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lunes, 24 de julio de 2017

FRANCIA, UNA PLUTOCRACIA MAS

El gobierno francés de Emmanuel Macron tiene una extraña representatividad, lo que dice mucho de las democracias actuales, llamadas con frecuencia "representativas" (y, erróneamente, liberales, porque el liberalismo tocó a su fin con la crisis de finales del siglo XIX). Etimológicamente, la democracia es el "gobierno del pueblo" (el "demos"), aunque de este no se sabe bien a bien en dónde quedó. A lo sumo, la democracia es ahora el gobierno "de la mayoría", pero...ni siquiera esto es seguro.
      En efecto, en la segunda vuelta de las elecciones francesas, los electores se equivocaron de sentido del voto, y, como lo ha dicho la periodista francesa Natacha Polony, confundieron una elección presidencial con un referéndum sobre el Frente Nacional (FN), de derecha, algo que aparentemente nadie les estaba preguntando. Pareciera en efecto que les hubieran preguntado a los electores: ¿quieren ustedes al FN "fascista" en la presidencia? Muy "heroicamente", los bobos de "la mayoría" se cargaron a favor de La República en Marcha (LRM), de Macron. En la primera vuelta, Macron obtuvo apenas el 16 % de votos de los inscritos en el padrón electoral (del total del padrón): 32 % de los votos emitidos, porque hubo un 50 % de abstenciones. En la segunda vuelta, Macron obtuvo 66 % de los votos, pero con un tercio de votos nulos, en blanco o de abstenciones. Las elecciones legislativas dicen aún más: en la segunda vuelta votaron apenas 43 % de los inscritos (récord histórico de abstenciones: 57 %), y los ganadores obtuvieron alrededor del 55 % de los votos, por lo que, de acuerdo con la resultante presentada por Alejandro Teitelbaum en el portal de Alainet, representan...el 25 % del padrón electoral. En el mejor de los casos, LRM representa a un tercio del electorado, pero tiene 60 % de los diputados.
       Hace rato que categorías enteras de la población francesa no están representadas en ninguna parte. Los obreros representan el 20,5 % de la población activa francesa, pero en la Asamblea no hay ni un solo representante obrero. Obreros y empleados suman 50 % de la población activa, pero cerca del 80 % de los diputados franceses que entraron al Parlamento entre 2007 y 2012 provenían, siempre según Teitelbaum, de las llamadas "categorías superiores" (industriales, jefes de empresas, cuadros superiores, profesiones liberales...), que no pasan de entre el 13 % y el 14 % de la población. Hoy, ni el partido comunista tiene a obreros entre sus cuadros dirigentes (en la primera Asamblea Nacional francesa de posguerra, los obreros y empleados representaban 18,8 % de los diputados y los comunistas tenían 150 parlamentarios sobre 522).
       ¿Mayoría de qué? De los votantes, no tanto. Y representativa de las categorías socio-económicas de la población, menos. A lo que se parece mucho Francia es a una plutocracia -un gobierno de y para una minoría de ricos (es de lo que se trata en un país como Estados Unidos, cualquiera que sea el ganador).
   

viernes, 21 de julio de 2017

RUSIA-OTAN: HACE BUEN TIEMPO (GRACIAS AL SOL)

A partir del próximo año, la Armada rusa comenzará a estar equipada con misiles hipersónicos Tsirkón. Entre el año 2018 y el 2020, se equipará además no sólo a los grandes buques (Almirante Najímov, Piotr Veliki- Pedro El Grande, Almirante Kuznetsov), sino también a otros más pequeños.
       El Tsirkón alcanza una velocidad de Mach 8 (ocho veces la velocidad del sonido, hasta 7.400 km/h, o 2,5 km por segundo), vuela dos veces más rápido que la bala de un francotirador y no puede ser detenido por el escudo antimisiles de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluyendo los sistemas de detección Aegis. El Tsirkón hará inútiles los sistemas de defensa antiaérea estadounidenses para los próximos años (hasta 30). El Tsirkón tiene la ventaja de ser maniobrable (puede cambiar de dirección). El alcance es de 500 kilómetros y tampoco puede ser alcanzado por interceptores terrestres.
     Es el Washington Times que reconoció que el Tsirkón es un arma asimétrica que puede contrarrestar eficazmente un ataque nuclear. El mismo rotativo constató: "en este contexto, el sistema de defensa antimisil estadounidense parece obsoleto". Iván Konoválov, director del Centro de Análisis Estratégico de Moscú, declaro a la cadena rusa Zvezda sobre los sistemas antimisiles estadounidenses: "van a verse obligados a gastar su dinero en crear nuevos sistemas. Si desean gastarse el dinero, que se lo gasten. Es su problema". En efecto, parece que el problema ha caído del lado de Occidente y sus aliados. Y no es un problema menor.

miércoles, 19 de julio de 2017

LA OTAN SE PONE PARDA

Recientemente, la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) divulgó, en nombre suyo, un vídeo de homenaje a los llamados "Hermanos del Bosque", que después de la segunda Guerra Mundial crearon destacamentos de guerrilleros para luchar contra las autoridades soviéticas en los países del Báltico: Lituania (donde los "Hermanos del Bosque" tuvieron la mayor fuerza), Estonia y Letonia. El vídeo, de unos ocho minutos de duración, incluye testimonios de combatientes sobrevivientes que hablan gozosos y que han sido reconocidos oficialmente por sus respectivos gobiernos.
      Distintas autoridades rusas se manifestaron en contra de este vídeo, que en efecto, plantea problemas de interpretación histórica.
      Antes de que terminara la segunda Guerra Mundial, los "Hermanos del Bosque" participaron por miles en los rangos de las Waffen-SS nazis (un cuerpo de élite hitleriano), consideradas como organización criminal en los juicios de Nuremberg. Esta alianza atacó no nada más a los soviéticos, en el Frente Oriental, sino que se dedicó también al exterminio de judíos del Báltico (80 % de estos judíos fueron exterminados por los "Hermanos del Bosque"). Los judíos eran civiles. En las Waffen-SS participaron, además de los "Hermanos del Bosque" de los tres países del Báltico, hombres en armas de Ucrania, Croacia y Bosnia. Dicho sea de paso, después de la guerra hubo importantes jerarcas de los "Hermanos del Bosque" entrenados por la Central de Inteligencia Americana y los servicios secretos británicos (M-16, mediante la "Operación Jungla").
       Queda claro que el antisovietismo-anticomunismo termina invariablemente -como ha sucedido entre los ucranianos, los croatas y los bosnio-musulmanes- en la reivindicación del pasado nazi, por lo que, de nueva cuenta, cabe señalar que no hay la tal equivalencia entre los "dos totalitarismos". El asunto nunca fue así. LA OTAN hace proselitismo pro-nazi, así sea de manera indirecta, y reina en Occidente el mismo silencio que cuando la primera ministra británica ofrece "ataques nucleares preventivos" como quien ofrece dulces a la salida de una escuela.

lunes, 17 de julio de 2017

EL QUE SABE, SABE

Eso que tú quieres, éso tengo yo. Tal vez ha caído en el discurso del Otro, Big Mother. Y lo vive a plenitud.
     El perverso no tiene falta en ser, no le falta nada, no está nunca en falta, no es, a diferencia del común de los mortales, un ser incompleto. Vive a plenitud, a todo lo que da, al máximo, como si se tratara de velocidad, de estar a full. Es feliz, diríase que a ultranza, y lo ostenta con estetización en su Facebook. No hay grietas, no hay fisuras, ni fallas, ni "lapsus". Un neurótico puede envidiarlo. De hecho, el perverso se le cruza en el camino al común de los neuróticos para que éste lo envidie, para que envidie el saber-gozar, porque el perverso "sabe cómo hacerlo", y busca demostrarse y demostrar que "sí se puede". El tiene el saber sobre lo que tú necesitas. "Lo que tú necesitas es...".
     ¿Cómo le hace? Tapando la falta con poder y con la puesta en escena del poder. No, no está en decadencia. No, no hay graves problemas sociales, por ejemplo en la educación y en la salud, o en una industria en muchos lugares en ruinas, o por la violencia. No pasa nada, porque son "accidentes" o "daños colaterales", no muestras de que algo falla adentro. Adentro todo está completo, y hay que seducir al otro para "capturarlo" en la hipnosis ante ésta completud. Pervertir es, por etimología, "darle la vuelta", digamos que "sacarle la vuelta". El poder es el del "excepcional" y el de la "nación indispensable", Big Mother lo dijo. El poder te escucha, mientras no tengas nada qué decirle de alguna falla, ya que en éste caso le "sacará la vuelta" con un discurso de puesta en escena prefabricado, una desmentida o una denegación. No importa qué es la falta, importa taparla, no importa la "falta en ser", importa taparla con algún "tener". Eso que tú quieres, éso tengo yo. Pobres de los países y de las personas que no son, sino que aún tienen por hacer.

viernes, 14 de julio de 2017

ARROJADOS AL MUNDO...

Y arrojados a la victoria, nacidos para la gloria. El sistema que se declaró vencedor y el país que lo encarna muestran, cada vez que pueden, que no se trata de transformar nada, sino de garantizar el Dasein, el "estar en el mundo", el "estar-aquí", un "plantarse", para decirlo de modo más prosaico. La esencia del ser del vencedor consiste en "existir", en ser real y no ideal, en rechazar este ideal o lo que se le parezca (una convicción, un principio) y en reivindicar cualquier cosa que sea real, hasta un reality show. "Al ser le va el ser", así que al ser le va el american way of life. Se está "al modo de la existencia" en un mundo que "mundea" (!).!Pues que mundee!
      Así las cosas, a pesar de estar arrojado y caído, a pesar de la angustia (tal vez por el hecho de que el "ser" del campeón y número uno algún día no lo sea más), no hay de qué preocuparse, ni mucho que justificar ni argumentar (el que argumenta es porque no es). Se es para sí en tanto que se es único. Sólo hay que "develar lo oculto" del ser, con maneras estéticas, con algún "arte"o un "manifestarse" que sea tomado como tal. El ser se puede develar con el bello espectáculo bélico, la puesta en escena, al modo de la operación Tormenta del Desierto. Nada de razones. Simplemente un "i am tired of Saddam Hussein" ("estoy cansado de Saddam Hussein"), al modo de George H.W. Bush. O mostrando alguna fotografía de armas de destrucción masiva inexistentes. Ni quien reclame, porque lo que es, es, y cada quien es lo que es, "lo que hay", como diría mi compadre. Sí, "es lo que hay", así que toma lo mejor y manifiéstate, exprésate, pregúntate what's in it for me (que hay para mi en éste "estar aquí"). Quien diga que "no es lo que hay", sino que algo falta, que en realidad podría ser de otro modo o volver a ser de otro modo, está, como lo sugería Barack Obama, hoy ex mandatario estadounidense, en el "lado equivocado de la Historia". No es que Estados Unidos deba volver a ser algo en grande. Es que lo es y a "este ser le va su ser", por lo que sólo hay que existir.

miércoles, 12 de julio de 2017

EN ARAS DE LA PAZ

El fin del equilibrio bipolar creó la creencia en una paz universal (se hablaba entonces de los "dividendos de la paz"), algo así como la "paz perpetua" de Kant que Domenico Losurdo discute en Un mondo senza guerre (Un mundo sin guerra). ¿Es posible un mundo sin guerra?
       Estados Unidos ha estado inmiscuido en prácticamente todos los conflictos bélicos desde 1989-1991. Pero esta presencia no ha aparecido -ni siquiera entre la intelectualidad, la izquierdista incluida- como agresión imperial, sino como ánimo de preservar la paz, el "orden mundial" y "la seguridad" contra toda suerte de amenazas, entre las cuales no falta ahora "la amenaza rusa". Dicho de otro modo, Washington no aparece en esta serie de actos bélicos (Panamá, Iraq, Somalia, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania...) como un atacante y un factor de desestabilización, sino como una gran potencia que tiene que -por deber- intervenir militarmente para preservar la paz, evitar todo tipo de discordias (étnicas, religiosas, etcétera) y por "razones humanitarias". En otros términos, las intervenciones y ocupaciones de Estados Unidos y sus aliados y socios parecieran destinadas a preservar la paz y evitar conflictos. ¿Cuál paz? La del vencedor de 1989-1991, desde luego. Desde este punto de vista, las acciones militares de Estados Unidos resultan ser, a los ojos de la supuesta "opinión pública", un factor de estabilización, y entiéndase que de paz. No hay imperialismo, salvo el ruso en Ucrania y Siria; y no hay un gran trouble maker (perturbador), sino "amenazas" de "parias" y "canallas" para un mundo como el de Imagine, de John Lennon, de fraternidad universal y sin fronteras. En este orden de cosas, una agresión -un primer golpe nuclear, pongamos por caso- contra la Federación Rusa o contra China sería un acto defensivo contra "el zar hackeador de la democracia" o, muy secundariamente, contra el "peligro amarillo". ¿Acaso ese "zar" no amenaza nuestra seguridad y, sobre todo, nuestra paz? La "opinión pública" está lista para creérselo, entre otras cosas gracias al modo en que los medios de comunicación masiva y las presstitutes presentan el mundo: un lugar lleno de "peligros" para la pax americana.

