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martes, 31 de enero de 2017

EL FALSO NEOLIBERALISMO: !NI UN PASO SIN HUARACHE!

El sentido común de la época neoliberal dicta que todo el mundo "siga sus intereses". En sí, no tiene nada de malo: alguien puede interesarse por la pintura, alguien más por el ajedrez, otro por el voleibol, uno más por las mujeres y un último por los tríos (musicales). Más sigue la gente sus intereses, más diversidad hay, mayores posibilidades de intercambio, de charlas amenas y de cooperación. Pero en el falso neoliberalismo "seguir sus intereses" no es enriquecerse en la división del trabajo: es "maximizar la utilidad", para decirlo de manera benigna. Sin decirlo con demasiada crudeza, el ser neoliberal que "sigue sus intereses" busca "sacar provecho", desde luego que ante todo para sí mismo.
        En la Teoría de la Elección Pública, que se origina en James Buchanan, miembro de la Sociedad Mont Pélerin, la idea central, como lo recuerda Fernando Escalante Gonzalbo en su Historia mínima del neoliberalismo (México, El Colegio de México), es que "los políticos, los funcionarios, son como cualquier otra gente: individuos racionales que tratan de maximizar su utilidad. No hay motivos para suponer que tengan otro propósito, miras más altas, ni una especial generosidad". En suma, en cada político o cada funcionario hay gato encerrado (cuando no un gran ladrón), por lo que es mejor tener cuidado y, digamos, preferible no aportar a una cosa pública donde todos están en el festín de la maximización de utilidades. "(...) Resulta forzoso desconfiar, resume Escalante, de quienes invocan el interés público, el bien público, o la ética del servicio público. No hay tal cosa. Y en todo caso, ésa no es la verdadera motivación de quienes lo proclaman. O sea, que la idea del interés público es para empezar un engaño". Lo mejor es "no suponer que existan ni la vocación, ni la responsabilidad, ni la ética del servicio público, porque es dudoso que nada de eso sea real".
       Desde su fantasmagórica "sociedad civil", el ser neoliberal toma, agarra, incluso saquea, "usa" -son sus derechos-, en fin, "maximiza su utilidad" y recibe -se sirve, se hace servir- bajo el supuesto de que "allá arriba" todos están haciendo lo mismo, "sirviéndose" en lugar de "servir". Nadie dice que no haya políticos o funcionarios que abusan y que incluso roban en grande. Pero otra cosa es la coartada delirante (!el jefe de gobierno de la ciudad tiene acciones en todos los grandes edificios que se construyen!) para no dar nada, pero sí reservarse el derecho a tomar sin dar o devolver.. Si todo el mundo "maximiza su utilidad", buscará el mayor provecho recelando de dar: funciona mientras hay recursos del Capitalismo Monopolista de Estado (CME), creado en la posguerra, para usufructo privado, pero es acercar la ruina -si el erario se queda seco- con el agravante de que ya no hay ninguna experiencia ni voluntad de organización para reparar. "Los políticos" no son los únicos inútiles.

