Goldman Sachs no es tan "pequeña". En cuanto a Juncker, supo guardar sus discretos vínculos con la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus singlas en inglés) americana en medio de turbulentos escándalos de espionaje en Luxemburgo.

viernes, 13 de octubre de 2017

DE LAS CHICAS TOJOLABALES A LAS CHICAS KURDAS

Hay guerrillas, como la kurda, que se ufanan de ser ecológicas, feministas y sobre todo libertarias, la palabrita que más le interesa al imperio. Después de haber sido marxistas-leninistas y haber luchado contra Estados Unidos, la dirección en la cual sopla el viento requiere para algunos kurdos de una alianza con Washington, al menos para una ala del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo), alguna vez protegido de Siria, y para las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo). Las YPG han estado operando en el norte de Siria contra el Estado Islámico, pero con ayuda de Estados Unidos (que mientras tanto facilita la huída de los líderes yihadistas). En febrero de 2016, el presidente estadounidense Barack Obama envió al "zar antiterrorista" Brett McGurk a supervisar la batalla de Ain el-Arab (Kobane), y el enviado de la Casa Blanca acabó condecorado por las YPG. Entretanto, el Kurdistán iraquí, instigado también, declaró su independencia, por lo que algunos kurdos sueñan con un territorio que vaya desde Iraq hasta Siria (por el norte, con salida al Mediterráneo). Eso sí, nada de independencia para los kurdos en Turquía, y quedan los de Irán.
       Lo simpático del caso es que el nuevo liderazgo de las YPG profesa el "municipalismo libertario" en Rojava, nombre de la franja de tierra que, a través de Siria, conectaría al Kurdistán iraquí con el Mediterráneo. El principal teórico de este "municipalismo" (partidario del asambleísmo en una democracia directa) ha sido el estadounidense Murray Bookchin, uno de los pioneros del movimiento ecologista, antiguo trotskista e inspirado también del anarquismo ruso de Kropotkin. Así que es tanto el entusiasmo -en el entendido de que el territorio bajo control de las YPG quedaría fuera de Siria- que muchos extranjeros pelean desde hace pocos años al lado de las chicas kurdas en armas: la brigada Bob Crow (ingleses e irlandeses), las estadounidenses Fuerzas Internacionales Revolucionarias de Guerrilla del Pueblo, la brigada francesa Henri Krasucki, los griegos de la Unión Revolucionaria por la Solidaridad Internacional, la Unidad del Partido Marxista-Leninista (españoles), el Partido Comunista Marxista-Leninista de Turquía, y hasta brigadas LGBT. Lo único que molesta un poco a los estadounidenses es la "marca oficial" de las YPG y tal vez quisieran otra, como lo expresó hace poco el general Raymond Thomas, jefe del Comando de Operaciones Especiales, quien, palabras más, palabras menos, preguntó si no sería posible poner la palabra "democrático" en alguna parte por ahí. El PKK está catalogado como organización terrorista en Estados Unidos. No importa: las YPG han recibido una ayuda generosa en armamento por parte de Washington.

miércoles, 11 de octubre de 2017

ANTIFA: CHICAS DE HOY

Ser antifascista hoy es chic. Tan es así que el académico Mark Bray acaba de publicar un manual para serlo, Antifa: the antifascist Handbook. Se vende bien y lo celebran The New York Times, The Washington Post, The Guardian o la NBC. Los antifascistas están tan activos que persiguen desde los supuestos signos precursores del fascismo, como el patriarcalismo (un asunto claramente pre-facista), hasta la transfobia (digamos que asunto post-fascista). Como lo ha sugerido Diana Johnstone en un artículo reciente en Counterpunch, este movimiento "antifa" parece ser más heredero de Batman que de Marx o Bakunin. Y no tiene nada que ver con el antifascismo real de la Internacional Comunista (Comintern) en otra época.
     Bajo el pretexto de perseguir a los "conspiracionistas" y "roji-pardos", los Antifa, que en manifestaciones callejeras europeas sirven muy bien como provocadores, se meten con quienes están contra la guerra, en particular imperialista, o contra el todopoderío de las finanzas. Es así que Ornella Guyet, bajo el pseudónimo de Marie-Anne Boutoleau, atacó virulentamente en Francia a la Unión Popular Republicana (Union Populaire Républicaine-UPR) de Francois Asselineau, un partido que se opone a la Unión Europea y al euro, lo que no tiene nada de fascista, salvo en la calentura de las equivalencias antieuropeísta=nacionalista=fascista=genocida en potencia.
     La UPR decidió seguirle la pista a Guyet y la encontró entre los conferencistas (Guyet fue la número 22) de un seminario sobre medios de comunicación masiva organizado en marzo de 2009 en París, la capital francesa, por el Center for the Study of International Communications y la School of Media and Public Affairs de la Universidad George Washington. Esta universidad, situada en Washington D.C., es conocida -al igual que Georgetown University- como lugar de reclutamiento de agentes de la Central de Inteligencia Americana (CIA). Entre los conferencistas estaban mecenas del Partido Demócrata estadounidense, de la agencia financiera Bloomberg, corresponsales de CNN y miembros de la republicana "Ripon Society" y ex asesores de Richard Nixon, entre otros. En sus ataques contra Asselineau, Guyet (la supuesta Boutoleau) se presentó como "periodista independiente". No parece serlo tanto. Participa como administradora en la red Indymedia (Indymedia Paris) financiada entre otros por George Soros y la Fundación Ford, y en programas de la American University of Paris.
     Diana Johnstone ha hecho notar que movimientos como este "Antifa" han logrado sobre todo penetrar la academia, impidiendo la libertad de expresión en nombre de la "política de la identidad". "Las palabras son consideradas tan peligrosas, dice Johnstone, que deben ser creados 'espacios seguros' de ellas para la gente. La extrema vulnerabilidad a la injuria de las palabras está extrañamente ligada a la tolerancia con la violencia física real", la callejera. Los "antifa" lograron entre otras cosas liquidar la libertad de expresión en la Universidad de Berkeley. Johnstone ha hecho notar que este tipo de movimientos sirve, mediante su lucha contra fenómenos del pasado, para silenciar las luchas necesarias del presente. Es cierto que ninguno de los "antifa" se ha metido con quienes organizaron en Estados Unidos casi tres décadas de guerra en distintas latitudes.