lunes, 10 de julio de 2017

PRETTY BLUE EYES

Desde principios del siglo XX, Estados Unidos no ha podido recuperarse de sus crisis económicas sin guerra. Como lo recordaba hace algún tiempo Myléne Gaulard en una conferencia sobre Rosa Luxemburgo disponible en la Web, en 1914, al inicio de la primera Guerra Mundial, Estados Unidos se encontraba en recesión y la tasa de desempleo sólo pudo bajar espectacularmente para 1918 gracias al conflicto bélico. También según Gaulard, el New Deal de Franklin D. Roosevelt sólo pudo funcionar a medias y los niveles de actividad económica (como la inversión) a finales de los años '30 no eran mejores que los del comienzo de la Gran Depresión. El asunto puede seguir: aún recuperándose con la segunda Guerra Mundial, Estados Unidos volvió a tener tendencias a la recesión en la posguerra y salió a flote parcialmente gracias a la guerra de Corea y luego a la de Vietnam. A principios de los '80, el entonces presidente Ronald Reagan llegó con una recesión y lanzó la "Guerra de las Galaxias"-aunque no se concretó- contra la Unión Soviética; algo similar pasó en vísperas de la primera guerra de Iraq.
      Cabe señalar que Estados Unidos ha ganado casi todas sus guerras (incluyendo las de Iraq y Afganistán), salvo en Vietnam. La primera guerra del Golfo estuvo destinada a que los estadounidenses se deshicieran del "síndrome de Vietnam". Esto quiso decir "volver de nuevo aceptable la guerra" (make war great again!) siempre y cuando volviera a ser rentable (con todos los inventos a prueba en la operación "Tormenta en el Desierto").
       La guerra ha sido propuesta por varios economistas -John Maynard Keynes incluido- como una forma de salir del atolladero de la crisis. Hace poco (2011) lo proponía medio en broma medio en serio (contra una "amenaza alienígena") el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman.
     El armamentismo (la industria militar) supone, según Rosa Luxemburgo, una "punción" -vía impuestos - sobre el salario para trasladarlo al gasto que crea demanda para las empresas militares, una nueva "salida" de inversión. Es por este motivo que terminar con los complejos militares-industriales podría ayudar en cambio a gastar en otras prioridades para salir de la crisis (sacando a mucha gente de la pobreza), según la argumentación que defendió largamente, por ejemplo, Fidel Castro. Pero el capitalismo prefiere resolver antes los problemas de ganancia, recuperándola, cuando tiende a caer, con la guerra, el negocio con la muerte, digamos que "el último negocio" (contrarrestar con la muerte la caída tendencial de la tasa de ganancia, incluida la que puede provocar la sobre-producción en la industria bélica). La guerra permite efectivamente destruir la sobre-producción, el exceso de mercancías y (supuestamente) de hombres, y "recomenzar el ciclo" de acumulación. Es probable que el capitalismo deje de incluir entre sus negocios las grandes guerras -que no son una fatalidad histórica- cuando se le aparezca que no son rentables, sino que pueden conllevar más costos que beneficios.

viernes, 7 de julio de 2017

SEDUCCION

La destrucción de la Unión Soviética y el bloque socialista no fue violenta, salvo excepciones. Se pareció más bien a un acto de seducción en el cual, con tal de estar a la moda, buena parte de los habitantes del otro lado de la Cortina de Hierro no tuvo ninguna dificultad en dejarse persuadir. El mundo capitalista venía construyendo un escaparate desde tiempo atrás: se sabía así, por ejemplo, que Berlín Occidental era una "vitrina" para deslumbrar al Este "gris".
       En la seducción, el ser de quien seduce parece perderse escondido en el parecer. Así que el mundo capitalista no enseñó los dientes ni las garras, sino las mercancías y el dinero, al punto que en 1991, poco antes de ser objeto de un "golpe de Estado", el líder soviético Mijaíl Gorbachov estuvo cerca de conseguir algo así como un Plan Marshall para su país en una reunión del G-7. Y es probable que muchos soviéticos lo desearan. Tenían ante sí, más allá de escaparates locales semi-vacíos o vacíos, un gigantesco "mercado del deseo" exterior, hecho más de publicidad y de mensajes subliminales que de propaganda directa, a diferencia de la propaganda soviética, que nada o casi sabía de mercadotecnia. Si el apoderarse del bloque socialista fue una "promoción de venta", funcionó a la perfección. Fue al mismo tiempo una "promoción de venta" y una compra (algo así como una OPA, Oferta Pública de Adquisición), más que un acto de guerra.
      Después cambiaron las cosas. El ser despuntó detrás del parecer, con su naturaleza y sus propiedades. Acabaron tocando a las puertas de la otrora Rusia soviética no los Reyes Magos ni Santa Claus cargados de regalos, sino tropas, buques de guerra, cazas, escudos "anti-misiles" y toda una parafernalia bélica, sin que los rusos tengan una explicación convincente, porque decir que el mundo capitalista "se quedó  en la época de la Guerra Fría" y que "los tiempos han cambiado" no es un argumento, sino una pirueta retórica o un mal intento de revire. Simplemente, aunque existan otras posibilidades y tendencias hoy, la guerra es inherente al capitalismo, no por cuestiones de "mala intención", sino de sobre-producción, exactamente el mismo motivo por el cual hubo la "promoción de venta" previa que tanto encandiló a los soviéticos y los atrajo por lo menos desde los años '70.

jueves, 6 de julio de 2017

ESPECIE DE...

Hace algunos años, no tantos (por lo menos hasta la década de los '70 del siglo pasado), no se estilaba, mucho menos con la frecuencia de hoy, hablar de "la especie", en referencia a los habitantes del planeta. Hoy no escasean las preguntas sobre "la sobrevivencia de la especie", el "futuro de la especie", etcétera, de un modo claramente darwiniano. ¿Está "apta" la "especie" para sobrevivir? Es posible pensar, por lo demás, que dentro de la "gran especie" hay distintas "especies", para beneficio del "pluralismo". Dicho sea de paso, al hablarse de "especie" se deja suponer que se está en "evolución", como todas las especies, y no en "revolución", algo que no ocurre "en todas las especies", salvo en la humana.
      Hasta los años '70, en efecto, muchos preferían hablar de "la Humanidad", con mayúscula. ¿Iba a sobrevivir la Humanidad a un conflicto nuclear, por ejemplo? Hoy, muy llamativamente, casi nunca se habla de "la Humanidad", ni se dice de alguien que tiene "humanidad" (con minúscula), sino que se menciona su "lado humano", como si el otro fuera animal -lo propio de la especie biológica. Así, tal o cual "dejó ver su lado humano", o tal o cual tiene "un lado muy humano". Esta forma de hablar asocia "lo humano" con el Bien, aún cuando el siglo XX demostró que el ser humano -no la especie- es capaz de los actos más inhumanos, de comportarse peor que un animal (ningún animal crea cámaras de gas para matar en serie, industrialmente, por ejemplo).
      Se habló de "Humanidad" cuando existió la idea de que el ser humano se distingue por su capacidad para hacerse consciente y emanciparse -del comportamiento inhumano- y cuando el peligro del aniquilamiento nuclear requería un grado de conciencia muy alto para evitar lo peor., lo que se logró gracias al periodo de Mijaíl Gorbachov en el liderazgo soviético.  Cuando había Humanidad, era además en común, por la destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés) en caso de guerra nuclear. La vuelta a "la especie" es a la "sobrevivencia del más apto", incluso en caso de conflicto nuclear, por lo que "la especie" busca deshacerse de "los más débiles", o los que cree tales. Se perdió de este modo la idea de una Humanidad compartida entre iguales, para que quede claro que, al mismo tiempo que unos creen ser más aptos que otros ("excepcionales", "indispensables"), en realidad pueden estar mostrando que son más inhumanos, o simplemente humanos inhumanos a quienes, por lo demás !los vasallos reclaman liderazgo! La vuelta a "la especie" es así, desde los privilegiados, una petición -aunque recubierta de moralina o incluso involuntaria- de deshumanización. !Vaya evolución!

lunes, 3 de julio de 2017

DE POSTRE

Es mediante el lenguaje -y el "significante"- que se encuentra en la universidad pública el modo de "deslizar", pero sin decir. Hay que estar en el significante y hacerlo circular. En apariencia, no hay modo de establecer significados, pero no importa demasiado: en efecto, se ha instituido la moda de que, ya que la realidad no se puede conocer, lo que cuenta son los "juegos de lenguaje" y las convenciones (por lo demás arbitrarias) sociales que deciden el punto en el cual, para decirlo en términos del psicoanalista francés Jacques Lacan, la palabra/discurso se "atornilla" o se "acolcha" (por ejemplo, socialismo=escasez o mercado=riqueza).
     Gracias a la intrusión de estas "corrientes" en la universidad pública, ésta terminó por no definir por sí misma el significado y el sentido de lo que hace, delegándolo, supuestamente, en "la sociedad a la que se debe", aunque se trata en realidad de los medios de comunicación masiva y los organismos internacionales. Son ellos los que determinan mediante ventrílocuos "la agenda". El eco que encontraron estuvo en la filosofía universitaria en MBP, los filósofos analíticos, los de los "juegos del lenguaje" e incluso, a final de cuentas, entre los nietzscheanos sueltos por ahí, puesto que para Nietzsche, la "lectura" del mundo (por llamarla de algún modo), un mundo que no se puede conocer, no es más que un interminable juego de metáforas, metonimias, etcétera. ¿Qué es lo que importa? Cuando no el informe experto (algo sí como el briefing), el comentario del opinólogo o cafetólogo ante los reflectores, en ambos casos "en torno al significante" designado desde fuera. En medio queda -sobre mujeres, jóvenes, indios, negros, gays, etcétera- la exégesis o la glosa que inventara el franquista catalán Eugenio d'Ors. Es también desde fuera -puesto que ya no se produce en función de necesidades internas, las disciplinarias incluidas- que se lanzan los temas de consumo, por lo general, de coyuntura. Los universitarios públicos consumen los objetos designados desde fuera por el neo-fascismo cultural de los medios de comunicación masiva y las redes, confundiéndolas con "la sociedad". Se va "de caso en caso" como en la canción se va "de golpe en golpe": en la sincronización y con ritmo por las urgencias de competir ("no quedar fuera") y por la atracción del neo-fascismo cultural, al grado que, volcados hacia fuera, los académicos suelen ser los primeros en lanzarse contra la academia y contra el raciocinio, vendiéndolo para comprarse algo en el consumo foráneo.

viernes, 30 de junio de 2017

A GOZAR

La universidad pública no lo es desde el momento en que introduce en su funcionamiento criterios de mercado (el intercambio entre dos partes privadas, quien ofrece y quien demanda): hay una "oferta" académica para estudiantes que sienten así que "el cliente es rey" ("al cliente lo que pida"), incluso cuando no hay mayores pagos de por medio (ni de promedio, a diferencia de la universidad privada).
        Aunque el psicoanálisis no se enseña en esa universidad, en los últimos años fue deslizándose con la moda lacaniana la de insinuar el goce (o "plus-de-goce", con el "plus" de "plusvalía") incluso pese al psicoanalista francés, para quien el goce estaba asociado al usufructo (en el límite, digamos que una forma de renta) y al gasto. Más de un universitario usufructúa (una "posición") y gasta, para no decir que, mientras se pide dinero del Estado, hay un despilfarro monumental, mismo que da la impresión de que la ruina académica no es tal, o de que en todo caso importa poco ante la fiesta de los reconocimientos mutuos ("universidad de compadres" para "capitalismo de compadres") y los viajes al mundo entero. La universidad, pues, es gozosa, está para ser disfrutada (lo que sugiere de por sí un esfuerzo menor).
      Para Jacques Lacan, al goce se renunciaba porque el individuo está siempre "agujereado" por la falta, está "con falta en", "tachado", algo que podría ser también el principio del productor/trabajador, en el recomenzar infinito de la creación y la reproducción. Al universitario que goza, en cambio, no le hace falta nada, ni esforzarse mayormente: vive "a plenitud" del erario, del Otro que le dicta "!goza!" como lo haría cualquier anuncio publicitario. "!Goza!" y deja hacer negocio (es también el sentido del anuncio publicitario). El estilo neo-fascista cultural hippy puso el goce (¿acaso no es una moda entre otras pasarse el tiempo en el derecho al cuerpo?), y entretanto la burocracia dejó de serlo: se convirtió en tecnocracia encargada de brindar "servicios expertos" al exterior de la universidad, digamos que "ofertándose" y olvidándose de funciones sustantivas internas. Y como diría HM: "para terminar, una pregunta: ¿y el arte?¿Helarte?, !jamás!, ¿Calentarte? !Siempre!". ¿uh? A gozar.

miércoles, 28 de junio de 2017

THERE'S A KIND OF HUSH, JOHN, ALL OVER THE WORLD...