lunes, 30 de enero de 2017

EL FALSO NEOLIBERALISMO Y LA DESCOMPOSICION CAPITALISTA

Lo que hoy se conoce como "neoliberalismo" poco tiene que ver con el liberalismo previo al siglo XX. Las obras de Ludwig von Mises o de Friedrich Hayek no tienen como fin atacar los privilegios feudales ni, en el límite, defender al capitalismo, que no pasa de ser "el mercado". De lo que se trata desde muy temprano (en los años '20, incluso, en Von Mises, antes de que se hubiera consolidado la Unión Soviética) es de atacar al socialismo y al intervencionismo estatal en general. Esta "cruzada" será retomada por la Sociedad Mont Pélérin apenas terminada la segunda Guerra Mundial y las creencias del "neoliberalismo" serán puestas en práctica en Chile desde 1973 y con mayor vigor con Thatcher y Reagan en Gran Bretaña y Estados Unidos desde principios de los años '80.
      En México, Fernando Escalante Gonzalbo publicó hace poco una excelente Historia mínima del neoliberalismo. Hay en Hayek y en otros "neoliberales" la creencia de que sólo un "orden espontáneo", el del mercado, puede a través de los precios mandar las "señales" adecuadas para que la gente sepa cómo orientarse en la economía y, de una manera más general, en sociedad. "Por si acaso, señala Escalante Gonzalbo, el argumento sobre la eficacia suele complementarse con un argumento moral. Las organizaciones, es decir, los órdenes artificiales dependen siempre de la coerción, porque tienen que obligar a la gente a hacer determinadas cosas, a comportarse de un modo u otro, a obedecer. Mientras que los órdenes espontáneos reposan sobre normas de carácter general que permiten decisiones libres".
       En nombre de esta libertad y del rechazo a toda "imposición", el sentido común de la época ha llegado a la firme creencia de que cualquier forma de organización es potencial o realmente coercitiva, pero las cosas han ido mucho más lejos aún: no puede darse (aportarse) a ninguna forma de organización porque es "artificial" y las cosas deben ser "espontáneas", para lo que hay por lo demás toda una "psicocracia" encargada de ratificar esta creencia; en apariencia, a la gente "le nace" o "no le nace", pero no tiene deber de tomar parte de forma de organización ninguna que contraríe el credo de la libertad y la espontaneidad. "No hay tal cosa como la sociedad", llegó a decir Margaret Thatcher.. Así las cosas, una sociedad "neoliberal", en la cual está arraigado este "sentido común", es también una sociedad que en muchos niveles es incapaz de organizarse para responder a los desafíos que se le presentan. Sucede probablemente que una sociedad que no puede, no sabe y además no quiere un mínimo de organización puede descomponerse por un periodo prolongado porque, efectivamente, "no hay tal cosa como la sociedad" (there is not such thing as society).

sábado, 28 de enero de 2017

MEXICO, HASTA LA VISTA

México seguramente seguirá en descomposición por lo menos hasta el año 2024, es decir, un sexenio más terminado el actual (las elecciones presidenciales son en 2018).
      El oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) renunció a gobernar, salvo en excepciones como la del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong: es un hecho comprobable que el país es hoy mucho más pacífico que en los dos sexenios anteriores. Sin embargo, el priísmo hizo unos cuantos negocios y se dedicó -para no parecer autoritario- a "la hora de las complacencias", al grado que seguramente no le haya faltado cierta razón a Francisco Labastida Ochoa -ex candidato del PRI a la presidencia- al afirmar que el partido en el gobierno se desgastó incluso por aprobar el matrimonio igualitario. En otros casos, los propios priístas se quejaron de que las cuotas de equidad de género, por ejemplo, se impusieron al mérito en la militancia. El PRI se comportó al mismo tiempo haciendo negocios y como si el lema fuera "el cliente siempre tiene la razón" ("al cliente lo que pida").
       La alternativa blanquiazul (Acción Nacional, de derecha) es el protofascismo, que ya tuvo 12 años para instalar desde el gobierno hasta la "sociedad civil" la insolencia, la ineficacia en las tambaleantes instituciones y lo que dijo alguna vez el priísta Manlio Fabio Beltrones: "hacen lo que hacemos, más lo que creen que hacemos".
     La otra alternativa es el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Morena (Movimiento de Regeneración Nacional). López Obrador, pese a su vanidad, tiene un proyecto interesante: la austeridad republicana o, si se quiere, el cese del dispendio -ciertamente escandaloso- en el sector público. Más allá de este proyecto, que contribuiría a darle credibilidad a las instituciones, Morena carece de cuadros y es un amasijo de "infantiles de izquierda", muchos enfermos de protagonismo, socialmente resentidos, etcétera, que probablemente repetirían los errores de los gobiernos progresistas latinoamericanos (Brasil, Argentina, etcétera). Por lo demás, hay en Morena anarquistas o "libertarios" que coinciden objetivamente con un Acción Nacional al que nunca atacan, ya que todo es estar contra la autoridad, la que sea, con el inconveniente de que el PRI la perdió.
      La única ventaja de Morena es que dejaría despejado el camino para recuperar lo mejor del PRI (con o sin el PRI, que de algún modo se traicionó a sí mismo): la institucionalidad, pero esta vez sin que sea una palanca para acumular "desde arriba" y "disponer" de lo ajeno. Otros políticos, menos infantiles (aunque hoy jóvenes, pero con profesión, a  diferencia del activista López Obrador y la escasa experiencia de los candidatos de Acción Nacional) y con más espíritu de servicio público, podrían tal vez capitalizar pasado un sexenio lo creado por López Obrador -si lo consigue- y consagrar un auténtico servicio público en México (aunque ni a los miembros protagónicos y activistas de Morena les interesa). El PRI solo puede ser superado con más y mejor institucionalidad, "por arriba". Por lo bajo y con la demagogia (que está en los tres, PRI, Acción Nacional y Morena), únicamente seguirá el caos, simplemente porque en México no se quiere -y ya no se sabe-vivir en común