lunes, 9 de octubre de 2017

DE RELUMBRON

Se supone que el académico es el tipo "frío y aburrido", "un tonto que es un reprimido". Basta ver cómo lo retratan en la televisión: el supuesto es que el estudio vuelve a la gente idiota, inepta para la "vida", y apenas apta para usar lentes muy gruesos y perderse en los libros, cosas "interesantes pero inservibles", como diría un youtuber. El académico, en América Latina, es visto peor que el maestro, aunque a éste también se lo ridiculiza bajo distintas formas en la telecracia, minándole toda autoridad y llevándolo a convertirse en "animador" en medio del relajo al que tiene derecho el joven, rebelde y malcriado por naturaleza. Todavía hay quien distingue entre un más o menos cariñoso "maestro" y un agringado "profesor", pero para el académico que investiga no hay nada, salvo medallas a la antiguedad que cada vez quieren decir menos.
     Otra cosa es el pulular de los intelectuales. Desde siempre, han tenido en América Latina aura sacra. No exactamente por santos, sino porque hay que suponer que ya han "trascendido". El intelectual goza de fama, el académico no, es casi anónimo; el uno brilla, el otro es gris. Al académico no lo sigue ni su secretaria, si la tiene. El intelectual tiene seguidores y hoy diríase que fans, donde ayer se decía que clientela, ganada por lo demás a fuerza de intercambio de favores e invitaciones muy, muy personales, casi selectas.
     Los intelectuales mediáticos -porque ya no hay de otros- se han convertido hoy en jueces supremos, sin dejar de ser los sacerdotes que dan sermones sobre "lo que todos queremos" y expresiones por el estilo, supuestamente desde la representación de la "sociedad civil". Estos intelectuales se erigen en tribunal desde cuyas alturas se juzga todo lo que se ignora, por la sencilla razón de que ser intelectual dispensa de ser académico, y por ende de indagar. Se entiende que la "marca" es "garantizada", así que ni fecha de caducidad es necesario ponerle. Basta "tener un nombre" (y se puede incluso ser Marqués, como Vargas Llosa) y administrarlo, así haya que pasar, en las complicidades, por encima de cualquier verdad que el académico haya establecido o que busque establecer. Ser intelectual dispensa también de aprender y enseñar, puesto que de lo que hay que saber es de retórica, de sofismas y palabrería por el estilo. Hay que ostentar las letras, poco importa lo que quieran decir, y el blasón.
     La universidad es cada menos menos de "grises" académicos y cada vez más de "lúcidos" y "brillantes" intelectuales -un puñado muy reducido que se repite- por el impacto de los medios de comunicación masiva, que los "amplifica". Pocos, en ciertas generaciones, resisten al reflector o al micrófono y al brillo de la moda y las "relaciones" para trepar a toda prisa. Así, mientras más brilla y más "se muestra", infaltable en cada coyuntura, menos aprende, enseña e indaga la universidad, vaciándose de sus funciones sustantivas.

viernes, 6 de octubre de 2017

FERNANDO TINAJERO VILLAMAR VUELVE A LAS ANDADAS

"Algo" siempre queda en la sombra, que se percibe, cuando a uno lo están tratando no por lo que es, sino por lo que otros han dicho que uno es, con frecuencia para mal. Hay mucha gente que se especializa en este trato, que da la comodidad de escudarse en el "se dice". Cuando uno lo descubre o lo intuye, no debería cometer el error de tomarlo a personal. Cabe más bien la posibilidad de descubrir o intuir la bajeza de quien se rige por rumores y maledicencias o, ya en otro nivel, por el "estado de opinión". Y es el caso de Fernando Tinajero Villamar, Premio Eugenio Espejo 2015 en el Ecuador, un dizque "hombre probo" que lleva ya una buena serie de artículos en el periódico ecuatoriano El comercio pidiendo, solapadamente, la cabeza del vicepresidente de la república, Jorge Glas.
       Para resumir, Glas está envuelto en el escándalo Odebrecht, pero hasta el momento no se le ha podido probar nada. Según argumentaba en una entrevista televisiva la Ministra de Justicia ecuatoriana, Rosana Alvarado, en casos como éste se deben respetar primordialmente dos cosas: 1) la presunción de inocencia, que dicta que cada persona es inocente hasta prueba de lo contrario, y 2) la contundencia de las pruebas, porque tampoco es válido sacarse de la manga cualquier cosa para inculpar (lo que corre el riesgo de hacer la justicia ecuatoriana con Glas). En la ley debe ocurrir algo muy distinto de lo que sucede con los rumores y la maledicencia, que hacen de cualquiera un culpable (a veces sin que sepa ni de qué) hasta que pruebe su inocencia, y sobre la base de "evidencias" que pueden ser completamente fabricadas. Incluso la prensa debe cuidarse de no caer en lo descrito, para lo cual existe, entre otras cosas, el derecho de réplica. Pero el hecho es que la inmensa mayoría de los medios de comunicación ecuatorianos parecen necesitar un linchamiento, que ya ha ocurrido, y al que optó por sumarse Tinajero Villamar, no desde las pruebas, sino desde una supuesta altura moral, función que muchos les atribuyen a los intelectuales, que se arriman así a los mass média como supuestos "jueces" de todo y de todos .
     Muy en concreto, Fernando Tinajero escribió en "Una lección de Benjamín":"la sociedad entera está exigiendo la verdad sin dilaciones ni pretextos. Nadie debe usar las dilatorias que ciertos abogados han aprendido a practicar hasta llegar al virtuosismo: nadie debe ampararse tampoco en el debido proceso para dar largas a la revelación definitiva. La conciencia colectiva merece respeto, y nadie debe olvidarlo -menos todavía quienes han recibido en el voto la confianza ciudadana: defraudarla es también corrupción y tiene su castigo, ese castigo moral que puede dar un pueblo". Eso es: en nombre del pueblo (que nunca se equivoca, ni en la "hoguera bárbara" que linchó a Eloy Alfaro) y de la "sociedad entera" (es el tipo de lenguaje que usan los medios de comunicación masiva), bien vale la pena saltarse la ley (el debido proceso), a la torera. Después de todo, el derecho natural y el consuetudinario están por encima del derecho positivo, si se atiende a la parrafada de Tinajero Villamar.