Tal vez papá quiso ser activista. Después de todo, muchos consideran, como lo hace CAAR, que 1968 fue una "revolución mundial", y ser activista es una manera de rejuvenecer, algo que a papá sin duda pudo interesarle. Así que tuvo otro hijo pródigo, un joven Quetzalcóatl al que le fue reconocida la obra jurídica antes mismo de haberla hecho. Ya nada más falta que, en una pausa del activismo, JMAR haga algo de academia, en serio, la obra de investigación incluida. De otro modo, pudiera parecer que la universidad pública "paga para que le peguen", o que se confunde academia y activismo (y se premia el activismo a favor de todas las buenas causas que proliferan en el mundo actual, desde las mujeres hasta los jóvenes). No es nada más JMAR: en realidad es toda una empresa familiar (algo así como una Pyme, pequeña y mediana industria) que incluye a la esposa, sus dos hermanos, el padre difunto, el abuelo y los padres del premiado, unos ocho en total. Quetzalcóatl ha demostrado que se puede hacer activismo y alguna clase de negocio al mismo tiempo. Papá seguramente no debe molestarse tanto y el asunto pudo haberle parecido en realidad hasta atractivo. Uno privatiza soterradamente y al mismo tiempo brega por las causas más nobles de la especie. Es más, uno hace su propio activismo para presionar al sistema.
      JMAR, a quien algunos consideran hoy un "agente ruso", tiene una vídeocolumna en RT (Russia Today) en español, en la cual, en vez de informar, analizar y/o brindar algún servicio, gritonea berrinche tras berrinche, en aras de lo que él mismo llama un futuro "libertario", tal cual. Tira manotazos, da de patadas y cree que es parte de "La batalla por México", el tipo de mentira que puede contarse a sí mismo quien, en lo fundamental, está librando una batalla a favor suyo y del propio vedettismo. La universidad premió como si fuera investigación a alguien cuyos intereses fundamentales son su propia persona y el activismo rayano en provocación (para hacer una "revolución de colores"). En suma: papá ni investigó al investigador, simplemente porque no importa, sino que había que seguir en la doble "revolución permanente" de la privatización y el libertarismo.
     

lunes, 26 de junio de 2017

TOP OF THE WORLD

Regresó el hijo pródigo. Papá dirige una universidad pública y el hijo propone en la selva Lacandona "hacer pedazos" al Estado, como supuestamente lo hubieran propuesto Marx a propósito de la Comuna de París y Lenin a partir de los soviets. De manera increíble, papá premia al hijo, con reconocimiento y emolumentos, para que siga prestándole voz a los neozapatistas. No, papá no es autoritario, no reprime, no coerciona: tolera que su hijo proponga "destruirlo", hacerlo añicos, llenarle la entrada de indios levantiscos, etcétera, en plena provocación, y lo recibe (los recibe) con fiesta y comida opípara en casa.
       El hijo pródigo se ha desprendido, él también (lo hacen todos) del marxismo tradicional y propone que los "movimientos sociales", así de telúricos, se organicen solos, sin vanguardias, sin líderes, "sin Comités Centrales", etcétera, en pleno espontaneísmo. En el fondo, no es anarquismo, como ciertamente lo dice el señor, convencido de que en América Latina están "los movimientos sociales más importantes del planeta" (pudo agregar que intergalácticos) y, por cierto, uno de los máximos pensadores universales "de todos los tiempos"- no es otro que BEA, el lector de Sartre y Heidegger. En vez de anarquismo, es la creencia libertaria (y no liberal) de los neocons estadounidenses: el mercado, supuestamente, se auto-organiza, se "autorregula", y a menor intervención estatal, mejor. Lo mismo dice el hijo pródigo de los "movimientos sociales". Y está la misma insinuación que en el supuesto "neoliberalismo": que haya alguna forma de organización estatal o algún liderazgo es una potencial traición, el riesgo de sacrificar a subalternos y otros en el altar de los intereses "del Comité Central" o instancias por el estilo (líderes charros, etcétera...).
      CAAR, el hijo pródigo, es antisistémico, anticapitalista y, sobre todo, modesto: seguidor de "uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos", estudioso de "los movimientos sociales más importantes del planeta", publica a los "grandes clásicos" de nuestro tiempo y no aparece como mitómano, sino como alguien "que se atrevió a trascender", dizque sin vanguardismo, pero con esa manía latinoamericana de superarlo todo de antemano. El gauchisme, en el caso de CAAR, dice para los "movimientos sociales" lo mismo que dicta "el mercado" para la vida en sociedad, así que, después de todo, bien vale la pena que papá se haga de la vista gorda ante los escándalos vandálicos de su hijo pródigo.

viernes, 23 de junio de 2017

UN MITO QUE SE HIZO MITOTE

El hoy ex Obispo de Copilco tuvo todo el tiempo del mundo de echarse a la bolsa, reciclándolos, a varios izquierdistas universitarios. Fue, aún sin quererlo, toda una operación de "lavado rápido" para que la degradación de la universidad pasara por libertad, diera en permisividad y rematara con la adhesión de los "críticos del sistema" felices de verse incluidos en él.
     BEA encontró la extraña ocasión de hacer pasar ideología por cultura, algo frecuente en Latinoamérica, y de inventarse para la región un ethos barroco extremadamente dudoso, pero de apariencia y aparición tan incuestionables como la Virgen de Guadalupe. Entendiendo al ethos como "modo de comportamiento colectivo", lo barroco, vulgarizado (todo podría indicar que el mismo BEA pensaba en una alternativa post-barroca), se convirtió en forma de ser y, desde luego, también en estilo y gusto, al modo del neo-fascismo cultural. Una "forma de ser", supuestamente, está "codificada" de tal modo que no es cuestionable y gusta o no, punto (y si no te gusta, te largas...).
      Ese ethos barroco justificó, en nombre de hacer soportable lo insoportable, vivible lo invivible, (las contradicciones del capitalismo), el subdesarrollo como forma de ser e incluso como reivindicación "anticapitalista", desde atrás (el siglo XVII) y no desde el futuro, toda una pirueta para un marxista que escondió su gauchisme bajo la alfombra, entretanto (BEA había conocido a Rudi Dutschke, el...socialista evangélico). Dicho sea de paso, no fue obra de investigación, sino de "inspiración": no hay ninguna referencia, en la obra de BEA, a los clásicos estudiosos del barroco (como José Antonio Maravall) o al texto (de 1944) Lo barroco, del catalán Eugenio d'Ors, difusor cultural del franquismo (no en balde se habla aquí de neo-fascismo cultural) y partidario de "humillar a la Razón". Para colmo, BEA fue glorificado en la Venezuela chavista que tiende a convertir en folklore mucho de lo que toca. Por lo pronto, el entonces Obispo de Copilco podía escudarse en el izquierdismo, supuestamente en "lo nuestro" y en alguien "anti-sistema" para darse "mundo" (¿roce?) y frivolidad y hacer "tolerable lo intolerable", la privatización soterrada pero constante del quehacer universitario, convertido ciertamente en espacio barroco. El culto a BEA funcionó, en particular con los lobitos, como en otra época y otros espacios el festinar de "lo abigarrado" de RZM.

miércoles, 21 de junio de 2017

LA DESTRUCCION DE LOS ESTUDIOS LATINOAMERICANOS ( Y II)

La suya es una filosofía de shopping mall, donde se puede escoger de todo y comer con las combinaciones más extravagantes -ausentes las limitaciones de la Casa Grande- sin que haya una que se imponga, por lo que el consumidor aprecia la diversidad y la convierte en diversidad de epistemes (y agresión contra la academia). Lo que importa es que no haya ninguna restricción o, dicho de otro modo, que el Estado-nación, una "construcción artificial", no impida el usufructo de "la variedad" y lo que AQO ha llamado la "reindigenización" del mundo, seguramente la más reciente rebelión dionisíaca, en plena orgía, contra la Razón apolínea.
       Estos nuevos estudios latinoamericanos, decoloniales, son fruto de tres décadas de estancias frecuentes en universidades estadounidenses (incluyendo a EDA), para las cuales los campi, en materia de ciencias sociales (salvo economía) y Humanidades son una cafetería con buffet. Ahora que ya no hay "eurocentrismo" -se critica mucho a una Europa en general, se dice poco o nada sobre Estados Unidos en particular-, se puede consumir subalternidad hindú o zulú, naturaleza quechua, futuro chino-han, causa birmana, wiphala boliviano, prácticas budistas, yoga, santería cubana, tour por la Lacandona, etcétera, como quien se está a la entrada de causa limeña, al plato fuerte de bisteck a lo pobre chileno y al postre de éclair con chinicuiles, los gusanos rojos oaxaqueños. Estas son prácticas frecuentes entre los neo-fascistas culturales que se apoderaron de la cartelera, intrigando contra los retóricos de antaño, y cualquier día pueden invitar a Chamalú o su equivalente a la academia y gritar a la represión si no se admite al chamán, lo cual sería "políticamente incorrecto". Los hijos de la Casa Grande -hoy reconvertidos a galletitas y café y a la instrumentalización descarada de las relaciones personales- están en estilos y gustos y lo desconocen todo de los estudios latinoamericanos, aunque han interiorizado la buena conciencia estadounidense que "hace algo" (!please do something!) hasta por las causas de los lugares más recónditos del planeta (#todossomosmapuches). Los estudios latinoamericanos son performance o happening apenas disimulados, como en la época en que los conquistadores presentaban a gente emplumada y cobriza en las cortes madrileñas. A estos lobitos no se les oirá nunca nada por "la especie" (como la llama insistentemente AQO) contra el imperio estadounidense, pero sí el reciclado de todo el vocabulario de organismos internacionales (gobernanza, empoderamiento, etcétera...). Luchan contra "Europa" y contra una episteme por pretender ser Una, pero no contra un imperio por pretender ser el único (excepcional e indispensable). Hace más de un siglo que América Latina y el Caribe ha tenido que vérselas con las mil y una formas de injerencia estadounidense, pero los lobitos se las traen contra "Europa" y, tal vez, contra la producción y la creatividad en nombre del derecho a consumir y a la renta (eso sí, compartida con los retóricos de antaño, al menos antes de tragárselos).

martes, 20 de junio de 2017

LA DESTRUCCION DE LOS ESTUDIOS LATINOAMERICANOS (I)