jueves, 26 de enero de 2017

DE PUEBLO A PUEBLO

Escándalo: ¿el Divo era naco?¿Por usar lentejuelas, entre otras cosas? El otro también las usaba.
      Aunque se hizo famoso por su "lo que se ve no se juzga", al Divo le gustaba exhibirse, mostrar, provocar. Al otro no: simplemente era, por lo que no necesitaba exagerar la nota.
      Ambos tuvieron la vida difícil, aunque el otro complicada por la muerte violenta de dos hijos y una larga batalla con una enfermedad durísima. Ninguno tenía una personalidad "fácil": el otro era sin duda mujeriego y cargaba con una historia personal difícil.
     Pongamos que naco, no. Pero el Divo fue un cantante urbano, mientras que el otro mantuvo raíces rurales y era el Rey del Jaripeo. Como cantante urbano, el Divo gustaba en distintas clases sociales, en las mismas que miraban de soslayo al del jaripeo, a cuyos espectáculos asistía un público que era de abajo, pero no vulgar. Con el Divo se trataba de regodearse en la licencia para la vulgaridad.
      Poco se ha avanzado en la diferenciación entre "popular" y "de masas". El Divo era un cantante "de masas". El otro era "popular", por lo que era rechazado -o en todo caso, no aceptado- por las masas, por ejemplo entre las clases media y alta, en particular urbanas. Ambos amenizaban para el partido oficial, el Partido Revolucionario Institucional. Al favorito de las masas lo presumió el seductor de la patria.
      A Joan Sebastian, el grupo sonorense Laberinto, de Ciudad Obregón y de raíces populares, rurales, le dedicó un hermoso y merecido album ("Homenaje a Joan Sebastian"), que contiene temas como "Nube gris", "Buena amiga" y "Que ya no estás". De pueblo a pueblo.
    

