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viernes, 3 de febrero de 2017

EL NEOLIBERALISMO A EXPENSAS DEL ESTADO

Con frecuencia se desechan las ideas de Carlos Marx con este argumento: !es que son del siglo XIX! El "neoliberalismo" no tiene nada que ver con el liberalismo clásico ni con autores como, pongamos por caso, Hume, Locke, Smith, Jefferson, Tocqueville o Stuart Mill. Se habla de "neoliberalismo" por convención, sin quererlo, cuando en realidad los "neoliberales" de hoy son utilitaristas muy próximos de creencias "a lo Bentham" o de un evolucionismo como el de Herbert Spencer.
       Las creencias neoliberales están contenidas por ejemplo en un libro de Spencer que data de 1884, El Hombre contra el Estado. El lapidario Spencer escribe: "todo socialismo implica esclavitud" y advierte contra toda forma de esclavización del individuo por "la comunidad". Spencer advierte en particular contra el Estado propietario y la tendencia estatal  a apoderarse de toda la actividad económica. ¿Qué puede suceder? la esclavización por parte de una burocracia compuesta por "individuos de naturaleza humana", y con "(...)los defectos e imperfecciones (que) producirán los mismos malos (...) El amor al poder, el egoísmo, la injusticia, la deslealtad, que a menudo y a corto plazo conducen a las organizaciones privadas al desastre, engendrarán (...) males muy grandes y difíciles de evitar, puesto que la organización administrativa, vasta, compleja y provista de todos los recursos, una vez desarrollada y consolidada, llega a ser irresistible". Así, Spencer alerta contra la burocracia confundiendo al mismo tiempo socialismo con Estado propietario.
       Esa confusión no existe en Marx, quien, según consta en la Crítica del programa de Gotha, no quería en absoluto un "Estado propietario". Para Marx, el Estado debía limitarse a dos cosas: la satisfacción de determinadas necesidades colectivas (escuelas, instituciones sanitarias, etcétera) y "gastos generales de admininistración", nótese bien que "generales". No aparece aquí por ningún lado el "Estado propietario", de tal modo que el "Estado de Bienestar" del siglo XX, en sus distintas variantes (socialdemócrata, "keynesiana estadounidense", fascista, jrushoviana-brezhneviana) poco tiene que ver con el socialismo. El "neoliberalismo" sirve para otra cosa, en el nombre del mercado: para saquear y parasitar ese "Estado de Bienestar" propio del CME (Capitalismo Monopolista de Estado). Dicho de otro modo, para "vivir a expensas de..." mientras dure....

jueves, 2 de febrero de 2017

LA LIBERTAD NEOLIBERAL

Hay una economía que sustenta al "neoliberalismo" y sirve para creer que, después de todo, hay la famosa "libertad de elegir" de Milton Friedman y "libertades" para dar rienda suelta a las preferencias (de todo tipo, por lo demás).
        A un nivel de ingreso dado, se puede tener una lista de productos (unos churrumais, un gansito Marinela, un yakult, una Pepsi, unas galletas de avena Quaker Oats, etcétera) que se pueden "combinar" o "agenciar" de distintas maneras, considerando precios y otros factores: uno querrá un gansito y dos Pepsis, otro un yakult y las galletas de avena (!el ecologista!), uno más dos bolsitas de churrumais, etcétera. Pareciera que las posibilidades son infinitas. Esto del modo de agenciar preferencias puede repetirse a otro nivel, si lo que está en juego es un Mercedes Benz, una semana en Las Vegas, un crucero por el Caribe y el enganche para un Loft. Uno querrá (!el turista!) la semana en Las Vegas y un crucero. Otro preferirá el Loft y uno más el adelanto para el Mercedes Benz, siempre a determinado nivel de ingreso. Nótese que alguno podrá querer el Mercedes e irse de crucero. Todo sucede en el mundo del consumo: el inversionista podrá escoger "combinaciones" de los factores de producción (tierra, trabajo y capital): el trabajo aparece apenas como un "servicio" más a combinar con los otros factores para ser consumido.
         Desde luego, esta economía del consumo (desde mercancías hasta factores de la producción) no menciona nunca las condiciones de producción y así, cualquiera puede combinar sus preferencias como mejor le plazca y para lo que sea....a condición de olvidar las diferencias de ingreso y su origen. El tema es tabú en la "sociedad de consumo". Se omite que las diferencias de ingreso tienen su origen en diferencias en el acceso a la propiedad. Cierto, hasta quien tiene muy poco es propietario: de su fuerza de trabajo, por ejemplo (!pues que la venda y se ponga a trabajar!).
      Elegir da un "plus", sobre todo si el valor añadido es "marca de clase". Lo que ocurre, para seguir a Michel Clouscard (La bëte sauvage-La bestia salvaje) es que "el significante" se desplaza en busca de variantes del "plus" (manipulando todas las combinaciones que se quieran) sin tocar jamás el orden del significado ni del referente (por ejemplo, qué significan las diferencias de ingreso). En el mundo neoliberal, donde se compra en vez de ganarse, donde la "sociedad de consumo" es incapaz de organización, donde el "mercado del deseo" ha tomado el lugar del interés público, no se habla del "orden de la necesidad" y se hace como si no existiera. El fantástico mundo neoliberal ha salido del reino de la necesidad para entrar en el de la libertad. Al menos a determinado nivel de ingreso.