miércoles, 4 de octubre de 2017

LUCES DE BENGALA

Las "clases subalternas" no siempre son las "clases explotadas", aunque sí las que "están bajo el mando de...". Es por este motivo que a más de un universitario le encanta identificarse con los subalternos, "dándoles voz", y hasta sentirse que es subalterno, porque en toda institución hay (o había) autoridades, y el pobre subalterno confunde autoridad y jerarquía, así que tiene que oscilar entre sumisión y resistencia.
      Cuando se le preguntó en una entrevista qué es, a fin de cuentas, un subalterno, Gayatri Chakravorty Spivak contestó: "ha habido confusiones, claro, como cuando se interpretó mi afirmación de que los subalternos no pueden hablar como que éstos están mudos. Era evidente que lo que yo quería decir es que no pueden hablar en el sentido de que no son escuchados, de que su discurso no está sancionado ni validado por la institución (...) Pero, si ahora tuviera que dar una definición sintética de la palabra subalterno, diría que se trata de una situación en la que alguien está apartado de cualquier línea de movilidad social". Lo que busca el "subalterno" universitario, que dista de ser escuchado por una tecnocracia que esquiva el diálogo y la consulta, es pasar de la sumisión y resistencia a la posibilidad de ser él quien imponga y mande, simplemente invirtiendo los papeles. A este fenómeno se le llama, claro está, "movilidad social", y ocurre donde en vez de instituciones, disciplinas y profesionales hay tecnócratas, "estudios culturales" y dizque subalternos que esperan su turno.
       El fenómeno es posible porque en muchos lugares, aunque no en todos, suele haber recursos abundantes a disposición de los universitarios. A pesar de esta disposición de recursos, no hay lugar en el trabajo o estructura productiva, ni en la verdadera creación intelectual (también productiva). Como lo escribiera alguna vez Marcos Kaplan (Universidad nacional, sociedad y desarrollo), "se evidencia y se refuerza (...) la categoría del 'lumpen intelectual' y 'lumpen profesional', constituida por quienes acceden a ciertos niveles de cultura, a la educación superior, a la educación formal, a la antesala de la práctica profesional, cuyas expectativas de participación y ascenso se ven frustradas por las restricciones estructurales, la crisis, y regresiones y procesos marginalizantes". El subalterno universitario, en este caso, está en el margen creyéndose el centro de la "voz de los subalternos", convertidos en grupos de presión. Se trata el asunto universitario con "informalidad", pero cuando ésta es inmensa, hay que contenerla y codificarla: "descomposición de la economía y disolución social -escribe Kaplan- se conjuntan en la baja y mala utilización, el despilfarro y la pérdida -entre actores y tejidos sociales, fuerzas y recursos ya existentes o potencialmente disponibles- de valiosas relaciones, estructuras e interacciones sociales, de cadenas productivas. Con ello se contribuye a la inexistencia o la insuficiencia de protagonistas, bases, alianzas necesarias para la continuidad, la cohesión, el desarrollo de la economía y la sociedad, para la democratización, y para la soberanía y legitimación del Estado".
       El "subalterno" está para sacarle al Estado devolviéndole lo menos posible: es la forma de la movilidad social. En el desperdicio (a costa del Estado) se hace un potlatch (fiesta ceremonial) en el cual se intercambian complicidades y "regalos" -parte de una plusvalía originada en otra parte- entre los "subalternos" y entre éstos y la tecnocracia controla-flujos, de tal modo que las expectativas de movilidad social -por las complicidades, no por el trabajo- no se vean frustradas, ni por la institución formal, ni desde lo productivo. De lo que se trata, desde el "giro decolonial" hasta los estudios subalternos, es de sacarle al Estado amenazando una y otra vez con derruírlo "desde los márgenes".