martes, 24 de enero de 2017

VATO

Filiberto, en su ranchería de Sonora, le enseñaba a su hijo Miguel a convertirse en adulto.
Miguel tenía que "enseñarse" a ser hombrecito.
Filiberto ponía el "ejemplo": alcohol, mujeres de la mala vida (!esto es vida!, le decía Filiberto a su hijo) y pleitos con amenazas de disparos (!a ver, jálale!).
Vaya, no es que Filiberto hubiera abandonado a su hijo, aunque no le diera educación. Filiberto tenía cerca a Miguel, insistamos, para "enseñarle", sin afecto ni educación, la violencia. Así es el machismo. En fin, que Filiberto estaba lo suficientemente cerca de su hijo para violentarlo, porque un niño, desde luego, no necesita que le enseñen a rifársela a tiros, a pistear y andar de putas.
Un buen día, Filiberto fue a probar suerte al otro lado. Cayó en una historia de cantantes de narcorridos y fue a dar a la cárcel. Mientras buscaba fortuna en Estados Unidos, Filiberto, asunto clásico, nunca se acordó de buscar a Miguel. Se acordó cuando Miguel fue a su vez a buscar triunfar en disqueras de Los Angeles.
Filiberto, el mismo hombre violento, cambió para pedir la compasión de Miguel y ayuda para salir de la cárcel.
Miguel no tenía mucha confianza. Quien pedía compasión en realidad le había enseñado de niño a Miguel a no tenerla.
Camino al éxito, Miguel terminó traicionando por tonterías a quienes habían buscado con él el triunfo en Los Angeles. Mientras tanto, Filiberto seguía llamando desde la cárcel y usando el llamado a la compasión como anzuelo.
Perdido en un falso éxito, estafado, dedicado cada vez más a tomar y a la fiesta, desorientado en las manipulaciones de una mujer de la farándula, Miguel despertó una noche en medio de una pesadilla.
Las rejas se habían cerrado. Miguel estaba dentro, con el traje anaranjado de los reos. Filiberto salía libre con sus botas por delante.
Miguel se había enseñado a ser hombrecito. Así cambió su persona -perdiéndola- por la de Filiberto.

domingo, 22 de enero de 2017

SONORA PERDIO A MARIO ALMADA

En octubre pasado falleció a una edad avanzada el actor sonorense -nacido en Huatabampo- Mario Almada.
       Hay quien dice que los hermanos Almada explican la decadencia del cine mexicano. Ciertamente, la violencia estaba en los filmes de los Almada y con ella, además, el problema del narco. Es más: pareciera que en una película de los Almada de 90 minutos, por decir algo, 88 eran de violencia, 1 minuto de créditos y 1 minuto para que Mario dijera alguna frase del estilo: - es bueno confiar, pero es mejor desconfiar.
      La reputación llegó hasta chistes como los siguientes, que reprodujo Taringa! en la Web:
      -en el séptimo día, los hermanos Almada mandaron a "descansar" a Dios y tomaron el cargo
      -los Almada no rezan a Dios para ir al cielo. Dios reza para que ellos no vayan.
¿Pura violencia? En las películas que llegaron a ser tomadas por westerns mexicanos ciertamente eran tales lo nutrido y lo duradero de las balaceras que uno podía quedarse dormido a esperar que amainara. Incluso la película "Maverick" llevaba también por título "Lluvia de sangre". Pero en "Maverick" como en otras (pongamos por caso "Cabalgando con la muerte", con la actuación de Blanca Guerra), en realidad las sempiternas balaceras no duraban tanto y Mario Almada tenía algo especial. No era vulgar. No hacía cine de ficheras ni películas cómicas de pésima calidad y peor humor ("La risa en vacaciones", etcétera...). No hacía tampoco miserabilismo para redimir a los pobres y de paso salvar a uno que otro heredero rico. No hacía alardes de mujeriego ni era el actor que acompañara a mujeres de mal gusto ("Juana la cubana", "Lola la trailera", etcétera). Violencia sí la había y mucha en los filmes de los Almada: corrupción no, muchos menos sutilmente exaltada (a modo de invitación), de tal modo que Mario Almada creía en la justicia. Pese a la decadencia en sus películas, Almada era muy sonorense. Digamos que en una hora y media o dos horas de balacera, Mario Almada no perdía el sentido de la justicia (no hacía apología del delito), pero además tampoco perdía la calma ni el estilo, insistamos, para nada vulgar.