Uno de los factores que ha contribuido a la destrucción de los estudios latinoamericanos es la retórica, bajo una fuerte influencia política de la Revolución Cubana, aunque es un mal heredado del pasado incluso previo a las independencias.
      Aunque parezca inocua, esta retórica, llena de buenos sentimientos porque se está en la "buena causa", habla para callar y con harta frecuencia le habla nada más al poder. Se pasa el tiempo en todo tipo de "celebraciones": aniversarios, obituarios, onomásticos, centenarios, homenajes a los "grandes", etcétera. El otro tipo de celebración es el que se juega entre "invitados a comer". En efecto, cada vez que fallece un intelectual "afín", curiosamente se lo recuerda "en colectivo" porque "la vez que fuimos a comer...", "cuando estuvimos comiendo en casa de...", "estábamos en una comida con...", y así por el estilo. El problema está en que los estudios no son en principio celebraciones ni auto-celebraciones, pero se siguen resolviendo los rumbos de esos mismos "estudios" como si estuviéramos en la Casa Grande, que es como estos "estudiosos" entienden la "Patria Grande".
     A pesar de que hay pensamiento y pensadores en la historia de América Latina, no se recogen sus obras como tema de estudio (como algún tiempo lo hizo de manera muy loable Casa de las Américas en Cuba). En realidad, tampoco se analiza la actualidad: se "toma la tribuna" para "hacerla de tribuno", cosa que sucede con harta frecuencia en portales cubanos (Cubadebate, Prensa Latina) y otros ("Con Nuestra América"). Dos valiosas excepciones son Telesur, que no se ocupa nada más de América Latina y tiene vocación internacional, y Alainet, por su diversidad, que abarca prácticamente toda la región latinoamericana. Pero las más de las veces ni leyendo entre líneas se puede aprender leyendo u oyendo a los latinoamericanistas cuya función es -además de auto-homenajearse- acallar en nombre del Bien (del que difícilmente se puede disentir sin caer en el "lado equivocado de la Historia", el tipo de formulación que por cierto también han usado los demócratas estadounidenses contra alguien como el gobernante sirio al-Asad).

viernes, 16 de junio de 2017

UNIVERSITARIO IN

Más de una universidad ha contribuido a la instalación de un neo-fascismo cultural por el cual, como decía Michel Clouscard, "todo está permitido, pero nada es posible". Ese neo-fascismo parecería haber deformado en gran medida sus fuentes para volverlas" recuperables".
         El marxismo fue abandonado desde los años '80, pero quedó, en vez del ideal de la emancipación, el de la "liberación", llamada además "revolución". El imperio no ataca: "libera" a los países de "tiranos" como Noriega, Hussein, Kadhafi, Milosevic, al-Asad y los primeros en repetirlo son los universitarios, que por lo demás no han perdido su activismo. Ahora poco falta para el Frente de Liberación de la Mujer, el Frente para la Liberación LGBTTI, el Frente para la Liberación Animal, el Frente para la Liberación de la Naturaleza y otras causas de lo más nobles que por lo demás, desconociendo otras dimensiones del mundo y todas las tradiciones disciplinarias, invaden los campi. Los radicales tienen a sus hijos ocupados reproduciendo fuera de la universidad lo que son en realidad "nichos de mercado", como los llaman los empresarios. Qué importa: los medios de comunicación masiva anuncian cada día algo "histórico" que se olvida al día siguiente y para los universitarios la velocidad tecnológica, que amenaza con ir demasiado rápido (nunca se está al día), es una "revolución", mientras se sigue con las modas que ocupan el espacio entre la híper-ciencia y la gesticulación estetizante, puesto que se pueden tener todos los estilos, pero no todas las ideas (algunas son descartadas en el medio mundano y frívolo como "faltas de gusto", aunque con argumentos más sutiles y "desideologizantes").
        La segundo fuente es el freudismo, que encaja con la "liberación": sí, suéltalo ya. No sólo "lo personal es político", sino que todos los fantasmas familiares son llevados a los campi para ser "reciclados" en el "derecho a la subjetividad de cada quien", que suena curiosamente, también, a derecho a consumir (y ser consumido, devórame otra vez).
       Finalmente, está Nietzsche, el gran favorito, el "rebelde aristocrático", como lo ha llamado Domenico Losurdo (y así debiera ser llamada más de una "vaca sagrada"): permite que todas esas "naturalezas", como tales incuestionables, se den el tono de superioridad del "súper-hombre" e inviten al mismo tiempo a la disipación en la gran feria dionisíaca, en la cual no hay clases: solo hipsters, bourgeois bohëmes leyendo a Cioran y, claro está, clanes salidos de los campi a dar lecciones sobre las "buenas causas"...de las cuales pareciera recomendable no desviarse, para no ser tachado de "cripto-fascista", "genéticamente estalinista" o admirador de tal o cual "nuevo Hitler".

miércoles, 14 de junio de 2017

PROVOCACION

Entre los neo-fascistas culturales, todo se juega "como en familia", eso sí, endogámica: al mismo tiempo que se usufructúa se provoca a papá, al igual que afuera se provoca al Estado. Provocar es también escandalizar, por lo que no debiera extrañar que los medios de noticias se comporten hoy como la sección de Sociales: es noticia lo que escandaliza, entre sección de Sociales y nota roja. Incluso ocurre que a los eventos universitarios se va a provocar y escandalizar, a mostrar que se es frívolo y mundano porque la seriedad del productor es mal vista.
      Como lo sugería Michel Clouscard (Néo-fascisme et idéologie du désir/Neo-fascismo e ideología del deseo), el neo-fascista cultural desprecia (cuando no ignora por completo) al productor, como desprecia la creatividad. A nombre de la "ciudadanía empoderada" y la "sociedad civil", lugares incontaminados por el Estado y por ende automáticamente inocentes, se busca humillar a la persona pública y política: el ser humano no puede convertirse en sujeto y no puede reconocer el deseo del otro, menos si es productor. El deseo no busca al otro ni su obra sino el goce inmediato y la destrucción en el consumo. No hay, para decirlo con palabras del psicoanalista francés Jacques Lacan, "falta en ser", sino que se confunde con "falta en tener" y el neo-fascista exhibe que nada le falta, que nada le es necesario (ha salido del estado proletario de necesidad): cualquier alusión a la "falta" -percibida como fisura, grieta y no como fuente eterna de producción- es esquivada por quien ostenta -por ejemplo en las redes antisociales-su infinita felicidad. "Así, escribía Clouscard, se consume sin reconocer, uno se sirve del objeto despreciándolo: es el estatuto del sátrapa, de los emperadores romanos de la decadencia, es la vida parasitaria de tantos otros, menos potentes pero igual de aprovechados".
       El neo-fascismo de hoy es en mucho cultural (en clima de Weimar) y no es "productivista", a diferencia del fascismo de antaño. Es el usufructo de la renta en familia (¿quién tiene el Falo/poder?) y sin producción. Ciertamente, hay desprecio por las potencias de productores y no sometidas a la oligarquía financiera, pero también hay una tendencia a fagocitarlo todo -incluyendo lo mejor del capitalismo- en el usufructo y en la sincronía que es disolución. !Todos juntos, ya!

lunes, 12 de junio de 2017

MODA NATURAL

Les gustan las cosas "al natural", "bio", orgánicas, como los intelectuales orgánicos (¿de la granja?). Sus padres, si universitarios, se fueron mudando desde los '80 hacia las afueras de la ciudad, así fuera rodeados de pobres (era parte del paisaje auténtico), o pasaron buena parte del tiempo en alguna casa de campo para invitar a los colegas y asegurarse el ascenso. Los hijos (las hijas, sobre todo) estudiaron en el extranjero y se casaron allá lejos con una promesa -auténtica también- de ascenso. Con todo, les sigue gustando lo campestre, lo rústico, lo arcaico, como lo prueban sus Facebooks.
       Les gusta la comunidad primitiva, antes llamada "salvaje" y ahora "originaria", porque, como resumía Michel Clouscard a principios de la crisis (Néo-fascisme et idélogie du désir/Neo-fascismo e ideología del deseo), representa una supuesta Edad de Oro, de caza, recolección y pesca, en la cual no había Estado, un Estado por definición "represivo", "coercitivo" y/o "autoritario". Cuando este Estado era inexistente, los primitivos se dedicaban simple y llanamente a ir en pos de sus deseos y a satisfacerlos, como lo hizo el hippy de papá que regresó feliz de Katmandú y como tal vez querría hacerlo -parafraseando a Clouscard- la Marie-Chantal que sigue seminarios sobre Foucault. En la comunidad salvaje no hay Estado, pero tampoco hay realmente producción: es un mundo que además de lúdico, mágico, es también libidinal en la medida en que es el deseo el que "produce" (cuando no la naturaleza que muy agradablemente da sus frutos sin tener que esforzarse, no work). Al turismo suele gustarle la playa escondida (y un poco de nudismo), algún espectáculo autóctono-maya, alimentarse en la palapa de lo recién salido del mar, o el montañismo presumido en el calzado urbano y hasta en las mochilas del país de adolescentes. También se puede adornar el hogar de estatuillas africanas y seguir en el exotismo para disfrutar el fin de semana de comida tailandesa y cine sudcoreano. Sabores de la naturaleza, paisajes de un mundo raro, pero en nada "artificial".
        Clouscard hacía notar desde 1973 que en este ambiente fue surgiendo una élite (por lo demás perfectamente tecnócrata) anti-élite y, con la pérdida del oficio (también "artificial"), una intelectualidad-anti-intelectual (empezó a detestar el pensamiento), así como fueron despuntando universitarios anti-universitarios (todos con sus hijos en el extranjero, dicho sea de paso, y no en el Bronx local). Lo que este neo-fascismo cultural "enseña" son sus deseos convertidos en materia de estudio, porque "lo personal es político", y lo que Clouscard llamaba el "ligue cultural". Lo "marginal" -que de otro modo sería lumpen- se ha convertido en "natural", naturaleza del Hombre, fusionada con la naturaleza a secas (la Pachamama con derechos). Al Hombre no lo define el trabajo (transformación de objetos, transformación de sí mismo, transformación de sus relaciones con el prójimo que se aprende a conocer), sino el deseo (el propio, no tanto el de los demás). El ultra-endogámico Facebook responde a la pregunta: ¿cuáles son tus deseos? y suele mostrar por lo demás a la familia como "comunidad primitiva" y lugar de todas las inocencias (la foto del titular bebé). Es este neo-fascismo -con una antropología neo-fascista- el que está a la vanguardia del cambio y hasta de las "revoluciones" un poco por doquier, para felicidad de papá el neo-conservador. Después de todo, el mundo es, aunque ya no va.

viernes, 9 de junio de 2017

MODA LUMPEN

En el latente neo-fascismo actual se está lejos de la producción y del trabajo asalariado (no falta en cambio el freelance  en ciertos medios), hacia arriba en la jerarquía social y en la creencia de que la sociedad actual es "de consumo", con el "fin del trabajo" (lo prometió Jeremy Rifkin, funcionario de la administración Clinton) y la llegada de un mundo "lúdico", donde todo es "divertido". Se consume en ascenso para tener confort, standing y acercarse al lujo (de todos modos inalcanzable) de la oligarquía financiera, alejada ella también de la producción, puesto que está en la especulación.
     El consumo tiende a imponer lo californiano y sobre todo, lo lumpen: la transgresión (ostentada) de todas las formas, el ir de tenis al trabajo, los tatuajes, el arete en la oreja o en la boca para el hombre, el peinado "el último de los mohicanos", el jean deslavado o roto, el sombrero de safari australiano, la camiseta (playera) descosida, el "atuendo" playero con crocs, el país de mochileros adolescentes, la significación de que "se hace lo que me da la gana" y de que se comparte entre muchos el underground, donde no cuenta el gusto sino el adelantarse a la violencia latente y de "soltar al perro" (incluido al filósofo, Les chiens de garde, Paul Nizan). Así, sin que parezcan entenderlo incluso quienes lo promueven, matar y descuartizar, en un mundo que estimula por todos los medios la lumpenización, es "lúdico" y "marginal" al mismo tiempo, lumpen y "juguetón", es el dar rienda suelta a lo que Bernard Stiegler ha llamado el "capitalismo pulsional". Predomina el lumpen más que el "proletario", aunque, siguiendo a Stiegler, haya "proletarización" porque se ha perdido desde el saber-hacer hasta el saber-vivir.
      Entre la obtención de una renta y su consumo interesa hacerse de bienes de representación, porque cuentan mucho los signos, como lo hacía notar al principio de la crisis Michel Clouscard (Néo-fascisme et idéologie du désir/Neofascismo e ideología del deseo). Consumir es hacerse de un "estilo de vida" y, supuestamente, los seres en sociedad ya no se diferencían sino por gustos y "estilos", en lo mundano, en la forma de gozar, de usufructuar, como la oligarquía financiera usufructúa y goza sin producir. Para reproducir este estado de cosas, un miríada de intelectuales, universitarios, artistas, periodistas, publicistas, mercadólogos, diseñadores, gente del espectáculo, etcétera, se encargan de ganarse la vida "haciendo circular" parte del excedente (la derrama que promete inclusión), rotando el capital, sin creatividad pero con gritos y performance. Se quiere hacer creer que "estilo de vida" es "nivel de vida" (al menos imaginariamente) y el ser ya no está en el tener sino en "los signos del tener": "el arribismo -decía Clouscard- necesita marcar, distinguirse, aparecer". Es hoy el diseño de las redes antisociales que hace circular curiosamente los mismos signos, aunque los gustos parezcan diferir. La oligarquía financiera es antisocial: hace "huelga permanente de inversiones". Entre esa oligarquía y el lumpen (desde el terrorista de bandera falsa hasta el pulular de la pequeña delincuencia y el affairisme), la "clase media" pretende identificarse ella también con lo marginal como signo de estatus y de ascenso: escoge situarse en los nuevos "gremios" o "corporativismos" (jóvenes, mujeres, intelectuales "críticos", indios, negros rasta, veganos, protectores de animales, gays, etcétera) que nunca se definen en relación con la producción y están "al margen" pero integrados al "sistema"-son apocalípticos e integrados. Después de todo, el fascismo siempre ha sabido recoger en el lumpen.