lunes, 2 de octubre de 2017

CARAY, OTRA AMIGA

La empresa francesa l'Oréal fue creada en 1907 por Eugéne Schueller. A partir de los años '30, este hombre se pondrá al servicio de la extrema derecha francesa, La Cagoule, la Organización Secreta de Acción Revolucionaria Nacional (OSARN). Esta organización podrá reunirse varias veces en la sede de l'Oréal gracias a Schueller.
      En esos años, la OSARN no tardó en ligarse a la Italia de Benito Mussolini y a la Alemania nazi. En septiembre de 1940, Eugéne Schueller y Eugéne Deloncle, miembro de la OSARN, crearon el Movimiento Social Revolucionario (MSR) con el apoyo del embajador alemán fascista en Francia, Otto Abetz, y del jefe de la Gestapo (policía secreta del Estado nazi), Reinhardt Heydrich. Las reuniones del MSR se llevaban a cabo, claro está, en la sede de l'Oréal en París, 14, Rue Royale.
     Deloncle y Schueller crearon una Legión de Voluntarios Franceses para combatir al lado de los nazis contra la Unión Soviética. Schueller estuvo en la lista de contactos del oficial alemán de inteligencia (SS) Helmut Knochen, encargado de la deportación de judíos franceses, y el mismo Schueller colaboró en la entrega de pintura Valentine -parte del grupo l'Oréal- para la maquinaria de guerra alemana a través del grupo Drukfarben. Dicho sea de paso, entre 1940 y 1944 las ventas de l'Oréal se cuadruplicaron.
     Cuando después de la batalla de Stalingrado los vientos cambiaron en contra del fascismo, algunos miembros de la extrema derecha francesa buscaron la protección de un funcionario del régimen de Vichy, Francois Mitterrand. Schueller, quien era también uno de los principales accionistas de Nestlé y buscaba "arianizar" esta empresa, entró entonces en contacto  en Suiza, a través de André Bettencourt, con Allen Dulles -futuro primer director de la Central de Inteligencia Americana (CIA)- y Max Schoop, quienes en 1944 entregaron 2,5 millones de francos para financiar una red de espionaje estadounidense en Francia.
     Al final de la guerra, Eugéne Schueller no fue sentenciado, gracias a sus contactos, entre otros Francois Mitterrand (en un hábil cambio de chaqueta), quien luego fue contratado como director de la revista Votre Beauté (Su belleza), dependiente del grupo l'Oréal. Mitterrand sería luego gran amigo de Francois Dalle, heredero del emporio de Schueller.
     Jean Filliol, miembro de La Cagoule y quien entre otros dirigió, al frente de la división SS Das Reich, la masacre de Oradour-sur-Glane (644 muertos, incluyendo a unos 400 mujeres y niños quemados en una iglesia), se pondrá a trabajar después de la guerra en l'Oréal-España. El general Heinz Lammerding, igualmente responsable de la matanza de Oradour, se convirtió hasta su fallecimiento en 1971 en un próspero hombre de negocios en la República Federal de Alemania. Bettencourt, ex miembro de la OSARN, será secretario de Estado para la Información (1954-1955), un puesto creado por su gran amigo Francois Mitterand en 1948. André Bettencourt se casó con la hija única de Schueller, Liliane, a la postre -hasta hace unos días, cuando falleció- la mujer más rica de Francia.
   

viernes, 29 de septiembre de 2017

GROSSE FOGUEL

Ramón Grosfoguel, boricua de Berkeley, probablemente sea uno de los más acelerados partidarios del "giro decolonial": pide una "localización epistémica en una relación de poder" que bien puede otorgársele.
     Después de "escabecharse" a Descartes, Kant, Marx y Hegel para salvar a Aimé Césaire, y de criticar al sistema-mundo europeo/euro-norteamericano capitalista/patriarcal/moderno/colonial (el autor al menos parece sospechar que no vivimos hoy el "eurocentrismo", sino algo más "norteamericano"), Grosfoguel, en franco neo-fascismo cultural, descubre, en la idea de "partido de vanguardia" de Lenin y en sus antecedentes en Kautsky, "la reproducción del mesianismo judeo-cristiano". "La diferencia entre Lenin y Kautsky, escribe Grosfoguel, radica en el tipo de mesianismo. En Lenin se reproduce, de manera muy cruda, el mesianismo cristiano. Mientras que en Kautsky se reproduce el mesianismo judío". Digamos de entrada que es muy de derecha esta idea del ultraizquierdismo-anarquismo de que una vanguardia política es una forma de mesianismo descocado y destinado por lo demás a la traición y al fracaso por traición -contra "las pobres bases", víctimas de "políticos". Dicho sea de paso, que se sepa, Lenin no profesaba la religión ortodoxa, y tampoco pareciera de un especial buen gusto hablar del "judío Kautsky". Todo lo anterior tiene un tufillo a Nietzsche.
     En fin, que hay que situar con la maestría de la sospecha a cada quien en su "localización epistémica en una relación de poder". "En el mesianismo judío, prosigue Grosfoguel, están los profetas anunciando la llegada del mesías y el fin de los imperios terrestres. En el mesianismo cristiano está el mesías y se trata no tanto de cuestionar lo que dijo sino de entregarse al mesías sin mucho cuestionamiento. Del mesianismo cristiano leninista llegamos a Stalin, seminarista cristiano convertido al bolchevismo. Stalin es un resultado de Lenin". Después de tanta puja decolonial, Grosfoguel llega a conclusiones tan perfectamente eurocéntricas como las de un Francois Furet o un Stéphane Courtois. La persona que alguien malintencionado pudiera situar "epistémicamente" en un protectorado (tipo Estado Libro Asociado) correlaciona a conveniencia exactamente como podría hacerlo alguno de sus "amos" en una universidad "eurocentrista". Qué puede tener que ver por ejemplo una obra como La cuestión agraria, del mismo Karl Kautsky, con el mesianismo judío, es un auténtico misterio, como lo es la relación que pueda haber entre el "mesianismo leninista" y la Nueva Política Económica (NEP) soviética en los años '20 del siglo pasado. No importa: vanguardia=mesianismo=judeo-cristiano suena tan bien como los aforismos del patrón, en este caso Nietzsche, el rebelde aristocrático, según lo llamara Domenico Losurdo.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

