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viernes, 30 de junio de 2017

A GOZAR

La universidad pública no lo es desde el momento en que introduce en su funcionamiento criterios de mercado (el intercambio entre dos partes privadas, quien ofrece y quien demanda): hay una "oferta" académica para estudiantes que sienten así que "el cliente es rey" ("al cliente lo que pida"), incluso cuando no hay mayores pagos de por medio (ni de promedio, a diferencia de la universidad privada).
        Aunque el psicoanálisis no se enseña en esa universidad, en los últimos años fue deslizándose con la moda lacaniana la de insinuar el goce (o "plus-de-goce", con el "plus" de "plusvalía") incluso pese al psicoanalista francés, para quien el goce estaba asociado al usufructo (en el límite, digamos que una forma de renta) y al gasto. Más de un universitario usufructúa (una "posición") y gasta, para no decir que, mientras se pide dinero del Estado, hay un despilfarro monumental, mismo que da la impresión de que la ruina académica no es tal, o de que en todo caso importa poco ante la fiesta de los reconocimientos mutuos ("universidad de compadres" para "capitalismo de compadres") y los viajes al mundo entero. La universidad, pues, es gozosa, está para ser disfrutada (lo que sugiere de por sí un esfuerzo menor).
      Para Jacques Lacan, al goce se renunciaba porque el individuo está siempre "agujereado" por la falta, está "con falta en", "tachado", algo que podría ser también el principio del productor/trabajador, en el recomenzar infinito de la creación y la reproducción. Al universitario que goza, en cambio, no le hace falta nada, ni esforzarse mayormente: vive "a plenitud" del erario, del Otro que le dicta "!goza!" como lo haría cualquier anuncio publicitario. "!Goza!" y deja hacer negocio (es también el sentido del anuncio publicitario). El estilo neo-fascista cultural hippy puso el goce (¿acaso no es una moda entre otras pasarse el tiempo en el derecho al cuerpo?), y entretanto la burocracia dejó de serlo: se convirtió en tecnocracia encargada de brindar "servicios expertos" al exterior de la universidad, digamos que "ofertándose" y olvidándose de funciones sustantivas internas. Y como diría HM: "para terminar, una pregunta: ¿y el arte?¿Helarte?, !jamás!, ¿Calentarte? !Siempre!". ¿uh? A gozar.