miércoles, 7 de junio de 2017

POR ENCIMA DE TODOS: LA HEGEMONIA US

Paul Craig Roberts, ex funcionario de la administración estadounidense Reagan, afirmó recientemente en su blog ("Truth has become Un-American"): "los neo-conservadores creen que el colapso del comunismo soviético significa que la Historia ha escogido a Estados Unidos como el sistema socio-político, y que los EU tienen la responsabilidad de afirmar la hegemonía estadounidense sobre el planeta. Lo afirman una y otra vez. Esto es lo que significa que Estados Unidos es la nación excepcional e indispensable. Si eres la nación indispensable, cualquier otra nación es dispensable. Si eres excepcional, cualquier otro es no excepcional. El reclamo que los neo-conservadores hacen para Estados Unidos es similar al reclamo de Hitler para Alemania".
       ¿Un Estados Unidos fascista? En la forma, pareciera que sí: Hitler quería una Alemania "por encima de todos" (uber alles). En el fondo, no es tan seguro que el símil pueda llevarse tan lejos, entre otras razones porque Estados Unidos tiene un poderío superior al que un Hitler hubiera soñado, al menos en lo militar y en lo ideológico, con el "poder blando". Cabe hacer notar que esta perspectiva neo-conservadora ha sido compartida por los dizque "liberales" demócratas (es gente como el hoy ex presidente Barack Obama que no ha parado de afirmar que Estados Unidos es excepcional y lo de la "nación indispensable" era algo que repetía una funcionaria de la administración Clinton, Madeleine Albright). Estados Unidos puede llegar a prácticamente todos los rincones del planeta, lo que Hitler no podía. No es un "súper-fascismo", sino un imperio que practica el imperialismo, salvo que este concepto está prohibido en los hechos y no es manejado por nadie en la izquierda. Por lo demás, se trata de un imperialismo en fase rentista, a diferencia de una Alemania nazi industrial y "productiva" (hasta en lo macabro). Queda también que la Alemania nazi fue tolerada para golpear a la Unión Soviética y hoy no hay sovietismo por golpear.
       Con todo, si en el pasado el imperialismo anglosajón en cierto modo "subcontrató" al nazismo para "hacer el trabajo sucio", hoy, con el izquierdismo por delante, ese mismo imperialismo ha creado por la crisis desde un gran ejército lumpen hasta enriquecidos arribistas (de la noche a la mañana, con el saqueo del CME, capitalismo monopolista de Estado) y una oligarquía financiera que dentro y fuera de Estados Unidos tienen rasgos proto-fascistas o neo-fascistas que no pueden ser pasados por alto: nótese bien, una cosa es decir que "hay que volver a la grandeza de Estados Unidos" (lo que supone que ya no la hay, al menos no como en el pasado) y otra muy distinta andarse con que la súper-potencia es "excepcional" e "indispensable" y estar imbuido de superioridad. Ocurre también con los países que el extinto Zbigniew Brzezinski designó como "vasallos".

lunes, 5 de junio de 2017

EL PODER BLANDO: LA VICTORIA DE EU

Desde los años '90, Estados Unidos ha ganado muchas batallas en las relaciones internacionales no gracias al "poder duro", el militar, sino gracias al "poder blando", que tiene que ver con la capacidad de hacer pasar a los ojos de la masa como legítimo el ejercicio del poder estadounidense. Joseph Nye definió alguna vez el "poder blando" (soft power) como "la habilidad de obtener lo que quieres a través de la atracción antes que a través de la coerción o de las recompensas".
       Desde antes, el Comité de Santa Fe estadounidense se había vuelto partidario de ganar "las casamatas de la sociedad civil", parafraseando al italiano Antonio Gramsci, de tal forma que el cambio deseado por Washington no pareciera algo impuesto, desde arriba, sino un "empoderamiento" desde abajo (al estilo de las "primavera árabes", las "revoluciones de colores" o el Maidán ucraniano).
       Aquí juegan un papel importante actores no gubernamentales, en el entendido de que "lo estatal es pura coerción" o "autoritarismo": partidos políticos, algunos creados sobre la marcha, pero también empresas transnacionales y sobre todo las sempiternas organizaciones no gubernamentales.
      Para Nye, el "poder blando" es el que "surge del atractivo de la cultura de un país, de sus ideales políticos y de sus políticas", motivo por el cual Estados Unidos no hace sino hablar, para intervenir por doquier, de los más elevados ideales (derechos humanos, libertades, democracia, etc....). Aunque no ganó la Guerra Fría, Estados Unidos sí venció, por momentos diríase que de manera apabullante, en el terreno cultural, entre otras cosas gracias a las nuevas tecnologías (TICs, tecnologías de la información y el conocimiento) y a la capacidad para convertirlo prácticamente todo en espectáculo-entretenimiento frívolo y mundano.
       "Cuando puedes conseguir que otros admiren tus ideales y quieran lo que tú quieres, no tienes que gastar mucho en palos y zanahorias para moverlos en tu dirección", escribió Nye. "La seducción es siempre mucho más efectiva que la coerción", agregó. Hasta ahora, no hay alternativa real y eficaz -un antídoto- contra esta seducción, que opera a un nivel que ni siquiera es del todo consciente, aunque sí parte de cálculos y conveniencias que crean el "sentido común de la época". Desde este punto de vista, dicho sea de paso, ni China ni Rusia (en menor medida) tienen el modo de contrarrestar el "poder blando" estadounidense y su imperio mediático.

viernes, 2 de junio de 2017

LA DESTRUCCION DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

El estudio de las relaciones internacionales hoy suele estar reducido, como suele estarlo el análisis mediático sobre las mismas, a dos cosas:
      -la especulación geopolítica o "geoestratégica", pero sin valores de por medio y sin mayor peso de la diplomacia. La geopolítica, aunque necesaria en la medida en que, como decía Napoleón, "todo Estado hace la política de su geografía", es una supuesta "ciencia", muy darwinista, que surgió en buena medida en Alemania (pese a los aportes británicos) con Friedrich Ratzel, teórico del "espacio vital" y prosiguió con alguien muy cercano al nazismo, Karl Haushofer. En una versión caricaturesca, ponerse siempre a la geopolítica es como jugar Monopoly, algo que difícilmente podría ser el objeto de estudio de las relaciones internacionales. Por su cercanía final con el nazismo, la geopolítica fue más o menos proscrita después de la segunda Guerra Mundial.
     -igual o peor de dañino ha sido el estarse a la aplicación -como los militares estadounidenses, para empezar- de la "teoría de juegos" a las relaciones internacionales. En esta teoría un jugador toma decisiones no razonando, sino calculando, en particular "adelantándose" a lo que probablemente haga el otro. En sus peores versiones, la "teoría de juegos" supone que los jugadores engañan y blofean con tal de llevarse ganancias. Así por ejemplo, toda la política exterior rusa y la actitud del líder ruso Vladimir Putin han sido interpretadas en masa en Occidente como maniobras para engañar o blofeos para adquirir ventajas "geopolíticas" (Ucrania, Siria), sin que el aparato mediático y los "estudiosos" se pregunten si están ante estadistas o ante jugadores de póquer. Es así porque al mismo tiempo se cree que los planes de agresión occidentales y de algunos asiáticos contra la Federación Rusa son en realidad otros tantos blofeos para justificar la existencia de una gran "burocracia" (la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, por ejemplo) que "hace jugadas", pero que supuestamente nunca pasará a los actos.
      El resultado es que entre Monopoly y Turista Mundial, el estudio de las relaciones internacionales fue destruido y el aparato mediático se pone a las "jugadas" -a lo sumo, para demostraciones de "poder" siguiendo a la escuela realista- creyendo que todo es, a fin de cuentas, un juego, frívolo y mundano, algo que incluye a los portales rusos RT y Sputnik que hacen reportajes frecuentes sobre la tercera Guerra Mundial y qué hacer en caso de guerra nuclear. Algunos más ponen el aderezo de "grandes conspiraciones" que de todos modos significan lo mismo: jugar con la vida de millones (en los "análisis" incluidos) desde arriba y sin ninguna participación (¿democrática?) de los candidatos a muertos.
       

jueves, 1 de junio de 2017

ECUADOR: AVANCES EN LA AUTOCRITICA

Lenín Boltaire (sic) Moreno llegó a la presidencia ecuatoriana -con Jorge Glas para la vicepresidencia- con una diferencia mínima de votos ante su competidor de derecha y pro-oligárquico Guillermo Lasso. Afortunadamente, Moreno decidió detener un poco la música latinoamericanista de peña folklórica para pasar a una auto-crítica seria que estaba impedida por el culto izquierdista al mandatario saliente Rafael Correa, aunque no fuera la intención del mismo Correa.
      En una carta dirigida a la hoy ex Secretaria Ejecutiva de Alianza País, Doris Soliz (remplazada por Gabriela Rivadeneira y su arriesgada retórica), Moreno lanzó varias ideas y directrices de acción importantes: 1) la necesidad de formar cuadros sólidos, 2) el énfasis en la lucha contra la corrupción, y 3) la necesidad de contar con una ciudadanía responsable. En efecto, contra lo que está sucediendo en distintas latitudes, la "ciudadanía" no puede ser sólo sujeto de derechos y no asumir compromiso ninguno. Recibidos éstos, debe hacerse partícipe del acontecer nacional. "Es muy importante -le escribió Moreno a Soliz- que los grandes desafíos futuros sean asumidos por toda la sociedad, por la ciudadanía entera y no sólo por el Estado. El nuevo país debe ser el resultado de la corresponsabilidad entre la ciudadanía y el Estado". Esta afirmación muestra que Alianza País es mucho, menos populismo.
     ¿Cómo se relaciona lo anterior con la formación de cuadros? "Para que este principio de corresponsabilidad se pueda materializar -le escribió Moreno a Soliz- se requiere emprender una verdadera cruzada de formación política, que no debe ser entendida de ninguna forma como adoctrinamiento, sino como la entrega de elementos, análisis, información para que los ciudadanos actúen de manera consciente e informada" -por cierto que lo contrario de lo que ocurre en muchas democracias actuales, en las cuales los "ciudadanos" que no son tales, ni siquiera "empoderados", no están informados de nada. Aunque sin referirse directamente al problema de la cultura, Lenín Moreno afirmó: "debemos ser autocríticos y reconocer que en estos años no hemos logrado llevar elementos inspiradores suficientes para cambiar el YO interior de nuestro pueblo. Debemos reconocer que la infraestructura y lo material, central para transformar el país, difícilmente cambia al sujeto en su interior". Tan es así que la cultura oligárquica persistió -incluso en la intelectualidad- y estuvo a punto de arrebatar el gobierno a Alianza País.
       Moreno dejo abierta la puerta a la participación clave del sector privado, siempre y cuando, desde el mismo, se consiga salir de la economía primario-exportadora y diversificar la economía.
       La carta a Doris Soliz hizo notar: "ninguno de los desafíos podrá ser enfrentado si cada acción, cada política, cada programa no se apoyan o construyen sobre la base de una gran transformación ética y de valores; valores democráticos, de solidaridad, de generosidad, valores que no permitan ni toleren la corrupción". Y aquí sí: "ningún avance material podrá ser sostenible ni suficiente sin esa transformación cultural".
    "¿Deberíamos -se preguntó Moreno- superar la lógica de partido, de un espacio entre nosotros sin abrirnos a los movimientos sociales y políticos que comparten los principios básicos del proyecto político?
     Moreno, aunque abrió la puerta al diálogo con mujeres, indígenas y ecologistas que en la práctica tienen valores oligárquicos o peor (el socio-biocentrismo de Alberto Acosta, para quien el Hombre es Naturaleza, es neo-fascista), también la abrió para salir de la tendencia a la endogamia latinoamericanista e intelectual y formó un gabinete diverso (con muy buenos nombramientos, como en Justicia y en Cultura).