CASTRO-GOMEZ EN LA CAFETERIA

Se puede estar de acuerdo con Santiago Castro-Gómez cuando afirma (El giro decolonial): (el conocimiento) "ya no es legitimado por su utilidad para la nación ni para la Humanidad, sino por su performatividad, es decir, por su capacidad de generar determinados efectos de poder. El principio de performatividad tiene por consecuencia la subordinación de las instituciones de educación superior a los poderes globales". Ciertamente, las directrices de esas instituciones suelen ser las de organismos internacionales que responden a su vez a "poderes globales". Podría decirse que garantizar que las cosas sean así es la función de la "administración y control" -como la llama Castro-Gómez- de las universidades. "Las universidades empiezan a convertirse en microempresas prestadoras de servicios", observa este autor colombiano. No se trata de investigar, sino de producir "conocimientos pertinentes".
       Saboteada desde arriba por la tecnocracia que no respeta el espacio público y lo pone al servicio de "poderes globales", privados, la universidad encuentra simétricamente quien, en lugar de defenderla en su universalidad, la derruye desde abajo. Y Castro-Gómez es un ejemplo, escudado como lo está en calcar (peor que el Engels de Dialéctica de la naturaleza) de las ciencias "duras" lo que "suene" para las ciencias sociales, en este caso a nombre de la "complejidad". Es el "truco Gorbachov": cada vez que por ignorancia no sabía qué decir ante una pregunta, el líder soviético se sacaba de la manga algún minidiscurso sobre "la complejidad" del asunto. Así, la "universidad del caos" no sería el relajo absoluto (del que no se está lejos), sino la universidad "compleja", o tal vez la universidad-fractal, o cualquier cosa parecida que suene a ciencia "dura".  "(...)Una universidad que piensa complejamente debe ser también una universidad que funciona complejamente", anuncia Castro-Gómez. "Esto significa que debe hacer que sus estructuras también sean rizomáticas. Pienso, por ejemplo, en una universidad donde los estudiantes puedan ser coautores de sus propios planes de estudio, matriculándose, ya no en las estructuras fijas de un programa en particular, sino en una red de programas.  El estudiante podría navegar (sic) así, entre diversos programas de maestría e incluso de pregrado, conectados en red, no sólo en el interior de una sola universidad sino entre varias universidades. Pienso en una estructura en donde los profesores puedan pertenecer a varios departamentos a la vez, facilitando así el ejercicio de la transdisciplinariedad (...). Pienso en la utilización masiva de las nuevas tecnologías para la generación de programas virtuales, desescolarizados, en los que el aprendizaje pueda ser interactivo con las máquinas (!)". Lo último es un negocio que la tecnocracia no ve nada mal. Y lo anterior dicho por Castro-Gómez tampoco: es la sustitución de la disciplina por la flexibilidad, que es lo que necesita la tecnocracia controla-flujos.
     "Considero, prosigue Castro-Gómez, que el avance hacia una universidad transdisciplinaria lleva consigo el tránsito hacia una universidad transcultural, en la que diferentes formas culturales de producción de conocimientos puedan convivir sin quedar sometidos a la hegemonía única de la episteme de la ciencia occidental". En ciencias sociales se vale, sin que aparezca como fraude, lo que en las ciencias "duras" que sirven de coartada no: no hay física tojolabal, ingeniería mapuche, química chibcha, matemática yaqui, etcétera, pero en el menú de la cafetería "humanística" el ultraizquierdismo-anarquismo quiere lo mismo que los funcionarios de la "administración y control".
       Lo que busca Castro-Gómez es la ampliación del horizonte de visibilidad de la ciencia occidental moderna, que habría sido incapaz de "abrirse a dominios prohibidos, como las emociones, la intimidad, el sentido común, los conocimientos ancestrales y la corporalidad". Si esa ciencia ha sido "mental", lo que queremos para el "giro decolonial" es algo así un giro de cadera -emoción, intimidad, cuerpo- y, si es posible, hasta una ciencia cachonda, sin importar demasiado lo que diga, que al fin y al cabo "todo es tan complejo...".

lunes, 25 de septiembre de 2017

LANDER EN LA LUNA

Edgardo Lander es un sociólogo que ha trabajado el problema de la "colonialidad del saber" y llegado a la conclusión, no del todo errada, de que el pensamiento científico moderno contribuye a la "naturalización de las relaciones sociales" (La colonialidad del saber), para aceptarlas tal y como son y dar por hecho un "único mundo posible".
       Frente a este supuesto Uno, Lander ha propuesto lo "múltiple". En un artículo intitulado "¿Qué significa ser de izquierda hoy?", Lander sostiene: (ser de izquierda) "requiere el cuestionamiento a fondo de los patrones de conocimiento que ha constituido la idea de modernidad  como dinámica interna de los pueblos europeos, construyendo al resto de los pobladores del planeta como primitivos, atrasados, premodernos, subdesarrollados". La frase parece inocente, pero establece equivalentes que no lo son: primitivos=atrasados=premodernos=subdesarrollados, cuando lo contrario del subdesarrollo no es la modernidad, sino el desarrollo, una noción de origen estadounidense, por lo demás. Culmina Lander: "lo que los pueblos del Sur requieren hoy no es más modernidad, ni más capitalismo. Han estado sometidos al orden colonial capitalista y moderno durante siglos". En el caso de América Latina es falso, tomando en cuenta que los españoles y portugueses no trajeron el capitalismo, simplemente porque éste no existía en la metrópoli. Por lo demás, Lander limita su argumentación a "Europa" y omite la influencia indirecta de Estados Unidos (a veces convertida en intromisiones directas) en lugares como América Latina.
        El problema en la correlación, que no constituye un argumento basado en conceptos claramente definidos, es que el "subdesarrollo" no sería más que una construcción europea arbitraria y no la condición objetiva de vida de millones de seres humanos. En este "políticamente correcto", no poder llamarlos "subdesarrollados" y justificar en cambio cualesquiera de sus prácticas y visiones del mundo, "desde el Sur", contribuye justamente a naturalizar el subdesarrollo  como otros naturalizan el desarrollo.
      El resultado es un mundo inamovible que se manifiesta así: "ser de izquierda hoy exige otra forma de hacer política. Exige ante todo el rechazo a toda pretensión de construir la política desde la verdad. La política, sus objetivos y sus métodos, prosigue, son construídos por los seres humanos de acuerdo a sus propias opciones, valores, preferencias e imaginarios de futuro. No es posible definir ni las metas ni las prácticas de la política desde ninguna verdad preexistente a la propia lucha, como por ejemplo, la verdad científica". El desarrollo -incluso capitalista donde no lo hay más que a medias- no sería sino una preferencia como otras, por lo demás "eurocentrada", por lo que sería igualmente válido querer "edificar" algo desde alguna "ancestralidad" incapaz de remediar el subdesarrollo. La petición que comienza por solicitar la renuncia a la modernidad y al capitalismo incluye, sútilmente, la renuncia al desarrollo: ni siquiera hay en qué comprometer al mundo desarrollado, metido al pillaje.