sábado, 21 de enero de 2017

SONORA ESTRENA PORTERO

No, no es la "araña negra", pese a creerse que lo es y habérselo dicho a Don Francisco en un programa. La "araña negra" fue Lev Yashin, un famoso portero soviético, sobre todo en los años '60.
       El padre de El Dasa debe haber andado bastante perdido (¿perdió el sombrero?), porque Sonora es beisbolera y para nada futbolera, así que lo normal hubiera sido que el señor fuera yaqui de Obregón, naranjero o membrillero. En lugar de éso fue futbolero y cuando nació su hijo, dirán los ingeniosos que "los rusos lo hackearon": el hijo fue llamado Dasahev. Resultó así en homenaje al portero soviético Rinat Dasayev, distinto, entonces, de la "araña negra", pero magnífico tapagoles también, alto y elegante. A diferencia de Yashin, Dasayev destacó en el futbol soviético y en torneos mundiales sobre todo en los años '80, llegando hasta jugar en España donde, para ahorrarse complicaciones, le decían "Rafaé" los sevillanos.
       Dasahev López Saavedra empezó cantando con la Banda Costa Azul de Hermosillo, la capital sonorense, antes de ir a probar suerte desde abajo en Los Angeles, California, en la Unión Americana. Hoy es "El Dasa": ha sido nominado para el Grammy Latino (Mejor Album de Banda) y ha ganado trofeos del género Regional Mexicano. Es el actor principal de la serie "El vato", al lado del también hermosillense Gustavo Egelhaaf y la coahuilense Cristina Rodlo, entre otros. Bueno, el hackeo estuvo duro: la gobernadora es Pavlovich y el cantante de moda, Dasahev. Lo cierto es que "El Dasa" ha puesto la alegría, el buen humor y al mismo tiempo la sencillez que Sonora necesitaba recuperar.

viernes, 20 de enero de 2017

SONORA, ORGULLOSAMENTE PRIISTA

Ya hemos tenido ocasión de decir que es falso que "la causa de las mujeres" interese verdaderamente a la mayoría de quienes han querido empoderarse con el asunto y empoderar al antes llamado "sexo débil". Prueba de lo dicho está en que las "abajofirmantes en busca de causas" (y de fondos universitarios para pasearse por campus estadounidenses) no han movido un dedo tan siquiera para hacer mención de las espantosas condiciones de explotación de las mujeres muy jóvenes que trabajan hoy en las plantas maquiladoras de México y Centroamérica.
      En México, las "abajofirmantes" o Palmira Jackson no dijeron absolutamente nada, lo que se llama nada, del hecho de que actualmente haya una sola gobernadora en toda la República: Claudia Pavlovich, en el estado de Sonora. En sí, no es un mérito. Podría ser una mala gobernadora. Pero ocurre que, al poco tiempo de cumplir un año en el cargo, a finales de 2016, la primera gobernadora en la Historia de Sonora era, además, la segunda mejor calificada de la República (70 % de aprobación).
     ¿Machos en Sonora? Tal vez no sea exactamente así, puesto que los sonorenses votaron por una mujer y aprueban su gestión con creces. Cabe señalar que cuando la deportista sonorense Ana Gabriela Guevara llamó a votar por Pavlovich, fue reprendida por el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador. Pero Guevara tenía razón: Pavlovich ha tomado importantes e interesantes medidas para renanimar a Sonora (sobre todo en materia de renovación y mejora de infraestructura) y luchar contra la corrupción. Dicho sea de paso, Sonora tiene hoy en la República mexicana la menor percepción de inseguridad..
      Ya hemos mencionado también que los "caza-corruptos" no han mostrado el menor interés por el caso del ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías. El asunto es simple: al parecer, la cacería debe ser de priístas, no de panistas (de la derecha mexicana). Queda el asunto del ex gobernador priísta sonorense Eduardo Bours, presunto implicado en la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, capital de Sonora. Sería interesante seguirle la pista al caso: un juez acaba de abrir una causa por la cual el miembro del "Yaqui Power", el mismo Bours, quedaría integrado por la Procuraduría General de la República en el catálogo de probables responsables por lo ocurrido en la guardería.
        México se apresta a seis años -se decidirá en 2018- de tumbos (inducidos por los medios de comunicación de masas), pero seguramente la gestión de Claudia Pavlovich haga que Sonora se quede orgullosamente sonorense...y orgullosamente priísta.