miércoles, 31 de mayo de 2017

DESDE EL RENTIER STATE

Mientras el sovietismo se instalaba en la mentira a partir del putsch de 1956 y el tercermundismo (China incluida, luego de un paréntesis autárquico) pasaba de una alianza circunstancial con Moscú al "pacifismo" en el acercamiento a Washington, las democracias "liberales" se dedicaron entre otras cosas...a matar, por lo que no están muy bien colocadas que digamos para juzgar las atrocidades de los demás, reales o supuestas.
     Francia, por ejemplo, no abandonó por las buenas sus colonias, y no nada más por la guerra de Argelia entre los '50 y los '60. Desde antes hubo masacres de los colonialistas franceses en Indochina (como en My Trach, Vietnam) y Madagascar (durante la rebelión malgache de la inmediata posguerra). El primer ministro británico Winston Churchill era un matón consumado en asuntos coloniales. Estados Unidos, por su parte, comenzó su carrera temprano: intervino en Haití en 1915, en República Dominicana en 1916, en México en 1914, todas fechas anteriores a la Revolución Rusa, ni se diga a la Guerra Fría. Durante ésta, Estados Unidos contribuyó a derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954 (antes de la Revolución Cubana, por lo tanto) y al gobierno democráticamente electo y ultrapacífico de Salvador Allende en Chile en 1973. No queda claro que tiene que ver todo este historial (mucho más largo...) con el liberalismo, ni por qué quienes reprueban los horrores -cada vez más desmentidos por las investigaciones históricas de archivo- del sovietismo no dicen nunca ni una palabra de las "prácticas democráticas" francesas, británicas y estadounidenses en ultramar.
      A la larga, estos tres países quedaron como modelo justamente de democracias autodenominadas "liberales" y respetuosas de "las libertades", entiéndase que las suyas. En efecto, en un mundo inusualmente pacífico como el de hoy, las poquísimas guerras que quedan (en particular en Siria) han sido causadas por las mismas tres potencias, pero sin que se pueda hablar de imperialismo, algo reservado para la política exterior...rusa. Este ha sido el principio del desvirtuamiento del estudio de las relaciones internacionales, que únicamente considera la perspectiva de estos centros "hegemónicos", aunque su autoridad esté en duda si uno se atiene a la perspectiva histórica. Las "pacíficas democracias liberales" (donde en realidad impera el rentnerstaat que denunciara Lenin) estudian cómo llevar la paz a los rincones más criminales del planeta.

lunes, 29 de mayo de 2017

MULTIPOLARIDAD QUE NO ES PAZ

Del lado capitalista, durante la segunda posguerra no existía una tendencia tan marcada a la unipolaridad como en la actualidad. Europa Occidental no era "una sola", en particular por la posición de independencia francesa con Charles de Gaulle, posición que en materias económica y militar siempre incomodó a Washington. Hasta los años '70, España, Portugal y Grecia no estaban integrados en la Comunidad Económica Europea y los dos primeros países seguían con su política colonial propia: por ejemplo, Portugal en Angola, un país que a la larga otearía hacia Estados Unidos, muchos años después de la independencia lograda con Agostinho Neto. A su vez, el Reino Unido, que con John Maynard Keynes (partidario del Bancor y no del dólar en las negociaciones de Bretton Woods de 1944) entró tardíamente a la unidad europea y prefirió durante un buen trecho de la posguerra la EFTA (European Free Trade Association- Asociación Europea de Libre Comercio).
      Lo más notorio hoy es la pérdida de autonomía francesa en materia de política exterior, y en segundo lugar, la impronta que tiene ahora Estados Unidos sobre España. Ambos giros de estos países europeos hacia Estados Unidos tuvieron lugar en los años '80 del siglo pasado. Hoy, Estados Unidos interviene abiertamente en asuntos internos de estos países: el ex presidente estadounidense Barack Obama, por ejemplo, felicitó en dos ocasiones al finalmente ganador de las elecciones francesas y galardonado de la French American Foundation, Emmanuel Macron (premiado en 2012, mientras que el mandatario saliente Francois Hollande lo fue en 1996).
      Cabe señalar que el Tercer Mundo no se redujo a un tablero de "ajedrez" entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque la multipolaridad de entonces hizo el mundo más violento de lo que es ahora, por lo que "multipolaridad" no es ningún equivalente de paz. La prueba de que no todo era Guerra Fría está en la existencia del Movimiento de los No Alineados (Noal) y en posiciones "intermedias" como la de México, pese a un fuerte anticomunismo en buena parte de los medios oficialistas. Hoy el Tercer Mundo está bajo una influencia estadounidense mucho más fuerte que antaño (por ejemplo en Africa), pese a la competencia china, sobre todo en materia económica. Los símbolos tercermundistas -Mahatma Gandhi o Nelson Mandela, en menor medida el Che Guevara- han sido recuperados por el "poder blando" estadounidense, que tomó el lugar violento de las antiguas potencias coloniales, con resultados positivos (para Washington), incluso en casos de derrotas militares como la de Vietnam.

sábado, 27 de mayo de 2017

BLOQUE SOCIALISTA Y MULTIPOLARIDAD

Durante la posguerra, el mundo era mucho más multipolar de lo que es hoy, y no se reducía a la simple contienda bipolar entre un bloque capitalista y uno socialista.
     El "campo socialista" o "bloque socialista", como se quiera llamar, estaba dividido. Un polo lo dirigía la Unión Soviética (su aliado más fiel era probablemente la República Democrática Alemana-RDA). Otro polo lo dirigió China a partir de la ruptura sino soviética de 1960 y chinos y soviéticos pelearon entre sí, incluso con las armas (por ejemplo en Angola) en el Tercer Mundo. Vietnam, por ejemplo, que era un país asiático que se reclamaba socialista, fue atacado en 1979 por China y el conflicto se extendió a Camboya. En Europa del Este, Yugoslavia decidió muy pronto seguir su propio camino (socialismo auto-gestionario) y buscarse aliados en el Movimiento de los No-Alineados (Noal). La pequeña Albania se alió con la Unión Soviética, luego con China y siguió finalmente sola, en un camino extravagante como el de Norcorea (Rumania también siguió a partir de los años '70 su propio camino). Se pueden contar de este modo por lo menos tres polos (soviético, chino y yugoslavo), y por cierto que no todo el Tercer Mundo se alineó con uno u otro campo, socialista o capitalista (como ocurrió con India y en buena medida con México, por ejemplo).
      La ruptura sino soviética es un hecho de 1960 que influyó en la intelectualidad tercermundista y de más de un país central luego del putsch soviético de 1956 -que desprestigió al sovietismo y lo asoció con "terror", como lo asociaría luego con "escasez"-. Es por este motivo que hasta la actualidad se le otorga -sobre todo en el Tercer Mundo- un papel protagónico a China como "polo del futuro" o en una nueva "bipolaridad" (Occidente-Asia u Occidente-Eurasia) que no pasa de estar en ciernes (proyecto Un Cinturón, Una Ruta, con las llamadas "nuevas rutas de la seda" chinas). incluso pese a que India y Estados Unidos tendrían proyectos propios. Este supuesto protagonismo chino -en realidad es regional y no global- hunde sus raíces en la visión del mundo de los baby-boomers que crecieron con las "proezas" de Mao (Revolución Cultural, etcétera...) y luego el gran despegue de China contra el autoritarismo y el estancamiento soviéticos, por lo que no hay un cambio de época radical, mucho menos hacia una mayor multipolaridad: el mundo ex soviético y China están mucho más americanizados que en el pasado.

viernes, 26 de mayo de 2017

BOBOS CON MACRON

Emmanuel Macron, nuevo presidente de Francia, se benefició entre otros de los votos de la mayoría de los partidarios de Jean-Luc Mélenchon, izquierdista. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, en la cual se enfrentaron Macron y la supuestamente "fascista" Marine Le Pen -otra vez a las palabrotas-, 25 % de los simpatizantes de Mélenchon se abstuvieron, pero el 62 % de los mismos, según la periodista Diana Johnstone, votó por Macron. Así las cosas, casi no hubo votos para Le Pen en el campo izquierdista. Quienes votaron en gran medida por Marine Le Pen fueron trabajadores y otros miembros de las llamadas "categorías populares" (53 %).
       Siempre según Johnstone, por Macron votó el 90 % de la ciudad de París, algo explicable en la medida en que los trabajadores viven fuera de ella y está tomada por los bobos ("categorías socio-profesionales superiores", y bourgeois bohëme). Según Johnstone, esta segunda categoría está integrada entre otros por periodistas, comentaristas y personalidades del show business (muchas son nuevas ocupaciones de los servicios que reproducen la ideología dominante, aunque sin siquiera mencionar la palabra "ideología"). Los bobos de París están empleados -para seguir a Johnstone- en los ramos del negocio de la fabricación ideológica de los nuevos "derechos humanos": periodistas, profesores, consultores, y miembros de la industria del entretenimiento. De remate, el 80 % de los ancianos ("personas de la tercera edad"), categoría en la que abundan los rentistas, votó por Macron.
      Diana Johnstone ha recordado que Macron se lanzó en un mitin en Lyon a decir que "no existe la cultura francesa", de la misma manera en que Jean-Yves Le Drian es ministro "de Europa y de Asuntos Exteriores" y Sylvie  Goulard, ministra de Defensa, declaró tranquilamente que "no se siente francesa". Con tal de parar a un fascismo fantasmático, el izquierdismo (gauchisme) fue a regalarle sus votos a quien, sin sentirse ni siquiera realmente francés (es "europeo"), tiene pensado seguir con reformas al código del trabajo, del tal modo que el neo-fascismo rampante golpee a los trabajadores...con el apoyo del izquierdismo "á la Mélenchon" (y la indiferencia de los hijos de papá bobos que pululan por doquier).

miércoles, 24 de mayo de 2017

SIN REGLAS DEL JUEGO

El especialista estadounidense en relaciones internacionales (After Victory) John Ikenberry sostenía en los años '90 que la potencia vencedora de una guerra debe integrar a los vencidos en un sistema institucional que deje en claro las "reglas del juego", de tal modo que, pese a la hegemonía o supremacía, el vencedor pueda hacer concesiones y tomar en cuenta el lugar y el punto de vista del que perdió. Así sucedió en 1945 o incluso desde un poco antes (1944 en Bretton Woods): Estados Unidos diseñó para Occidente y parte de Asia reglas del juego que quedaron plasmadas en instituciones del tipo de la Organización de Naciones Unidas o del Fondo Monetario Internacional.
     Actualmente, pese al supuesto fin de una "guerra" (la Guerra Fría), no se ha remodelado el sistema internacional, ni desde el punto de vista político (el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por ejemplo), ni desde el económico, ni mucho menos desde el militar (persistencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte). Desde este punto de vista, la situación se parece un poco más a la de entre-guerras en el siglo XX, cuando después de la paz de 1919 las instituciones creadas (como la Sociedad de Naciones) iban colapsándose. Las instituciones internacionales existentes hoy en día han sido instrumentalizadas descaradamente por Estados Unidos, que les impone su dictado sin tomar mayormente en cuenta a los demás, de tal modo que no ha habido manera de proceder a reformas ni a refundaciones. Así las cosas, detrás de las instituciones ya no hay "reglas del juego", sino un juego "sin reglas" (se vale todo, incluso violar abierta y cínicamente la ley y el derecho internacionales). Sucede que este "juego sin reglas" parece convenir a la potencia que se cree vencedora y la más fuerte y a sus aliados, mientras como punta de lanza el izquierdismo "a lo Lennon" también aborrece la institucionalidad. Es otra prueba de que no ha habido cambio de época, sino la inercia de lo creado en la posguerra, que va descomponiéndose, sin "salto cualitativo", a pesar de que el mundo vive un periodo de paz sin precedentes.