viernes, 22 de septiembre de 2017

GEORGE SOROS EN LA CAIDA DE LA URSS

Documentos desclasificados de la Central de Inteligencia Americana (CIA) aseguran que el magnate financiero George Soros, estadounidense de origen húngaro y ex colaborador de los nazis, jugó a partir de 1987 un papel no desdeñable en el desmoronamiento de la Unión Soviética. Soros ya había tenido un rol activo con el respaldo al movimiento sindical "Solidaridad" en Polonia y a los disidentes de la "Carta 77" en Checoslovaquia.
     Soros proporcionó "cobertura económica" al gobierno de Mijaíl Gorbachov a través de una organización no-gubernamental de la CIA, el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste (IEWSS, por sus siglas en inglés). En particular, Soros se aseguró de difundir los dos términos de moda en esa época, perestroika y glasnost, para tratar de acelerar la desintegración soviética.
     Dos co-presidentes del IEWSS organizaron el plan para precipitar esa desintegración: Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente de la firma agroindustrial Cargill. A partir de 1991, la CIA y Soros buscaron la desintegración de la Federación Rusa y lo cierto es que estuvieron detrás de varias "revoluciones de colores" en estados periféricos de Rusia. Nye tuvo un papel importante en la administración Clinton y acuñó la expresión "poder blando" para referirse a las formas de injerencia no militares de Estados Unidos en otros países del mundo.
      Nye y MacMillan elaboraron un informe antes de la caída de la Unión Soviética, en 1987, en el cual aconsejaron "partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder". Se exhortó a "tomar ventajas" sobre los soviéticos, en particular en el Tercer Mundo.
      Actualmente, las organizaciones de Soros, como Open Society Foundation, tienen impedido el acceso a la Federación Rusa, al igual que otras organizaciones no-gubernamentales al servicio de la CIA.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

BOLIVAR Y ANIBAL: UNA FORMA DE SENTIR

Desencantados o desorientados, el sociólogo peruano Aníbal Quijano y el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría -el primero a la sombra de universidades estadounidenses- comenzaron a incubar en los años '90 "teorías" que habrían de contribuir, a pesar incluso de los autores, a la "recuperación colectiva de la identidad" en los campi de latinoamericanistas. Echeverría, en particular, llegó a declarar en algunas entrevistas que no veía con muy buenos ojos el regreso a un supuesto "buen pasado ancestral", se entiende que indígena, ni tampoco una superación del capitalismo mediante el recurso al ethos barroco, que Walter D. Mignolo identificó con la figura dominante del criollo en América Latina. Quijano se quedó en el festejo de los "muchos epistemes" en un supuesto renacimiento, entre otras cosas, de los llamados "pueblos originarios", contra la pretensión "eurocentrista" de imponer un solo episteme (una "creencia justificada como verdad", en la terminología de Platón). El otro, el criollo, esperó su turno y pasó al frente para manipular al "ancestral" contra el envidiado y al mismo tiempo detestado "europeo", sin atreverse demasiado a criticar la discriminación positiva del nuevo patrón estadounidense. El paso al frente se dió reivindicando "nuestro barroco".
     Ethos significa costumbre y conducta, un "modo de comportamiento" que puede tomarse erróneamente como uno de ser. A partir de aquí, no hay crítica posible, porque las cosas son así y las tradiciones y costumbres, incluso, se reivindican sin que haya nada cuestionable, porque parecen naturales. En "La clave barroca en América Latina", Echeverría explicaba: "el mejor ejemplo de la versión 'barroca' del ethos moderno es precisamente el del arte barroco. Insistiendo en una frase que Adorno escribe sobre la obra de arte barroca -que es una 'decoración absoluta'- puede decirse, más bien, que ella es una 'puesta en escena absoluta', esto es, una puesta en escena que ha dejado de sólo servir a la representación de la vida que se representa en ella, como sucede en todo arte, y que ha desarrollado su propia 'ley formal', su autonomía; una puesta en escena que sustituye a la vida dentro de la vida y que hace de la obra de arte algo de un orden diferente al de la simple apropiación estética de lo real".
     Reivindicar en un ademán el ethos barroco, desplazando un problema de clase hacia la estetización (como Quijano lo desplazó hacia la "raza" en la "colonialidad del poder"), puede llamarse "forma de resistencia cultural a la represión capitalista", al menos para quienes no ven en el capitalismo más que represión . Es una forma de querer ser sublime, por artístico, aunque sin reparar en que el mismo Echeverría habló de "puesta en escena absoluta". Tomar por sublime una puesta en escena absoluta es, digamos, "creérsela" -tomarse por completo en serio la payasada- sin mayor temor a lo grotesco. Cuando éste despunta, no falta por cierto quien lo justifique recurriendo a la "carnavalización" del crítico ruso Mijaíl Bajtín. Sin que Echeverría tenga mucho que ver en el asunto, andar entre lo sublime y lo grotesco ha terminado por ser, por lo general, el tipo de trayecto que puede seguir en el "ethos" el neo-fascismo cultural en boga en los campi. Después de todo, siendo grotesco, el Jefe se creía sublime, como creía verlo la masa alemana. En fin, que los hay que ven en el campus una "decoración absoluta", y sin asomo de duda, porque no dudan de nada, mucho menos de su identidad recuperada.