miércoles, 1 de febrero de 2017

EL NEOLIBERALISMO Y MME. LA SOCIEDAD CIVIL

Michel Clouscard lo advertía desde principios de los años '80: lo que este autor llamaba "liberalismo libertario", algo muy distinto del liberalismo, quería apoderarse de la "sociedad civil". En el neoliberalismo actual, de hecho, todos, o casi, hablan de la sociedad civil y muchos desde la sociedad civil. Clouscard había advertido que se trataba de entronizar la confusión de la libertad en general con la libertad de mercado. Para este fin sirvió relegar al mundo del trabajo y hablar, como lo hicieron en su momento entre otros los freudo-marxistas (Marcuse y demás), de "sociedad de consumo".
       En La bëte sauvage (La bestia salvaje), Clouscard demostró en pocas páginas magistrales como se instaló la cultura mundana en la sociedad civil, en busca de la adquisición "de clase" y de una moda tras otra. El mercado de la sociedad civil se convirtió en "mercado del deseo" en el cual, según Clouscard, el objeto y la relación ya no tienen que ser producidos, ganados, conquistados, digamos que merecidos: basta con comprarlos. Ciertamente, a la "gente de la sociedad civil" no le interesa tanto producir como comprar -con el "plus" mundano de clase, la "marca"- y consumir. De este modo, la sociedad civil del neoliberalismo, además de no saber organizarse y de no aportar nada al espacio público, no está interesada en trabajar y reproducir, sino en comprar y consumir. Todo está en "el deseo" y el cumplimiento del mismo. Este mercado del deseo no hace más que adentrarse en más y más permisividades si permiten comprárselas. Clouscard hacía notar que la transgresión aparece como "génesis de la inocencia"y de la "espontaneidad".
       Clouscard hacía notar también magistralmente que este "mercado del deseo" llega a creer en una naturaleza humana esencialmente buena con necesidades legítimas que, de no cumplirse, se frustran por toparse con una "sociedad represiva". Hoy cualquier cosa que emana de la sociedad civil -cualquiera de sus deseos, así se trate una y otra vezde transgredir- es impoluta y está fuera de toda sospecha. Es in acompañar a esta sociedad civil tan inocente gracias a la cual el neoliberalismo aparece en el sentido común de la época como algo que se genera "desde abajo": es, en términos publicitarios, desde "éso que tu quieres" hasta "la rubia que todos quieren". Sin organización, sin ningún compromiso con el interés público (al que la sociedad civil suplantó con sus deseos), sin trabajo (esfuerzo que respalde algo por ganar), en realidad la sociedad civil del neoliberalismo falla recurrentemente: es "llamarada de petate" (neozapatismo, Sicilia, #yosoy132, Ayotzinapa, etcétera, en el caso de México).