lunes, 22 de mayo de 2017

SIN PAZ GENEROSA

Según escribía en los años '90 el especialista en relaciones internacionales John Ikenberry, una paz suele ser duradera si es "generosa". Por ejemplo, la de Versalles luego de la primera Guerra Mundial no lo fue: con frecuencia se ha considerado, como lo hiciera el economista británico John Maynard Keynes, que Alemania fue obligada a pagar reparaciones humillantes. En cambio, la paz de 1945 integró a Japón y Alemania en el sistema vencedor, así fuera por las necesidades de la Guerra Fría, y con el "consenso" de buena parte de la población nipona y germana, por lo demás beneficiarias de la ayuda económica estadounidense.
      Actualmente no hay paz formal entre Occidente y sus aliados asiáticos y la Federación Rusa porque la Guerra Fría no fue una guerra propiamente dicha (fue más bien una "Paz Fría" y por momentos, una "Paz Caliente"). Que la Unión Soviética y el bloque socialista desaparecieran no debía convertir automáticamente en "vencedores" a los occidentales y sus aliados, puesto que no había existido la guerra, pero Estados Unidos y sus cómplices sí pasaron a considerarse vencedores, y no solo éso, sino también vencedores con derecho a "tributo" (el famoso "premio euroasiático" que se adjudicara el halcón Zbigniew Brzezinski). Además de que no hubo guerra, aunque Occidente y sus aliados se comporten como si la hubiera habido (exigiendo como reparación hasta las pequeñas islas Kuriles...), tampoco hay paz generosa, puesto que la humillación y las provocaciones contra Rusia son el pan de todos los días. No hay integración alguna en el sistema supuestamente "vencedor", ni forma de que la población rusa lo acepte. Dicho sea de paso y contra quienes han buscado ver alianzas roji-pardas un poco por doquier, tampoco hay un castigo como el que se le impuso a partir de 1919 a Alemania, simplemente porque no hay paz formal ninguna: al final de la Guerra Fría, nadie ha firmado entre los contendientes ningún tratado, pacto, acuerdo, armisticio ni nada que se le parezca, tal vez porque Occidente y sus aliados se reservan el derecho de no adquirir ningún compromiso, o tal vez porque algunos consideran que ha llegado la ocasión de pasar, en efecto, de lo que era una Paz Fría a una Guerra Fría -o incluso "en caliente"- sin otra regla que la que convenga al que se cree el más fuerte. Tal vez simplemente y por inercia del supuesto vencedor se esté prolongando, sin cambio de época, el sueño de Occidente y sus aliados durante la posguerra: el de liquidar la "paridad" Washington-Moscú (lograda en los años '70) y al enemigo militar (ahora la Federación Rusa). Desde este punto de vista, no hay ningún "nuevo orden" mundial, ni creación de condiciones para una paz generosa.

viernes, 19 de mayo de 2017

ALGO SOBRE CHACALES VIRTUOSOS

Los hay que se dicen abandonados -por su hermana, por ejemplo- cuando la han dejado a su suerte por pura conveniencia: de forma tal que aquélla no reclame una herencia que los supuestos abandonados seguramente acabaron percibiendo como "indemnización", para que la conciencia tuviera una coartada. Es mejor el auto-engaño que confesarse cínico y auto-excluirse socialmente. Son los "chacales virtuosos" que ha descrito Enrique Serna: tienen la necesidad de "adoptar una posición de superioridad moral para cometer una canallada, invocando móviles sacrosantos que ocultan móviles egoístas".
      Por lo general, las oligarquías son también así: mientras le meten mano a los recursos del Estado y la nación, para beneficio personalísimo y fortunas chuecas de la noche a la mañana, invocan los más altos valores familiares, como si no hubiera valor más elevado que la familia. En primer lugar, no es exactamente un valor "humano": en cierta forma, la "familia" (si se deja de lado el asunto de la herencia) existe en el mundo animal. Y en segundo lugar, siempre queda la pregunta: ¿y de qué vive la familia? Un valor pasa antes, antes incluso que las "familias extendidas" de indios, negros, homosexuales, mujeres, pobres, etcétera: es el trabajo, salvo que la familia viva de rentas, algo no tan inusual en las oligarquías (financieras incluidas, y en más de un chacal virtuoso). Con el valor trabajo, el hombre transforma su mundo y se transforma a sí mismo, "si se da el trabajo de pensar", ya que los conceptos son también trabajo. Con el valor familia puede haber, ciertamente, decencia, pero con un fruto del trabajo de por medio (una herencia) es muy probable que salgan al mismo tiempo las garras más animales y las excomuniones más fanáticas. Después de todo, más de uno recomienda "acercarse a la familia" con el mismo virtuosismo con que cree necesario cuidar una billetera propia mal habida.

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿ROJO O CONOCEDOR?

Desde finales de los años '30, Stalin y sus allegados estaban buscando el modo de separar, hasta donde fuera posible, al partido oficial comunista (bolchevique) de las funciones del Estado. El problema estaba en que los cargos estatales se ocupaban no en función de conocimientos del cargo mismo, sino de clientelas partidistas, formadas alrededor de los "primeros secretarios". "Los ministros y sus gabinetes tenían que saber sobre los asuntos de los que se encargaban, si querían ser eficaces en la producción. Esto significaba educación, y también conocimientos técnicos en su campo. Pero los líderes del Partido a menudo hicieron sus carreras solamente mediante una ascensión en los escalones del Partido. No se necesitaba ningún conocimiento técnico para esta clase de ascenso. Más bien se requerían criterios políticos", ha observado el académico estadounidense (Montclair State University) Grover Furr siguiendo al estudioso ruso Yuri Zhukov. ¿Rojo o experto? Stalin y algunos de sus allegados no querían burocratismo y preferían expertos a rojos, por lo que buscaron apoyarse en la Constitución de 1936 para "devolver la dirección de las instituciones estatales a aquellos que realmente estuvieran preparados para ello" y "evitar la degeneración del Partido en sus niveles superiores hacia una casta de parásitos y carreristas corruptos". Los "primeros secretarios" del Partido muy pronto buscaron ahogar la discusión, que se planteaba por lo demás en un contexto difícil: en vísperas de la guerra. También se complicaba la cuestión en la medida en que Stalin y algunos allegados, en vez de perseguir "enemigos del pueblo" hasta debajo de las alfombras, buscaban sustituir el "voto a mano alzada" por el voto universal y secreto, que incluía el derecho a voto para antiguos contrarrevolucionarios (no todos se habían hecho antisoviéticos, por cierto). Así pues, en vez de parasitar desde arriba, el partido oficial debía dedicarse a la agitación y propaganda y, más aún, a la selección de cuadros, mediante un trabajo duro.
      Después de la segunda Guerra Mundial, en el decimonoveno Congreso del Partido, en 1952, el tema se volvió a plantear. Nunca se supo qué ocurrió exactamente. Bajo Leonid Brezhnev se publicaron las transcripciones de todos los Congresos del Partido hasta el decimoctavo y no se han publicado -hasta el momento en que lo hiciera notar Furr, no hace mucho- las del decimonoveno. Se "tragó" así el aparato partidista una hora y media de discurso de Stalin -que, por lo visto, no era todopoderoso- ante el Pleno del Partido. Dicho sea de paso, desde 1947/1948 Stalin y su gente más cercana promovía una renovación obligatoria periódica (cada año) de no menos de una sexta parte del Comité Central del Partido. Stalin murió en 1953 y los putschistas de 1956, con Nikita Jruschev a la cabeza, sepultaron el potencial debate bajo un alud de mentiras, consolidando el poder de los "funcionarios del partido". Es una lástima que solo exista una traducción al español del libro de Furr, Kruschev mintió, traducido a varios idiomas en el mundo asiático en particular. Si el tercermundismo se fue orientando hacia Estados Unidos e incluso el pacifismo (Luther King, Gandhi, Mandela) recuperado por Estados Unidos, la alianza circunstancial con Moscú lo fue con carreristas que por lo visto solo esperaban la ocasión -les cayó como bendición en 1991- para legalizar privilegios mal habidos. Hasta ahora no hay mayor cambio de época.

lunes, 15 de mayo de 2017

ANTI TODO

El tercermundismo rara vez fue marxista y muy pronto comenzó en la posguerra a difundir propaganda de "identidades", desde la negritud de Aimé Césaire hasta el feminismo de una Simone de Beauvoir que, como Jean Paul Sartre, no fallaba una en confundir emancipación y "libertades". Cuando la hubo, la alianza entre tercermundismo y sovietismo fue circunstancial, puesto que los seguidores de quienes dieron el virtual golpe de 1956 consideraron que, desde luego, el "estalinismo" no era el modelo a seguir y, en adelante, que mucha de la autoridad en general no era tampoco modelo a seguir. El tercermundismo, con sus negros, indios e indias (a lo Menchú) y féminas encontró ecos en los 68 que enarbolaban junto a las "libertades" la efigie del supuesto liberador Ernesto Che Guevara, después de haber adorado con frecuencia a Trotski y Mao. Ese 68 fue el "puente" entre tercermundismo, izquierda tercermundista y recuperación estadounidense, de tal modo que fueran los conservadores  quienes recogieran las "libertades". Tal vez no sea casual que muchos movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo tuvieran a fin de cuentas más puntos de anclaje y afinidades en Estados Unidos que en la Unión Soviética.
       Fue por este camino que el izquierdismo -que es lo que queda de la izquierda- terminó siendo el platillo favorito de las cafeterías de campus estadounidenses y otros y la punta de lanza de quienes no cejan en perseguir el fantasma de "libertades" que suelen ser frívolas y de renta. En efecto, cada renta (la renta-mujer, la renta-negro, la renta-indio, etcétera, sin creación individual) da para ser punta de lanza de una oligarquía financiera que busca como sea abortar cualquier recuperación de un capitalismo productivo. El tercermundismo-izquierdismo sirvió la mesa al ser a la vez antiimperialista y anticapitalista, dejando de lado dos cosas: 1) el capitalismo es contradictorio (para decirlo de manera simplista, tiene de "bueno" y "malo"), y 2)no puede haber transición hacia un régimen distinto (socialista) que no recupere "dentro" de las contradicciones capitalistas. En cambio, al atacar todo capitalismo y haberse olvidado del trabajo y la dimensión productiva, el izquierdismo-tercermundismo sirve a la oligarquía financiera y sus derivas de control "total" de la sociedad y del planeta. Nunca debió ser tratado como un secreto que el tercermundismo jugaba la carta estadounidense ascendente -y hoy casi incapaz de salir del predominio financiero- contra la "vieja Europa" industrial y "disciplinaria" spuestamente dedicada a vigilar y castigar (parafraseando a Foucault). El resultado es que, sin considerar las contradicciones del capitalismo y siendo anticapitalista en abstracto, no hay transición ni alianzas pensables, ni sujetos, sino individuos "identitarios" (los ya mencionados).

viernes, 12 de mayo de 2017

EL ESCUDO ANTIMISILES, SEGUN PAUL CRAIG ROBERTS

De acuerdo con Paul Craig Roberts en un artículo publicado recientemente en su blog y reproducido en el portal de Sputnik ("Sauron reina en Washington...."), el sistema antimisiles estadounidense, que va de Europa del Este a la península coreana, busca establecer las condiciones para un primer ataque contra Rusia y China que evite con un escudo las medidas de respuesta de Moscú y Beijing. Las bases pueden estar equipadas con misiles nucleares sin que Rusia y China lo sepan, sugiere Craig Roberts. En este caso, el tiempo de alerta ante un ataque estadounidense se reducirá a cinco minutos, dejando poco tiempo para tomar una decisión.
Los neoconservadores estadounidenses, dice Craig Roberts, están convencidos de que el primer ataque de Washington causará tanto daño a las capacidades de represalia rusas y chinas que ambos gobiernos se rendirán en lugar de lanzar ataques de respuesta. De esta manera, los líderes en Moscú y Pekín concluirán que tienen pocas posibilidades de que sus misiles balísticos intercontinentales sean capaces de superar el escudo de Estados Unidos.
Por otra parte, una represalia débil simplemente provocaría una segunda ola de ataques nucleares por parte de Washington que borraría ciudades rusas y chinas, matando a millones de personas, y dejando a ambos países en ruinas.