lunes, 18 de septiembre de 2017

MIGNOLO TAPA RABOS

Para el estadounidense Immanuel Wallerstein, la selección de cuadros por el talento no es lo mejor. Se ajusta al concepto de "meritocracia", lo que se conocía antes, dice Wallerstein en El capitalismo histórico, como "la carriére ouverte aux talents" (la carrera abierta a los talentos). "La cultura científica -prosigue-, creó un marco dentro del cual era posible la movilidad individual sin que el reparto jerárquico de la fuerza de trabajo se viera amenazado. Por el contrario, la meritocracia reforzó la jerarquía".
       Alguna alternativa debía crearse. Trabajando en universidades estadounidenses, Walter D. Mignolo llegó a una conclusión errónea, pero de esas que se llaman "pertinentes": "el imperialismo puede recibir nombres diversos, afirmó, pero siempre conlleva alguna forma de colonialismo: es difícil imaginar un imperio sin colonias, aunque las colonias adopten formas distintas en distintos momentos históricos". Sin siquiera distinguir colonialismo de neocolonialismo (lo que para algunos es una "forma indirecta" de colonialismo), Mignolo olvida que el colonialismo supone colonización, la instalación de colonos con apropiación de tierras. Estados Unidos siempre ha preferido otro tipo de dominio fuera de su territorio, así tenga bases militares un poco por doquier: por ejemplo, el ELA (Estado Libre Asociado), que no es una colonia -Puerto Rico no lo es.
      No importa: hoy, "quienes fueron silenciados cuestionan la epistemología de la diferencia colonial que mantiene la distribución no equitativa de poder". Así que vamos a seguir metiendo luchas de poder donde sea para repartírnoslo de otro modo. "Los movimientos de los pueblos indígenas y los descendientes de africanos de 'América Latina', y de los latinos de Estados Unidos (...), con sus nuevos proyectos de conocimiento, vuelven obsoleta la 'idea de América Latina'", considera Mignolo. Los indígenas viven en realidad en Abya-Yala y los descendientes de africanos en la "Gran Co-marca". En La idea de América Latina, Mignolo sólo menciona en una que otra ocasión a los mestizos y en otra, tiende a confundirlos con los latinos en Estados Unidos, como la "india-mestiza" -como se hace llamar- Gloria Anzaldúa. No es un asunto baladí: se trata de remplazar la meritocracia por la discriminación positiva, una política de "cuotas" activa, con el argumento de que la primera es eurocéntrica, y olvidando que es enajenando a la gente que el soft power (poder blando) estadounidense logra sus fines imperiales sin tener que colonizar a nadie.
        ¿Cómo logra el estadounidense esta enajenación? Dividiendo a partir de "lavados de cerebro" mediáticos, pero de apariencia cultural. "Como los continentes y los subcontinentes, los pueblos, aduce Mignolo, también fueron incluidos en los conceptos europeos más generales como el de 'Ser Humano', que nació de la evidencia empírica y la experiencia de los hombres blancos, cristianos y europeos. A partir de esa definición, la universalidad del Humano se defiende como un modelo que supera todas las diferencias (de sexo, género, raza, nacionalidad o lengua, entre otras)". Así que nada de seres humanos, mucho menos con mayúscula: los "animales humanos", o como quiera que se llamen - los damnés (condenados), parece proponer Mignolo para las minorías- deben agolparse a las puertas de las ofertas de becas y puestos (universitarios, con frecuencia) precisando, en competencia despiadada contra el prójimo (una noción cristiana), si nacieron en Abya-Yala, la Gran-Comarca, el Anáhuac o el Tawantinsuyu. El certificado de damné ofrece una carriére ouverte aux damnés (carrera abierta a los condenados) prometedora, a condición de presentarse en taparrabo y amenazando al hombre blanco culpable, de tal modo que "afloje" la recompensa (calificación, puesto, etcétera...)..

viernes, 15 de septiembre de 2017

WALLERSTEIN TUMBA BURROS

El estadounidense Immanuel Wallerstein ha "teorizado", impulsándolo, el derrumbe de las disciplinas en las ciencias sociales al grado de convertirlas, a lo sumo, en parte de un menú que mezcla de todo sobre tal o cual tema. En El universalismo europeo. El discurso del poder, Wallerstein considera: "(...) es posible que las disciplinas de las ciencias sociales se derrumben en cuanto a su organización y se vean sometidas o tal vez forzadas por los administradores a una profunda reorganización, cuyos contornos son por demás confusos (...) En pocas palabras, estoy convencido de que el último y más poderoso de los universalismos europeos, el universalismo científico, no es incuestionable". Ciertamente no lo es y Wallerstein no se lanza desembozadamente en defensa de los particularismos. Lo que no queda claro, de entrada, es por qué la tarea de reorganización debiera de recaer en "los administradores". Por ahora, éstos administran el caos, los "contornos confusos".
     En otra de sus obras, El capitalismo histórico, Wallerstein escribe: "la verdad, como ideal cultural, ha funcionado como un opio, tal vez el único opio serio del mundo moderno (!)". "(...) Nuestra educación colectiva, prosigue, nos ha enseñado que la búsqueda de la verdad es una virtud desinteresada, cuando de hecho es una racionalización interesada. La búsqueda de la verdad, proclamada como la piedra angular del progreso y, por tanto, del bienestar, ha estado, como mínimo, en consonancia con el mantenimiento de una estructura social jerárquica y desigual en una serie de aspectos específicos". ¿Quien ha proclamado que la verdad y no la ganancia -el "siempre más"- es la piedra angular del progreso y el bienestar actuales? La obra de Wallerstein está llena de este tipo de correlaciones que no constituyen un ejercicio del raciocinio. En última instancia, para Wallerstein, detrás de "la verdad" están cambios que "(...)fueron conseguidos mediante la persuasión de los 'educadores', cuya autoridad estaba respaldada en última instancia por la fuerza militar(!!)". He aquí otra correlación. Quien quiera buscar alguna verdad debe asumirse como mínimo como "autoritario" y como máximo como gorila al servicio de la economía-mundo capitalista. Ya es culpable ante el estudiantado que, efectivamente, no quiere verdades, mucho menos impuestas por el sistema-mundo- sino servirse del menú antisistémico, puesto que "el poder radica en los movimientos por sí mismos", según aduce Wallerstein en otro lugar. Resulta que "las estructuras del saber se han desarrollado históricamente en formas que han resultado de lo más útil para el mantenimiento de nuestro sistema-mundo existente". He aquí el izquierdismo en su forma más descarnada, como para acompañar a Michel Foucault y Pierre Bourdieu en sus obsesiones por las luchas de poder, donde sea: las disciplinas de las ciencias sociales son un ejercicio del poder eurocentrista sobre el estudiante oprimido, que no tiene necesidad de aprender, y a quien ni siquiera se lo piden los administradores "de la confusión".
     Desde una perspectiva crítica contra las "aberraciones conceptuales", por ejemplo sobre el Estado, Wallerstein concluye en Impensar las ciencias sociales: "por lo tanto, hay que rehacer el trabajo de las ciencias sociales de los últimos 200 años, tal vez no desde cero pero casi (!!)". Otra correlación. ¿Por qué no demolerlo todo de una buena vez, puesto que de ésto trata el izquierdismo? Lo bueno de ésto es lo malo que se está poniendo, incluso para el estudiantado antisistémico y sus guías.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

EL DEPENDENTISMO PLAYERO

La fortuna de la teoría latinoamericana de la dependencia se debió probablemente, más allá de sus aportes, a su capacidad para formular estereotipos, que hoy forman parte del acervo del que se puede echar mano para extorsionar al prójimo, en este caso, al del país central.
      ¿Qué es la dependencia? Theotonio Dos Santos, varias veces exiliado y al mismo tiempo cercano a universidades estadounidenses, la definió a mediados de los años '70 (Imperialismo y dependencia) como una situación (condicionante) que conduce "(...) a una situación global de los países dependientes que los sitúa en retraso y bajo la explotación de los países dominantes". "Los países dominantes, prosigue, disponen así de un predominio tecnológico, comercial, de capital y sociopolítico sobre los países dependientes (...) que les permite imponerles condiciones de explotación y extraerles parte de los excedentes producidos interiormente". El asunto sigue más adelante, siempre refiriéndose a países: "la división internacional del trabajo entre los productores de materias primas y productos agrícolas y los productores de manufacturas, formula Dos Santos, es un resultado típico del desarrollo capitalista que asume la forma necesaria de la desigualdad combinada entre los varios países. Esta forma desigual es una consecuencia del carácter de la acumulación de capital en que el crecimiento de la economía se basa en la explotación de muchos por pocos y en la concentración de los recursos del desarrollo económico social en manos de esta minoría".
       ¿Explotación entre países? No puede haberla: los países o Estados-nacionales no se dividen entre explotadores y explotados, países dueños de los medios de producción y países asalariados, países que se apropian de plusvalía y países que venden su fuerza de trabajo, etcétera. Al mismo tiempo, en lo que Mario Campaña ha llamado una "sociedad de señores" que se basa a la vez en la lisonja y el engaño, el estereotipo ("los países desarrollados explotan a los subdesarrollados") permite a la víctima (cualquier habitante de un país dependiente) hacerse del derecho -y hasta el privilegio- de resarcirse del "daño" tratando de "cobrársela" con el victimario (cualquier habitante de un país que sea parte de los "centros de dominación mundial"), sin reparar en la pertenencia de clase. Al habitante del "centro de dominación mundial", quien quiera que sea, no le queda más que sentirse culpable y pagar siempre algún tipo de reparación.
      Dos Santos adelanta el singularismo que predominará después en los campi: "no hay, dice, posibilidad de 'aplicar' los conceptos universales de la ciencia social a los países subdesarrollados, porque los conceptos de las ciencias sociales no se pueden referir a genéricos formales, sino a realidades históricas (...) En resumen: las leyes que rigen el desarrollo de los países subdesarrollados (?) son específicas y como tales deben ser estudiadas como leyes de desarrollo de los países capitalistas dependientes y sus distintas formas tipológicas". Se cierra el círculo: a quien extorsiona desde el subdesarrollo no se le puede echar en cara "su" subdesarrollo porque en realidad, en su singularidad, "el brasileño es así" y no hace más que practicar, incluso con arte,  su brasileñidad. El dependiente no explota a nadie: es simplemente más vivo para las jugadas, como el rey Pelé.