Este planteamiento supone el sueño más salvaje del capitalismo: ganancia máxima, costo cero, puesto que la capacidad rusa y china de infligirle un daño a Estados Unidos sería mínima -se buscaría que no exista- y a lo sumo podrían ser golpeados los vasallos estadounidenses en Europa del Este y Asia Pacífico. El plan, desde luego, existe, pero además con la anuencia tácita de gran parte de una supuesta "opinión pública" que no ve inconveniente en que una monstruosidad como la planeada llegue a tener lugar mientras no le cueste nada a los occidentales y sus aliados asiáticos. En simples términos de "mercado", las cosas cambiarían si el costo de un ataque de la naturaleza descrita se elevara de tal modo que hiciera la ganancia poco atractiva y que el enemigo, a su vez, pudiera subir ese costo llevándose su parte de ganancia (y no es la destrucción mutua asegurada). No es porque alguien está a la ofensiva y otro a la defensiva que está garantizado que el primero se lleve todas las ganancias y el segundo asuma todos los costos. Todo es cuestión de no caer en la ignorancia. Digamos por lo pronto que lo que están haciendo los neoconservadores no es una simple "locura": es el cálculo "racional" de "mercado" llevado a su máxima expresión.

jueves, 11 de mayo de 2017

SE ESPONTANEO

Todo, hay que darlo todo, es una orden, un deber, un imperativo. !Sé espontáneo! Se sale a la calle a practicar y platicar el arte de parecer auténtico, de sincerarse a cada momento, de exhibir la felicidad. Dilo todo, sincérate, ábrete, déjate llevar, que todo fluya, intíma, suéltate, hazlo ya, no lo dejes para mañana, vive el momento, mañana fue, confiésalo, confía, ten fe, revélalo, devélalo, no te reprimas, no lo dudes, ya no lo pienses, en fin, sé tú mismo, transparente, feliz, gracias al sol. !Buenos días, Señor Sol!
       Hazlo enseñando los dientes en una sonrisa plena, como enseñan los dientes los estadounidenses, los burros y los perros (aunque éstos, para morder). Deja ver que eres feliz, que "tienes" amor (es decir, que lo recibes y de todas partes) y que en ti es "al natural", aunque estés haciendo todo este teatro (y jurando que nunca habías estado tan bien, se diría que de maravilla, espléndido, súper) porque así lo reclama esa convención social que no admite el menor fracaso, por ende la menor dificultad y luego entonces el menor aprendizaje. ¿Qué importa? Tu "tienes" amor. El resto del tiempo, cuando no estés mostrando tu sonrisa fotogénica y tus dientes resplandecientes, masca chicle.
      Evita en todo momento que se desdibuje esa felicidad que es tan convencional como el modo en que tu cerebro te dice dónde y cómo mostrarla, para quedar bien, guardar el contacto, ser digno de inversión (¿alguien invierte en fracasados?¿no, verdad?). Tu eres una ganancia, no un costo: como te vendes te tratan. La felicidad como fiesta sin fin es el argumento del seductor. Que sea otro el que observe bien. Por lo general, hay un breve momento en que esta sonrisa descrita se congela y aparece como lo que verdaderamente es: la mueca de un idiota.

lunes, 8 de mayo de 2017

PALABRA DE LOUSTIC

Nunca se insistirá demasiado en que hoy se emplean las palabras sin mayor precaución por su sentido. No hay ideas, sino calificativos.
      Decir del presidente X que es un fascista o un neonazi requeriría, como mínimo, probar similitudes entre el régimen de ese presidente y los pasados traídos a colación. Y como máximo, requeriría encontrar, mediante conceptos (corporativismo, por ejemplo), propiedades iguales o similares. Derecha e izquierda -que en tanto coinciden hoy- se lanzaron desde hace algunos meses a tildar de "fascista" o "neonazi" al presidente X sin ofrecer pruebas o razonamientos, pero eso sí, a coro. Lo que importa no es cómo se produce un concepto, sino rebajarlo a lo consumible y circulable, al grado que no contenga idea ninguna. Ni siquiera es el presidente X lo que importa, porque lo mismo se hace con "socialista", "comunista" o "populista". Hoy se tilda de "populista" con mucha facilidad, sin precisar qué concepto se tiene del populismo. En realidad, hay renuncia a pensar: no se precisa el concepto de nada, como si hubiera rechazo a plantearse la pregunta sencilla: ¿qué concepto tienes de tal o cual cosa?
       En el fondo, la escritura, queriéndose solemne, "trascendente" e in, ha renunciado a pensar y aborrece o bloquea todo pensamiento, la "circulación" de las ideas, como sugiere el escritor mexicano Enrique Serna que ocurre en el mundo intelectual (Genealogía de la soberbia intelectual). Lo nuevo es que, además, lo que era concepto está rebajado a caricatura (como el presidente X puede estar rebajado a caricatura): ¿Cómo? En nombre del rechazo a la seriedad y el reclamo no dicho, pero compartido en la circulación de estereotipos y su consumo, de la máxima frivolidad en un mundo "desencantado". Qué viva lo que en francés se llama el loustic (en el estilo de los presidentes saliente y entrante franceses Francois Hollande o Emmanuel Macron): el tipo -que alguna vez describió Michel Clouscard- que en apariencia se lo toma todo a la ligera -y a cierta risa muy de moda, con gags- porque la seriedad es "fascista", como en el pasado era "estalinista", todo lo contrario de la hoy omnipresente homogeneidad light.

viernes, 5 de mayo de 2017

PEGADO AL TELEFONO

Cruza la calle gritándole a un rectángulo pegado a la oreja. Corre el riesgo de que -en el mejor de los casos- le grite a él un automovilista. Corta una conversación para acariciar el rectángulo con su dedito, casi sensualmente. Mira distraído a las luces y señales que salen del aparato. No está distraído, en el fondo. Está concentrado en el fetiche y en el neg-ocio (neg-otium), el ocio hecho negocio, tráfico. Este hombre de la calle y los pasillos vive ocupado con su fetiche como siempre lo ha estado con los "asuntos urgentes" el hombre de negocios, para quien es distracción todo lo que no sea esa ocupación -hecha de múltiples ocupaciones- que no consiste en "darse el trabajo"- ni se diga en algo que "valga la pena". No es el fetiche en sí: es la "oportunidad" que pueda presentarse o algún supuesto riesgo. Como en la Bolsa, con la misma agitación, solo que en solitario o en la soledad compartida. Al mismo tiempo, el fetiche es marca de estatus: hay que estar conectado, no se puede no estarlo. Y significar -siempre como el hombre de negocios- que se está muy, muy ocupado.
      El resultado es la destrucción de la atención a los lados y alrededor. Bernard Stiegler (Ars Industrialis) considera que una técnica puede ser un remedio o un veneno. El problema no está en sí en el aparato, sino en el hecho de que no se ha acompañado de ninguna educación para su uso y sí en cambio del fomento a la adicción, por lo que "capta la atención". Esta misma adicción vuelve intolerable e imposible de llenar el espacio en blanco, como antaño se odiaban los silencios en las conversaciones telefónicas o en las pláticas a secas. No es otra cosa que la propagación del fetichismo y la alienación -ahora auspiciados incluso por la escuela-, la sumisión a una fuerza extraña, como si estuviera dotada de poderes mágicos, aunque creada por el ser humano. Ahora sí, el "cel" o el teléfono inteligente son el tótem: todos descendemos no del mono, sino de alguna aplicación (parental).

miércoles, 3 de mayo de 2017

SIN HORIZONTE

Solidaridad es una palabra en desuso, tabú, y que mucho menos se actúa. Hasta hace algún tiempo, luego de haber sido utilizada en exceso para toda suerte de causas izquierdistas, servía para la recuperación demagógica en programas asistencialistas y clientelares.
     La solidaridad ha sido remplazada, en el estilo estadounidense, por la caridad, el "voluntariado", lo que es tanto como decir que ser parte de una división del trabajo no es una obligación ("hoy por tí, mañana por mí"), exactamente de la misma manera en que el intelectual o el académico no pueden ver esa misma división ni el hecho de que es un llamado para "hacer equipo".
      Otra faceta es lo que Hannah Arendt llamó "la compasión que humilla", el sempiterno "yo estoy bien, tú estás mal". Pero ni caridad ni compasión remplazan el "darse el trabajo" y poner la atención en la solidaridad. Perdida de vista la división del trabajo, es que también lo está la organización, ya que organizarse supone justamente la capacidad de solidarizarse en los hechos.
      A mediados de los años '80, en una entrevista televisiva hoy reproducida por escrito, Christopher Lasch y Cornelius Castoriadis señalaban cómo iba triunfando una "cultura del egoísmo" sobre la base de la desorganización creciente de la clase obrera, puestos los obreros del mundo a competir unos con otros. Esta es una de las bases de la in-solidaridad "abajo", y se mantiene en la medida en que, efectivamente,  el llamado "mercado" es la competencia de todos contra todos y la desconfianza y/o la indiferencia son el fondo de esta rivalidad ("hoy por mí, mañana por mí"). Los medios de comunicación de masas mantienen este clima de tal modo que la dizque sociedad -pese a que la división del trabajo en la base sigue existiendo- esté atomizada e inerme para reaccionar horizontalmente: no tener ni sentir solidaridad (y ver para arriba, nunca a los lados ni alrededor) no es asunto de palabras, sino de incapacidad para la organizaciòn, la simple organización. Es la misma que es vista con desconfianza por quienes, contándose que el mundo se "autorregula" (como supuestamente el mercado), consideran que en toda organización hay siempre alguien para aprovecharse, por lo que no vale la pena dar, devolver, solidarizarse.

lunes, 1 de mayo de 2017

ESCRITURA LATINOAMERICANA: EL DEBATE AUSENTE

Todo el que puede y se lo cree, desde la academia hasta el periodismo, se lanza solo a la escritura en América Latina y gran parte del Caribe. No hay mayor noción de colectividad, ni siquiera en un latinoamericanismo que es con frecuencia de clientela y para ella - "yo escribo para mis amigos". La forma de citar lo dice todo, ya que, cuando se cita al nacional, se privilegia al compinche, al que ayudará a hacerse de una "brillante carrera" (llena de luces y ornamental), aunque con mucha mayor frecuencia se menciona al nacional para caerle encima, toda una ventaja comparada con la de ser simple y llanamente ignorado, hoy, mañana y siempre.
      Otro vicio consiste en citar regularmente al extranjero, a éste sí, quemándole incienso por el solo hecho de ser metropolitano, sea contemporáneo o pasado y "clásico". Los hay que practican como deporte la "gran cita" del extranjero, así sea desconociendo el debate de donde sale éste, y el "ninguneo", el ignorar paralela y sistemáticamente al nacional.
      Al enemigo, adversario u opositor se lo ignora -salvo tras bambalinas- o se lo lincha, en tumulto, repitiendo a coro. No hay tampoco reconstitución de un debate, reproducción de la voz del otro, admisión de su derecho a existir como otro, aunque todo el mundo se diga demócrata, como si serlo fuera más bien asunto de unanimidad, consenso. Por lo general, se descalifica y adjetiva.
      Estas prácticas no debieran sorprender en una derecha que llega a creerse que la escritura es cosa de genios, inspiraciones súbitas (líricas, poéticas, retóricas....) o de minorías selectas ("vanguardias"). Sorprende más en la retórica de una izquierda que habla de un "nosotros" que no es más que un coro para el yo que practica todo lo descrito hasta aquí, creyéndose con una "trascendencia asegurada" -una renta ya asegurada. El problema no es nada más la ausencia de debate. Es también, en la izquierda, la ausencia de la idea de que se debiera hacer equipo y al mismo tiempo respetar y fomentar las individualidades para enriquecerse mutuamente. Casi no las hay, pero los ventrílocuos, en cambio, abundan. "Nosotros" es un tumulto que le dará la espalda a una individualidad apenas aparezca. Así, sin individualidades pero en el individualismo más feroz, no se informa, no se debate, no se brinda ningún servicio público. La realidad es que no hay mayor público, porque a su vez está atrofiado y ve la ornamenta como lo que es, ornamenta.